Tradiciones traicioneras

Son las 20:27 h. Suena la voz de Scarlett Johansson y mis tiestos de colores siguen vacíos, a la espera de que las plantas vuelvan del hospital de plantas. Fumo el tercer pitillo y me bebo un trina de naranja porque me gusta mucho el diseño de la lata. Al final en la vida todo es estética, prácticamente todo. Esa canción me pone triste pero no puedo dejar de escucharla.

A veces se producen situaciones que son injustas. En la escuela de Detectives en la que imparto clases de Criminología y Huellas Camufladas en Cajones de Madera están valorando si me abren o no un expediente. A mí, que tengo la reputación más limpia -laboralmente hablando- de toda la provincia. Trato de defenderme pero cuando te enfrentas a los poderosos es muy difícil sobrevivir, a menos que recurras a métodos sucios. Hacer desaparecer a alguien, pongo por caso.

Son las 20:39 h y podría buscarme una verbena para borrarme todo esto aunque sé que eso sería un poco de tipa floja o de escapista, depende de cómo se mire. Los problemas de (ham)burguesa de siempre, qué le vamos a hacer. Llevo casi diez años quejándome de cosas o celebrándolas. Al final va a ser cierto eso de que soy una tipa demasiado hiperbólica.

Son las 20:43 h y pienso en mi pequeña novela. Lleva guardada casi un año y aún no me decido a hacer nada con ella. Siento una pena diminuta en la yema de los dedos cuando recuerdo lo que me costó acabarla y la ilusión que me hacía. Y ahora está ahí cerrada, como un cachorro abandonado en una gasolinera, como uno de esos juguetes sucios que te encuentras en la basura y se te encoje el alma.  Me incomoda mucho no saber qué hacer con ella.

Son las 20:50 h. Escribo muy lenta porque me disperso mirando por la ventana. Imaginando cómo será este verano, qué haré estas vacaciones, cuándo volveré a Madrid. Sentir que tu vida está en blanco te da una sensación de libertad increíble aunque hay momentos en los que también te puede hacer sentir perdida.

Ahora mismo me encantaría salir corriendo calle abajo, llegar hasta mi antiguo gimnasio y que mi maestro me abrazara. Pero él ya no está, creo que han abierto una vulgaridad de esas de zumba o de salsa.

"Ninguno de nosotros estamos hechos con frío"

Ha sido un domingo bastante agobiante pero al final siempre aparece algo que te salva de tanta incertidumbre. Así que destaco dos salvavidas temporales:

1. La versión de Pon tu mente al sol que han realizado treinta músicos de El Prat:



La versión original, que es una de las canciones más maravillosas del mundo (imposible escribir una letra más bonita), se puede escuchar aquí.

2. La serie Orange is the New Black: una producción perfecta que combina magistralmente los momentos más dramáticos con la comedia. Los personajes son redondos y evolucionan a cada capítulo con unos giros en la trama geniales. Consta de dos temporadas que se pueden ver completas. Yo ya me las he visto y ahora me he quedado algo huérfana. Es imprescindible verla. Algunos motivos para descubrirla, aquí (ojo, se cuentan detalles importantes si no se ha visto aún).

Y punto y final al domingo feo.

Ella



La primera vez que escuché esta canción fue de una forma totalmente fortuita, alguien la puso en Facebook y cuando vi que era de Kim Deal le presté atención.

Hoy he visto Her. Al inicio ha sonado esta canción y, claro, la he reconocido. Quería hablar de Her pero me veo incapaz de escribir algo que resulte mínimamente coherente. Creo que es la mejor película que he visto en lo últimos treinta años. La he visto en versión original porque se ha de ver así, con la voz de Scarlett, que es simplemente perfecta.

Hay días en los que se sienten tantas cosas que es complicado ordenarlas. Hace tiempo que dejé las etiquetas fuera de mi vida -de mi día a día- así que no voy a tratar de definir cómo me siento. Podría ser una mezcla de añoranza, de melancolía, de tristeza vaga. O de saudade. No sé.

He estrenado el verano en una piscina vacía, todo un lujo. Me he puesto un bronceador número quince pero no en la cara y he vuelto un poco piel roja. El verde limpio del césped y el azul piscina formaban una combinación hermosa. Me he sentido triste al no poder compartirlo con nadie. Pero es curioso, no lo he sentido en ese momento sino muchas horas después, justo ahora. Mientras estaba allí he dejado la mente en pausa, sólo me he concentrado en el sol, en el inicio del verano, en todo lo que hay por delante. Ni siquiera llevaba agua, no soy muy buena en las rutinas de playa y de piscina. Y creo que jamás lo seré.

Me he inventado una comida casi a las cinco de la tarde. Es bueno inventarse cosas, redescubrirlas, o descubrirlas si es el caso. Her tiene frases realmente espectaculares. Sabía que esta película me dejaría tocada. Los robots, los astronautas y los sistemas operativos siempre me enamoran.

PD: He actualizado la banda sonora de mi blog en Spotify, ahora hay 337 canciones. Y lo mismo vuelvo a abrir mi cuenta en Twitter... Ya, ya, no aguantaré ni un mes pero igual me apetece probar.

Lo mejor de esta entrada es, sin duda, el vídeo

Ayer, durante la movida del nuevo rey, vi a Noneim, mi caballo. Llevaba la bufanda republicana que le tejió mi madre, estaba entre la multitud de caballos de la guardia real, camuflado entre ellos, pero tuve tiempo de verlo en los dos segundos que duró el plano en mi televisión. Me sentí inquieta y preocupada porque sabía que iban a detenerlo... y así fue. Me llamó una amiga desde Madrid.

- Carolina.
- Que no me llames así, que así sólo me llama mi madre.
- Vale, Carol, vale.
- ¿Qué pasa?
- Supongo que lo has visto, ¿no?
- Sí, lo sé, tienen a Noneim.
- Puedo pagar la fianza si quieres.
- Te lo agradezco pero sabes que sigo sin poderme hacer cargo de él...
- Lo sé, Carol, pero no puedes dejarlo ahí toda la noche.
- Gracias.

Detenido por republicanismo animal. Es lo que me faltaba.  

Estoy muy harta de todo. De que me impongan el catalán, de que me impongan el castellano, el inglés, de que me atraganten con sus banderas, de que me prohíban lucir las que yo quiero. Quiero un destino nuevo donde poder salir y respirar sin que me parezca que estoy dentro de una vigilancia y control invisible.

Igual dentro de poco nos prohíben escuchar a Madonna, desayunar más tarde de la una de la tarde o llevar camiseta amarilla en invierno. A veces la vida me parece bastante absurda y me apena. Y entonces quisiera saber ser algo más responsable y cuidadosa.

Me consuelan algunas letras realmente fantásticas para evadirme de tanta injusticia animal...

Now if you're gonna act like a bitch
Then you're gonna die like a bitch



36



Hay cosas que sólo pasan una vez en la vida y por eso es necesario detenerse un instante y tomar conciencia de ello.

Hoy no podría estar más contenta. No tengo 36 pero tú has logrado que los vuelva a tener.

"Cuando el film se venga abajo, Johnny, recuérdame"

 Una chica que se mete un balazo en la cabeza y de ella salen mariposas rojas. Sí, las mariposas son cursis a morir pero depende de quién las pinte o cite pueden quedar bien. Claro, lo de siempre, que todo depende de cómo lo aliñes. Que no es lo mismo decir un te echo de menos que un te echo de menos, joder. Todos hemos querido a veces meternos un buen balazo o saltar al precipicio a la mínima oportunidad. En Formentera recuerdo que había uno de esos rincones inverosímiles en los que los acantilados parece que te llaman, y también en Menorca, en la cova d'en Xoroi, que ahora es un sitio bastante vulgar, nada que ver con lo que era hace veinte mil años.

A veces me pregunto cuán sola se siente la gente. No hablo de gente concreta, ni la conocida. La gente así en plural, todo el mundo. Me pregunto si beben a solas, si lloran al ver las noticias o cuando escuchan una canción determinada. Si todos hacemos las mismas rutinas, si las cumplimos como soldados obedientes. Si se plantean qué han hecho con su vida. Si son felices, si lo fueron, si lo podrían haber sido, si lo van a ser.

Qué jodido es el condicional. A mí me ahoga siempre ese tiempo verbal, me pone muy triste, me hunde usarlo. Huyo de él pero a veces es más rápido y me atrapa agarrándome por la capucha de la chaqueta. Como un perro malo.

Echo mucho de menos Madrid. Pronto hará un año que estuve allí por última vez y siento que ha sido demasiado tiempo. No vale la pena dosificar los buenos momentos, ni ahorrar, ni cuidar ciertas prendas porque el fin será el mismo: desaparecer. Necesito ir a Madrid. O voy o muero de la pena.

La señora Blenk me ha vuelto a plantar las macetas que se me había marchitado. Ahora las tiene en proceso de vigilancia, hasta que estén bien agarradas, y luego podré llevarlas a casa. Me pone triste no saber cuidarlas. Como me abate cada vez que las protectoras me alejan de alguna de mis mascotas. Tuve un pingüino (Steve) que comía salchichas de frankfurt, un lince bebé (que se dormía con canciones de los Stones) y un caballo llamado Noneim. Se los llevaron a todos. Soy una tipa que pone en peligro las vidas de sus animales bebé. Como la canción de Los Planetas, esa que dice lo de no voy a decir que cuidaré de ti, ni siquiera sé cuidarme, es posible que sea yo quien necesite que lo salven.

Puede parecer un post en modo deprimido pero en absoluto. Lo que sucede es que cuando escribo en directo sale todo así, a ráfagas rápidas, y no corrijo nada ni elimino nada, es como si me pusieran un embudo en la garganta y luego me embotellaran todas las palabras.

Me voy a comer. Los torturados, cuanto más se torturan, más comen.

La última hora de luz del día debería dedicarse a besarte con quien te gusta



(Mishima, qué grandes, como siempre)

Últimamente no escribo demasiado porque no pienso mucho, estoy en una especie de pausa cerebral y la estoy disfrutando como más me gusta: musicalmente y audiovisualmente. Estoy descubriendo músicos realmente exquisitos (como Julio de la Rosa, del que ya hablé en otro post) y no soy mucho de series pero me he enganchado a Orange is the New Black, que me parece alucinante en cuanto a los personajes que la protagonizan, hablo de los secundarios sobre todo.

Aunque hoy me gustaría recomendar a un director que me tiene totalmente hipnotizada: Hirokazu Koreeda. Es rebueno. No he visto todas sus películas pero estoy en ello. Recomiendo ver: Kiseki; Air Doll; De tal padre, tal hijo; y Nadie sabe. Ésta última no la veáis si sois algo sensibles porque os dejará tocados durante mucho tiempo. Creo que yo no seré capaz de volver a verla jamás pero eso no impide que la califique de obra maestra.

Súper fan de este director japo. Y de Wes Anderson, pero de éste hablo otro día, que queda una hora de luz.

El jueves que me puse manga corta y me gasté 5,99 euros en cuatro tónicas

Hoy he cogido otra línea de autobús y he pasado por delante de mi antiguo gimnasio. La puerta estaba abierta y había hombres trabajando, las paredes se veían recién pintadas. El exterior seguía intacto, sin embargo. Se me ha encogido el alma, como suele decirse. He llegado a casa con un nudo en la garganta que no he sido capaz de deshacer.

Jamás, Maestro, jamás dejaré de echarte de menos.



Cuando tenía unos diez años sonaba Love Kills. Tuvo que pasar mucho tiempo para que entendiera que, en cuestiones de amor, o matas o te matan.

Nadie dice "fuck you" como AniDiFranco



Hoy me he acordado de Ani DiFranco
Sobre la una de la tarde
Y me he saltado la regla de no fumar
Antes de comer.
Me he preguntado dónde estaría,
Si aún tendría ese acento maravilloso
Si haría giras musicales
Tocando su nerviosa guitarra,
Si sería feliz en algún lugar.
Por aquel entonces no existían
Demasiados inventos
Para hacernos más infelices
Así que yo sobrevivía
Con un acústico tuyo
-Aferrándome a él como a un crucifijo en Transilvania-
Grabado en el vídeo de mis padres,
En el que las canciones estaban subtituladas.
Por eso pasé los siguientes veinticinco años de mi vida
Mascando fuck you a la mínima.
¿Aún le importas a alguien, Ani?
¿Quién se debe de acordar de ti un martes a estas horas?
Me pone muy triste volver a tus canciones
Como cuando regresas a los lugares de tu infancia
Y compruebas que todo está igual
Pero lleno de polvo y destruído interiormente,
Y aún así te sientas a fumar el penúltimo cigarrillo
Con una miopía a cuestas
Que te salva de ver algunos fantasmas crueles.
¿Quién piensa en ti, Ani?
Yo misma,
Cuando me tiemblan las piernas
Y me pregunto qué me espera,
O quién me espera
Para abrirme una puerta
O para estamparme un portazo en la cara
Mientras rezo para que tú,
En algún lugar del mundo,
Sigas cantando
Con toda tu alma,
Con todo tu cuerpo,
Para que tú,
Mi querida Ani,
Jamás te pierdas
Y jamás dejes de pronunciar
El fuck you
Que tanto me gusta.

La vida sigue igual

- Carol, que hoy no dan los Simpson.

Ése ha sido el único comentario de la señora Blenk acerca de la noticia del día.



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