La detective dice la verdad (como aquel soneto oscuro maravilloso de Lorca)



La elegancia y la inteligencia consisten en saber cuándo hay que irse. Ahora siento que debo hacerlo, que debo comenzar otros proyectos, terminar los que tengo entre manos, dedicar mi tiempo a las personas que están conmigo.

No creo que sea un paréntesis largo pero, por si acaso, prefiero despedirme. Y lo hago con una sonrisa porque siempre me he sentido acompañada por todos los que estáis al otro lado de la pantalla.

Gracias, de nuevo. Y hasta pronto.

Siempre pensé que Rizzo era la más solitaria de Grease, la que más ligaba, pero la más triste a fin de cuentas



Alicia ha salido de la frutería con una manzana de un color precioso en la mano.

- Ten, para ti.

Yo no conocía la variedad Pink Lady así que me ha regalado una para que la probara. Me la estoy comiendo ahora y debo decir que es deliciosa, es mi cena de esta noche porque aún no he recuperado el apetito. Lo bueno de esto es que tal vez vuelva a tener el tipazo del 2011 y podré ponerme de nuevo el vestido de Londres que dormita aburrido en el armario (sigo siendo una superficial, soy consciente de ello).

Le he explicado que cuando iba al colegio tenía dos amigas con las que planeaba fabricarnos unas cazadoras como las de las Pink Ladies de Grease. Éramos unas imitadoras nefastas, unas crías que -visto desde el presente- ahora me despertarían una ternura conmovedora.

Los amigos de verdad te regalan manzanas Pink Lady y te abrazan hasta que los huesos se derriten.

Ayer una buena amiga me dio un abrazo mientras me decía al oído no dejes de escribir, Carol, por favor, no lo dejes, por nada lo dejes. Un momento antes yo le había expresado mi voluntad de desaparecer tras esta tempestad.

Y aquí estoy, era el empujón que me faltaba.

El segundo empujón ha llegado en forma de viaje. Me voy a recorrer Europa, algo que siempre he deseado hacer. Iniciaré el recorrido en avión y regresaré en tren desde Estrasburgo hasta Barcelona, acabo de mirar el itinerario en el mapa y he imaginado cómo sería. Andando tardaría 219 horas.

Sonrío. Justo me acabo de acordar de que antes me gustaba mucho calcular cuánto tiempo tardaría en hacer los trayectos de los viajes a pie. Una excentricidad. Pero es que siempre me han hecho gracia las excentricidades.

Joder, qué grande que era Janis Joplin... y qué torturada



Todo está en las canciones. Y ayer me cayó ésta encima, cual chaparrón.

La pertenencia, de Gema Nieto, se presenta en Barcelona el viernes 20 de mayo



Anoche, sobre las tres de la madrugada, terminé de leer La pertenencia. Por razones que no vienen al caso, el día de ayer fue una auténtica pesadilla. A esas horas tan intempestivas, cuando la gente normal y feliz está descansando en sus camas, yo ansiaba una voz amiga. Mandé mensajes pero nadie los recogió. Todo el mundo dormía. Yo no podía. 

Entonces abrí la novela de Gema Nieto. El punto de libro marcaba la página 213. La primera frase que leí fue "Guarda siempre tu corazón en una caja".

Mi corazón nunca estuvo en una caja.

Seguí leyendo. Los últimos días la protagonista me había estado acompañando muchas noches, qué curioso, en esos momentos sólo podía apoyarme en un ente de ficción. Un personaje sin nombre -la autora no ha puesto nombre a ninguno- era el único testigo de mi pena.

Seguí avanzando en la lectura. Era mi única forma de escapar de la noche. Lamentablemente, apenas me quedaban unas veinte páginas. Ojalá hubiera tenido el libro entero por leer.

La perfección está en lo provisional.

Lo provisional. Como mi vida. Como mi amor. Como tantas cosas que podría enumerar.
El libro me seguía hablando, como si se hubiera percatado de mi estado y se dirigiera sólo a mí. Ilusión de lectora, engaño, espejismo nocturno, qué más da al fin y al cabo.

Y a los que han amado les pregunta qué les queda ahora, qué pueden ofrecer que sea distinto al resto, a todos los demás amantes, qué tienen ellos que trascenderá; si tanto han amado, qué se ha hecho de tanto amor. A todos se les ha escapado entre los dedos, por todos ha fluido desde dentro hacia afuera y lo que parecían piedras con las que construir ciudades indestructibles se ha esfumado como el vapor del aliento.

....................................................................................................................................................................

La noticia de esta semana es que Gema Nieto estará en Barcelona el viernes 20 de mayo a las 19 h para presentar La pertenencia en una librería preciosa y muy especial, Casa Usher Llibreters.

Id a la presentación, comprad la novela, leedla. No es un título más, no es una historia de tantas, merece que le hagáis un hueco en vuestras noches y en vuestras manos.




Lo bueno de los lunes es que enciendo la tele y ahí está la maravilla de El Ministerio del Tiempo



(Cincuenta años de esta maravilla de canción)

Ya no llamamos por teléfono. ¿Cómo estás?; a ver si quedamos; espero que estés bien, etc. son las frases que nos limitamos a enviar por mensaje porque ya no tenemos la valentía de hablar directamente, es como si la comunicación fuera más fácil así, más relajada, sin entrañar apenas implicación.

Antes marcabas el número y comenzaba un diálogo bastante largo que solía derivar en una charla de bar. Ahora lanzas el mensaje, cierras la aplicación y emprendes cualquier otra tarea desconectada de tu amigo/pareja/familiar/lo que sea.

Esto no tiene nada que ver con el dinero porque en la actualidad la mayoría tiene contratada una tarifa plana o con cientos de minutos gratis. Se trata de pereza, falta de implicación o absentismo humano. Recuerdo hace mil años, cuando salía carísimo hablar por el móvil y no existían las aplicaciones de mensajería, habría matado por tener tarifa plana como ahora, que puedo llamar a quien quiera, a cualquier hora y durante el tiempo que desee. Sin embargo, apenas llamo y tener tantas ventajas con mi tarifa me parece un derroche puesto que no las aprovecho.

Soy mucho de pasarme horas y horas hablando -ante una cerveza o tras un móvil- pero reconozco que no me atrevo a llamar porque me parece una osadía, me lo impide un sentimiento cercano a la vergüenza, ¿por qué? no lo sé, tal vez porque nadie lo hace.

A estas horas siempre se instala un poco de frío en mi casa.

Autoapuesta: la primera llamada que reciba a partir de este momento será muy especial.


El spleen de los domingos por la tarde que se extiende al lunes por la mañana



Cuidado con las llamadas comedias románticas francesas, mucho cuidado. Te pones una el sábado por la noche porque no tienes ningún plan, creyendo que la trama será ligera y que podrás acostarte sin darle vueltas a la cabeza. Pues no, resulta que los franceses te la han jugado y te han hecho un retrato con un seis y un cuatro.

Y terminas pensativamente mustia, preguntándote a ti misma y respondiéndote con una sinceridad a medias, que es la más tramposa.

Sol y champán, no deseo nada más que una rima fácil como ésta



Mediterráneo. Sol y champán. Que me llevara en bicicleta por una carretera vacía y que al final hubiera un faro. Agarrarme a su cuerpo y cerrar los ojos, segura y feliz. Que nunca se hiciera de noche y que nos bebiéramos todas las botellas de cualquier isla. Reconquistar su escote una y otra vez y que siempre fuera la primera. Olvidarme de que soy difícil, de que es imposible, de que no somos. No llegar a la cuenta atrás sino contar hacia delante. Hacer trampas para escribir mi nombre la última.

Los párpados se me desbocan al pensar en ella.

Soy Caroliner (gracias a Hay una lesbiana en mi sopa)

No suelo hacer propaganda aquí de otros blogs o de otras páginas porque apenas me interesa nada de lo que tengo alrededor. Dicho así debo parecer una engreída o una imbécil, no voy a defenderme, seguramente lo soy.

Hoy, sin embargo, deseo recomendar una página que me parece exquisitamente completa y hecha  con absoluto rigor, profesionalidad y sentido del humor, algo que falta en muchas ocasiones.

Últimamente, siempre que busco alguna noticia LGTBHJK me sale esta página de referencia, o sea, que tiene mucha información y de calidad, por eso está muy bien indexada y aparece de las primeras en las búsquedas.




Me refiero a Hay una lesbiana en mi sopa (aka HULEMS). Las chicas que están detrás son fenomenales y realmente las admiro por la gran labor que realizan día tras día. Me quito el sombrero ante su trabajo y me gustaría que os apuntárais su página como enciclopedia del saber bollo y porque en ella lo vais a encontrar todo, absolutamente todo lo que os pueda interesar. Y encima no son nada vulgares sino todo lo contrario, son muy grandes.

Hoy me han hecho sonreír porque gracias a ellas ya sé qué es lo que soy, bueno, en realidad ya lo sabía pero necesitaba ponerle una etiqueta (a veces nos ayudan a reafirmarnos como personas).

Ni pepera, ni sociata, ni podemita, ni naranjita.

No dejo de pensar en Italia, Madrid y Finlandia... porque esto ya no es lo que era



Hoy he vivido una situación muy absurda y ridícula. Al ir a validar el billete de tren, la máquina lo ha engullido y me he quedado sin saber qué hacer. No podía pasar, no podía recuperarlo y no había nadie allí para pedir ayuda. He subido corriendo las escaleras para avisar a la chica de la ventanilla y, tras explicarle lo que me había pasado, me ha dicho vaya, vaya corriendo, ¡no deje el billete solo!

Así que he bajado rauda a custodiar mi billetetesoro. Joder -he pensado- ni que fuera un Ferrari, al fin y al cabo sólo es una tarjeta de 1 zona. Por suerte, seguía sin haber nadie más y, por lo visto, la máquina había expulsado el billete, que había caído al suelo. La chica lo ha intentado validar en otra de las máquinas pero lo ha vuelto a rechazar. Este billete está defectuoso, acompáñeme, se lo cambiaré por otro. 

Así que el fin de la historia ha consistido en poder volver a casa con una tarjeta nueva, reemplazando a la defectuosa.
Me he pasado todo el trayecto pensando que a veces no nos damos cuenta de los defectos que poseen ciertas cosas porque a simple vista nos parecen perfectas.

Luego me he puesto a pensar en imposibles. Tengo un punto de libro de piel, es precioso, me lo trajeron de Venecia. Lo he acariciado imaginando que era una especie de lámpara de los deseos y que me iba a llevar a Italia.

Sigo siendo una puta cría.


Conciertos, sol, bailar y esas cosas de adolescentes que pasan de los cuarenta



Un concierto bajo el sol. El pelo mojado, una camiseta de tirantes sin sujetador. Unas adidas trilladas. Casi verano. Una cerveza en la mano. Un pitillo furtivo. Un bajo que no podría estar mejor afinado y que se te clava en el pecho, acorde tras acorde. Unas gafas de sol sucias. Las piernas fatigadas tras horas de conciertos. 

La felicidad, para mí, ahora mismo sería esto. Que sonara esta canción y bailarla bajo el sol una vez tras otra.

Las ganas de conciertos nunca se me van, echo de menos bailar. Y ser feliz bailando porque esa es la felicidad más auténtica de todas.

Tu imagen me llegó a las seis menos diez y no pude dormir ni un instante después



Tenía los ojos de un color indefinido, mezcla de marrón y verde aceituna. El pelo negro y liso. La piel tan morena que siempre pensé que sus antepasados tenían que haber sido, como mínimo, de alguna rama zíngara.

Fue la primera chica a la que le dije te quiero -a pesar de no ser la primera con la que salí- es algo que no suelo verbalizar con demasiada frecuencia y que creo que tal vez incluso no se lo vuelva a decir a nadie. La vida te deja estos posos, qué le vamos a hacer.

Por aquella época no existía Internet y nos comunicábamos básicamente mediante SMS. Ella me enviaba estrofas del Descartes de Silvio Rodríguez (me había quedado anclada en los temas de la trilogía) y yo las memorizaba porque no tenía el disco. Recuerdo que mantenía en mi mente las palabras pero no la música porque no conocía aquellas canciones.

Fuimos amantes durante unos meses que recuerdo como una de las épocas más vibrantes de mi vida. Jamás había hecho el amor con nadie de esa manera. Las camas se rompían bajo nosotras y las vajillas se destrozaban en los armarios.

Me quiso de verdad. La quise de verdad. Dejó a su novia legal. Yo creí que se vendría conmigo pero no fue así. Desapareció de la ciudad. De mi teléfono. De nuestras camas secretas. Pero nunca de mis oraciones. Esperé meses. Me consumí. Nadie sabía nada de ella.

El resto es historia.

Compré el Descartes y lloré. Me sabía de memoria fragmentos de canciones que jamás había escuchado. 

Aquello había sido muy grande y hermoso, a pesar del terrible final.

Muchos años después me escribió para decirme que se había casado. Recuerdo que me alegré pero también que sentí una punzada en el estómago.

Ahora sólo es un contacto de WhatsApp que abro de vez en cuando para ver qué foto tiene de perfil y del cual recibo un único mensaje para felicitarme el año nuevo.


Federico, el hombre que se siente matar por lo que no entiende







"Huellas inéditas del último amor de Lorca", así se titula el artículo que quiero recomendar hoy por dos motivos: en primer lugar, porque contiene una información que me ha parecido apasionante y, en segundo lugar, porque su autor -Antonio Lucas- lo ha escrito de una forma tan preciosa que lo he tenido que leer una segunda vez en voz alta para recrearme en la belleza de sus palabras. Este artículo es en sí mismo un poema.

Leedlo, por favor. Para recordar a Rafael, último amor del poeta, al que dejó un ajuar de cariños en dedicatorias y dibujos.

Lo mejor del blog, su banda sonora



Si alguien desea que mi banda sonora le acompañe 27 horas y 42 minutos con sus correspondientes 420 canciones, que se haga seguidor. Hoy la he vuelto a actualizar.

Banda sonora del blog Narraciones de Carol Blenk

What comes after this momentary bliss



Cuando era pequeña, recuerdo que mi padre me enseñó a comer unas flores pequeñas de color blanco que arrancaba de las ramas de algunos árboles. No acierto a saber si eso pasó una sola vez o si me llevó a comer aquellas flores en varias ocasiones. Sabían muy dulce, creo que había que arrancar los pétalos porque eran lo único comestible. Hace unos días, en una ciudad lejana a la mía, me pareció reconocerlas pero no fui capaz de probarlas, sentí miedo de que no fueran las mismas.

Llevo un buen rato frente al ordenador buscando "flores pequeñas blancas que se comen", "flores comestibles blancas" y frases similares. Puede que la que estoy buscando sea la acacia blanca pero tampoco estoy demasiado segura.

Qué poético me parece que uno de los pocos recuerdos que tengo de mi padre sea que me enseñó la existencia de unas flores que se comen y que saben a perfume. Era algo muy sinestésico.

...................................................................................................................................................................

A veces me gustaría ser una especie de Ben Brooks en chica. Llevar los brazos tatuados y firmar  novelas mientras bebo una cerveza tras otra. Lucir el polo Fred Perry que lleva en las fotos, el que siempre voy buscando. Sería una tipa insoportable, no hay duda.

...................................................................................................................................................................

Ayer conocí a mi nuevo compañero de trabajo. Me pareció muy guapo y también muy gay. AD me dijo que a ella también le había gustado pero sigue avisándome de que el año que viene nos van a echar, finalmente, y que el nuevo será nuestro sustituto. 

AD siempre mete miedo, yo me río de ella y me dice que sí, que esta vez será la definitiva. Y así nos van pasando los años, en la cuerda floja, como las funambulistas sonámbulas.

A mí cada vez me da menos miedo el trabajo.

...................................................................................................................................................................

Esta tarde debería trabajar en mis casos atrasados y estudiar para prepararme el examen del First de inglés. No me apetece ni una cosa ni la otra. No me encuentro bien. Llevo toda la semana con un catarro molesto y hoy no paro de toser. Grandes problemas de (ham)burguesa.

Creo que hoy sería el día ideal para emborracharse. Pero nisiquiera tengo fuerzas para eso.

...................................................................................................................................................................

Siento que debo decidirme. Tomar un camino. Explicarme. Contestarme. Abrir una puerta nueva o fugarme por el tejado pero salir de aquí. Estoy dejando de ser quien soy (quien era) para convertirme en un trozo de hielo y no quiero eso. Cuando eres hielo no hay riesgo, no hay dolor, no hay cuenta atrás, todo es muy fácil. Pero también se renuncia al posible futuro, al posible error, a construir algo, aunque sepas que se va a derrumbar o que no durará demasiado. También renuncias al amor, tal y como lo concibo. Nunca he sido madera, no deseo convertirme en eso, aunque me siga equivocando, a pesar de que me vuelva a ir mal, me siento una traidora de mí misma. No me reconozco. Y duele.

Help me to name it. Como quien arroja una baliza de emergencia desde una barquita en medio del océano.

 

 




Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer