Gotas sinestésicas y pensar en ti con todos mis sentidos a la vez

Hi, dear.

—Mamá, me pasa una cosa con las gotas que me han recetado.

Your eyes drops?

—Ajá.

Tell me.

—Pues que cada vez que me las pongo, noto su sabor en la boca, ¿te lo puedes creer? Es raro, ¿no?

It's normal, Carolina.

Joder con mi madre, ¿cuándo va a dejar de hablarme en inglés? ¿Nunca?

—¿Cómo que es normal? Me las pongo en los ojos, no me las bebo.

—Todo está conectado, dear.

—¿Ummmm?

—Pues que todos los conductos están conectados entre sí: orejas, eyes, nariz, boca... Si te pones unas gotas en los ojos, el líquido pasa por el resto de cavidades, es algo normal.


Pues sí que es curioso, sí, por eso a veces besas a alguien con los ojos, o miras a alguien con la boca.  Porque todo está conectado y los sentidos se mezclan a la mínima oportunidad.   

 
 

Los científicos dicen por ahí que hoy es el día más triste del año

Creo que ya lo conté alguna vez, aunque sería muy probable que me repitiera porque más de diez años dan para muchos errores narrativos.

Siempre pensé que la madre de la señora Blenk había muerto de enfermedad hasta que un día encontré de casualidad su certificado de defunción y le pregunté a mi hermano, ya que lo que allí constaba me había parecido muy extraño. Cuando te dicen que tu abuela (a la que no llegaste a conocer) se suicidó no deseas hacer más preguntas porque en un segundo comprendes que a veces no es necesario preguntar ni saber nada más. Y no soportas que nadie diga que los suicidas son unos cobardes, no es así, tal vez sea incluso lo contrario.

Hoy he recordado todo esto pensando, una vez más, en Patricia Heras. Supongo que no hay nadie que no haya oído -a día de hoy- alguna noticia acerca del caso que se narra en el documental Ciutat morta. Por si acaso, dejo varios enlaces (y si alguien no lo ha visto aún, por favor, que lo vea y que tiemble de la pena y de la injusticia):

Ciutat morta en Filmin (versión censurada)

Ciutat morta en YouTube (versión sin censurar)

Vídeo con los minutos censurados

Recuerdo que cuando los hechos sucedieron, en el 2006, me impactó muchísimo conocer la noticia. Pero la cosa quedó ahí, los medios de información no hablaron demasiado del tema y yo, como muchos otros, nos olvidamos. Patricia no pudo soportar su condena en prisión, ¿cómo te debes de sentir sabiendo de tu inocencia? Y en uno de sus permisos, en el 2011, se lanzó por la ventana de su casa. Ya no quiso seguir más. Y yo sentí mucha pena. Y lo único que hice fue llorar, releer su blog y guardar fragmentos de diario.




Algunos ángeles llevan el pelo cortado como Cindy Lauper. Ignoro si se hará o no justicia pero ella no volverá a este mundo y el resto de imputados no olvidarán todo ese dolor que tuvieron que pasar. Malditos sean todos esos políticos, jueces, policías y cómplices.

Filosofía de la baratilla mientras camino (o notas mentales que me apunto porque creo que algún día tal vez acuda a ellas)

Hoy he pasado al lado de una pista de patinaje al aire libre, de esas que ponen por navidades. La estaban desmontando y todo el suelo estaba lleno de agua. Era por la mañana y no había niños mirando, sólo dos o tres curiosos como yo. 

Justo en ese momento sonaba Sandy en mis auriculares.


Maravillosa.

Y entonces me he dado cuenta de que a veces las cosas se conectan por algo, que no todo sucede de forma aleatoria, como los números de la lotería.

Y me he acordado del otro momento sublime.

Los tipos duros, como Danny y Rizzo, se acaban derritiendo un día u otro, como el hielo de las pistas de patinaje de navidades. Es algo difícil de ver pero puede suceder si estás en el momento justo, en el lugar adecuado.


Igual ya no quedan heavies, o tal vez están casi extinguidos, lo cual me entristece infinito

Alicia, mi hermana mayor, era heavy en su época adolescente. Recuerdo que tenía toda una pared de su cuarto forrada de pósters de Iron Maiden, AC/DC, Scorpions, OBUS, etc. Yo a veces ponía sus cintas pero lo cierto es que no me emocionaban demasiado, creo que sólo me gustaba la de temas lentos, estaba más acorde con mis preferencias, supongo. Me gustaba que ella tuviera alma heavy, era algo bastante exótico en la familia, a pesar de que no seguía la estética de esa tribu urbana, iba muy normal.

Pasaron los años y dejó de escuchar ese tipo de música. Se hizo pija, estudió una carrera de las serias, de las que te hacen ganar pasta y reputación, se compró decenas de trajes elegantes. 

Y la perdí. La perdí porque jamás volvió a ser la misma persona. Y ahora mismo daría lo que fuera porque regresara al heavy y a ser la persona encantadora que fue hace años, demasiados años.



(Esta es una de las pocas canciones de las que escuchaba mi hermana que me gustaban. Recuerdo que, mucho tiempo después, me emocioné porque logré entender de qué iba la letra).

Viernes por la noche y mi plan perfecto sería otro bien diferente al que se me presenta, maldita sea

Siempre me he sentido una marginada. No lo cuento en plan qué guay que soy, qué bien, que soy la diferente, la rara del grupo, la extravagante. Qué va. Me encantaría no ser una marginada porque a veces es muy muy jodido serlo, te sientes demasiado sola e incomprendida. Como aquella tipa que decía eso de es muy duro ser romántica y ninfómana al mismo tiempo (no recuerdo de qué pelicula era). Te ves forzada a callar, a no explicar según qué cosas, a tragarte muchas opiniones. Recuerdo lo marginada que me he sentido siempre musicalmente, por ejemplo. No podía compartir con nadie mis discos, ni comentar canciones, ni los chismorreos biográficos de mis grupos preferidos. Era muy duro. O marginada ideológicamente: los de derechas me censuran y los de izquierdas se alejan de mí. Es realmente siniestro. A veces me gustaría ser diferente, estar dentro de la normalidad, sentirme amparada por la corriente pero luego, si lo pienso con más calma, me doy cuenta de que dejaría de ser yo misma, con todo lo que eso conlleva.

Efectivamente, esta noche no tengo un buen tema para escribir así que mejor lo dejo ya porque me parece muy desconsiderado aburrir a los que se detienen por aquí. Voy a prepararme la cena y a elegir  una buena peli.

(A veces fantaseo con que me saca a bailar y suena algo de este estilo)

Je suis Charlie, y todos los lápices del mundo están llorando ahora mismo mientras siguen dibujando como los valientes

Lo que ha sucedido es terrible y no voy a comentarlo porque no es necesario. Todos nos hemos puesto frases significativas y dibujos representativos en nuestros perfiles, en nuestras cuentas de Instagram, de Facebook... Y ya está, y nos sentimos algo mejor porque es como vestirse un poco de duelo por los muertos.

Todos somos culpables, no obstante, de las pequeñas intolerancias cotidianas, y yo la primera, lo reconozco. Los que no toleran a los del Barça porque son del Madrid, los que odian al PP porque simpatizan con Podemos, los que se ríen de los vegetarianos sin entender cómo pueden rechazar un buen bocata de jamón. Las intolerancias de cada día, esas tal vez no causan muertos pero pueden doler muchísimo. Y a mí me estremece darme cuenta de que yo también tengo una parte de culpa.

El amor más fuerte que el odio.


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