Un deseo breve para hoy



Llevo gran parte de la tarde tratando de elegir una canción para ti, para tu gran día. Ninguna me parece del todo especial, será que me he vuelto una exigente con la edad, no sé, qué importa.

Dudaba entre una de los Tachenko y ésta y al final me he decantado por esta nana un tanto peculiar porque creo que es un tema que te va a venir muy bien, ya sabes, por la racha que llevas últimamente... Pero de esto ya hablaremos tú y yo dentro de poco...

Hoy he pensado mucho en ti y te he imaginado sonriente, moviéndote como una salvaje de un lado para otro, sin entender demasiado este planeta en el que prácticamente acabas de aterrizar. No te preocupes, tampoco hay demasiado que entender, y en todo caso a tu lado tienes a alguien increíble que te lo explicará todo de la mejor forma posible, lo sé. Eres muy afortunada, bueno, ambas lo sois.

No podrás leerme, ya lo sé, pero yo también conservo una parte algo salvaje que es la que me impulsa a hacer estas cosas tan tontas...

Quizás dentro de muchos años alguien te explique quién fui yo y lo que me gustaba que escucharas a los Tachenko y a La Costa Brava, y sólo espero que nunca olvides a todos esos grupos...

Mi deseo para ti es que seas feliz, todo lo feliz que puedas, durante toda tu vida.

No es un post triste, es un post raro, como de no saber cómo sentirte si es lunes

Estoy fascinada por una canción que he descubierto estos días. Soy muy pesada con lo musical, si me topo con algún tema que me gusta, soy capaz de machacarlo una y otra vez, día tras día, mañana tras mañana, sin descanso ni tregua. Ese tema sólo se ha reproducido 4330 veces en YouTube, me parecen poquísimas.

Voy a imprimirme el blog, son 1135 páginas hasta octubre aproximadamente. De repente, me ha dado mucho miedo pensar que puedo perder lo único que he hecho en mi vida con cierta constancia, durante estos últimos diez años. 

Cambiaría las 1135 páginas por haber compuesto esa maldita canción.

Porque haber escrito esa canción te convierte en la chica más sexy del planeta, la más increíblemente atractiva... Suena materialista e interesado. Tal vez. Pero es que al final todos hacemos cosas para ser queridos y no me vengáis ahora con los típicos cuentos del bendito individualismo, de matemos a las medias naranjas, bla, bla, bla. Ya sé de qué va todo eso.

El otro día vi cómo atropellaban a un hombre en un paso de cebra. Yo salía de un bar con dos amigas, las tres llevábamos demasiadas cervezas encima. El coche se dio a la fuga y yo llamé a una ambulancia, aún no sé cómo lo hice. Expliqué lo que había ocurrido y mi móvil fue saltando de una mano a otra -el lugar se llenó de gente enseguida- hasta que llegó al herido que, por suerte, estaba bastante bien y relataba su estado a la persona al otro lado del altavoz.

Pienso mucho en la muerte últimamente, supongo que es porque se termina el año, no sé, por hallar una justificación, supongo.

Por eso quiero imprimir el blog, por eso me habría encantado componer una gran canción, porque las canciones no mueren nunca y siempre, siempre, siempre, fascinan a quienes las escuchan, estén donde estén.

Si no reconoces la ilustración es que eres un adulto, y por ello te compadezco



Pedir un domingo entero
Para quedarse en la cama
Y que esas horas de calma tranquila
Y azul se queden bajo las sábanas,
Protegidas en mis trincheras.

Pedir un domingo entero
Que no comience viendo
Documentales de la
Segunda Guerra Mundial
Porque siempre me ponen muy
Triste y minúscula
Pero aún así
Sigo viéndolos
Mientras desayuno
Y hago la cama
Como si fuera una
Exiliada y desterrada más.

Pedir un domingo entero
Aunque sea con trampas,
A pesar de los enemigos
Que pretenden ser tan valientes
Como mis manos,
A pesar de la lluvia que no le cae
A mis plantas
Maltrechas de tantos vientos anónimos
Y fugaces
Y crueles.

La chica que rechazó a Elvis



El concierto del 68 es, para mí, el mejor de todos. Un acústico brutal, potente, fresco, en el que el Rey ofreció lo mejor de sí mismo y, además, se mostró como un tipo divertido y natural que bromeaba mientras actuaba. 

Siempre que pienso en Elvis me invade una sensación de pérdida, tal vez porque creo que era uno de los solos más solos del planeta. Y sigo fascinándome cuando investigo sus historias, como la de la chica que rechazó a Elvis.


Enganchada a un momento



—Mamá.

Tell me, Carolina, what's up.

—He conseguido entrada para el concierto de U2.

Oh, that's incredible, ¿y cuándo es?

—En octubre.

October?

—Del 2015, claro.

You're a fool. Falta un año, Carolina, ¿en qué estás pensando? Tú no eres de planes a largo plazo.

—Igual estoy cambiando, mamá. Yo qué sé.

Well, si te mueres siempre nos quedará la reventa...

—Cómo te pasas, no me hace gracia.


Pero a mi madre sí le hacen gracia esas ironías de la vida o como se quieran llamar. El caso es que me siento muy contenta de saber que si todo va bien iré a un concierto fantástico, que ahora mismo me apetece muchísimo. Y esta canción es una de mis grandes preferidas.


Y así se cierra esta entrada que en principio parece muy superficial pero que en realidad encierra en su subtexto una de mis mayores preocupaciones.

Ella eres tú, o igual tú estás en todo y empiezo a asumirlo



Esta mañana he descubierto a Sharon Van Etten como suelen descubrirse las delicias, sin proponértelo, saltando de un sitio a otro, musicalmente hablando.

Me he quedado enganchada a ella y a su canción Tarifa. He buscado el vídeo y ahí estaba ella, una tipa indie de las de verdad, de las genuinas. Entonces he sentido un dolor minúsculo en el pecho: su estilo y ella me han recordado a ti. Me han venido unas ganas locas de irte a buscar al trabajo para, simplemente, darte un beso.

Pero no puedo hacer eso.

Así que Sharon Van Etten me ha ayudado a hacer algo más soportable esta mañana de jueves sin ti.

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