He descubierto una canción maravillosa, de melodía sencilla,
de letra clara y sin dudas ni sentidos crípticos. Trasteando en Facebook la he
hallado en el de mi revista favorita, Iguazú. Me he emocionado al pensar en
Nuria y en su guapa. En lo poco que nos vemos pero en lo mucho que deseo que
estén bien y sean felices.
Y cierro el inciso cursi pero a veces me pasan estas cosas.
Que doy gracias por el genial descubrimiento. Últimamente, me alimento de
canciones que repito y repito hasta que casi se me desgastan.
……………………………………………………………………………….
Esta tarde ella estaba cantando y he pensado que podría
volverme a enamorar sólo con su voz. Suena raro pero era como si ella no
estuviera en la habitación de grabar, como si fuera otra chica, diferente, una
desconocida seductoramente conocida. Entonces he puesto la canción porque la ha
asociado al momento y ya está. He vuelto a ser Carol, me he sentido bien
fumándome un cigarrillo a solas mientras ella se secaba el pelo. También he
pensado en mi madre y me han venido ganas de llorar, sólo unas lagrimillas,
porque la quiero y veces la quiero menos y eso me pone triste. Luego recapacito
y comprendo que no soy mala, sólo que a veces las situaciones son algo
complicadas y me faltan recursos o por lo menos yo no sé encontrarlos en el
momento justo.
Trago agua y sigo.
También he pensado en mi pelo salvaje, en el tiempo que hace
que no me lo tiño. Y en lo poco interesante que debe de resultar este post.
En realidad sí hay algo importante en lo que acabo de
escribir. Para mí sí lo es. Ese volver a ser Carol, aunque sea
intermitentemente. Creer en uno mismo debería ser algo obligatorio, no te deberían
dejar pasar de curso sin escribirlo cien veces seguidas.
De pequeña no era demasiado buena persona.


