Vinilos negros



Aún no es oficial pero creo que es inminente mi catalogación como persona alérgica. Ignoro a qué tengo alergia, lo único que sabemos es que no es primaveral y que no se caracteriza por los síntomas típicos. Es una alergia excéntrica, no podía ser de otra manera.

Anoche terminé de ver la serie Vinyl. Sigo deslumbrada. Rock & Roll.

Soy de estómago fácil y caprichoso y me pierde la estética gastronómica, así que compré un pastel de San Valentín porque me pareció bellísimo a la vista. Me lo estoy comiendo sola, tengo para cuatro días, hoy ha sido el tercero. Me gusta hacer cosas sola, cosas de este tipo, me refiero a lo de cuidarte tú y no dejarte perder. No quiero volver a perderme nunca y por eso de vez en cuando hago simulacros de soledad, como esos de incendio, por si la vida se pone difícil de nuevo. Me entreno para salir en cuarenta y dos segundos del edificio y llegar a un lugar seguro en la calle donde fumar un cigarrillo.

A veces me fumo un pitillo, sólo uno. Es la secuela que me dejó el desamor o cómo se quiera llamar eso.


En defensa del 14 de febrero de 2017



Un año más y el mismo tema. Por tradición pero tal vez sea más por superstición porque acabo de pensar que tal vez caería sobre mí una maldición si no ponía hoy esta gran canción.

El caso es que aquí sigo. Entro en esta casa llena de polvo y de muebles en desorden y casi no me reconozco. Pasan algunos minutos y empieza a picarme el aguijón de la escritura. De volver a sentirme Carol, de retomar mis casos, de escribir en directo y contar qué es lo que hago ahora, a qué me dedico los fines de semana, en qué gasto el dinero. Que me he aficionado al vermut y le gana terreno a la cerveza y al vino, aunque se me suba antes a la cabeza y me haga desvariar un poco.

Sigo defendiendo el 14 de febrero, claro que sí, aunque todos los modernillos lo critiquen y no dejen la letanía del es una fiesta impuesta, inventada por las grandes superficies, por el capitalismo, para que consumamos... O si eres catalán aquello de ay, no, aquí no se celebra "eso", aquí celebramos Sant Jordi, ésa sí que es nuestra fiesta de los enamorados...

Pues yo sí que lo celebro y espero celebrarlo siempre. Porque ello implica que sigo deslumbrándome ante el futuro, creyendo en mí como amante y en seguir destrozando camas.

Baby, please come home



Llevo siglos sin aparecer por aquí y hoy, el último día del año, he decidido asomar la cabeza. Me ha dado pena pensar que tal vez alguien podría entrar al blog para leerme -precisamente hoy- y encontrarse con el piso vacío. Aquí estoy, una vez más, seas quien seas.

Si entras por aquí simplemente te ofrecería algo de beber y te desearía salud y amor para el nuevo año porque ahora mismo es lo único que considero necesario en la vida. No te aseguro que vuelva a escribir porque ahora mismo no entra dentro de mis planes pero tampoco lo voy a descartar del todo porque cuando me da por escribir en plan salvaje, ya sabes, no soy capaz de detenerme.

Seas quien seas, si has entrado en este blog justo hoy no ha sido por casualidad, debes quererme aunque sea un poquito y si te has acordado hoy de mí es por algo. Seas quien seas, me alegro de ello. Y si yo estoy aquí escribiendo, a las 17:32 h, es porque también te quiero a ti en cierta manera, seas quien seas.


Suzanne



Esta mañana iba temprano a Hacienda. He puesto el Spotify en modo aleatorio y ha salido esta canción. No la conocía, no había prestado atención a su último disco. Me he tenido que parar en una esquina a terminarla de escuchar. Es lo más bello que he oído en mucho tiempo, la letra, la melodía, la premonición... Tenía un nudo en la garganta y he llorado bajo las gafas de sol. He llorado de tanta belleza. He silenciado el móvil y he entrado temblando a presentar los papeles, ya en el mundo real.

De vuelta a casa he sentido que tenía que escribir algo, no sabía bien bien qué pero necesitaba compartir esta canción. Sentía muchas cosas aquí dentro, en ese lugar inexplicable donde ahora mismo se me agolpan tantos sentimientos. Es como si se abriera una nueva etapa, sin Cohen, sin Bowie... El fin de algo, que siempre supone el principio de algo.

Luego he pensado que la voy a llamar Suzanne. Y que este fin de semana la voy a pedir que baile conmigo esta canción mientras nos bebemos un par de cervezas. Hace siglos que no bailo con una chica, espero saber hacerlo todavía. Creo que Leonard se lo merece, nosotras también. 

El amor siempre se abre paso.

Once I wanted to be the greatest (y ahora estoy con ello otra vez)



No logro sacar tiempo para escribir aquí, los días se me vuelan entre cuidar de Noneim y conocer a Cat Power, la voy a llamar así porque es como ella en este vídeo, los mismos gestos y esa voz disfónica que tanto me pone (la Cat Power de hace años, no la del pelo corto rubia, que esa no me gusta nada). 

Pido disculpas a todas las personas que me escribieron para recibir los capítulos de mi proyecto/novela/experimento porque no voy a poder seguir con eso. Lo siento, de verdad, no debería haberme comprometido pero en mi defensa diré que ya lo avisé, que no suelo acabar nunca lo que empiezo. Si algún día me arrepiento, prometo recompensaros como os merecéis. Todo lo que hago es con buena voluntad.

Me está pasando algo que deseo vivir con todos mis huesos.






Noneim o el día en que mi caballo regresó a casa dos años después

El 14 de enero de 2014 escribí esto:

Mi madre ha tenido la brillante idea de regalarme un caballo para reyes. Lo he llamado Noneim y lo alimento de jamón porque es lo único que le gusta. Ya se me ha escapado dos veces y la última de ellas lo tuve que ir a buscar a la policía nada más y nada menos.

Creo que mi vida va a ser más complicada de ahora en adelante. Mi experiencia con los animales nunca fue demasiado fácil (véase la historia del lince bebé, por ejemplo, y las movidas que tuve por aquel entonces con los de la protectora).

Ahora duerme en mi sofá amarillo. Lo miro a oscuras con la ayuda de una linterna -es tan sensible que no puedo ni encender la luz- y me conmueve. En realidad, es un animalillo indefenso y vulnerable, siento que depende de mí y eso me hace sentir muy responsable. Es una sensación extraña, me gusta pero al mismo tiempo me aterra no ser capaz de cuidarlo como se merece.

¿Cómo saber si lo que hacemos es lo correcto? 


El 12 de junio seguí explicando más cosas de Noneim:

[...] La señora Blenk me ha vuelto a plantar las macetas que se me había marchitado. Ahora las tiene en proceso de vigilancia, hasta que estén bien agarradas, y luego podré llevarlas a casa. Me pone triste no saber cuidarlas. Como me abate cada vez que las protectoras me alejan de alguna de mis mascotas. Tuve un pingüino (Steve) que comía salchichas de frankfurt, un lince bebé (que se dormía con canciones de los Stones) y un caballo llamado Noneim. Se los llevaron a todos. Soy una tipa que pone en peligro las vidas de sus animales bebé. Como la canción de Los Planetas, esa que dice lo de no voy a decir que cuidaré de ti, ni siquiera sé cuidarme, es posible que sea yo quien necesite que lo salven. [...]
  


El 20 de junio de 2014 le perdí la pista definitivamente:

[...] Ayer, durante la movida del nuevo rey, vi a Noneim, mi caballo. Llevaba la bufanda republicana que le tejió mi madre, estaba entre la multitud de caballos de la guardia real, camuflado entre ellos, pero tuve tiempo de verlo en los dos segundos que duró el plano en mi televisión. Me sentí inquieta y preocupada porque sabía que iban a detenerlo... y así fue. Me llamó una amiga desde Madrid.

- Carolina.
- Que no me llames así, que así sólo me llama mi madre.
- Vale, Carol, vale.
- ¿Qué pasa?
- Supongo que lo has visto, ¿no?
- Sí, lo sé, tienen a Noneim.
- Puedo pagar la fianza si quieres.
- Te lo agradezco pero sabes que sigo sin poderme hacer cargo de él...
- Lo sé, Carol, pero no puedes dejarlo ahí toda la noche.
- Gracias.

Mi caballo detenido por republicanismo animal. Es lo que me faltaba. [...] 


El último día de septiembre de 2016:

Me he asomado al balcón muy nerviosa, había oído un relincho que me era familiar, excesivamente familiar. Ahí estaba Noneim, casi dos años después, sucio y fatigado pero mirándome con los mismos ojos de siempre. Noneim, mi querido caballo blanco, perdona que llore pero es que por un momento he regresado al 2014 cuando te encontré a la salida de mi clase de inglés y le envié una foto a ella, te puedes creer lo que me he encontrado, ¿a que es un cielo?, y ella no me quería creer, que le parecía otra de mis trolas. Que no, que no, que es verdad, que hoy mismo me lo llevo a casa, está solo y perdido.

Fue verle y quererle. Aquel caballo me había mirado como nadie, sincero, suplicante, con ganas de tener un hogar. Los dos ansiábamos formar un hogar, a él lo habían abandonado, yo tenía una casa incompleta. Le necesitaba y me necesitaba como se necesitan los huérfanos pequeños.

Noneim ha vuelto y no sé si voy a ser capaz de darle lo mejor. De momento tengo que pensar en esconderle porque posiblemente ya tenga a varias protectoras pisándole los talones.

Lo acabo de acostar en el sofá amarillo, como antes. Le he puesto su canción preferida, un tema de Carlos Sadness que le ayuda a dormir. Le encantan las canciones con letras poéticas. A mí también me gusta, esta noche voy a dormir a su lado.

No he visto en el espacio nada igual que tú.


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