Sonia Fides publica su primera novela, "La infalible fragilidad de los mosquitos"

Que el pasado es quien escolta y blinda tu vida lo aprendes demasiado tarde.

Así comienza la novela de Sonia Fides.
 
Llevo mucho tiempo sin escribir por aquí porque me han pasado tantas cosas en estos meses que no he sabido cómo encajarlas en la ficción. Pero eso no importa ahora, tal vez lo cuente en otro momento. Ahora necesito darle todo el protagonismo posible a una noticia que me ha llegado hoy.

Sonia Fides me ha escrito hace unas horas para contarme que va a publicar su primera novela, La infalible fragilidad de los mosquitos. La leo desde hace muchos años -desde siempre, me da la impresión- y creo que es mi poeta viva preferida. Sus versos siempre me han parecido elegantes, fuertes, asombrosos, únicos. Y eso me parece algo difícil de conseguir hoy en día, un tiempo en el que es extraño que alguien sobresalga de una forma tan limpia de entre la multitud.

Así me entero de que ella acaba de iniciar una campaña de crowfunding destinada a obtener fondos para publicar su primera novela y que todo el que así lo desee puede participar en ella como mecenas. 

Como sabéis, no le hago publicidad a cualquiera, sólo a personas en quienes confío totalmente y cuyo talento creo que debe salvarse y compartirse así que comparto su campaña para que podáis echarle un vistazo y, si os apetece, colaborar como podáis:


Ojalá tenga suerte y podamos asistir a la presentación de su obra. Se merece esta oportunidad y nosotros, como lectores privilegiados de conocerla gracias su blog, también.

No tinc por



Como todos los veranos por esta época, escribo desde el convento. Estoy en el sur, en mi amado sur, y este año la sra. Blenk ha vuelto a venir conmigo para acompañarme todos los días de mi retiro. Las monjas no me han dejado conectarme desde que estoy aquí pero hoy han hecho una excepción porque les he pedido -les he suplicado, mejor dicho- comunicarme con el exterior.

No tengo palabras ante lo que sucedió ayer. No puedo dejar de pensar en todos los muertos, en todos los heridos, en los niños presentes… Supongo que al haber pasado en Barcelona –mi ciudad de residencia, aunque no de nacimiento- todo se ha magnificado en mi cabeza y lo primero que he hecho hoy ha sido contactar con todos mis amigos y familia. Todo el mundo estaba bien. He respirado hondo. Pero no me he sentido tranquila, sé que es un alivio injusto porque nosotros estamos bien pero, ¿y el resto? ¿Y los que tuvieron la mala suerte de hallarse allí?

Y después Cambrils, mi amada Cambrils. Por razones que no vienen al caso explicar, estuve muchos años veraneando allí y sí, fui feliz, muy feliz en sus noches, bebiendo sus mojitos y comiendo su pescado.

Esta mañana he desayunado con un puño atragantado en la garganta. Después he limpiado el huerto y lo he regado, como cada día, pero era todo muy diferente. Había más silencio que nunca en el convento y la sra. Blenk caminaba nerviosa fumando un pitillo tras otro. Yo moría por fumarme uno, mas he soportado sin caer en ello, lo dejaré para cuando termine el mes, a la vuelta a casa.

Apenas he dormido, he pasado la noche en medio de malos sueños que reflejaban y describían mis peores miedo. No me jacto de ser la tipa más sensible ni la más impresionable del mundo, en absoluto, pero esto supone un antes y un después en mi historia. En la de muchas personas a las que conozco también, por desgracia.

Ignoro qué papel tiene el amor en todo este caos. Hace días que pienso en ella, como cada verano en mi retiro. Su imagen me vuelve siempre con fuerza en estos días y no puedo, por más que lo intento, apartarla a un lado. Sé que irá despareciendo poco a poco, sin dolor, sin que tenga que esforzarme. No deja de ser curiosa, a pesar de todo, la intensidad de su recuerdo tras trece años, aunque nunca hablemos y apenas nos enviemos algunos mensajes aislados.

Nunca entenderé el porqué de esta historia. Ni porqué motivo es la única chica del mundo por la que sería infiel, por la que lo habría sido en un pasado, en un presente y sé que también en un futuro. Hay besos que se desean de una forma que escapa a toda lógica pero que sabemos que son justos y que, por justicia poética, deberían suceder. Y eso no es engaño sino algo que se eleva por encima de todo lo oscuro y terrible del mundo.

Y Federico también murió fusilado hoy en su Granada…

(El tema que encabeza la entrada es maravilloso, buscad la versión original -no en directo- y escuchadla atentamente porque jamás os la podréis sacar de la cabeza de lo fascinante que es).

(...)


Elvis siempre me hace llorar



Me he pasado la tarde escuchando canciones de Elvis. He estado rebuscando los títulos que tiene en Spotify y no se acababan, no sabía que el Rey había grabado tantas y tantas canciones.

Y me he quedado en bucle con mi vida y con mis pensamientos. Y ahí sigo.

Post en directo escrito con capucha de camisa de cuadros rojos, negros y blancos (para no olvidarme de escribir)



Me pregunto si habrás encontrado la electricidad. Yo me levanto a veces convencida de que la he hallado pero otros días me veo disparando al azar a los retrovisores de las vespas. No sé si pensarás en mí en las tormentas, si ya te habrás acostumbrado a no verme, a no escuchar mi voz al teléfono. Si tus pasos sonarán afinados por las mañanas cuando vas a trabajar. 

Me pregunto, como el tipo de la canción, si cabe la posibilidad de que te pueda olvidar en algún momento, de que te vuelva a encontrar en algún incendio.

Donde explico por qué Martin Scorsese y George Harrison son unos malditos genios


 

Me estoy empapando de películas de Scorsese, ahora sería largo y aburrido explicar el motivo de mi intensa investigación. Por cierto, recomiendo Vinyl, que yo no soy de series pero creo que hay unas cuantas que es obligatorio ver (mi criterio es que no tengan más de tres temporadas y que sean actuales, nada de repasar antiguallas).

Así ha sido cómo me he topado con el documental que hizo Scorsese sobre George Harrison -el beatle más joven y místico- Living in the material world. Qué grande es este tipo, ¿que necesita que el documental dure 208 minutos?, pues venga, lo hace porque le da la gana y porque es Scorsese y sus pelis son larguísimas. Lo adoro.

Cada noche veo un ratito de documental y luego, durante el día, en mis trayectos de autobús, escucho los discos del beatle. Hoy ha sonado My sweet Lord y realmente tuvo que estar muy pirado para decidirse a sacar una especie de himno religioso que se canta como un mantra. En el documental lo explica muy bien. Y pese a todo eso, la canción se colocó en el número uno. Es un gran tema y hoy me ha emocionado mientras lo escuchaba, aunque yo no sea nada mística.

A eso me dedico en los días previos al cambio de estación.

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