And I wake up alone (brutal título de lo sencillo pero desgarrador que resulta)

Mi profesora de gimnasia me gusta mucho. Me recuerda a rachel de Friends a pero sólo en el físico porque no es nada pija. Nos anima a seguir el ritmo y cuando la clase acaba suele decirnos "ya lo tenemos, equipo" y nosotros aplaudimos. Evidentemente, no soy tan feliz como en la época del Taekwondo con mi maestro coreano pero ya me he resignado a ello y trato, sencillamente, de aprovechar esa hora lo máximo posible.

También he comenzado a hacer yoga, llevo tres sesiones y aún no sé si me va a interesar o no. Los profes me tienen muy desconcertada, visten de calle, no se cambian de ropa y la clase la dan tal cual. A mí eso no me parece serio pero, claro, yo no tengo ni puñetera idea de yoga así que igual sí que tienen esa licencia de vestido. 

Hablan muy bajo y ponen la música a toda caña con lo cual no me entero demasiado de lo que hay que hacer. Lo cierto es que me pierdo bastante, no me siento nada relajada en esas clases cuando se supone que debería ser más bien al contrario. La primera vez casi me río en voz alta, no sé ni cómo me aguanté. El tipo sacó una especie de almirez y empezó a tocarlo y todo el mundo hacía el famoso "ommmmm". Joder, a mí me pilló desprevenida y de repente pensé qué diablos haces aquí, con lo poco mística que eres, Carol. Pero quiero seguir, quiero pillarle el gusto porque todo el mundo habla maravillas del yoga, así que no voy a ser la única que sienta lo contrario (¿o sí?). 

Tenemos un profe y una profa. Ella es algo pánfila, coloca un Buda, le pone un collar y luego enciende incienso, suerte que no me desagrada el olor porque se lía una buena. El último día el profe me piró mirándolo (si hablara más alto no tendría que fijarme en lo que hace todo el mundo) y me espetó un ¿algún problema? que la verdad es que me sentó fatal. Si hay algo que no soporto es esa típica situación en la que todo el mundo se fija en ti y tú te quedas en medio sin saber qué hacer. En fin, trataré de relajarme algo más.

................................................................................................................................................................


Y hoy hace 15 años que nos dejó Carmen Martín Gaite y 4 que lo hizo Amy Winehouse. Pensaba que quince años no han sido tanto tiempo para la de cosas que he vivido, al menos esa es la sensación que he tenido. Tal día como hoy yo estaba en Menorca con dos chicas, una era mi amiga y la otra también, pero esta útima me gustaba. Y a la vez estaba olvidando a mi último amor, creo que fue el primero de verdad de la buena. La chica que más intensamente me puteó pero, curiosamente, la única con la que aún me puedo escribir de vez en cuando, algo incomprensible. Pues ahí estaba yo en la preciosa Menorca, haciéndome un tatuaje, borracha de pomada y bailando en medio de algún jaleo. Mientras, Carmen Martín Gaite se moría en la Península.

Luego vendría mi primer empleo de verdad, mis amores correspondidos y este blog.  

Creo que si ella no se hubiera muerto yo ahora sería escritora de verdad. 



(Tengo debilidad por este tema. Hoy he estado mirando fotos de Amy, del primer disco hasta el último, y me ha dado mucha pena ver cómo fue cambiando físicamente y, poco a poco, cayendo).


Pequeña oración para el gato bebé de Cuenca

Gato bebé de Cuenca
Desde ayer que no puedo dejar de pensar en ti,
De imaginar tu miedo,
Tu sorpresa,
El no entender nada de este puto mundo.
Anoche lloré por ti
O igual lo hice por todos los gatos bebés
Que han sufrido de esa forma espantosa
O puede que lo hiciera por mí misma
Porque al final todos somos algo egoístas.
Es todo muy siniestro,
Muy oscuro,
Muy injusto
Para un gato bebé precioso,
Un animalillo inocente
Como tú.
Ya debes de estar en el cielo
De los cachorrillos
Saltando como un salvaje
Y bebiendo leche bien blanca.
Ojalá seas feliz
Y hayas olvidado las miserias
Del mundo de los humanos.
Qué vergüenza siento hoy de ser persona
Y no cachorro como tú.
Descansa en paz, gato bebé.

Joder, si es que sigo siendo una maldita peliculera



Hacía mucho que una película no me emocionaba de esta manera. Tenéis que verla obligatoriamente porque es buenísima desde todos los puntos de vista, no sólo en cuanto a la narrativa, a la historia que cuenta, sino porque me parece redonda. Además, creo que en estos tiempos que estamos viviendo el tema que trata puede tener muchas conexiones con la actualidad, aunque no sea lo mismo pero bueno...

No sé qué haríamos sin ficción, sin pelis y sin buenos discos. Desde luego que la vida sería insoportable aunque eso creo que ya lo dijo Nietzsche (que sería un error, para ser más exactos). 

Por eso me paso la vida soñando con protagonizar una Before sunset (ésta y no las otras dos porque no quiero ya ni inicios ni declives en coma triste).

- Baby, you are gonna miss that plane...

- I know.

Qué rabia de post, si yo fuera otra no me leería en días como éste



Que ya no creo en la gente,
Que tomo pastillas rosas,
Que me he vuelto nihilista,
Que no sé decir que sí.

Escuchar la canción de Dorian y no saber si prefiero la versión eléctrica o la otra, cambiarle algo la letra y no saber si soy la que narra o la que escucha a la que explica. Darle vueltas al domingo por la tarde y pensar que el tiempo se mide de una manera muy extraña, dependiendo de si llegas o te vas.

Preguntarte por qué diablos has tenido que despertarte de esa manera tan abrupta y desconcertante. Preguntarte también si existe alguien que se va a quedar a tu lado en los desayunos, en las Navidades y en los domingos astrománticos. Empiezo a creer que algo debo de hacer mal, soy un poco como esas estaciones de paso en las que tan sólo paran algunos trenes a horas muy marcadas, en días señalados. Pero que siempre las abandonan porque han de llegar a otros destinos.

También me pregunto por qué la de Russian Red tiene una voz similar a Anni B Sweet y Helena Goch. Ya, ya, que cada una tiene su estilo y sus matices, pero me parece curioso.

He vuelto a estar en Madrid. He estado un par de noches, un poco de paso, un poco por melancolía. He desayunado donde solía desayunar, he caminado por las mismas calles de hace siglos y he seguido temblando ante las mismas pistas. El último día lloré bajo las gafas de sol en la Puerta del Sol, esquina con Preciados. Unos cabrones con una orquesta se pusieron a tocar boleros sin piedad. Podría dibujar un mapa exacto con los sitios en los que he llorado en la capital. Una ciudad es más bonita cuanto más te apetece llorar en ella así que Madrid es lo más. Me siento muy feliz allí pero también muy sola porque me da la sensación de que tanta belleza se me desparrama de las manos, mi equipaje no soporta cargar con tanto, no sé cómo explicarlo.

Ojalá pudiera vivir en Madrid, empezar desde cero. Estudiar una carrera, comenzar un trabajo, tal vez incluso conocer amigos nuevos, aunque los antiguos son los que deseo conservar. Cambiarme de rostro, de ropa, comprar mil zapatos nuevos porque llevo demasiado en estas suelas. Dejar de leer las noticias.

Lo de las noticias me ha hecho recordar lo bien que se vive sin móvil. He estado dos días en un lugar aislado, con amigos, celebrando algo y no teníamos apenas cobertura ni Internet. Hemos hablado horas y horas, cerveza en mano, con los móviles fuera de la vista y ha sido perfecto. Eso me ha hecho pensar en la maldita manía que tenemos (y me incluyo, aunque sólo un poco) de consultar el móvil constantemente. Hace tiempo yo también era así y conseguí desengancharme (ahora lo puedo celebrar, por fin). Más allá de las adicciones, me fastidia hablar con alguien y que esté pendiente del móvil, me resulta muy frecuente y bastante penoso. Cuando me hallo ante esa situación suelo desconectar de esa persona y poco a poco voy bajando mi nivel de interés en ella. Como decía, el estar aislados me ha hecho reflexionar acerca de lo bien que se vive -aunque sea sólo se forma tempral- sin saber nada de la actualidad política, de los humanos malvados y de la predicción metereológica.

Casillas se ha ido del Real Madrid y eso también me da pena. En realidad hoy todo me da bastante pena. Creo que todos tenemos derecho a tener algún día de pena profunda.

Hoy, sin duda alguna, soy la peor de las compañías.

Que sueño con no soñar,
Que ya no me abrazo a banderas,
Que ya no recuerdo el momento
En el que empezó a darme igual
Estar en cualquier otra parte.

"No te hagas el duro, que no me lo creo"

Es la una de la mañana. Sábado. Ya es 28 de junio. Alegría por las buenas noticias que han llegado desde Estados Unidos. A mí Obama me cae bien, aunque me digas que ha hecho cosas requetemalas, como espiar los teléfonos de los gobiernos europeos. Pues a mí me sigue cayendo bien Obama, igual es sólo porque es negro, o porque es muy defensor de los gays, qué sé yo.

Hoy me he acordado de una canción de Christina, Ni una maldita florecita. Para variar, es una pasada de buena, sobre todo la letra, que dice muchas más cosas de las que parece.

Cuando somos felices, cuando nos sentimos felices, a veces nos sobreviene el acojone. A mí me pasa mucho últimamente y trato de esquivar esa sensación todo lo que puedo. Hace unos días estuve en un templo chino increíble, de los de verdad, con un buda enorme y chinos rezando a los difuntos, o eso me pareció. Dejé un donativo y cogí un papelito doblado y pillado con una goma, se supone que era una predicción del futuro. Me tocó el número 19, que decía lo siguiente:

Probabilidad de éxito: buena.
Tienes un recipiente lleno de néctar hasta el borde.
Se desborda para que otros puedan compartir tu bebida.
Deja que la felicidad se multiplique, sin pestañear,
Deja que tu amigo comparta tu fortuna y ten tu abrigo de visón.


Reconozco que no creo demasiado en los horóscopos ni en los oráculos pero estoy algo perpleja con el mensaje que saqué. Igual debería comprarme un abrigo de visón o algo similar. 

O dejar de darle tantas vueltas a la cabeza en modo centrifugado.

DÍA 10

Esto se acaba, es nuestro último día aquí y justo cuando se esté publicando esta entrada estaremos volando sobre el océano. Se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo ahora (escribiéndote desde el pasado) pero no nos podemos estrellar porque tengo que volver a por ti, porque nos queda mucho por hacer este verano, mucho que celebrar, mucho que contarnos, así que el miedo no tiene cabida. 

La canción que he elegido para terminar esta especie de diario del futuro es... brutal.



Quando sei qui con me questa stanza non ha più pareti...

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

Seguidores

Desaparecer