
En noviembre
Se nos escaparon las agendas rojas
Y nos fusilamos a nosotros mismos
Con agujas diminutas.
En noviembre
Pasamos hambre de vocales
De corcheas y de abrigos.
Éramos grandes e invisibles.
En noviembre
No entendimos que no hay que mirar
Si alguien no nos mira.
Todo estaba escrito desde ayer.
En noviembre
Nos dormimos por las tardes
Para escapar del trabajo
Y de las listas de morosos.
En noviembre
Lo recuperamos todo
En noviembre.
Ella era tan guapa en las pelis que dolía como un desengaño
"Entrevista con el vampiro" es tan buena que quema

Las tardes de invierno trabajando en casa y comiendo un puñado de pistachos.
Los bolígrafos por estrenar y el sol manchando las gafas viejas.
Yo ya no estoy ante las dudas, ya nunca ante las dudas.
Me siguen dando miedo las pelis de vampiros.
Menos mal que ahora estás en mi cama.
Y me siento plena con una de las mejores canciones del mundo de fondo.
La investigación te la dedico a ti

Apasionante, no tenía ni idea de este tema. Resulta que las mujeres toreaban ya desde el siglo XVII –aunque de forma no profesional- y en el XIX despuntaron algunas como, por ejemplo, Nicolasa Escamilla, aka “La Pajuelera” (el retrato de arriba es de Goya). Bueno, sobre todo esto hay un montón de información por ahí así que no me voy a extender más.
Lo que me ha fascinado realmente es conocer a María Salomé -aka “La Reverte”-, una torera de finales del XIX (1878-1942). Resulta que en 1908 se dictó una ley para prohibir a las mujeres torear, que no se revocó hasta 1974 (increíble) y por ese motivo ella decidió “convertirse” en Agustín Salomé, para poder torear a pesar de la prohibición. El caso es que hubo toda una polémica y se llegó a dudar del sexo de la torera: se decía que realmente era un hombre y que le había tomado el pelo a todo el mundo.
(Ampliar la foto para leer el artículo)
Investigaciones, documentos médicos, rumores, testimonios… hay una historia enigmática detrás. Alguien debería hacer algo con todo este material.
Algunos documentos:
Extracto de Cervantes y las religiones
Resumen de mujeres toreras
Artículo en la hemeroteca de ABC
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Siguiendo con la investigación… descubro que hay un documental titulado Ella es el matador en el que se denuncia la discriminación de la mujer en los ruedos. Está dirigido por Gemma Cubero y Celeste Carrasco y se estrenó en el festival Silverdocs de Washington (en España no, que yo sepa)
Entrevista con las directoras (muy muy buena)
Fragmento 1 del documental
Fragmento 2
Fragmento 3
Fragmento 4
Fragmento 5
Y dejo ya la investigación que es hora de dormir…
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Como no tengo remedio, al día siguiente he seguido buscando información...
Y ahora me he centrado en la figura de la torera Eva Florencia, una chica italiana. 
Increíble su historia:
Eva Bianchini nació en Florencia (Italia). Un sitio equivocado. Ya lo sabía cuando tenía 14 años y su gran afición era "hurgar por las agencias de viajes en cualquier revista en que apareciera España". Se compró un diccionario de castellano y le dio por escuchar la radio que hablaba en ese idioma. Por fuerza, acabó tropezándose con el mundo de los toros y a partir de entonces se dedicó a recortar las crónicas taurinas que aparecían en los periódicos españoles. Así comenzó el guión que ha diseñado minuciosamente para su vida y que ahora, con 20 años y cinco novilladas de éxito, está completando.
A los 15 años se fabricó una muleta con la que dibujaba amapolas en el aire sin mucho arte. Ese mundo extraño le fascinaba, y, a base de leer a Hemingway, logró convertir "el gusanillo" en una forma de vida en la que ha puesto todo su empeño.
Un año más tarde convenció a sus padres para viajar a España. Tres días en Sevilla fueron suficientes para afianzar su sueño: "Aquí la gente es diferente, optimista. Los andaluces saben disfrutar de valores que en otros sitios se han perdido. En la Feria de Abril y en el Rocío todos van como hermanos". Eva volvió a Italia, pero ya no se apellidaba Bianchini. Ya era Eva Florencia, el nombre con el que se enfrentará pronto a un toro si hay suerte.
A pesar de ser italiana, su historia es de manual, la de un maletilla español de los años sesenta, salvo en una cosa: ella no quiere sacar a su familia de la pobreza, más bien ha cambiado un hogar confortable por una vida literaria.
A los 17 años se escapó de su casa para cambiar de país y de vida. La aventura duró apenas dos semanas. Su padre y el cónsul fueron a buscarla y la devolvieron a Italia. No se conformó. Abandonó los estudios y trabajó unos meses de camarera; lo justo para ahorrar un dinerillo, alcanzar la mayoría de edad y regresar a España.
"Me alojé en un piso en la Macarena. ¡Soy tan de la Macarena! Cuando me fugué llevaba el pasaporte caducado y era menor de edad. Recé a la Virgen para que la policía no se diera cuenta", recuerda con su voz baja y casi tímida.
Una vez en Sevilla, se apuntó en la escuela taurina. Recuerda con orgullo sus primeros tentaderos, a los que iba en bicicleta o en autoestop: "La primera vez que me puse delante de una vaquilla me pegó ocho revolcones".
(Cito de El País, artículo de C. Morán, 1999)
Según los datos que me han llegado, Eva sufrió la discriminación machista que mancha el toreo, la misma que años atrás forzó a Cristina Sánchez a abandonar los ruedos en 1999.
Ahora, según he entendido, Eva Florencia ha dejado el toreo y se dedica a pintar.
Me ha impactado mucho esta historia, no sé, creo que hay que ser muy valiente para luchar por algo tan difícil. La pasión y lo que se ama, sin duda, son lo que te pueden empujar a ser gigante sin caerte.
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Editado de nuevo:
Me acabo de enterar de que Ella es el matador se estrena el 25 de noviembre en Cuenca:
Festival Mujeres en dirección. Semana Internacional de Cine de Cuenca (23-28 noviembre)
Una pena, yo no podré ir. Si alguien está por allí, que no se lo pierda, por favor!
Sandie Shaw y Michel Polnareff juntos es alucinante
Me he pasado la tarde preparando exámenes para la escuela de criminología. Exámenes para ser aprobados. Tomando colacao y cantando canciones de Lluís Llach, Mishima y Bob Marley.
En mis sueños, dejo mi trabajo y me gano la vida como locutora en un programa de radio en el que sólo suenan las canciones que a ti a mí nos gustan.
(Aquí, el genio solo)
Las flores del cementerio no huelen nunca a nada
Tenía 55 años. Hoy he sido consciente de que mi padre tenía 55 años cuando estaba limpiando su lápida. Como quien lee un titular impactante en el diario y se derrama el café sobre la chaqueta recién limpia. Así de duro.
En el cementerio, todos los ramos relucían al sol. Las flores nuevas, con el papel brillante, parecían escalar en las lápidas más altas. Me gusta entretenerme y mirar los nombres, las fechas, los estilos. Una familia gitana había improvisado un pequeño altar encalando un trocito de pared y colocando objetos que parecían sacados de un todo a cien. A veces visito muertos que no son míos y me detengo un rato, un poco por respeto, un poco por recordar a quien está tan solo.
Siempre hay un detalle que me conmueve. Esta vez ha sido un dibujo hecho a mano por la mano de un niño, en color. Estaba recién puesto, protegido con una funda de plástico, de esas que sirven para guardar dossiers. El dibujo representaba una familia y cada miembro tenía encima su nombre. El pequeño o pequeña había escrito en mayúsculas un mensaje de despedida, con una caligrafía infantil, temblorosa pero más bella que nada.
Y ya no he podido pensar en nada más.
La atracción de lo escabroso

Reconozco que desde el inicio me ha dado mucha rabia el fenómeno Millenium, sería largo y aburrido explicar aquí y ahora los motivos. Un apunte: hace mucho tiempo viajaba en tren y vi a una pija que leía un tocho, me llamó la atención el título: Los hombres que no amaban a las mujeres. Pensé que era una novela gay -lo cierto es que me extrañó un poco que la tipa leyera ese género- pero no retuve la información hasta que al cabo del tiempo oí hablar de la obra, que ya se había convertido en bestseller.
No he leído la novela pero ayer vi la película, la correspondiente a la primera parte de la saga. Creo que es una buena obra (la del cine, no puedo opinar de la novela), que hay detrás un buen guión y una trama que te mantiene intrigada. No obstante, para mí no será un clásico jamás (aquí, lo reconozco, me estoy pasando de lista). Léase lo que escribió en su día el genial Italo Calvino al respecto (no tengo tiempo de buscar ese maravilloso artículo pero seguro que está en Internet, como todo)
Y éste es el momento en el que lanzo la reflexión que me vino a la mente ayer, al ver los títulos de crédito. Me parece escalofriante -sí, escalofriante- que una de las novelas más leídas y más vendidas y más todo de los últimos tiempos trate ciertos temas que son para poner los pelos de punta del más chungo. Y no, no voy de cateta remilgada ni de la típica que se horroriza ante crímenes, masacres, violaciones y torturas. No se trata de eso.
Lo único que me llama la atención es que una novela que tiene un argumento tan terrible y escabroso esté consiguiendo ese éxito. Igual mi reflexión es absurda pero a mí me pone los pelos de punta, repito, que todo el mundo esté como loco con esa novela.
PD: No tengo tiempo de hablar de la protagonista que empieza siendo lesbiana y acaba hetero porque me voy al cine pero ahí queda eso.
