Mi libro para Sant Jordi 2013 o cómo perder casi un tren por redactar este post a última hora



Me voy a celebrar Sant Jordi donde está la acción: entre las paradas de libros, rosas y rostros anónimos en busca de su dragón invisible.

Mi recomendación es esta joya titulada Siete años, un martes y un septiembre, de Julio Oliva. Motivos para ello:

- Está publicado por Ediciones con carrito, la nueva editorial/sueño de mi amiga Nuria Rita Sebastián.

- La fotografía de la portada es de mi amiga Vanesa Casanova.

- El contenido es de Julio Oliva, autor madrileño que ha concebido esta maravilla mitada en castellano, mitad en catalán, demostrando lo precioso que es la mezcla de lenguas. ¿Cómo puede ser que yo no lo conociera y, peor aún, que no conociera su estupendo blog?

- La edición es tan delicada que estoy deseando que publiquen más libros para comprarlos todos y regalarlos todos.

Ése es mi libro para hoy. Hacedme caso y compradlo, que vale la pena, que no es peloteo sino que realmente se nota cuando los proyectos se han hecho con el corazón al rojo vivo.

Toda la suerte del mundo para esta gran editorial.

Página de Ediciones con carrito

Blog de Julio Oliva

Lo íntimo es lo seguro, aunque no guardes una pistola huérfana



De pequeña me aprendí una canción en italiano, sin saber que era un cover de Stand by me. Como un monillo, la memoricé fonéticamente, a fuerza de repetirla una y otra vez.

Preguero per te, caera no tener cuo ese tu lo borrae crederae, cantaba.

Y a día de hoy, aún me la sé de memoria. Esta noche la he cantado a pleno pulmón mientras lloraba un poquito, sin saber el motivo, pero sintiéndome bien en mi pequeño reino.

Supongo que es la celebración íntima de haber sabido hoy que no me han echado del trabajo.

Grande Celentano.

En Roma nunca hay espacio para caminar pero tu alma es libre, te lo inspira Morrissey

Hay días en que pienso que si fuera chico me gustaría parecerme a Morrissey.


Aunque sólo lo siento así cuando me apetece imaginarme de cuarenta para arriba. Si cierro los ojos, me veo joven para siempre y entonces sólo puedo pensar en uno de los más bellos.


No tengo sueño y me he puesto a editar un vídeo. Ingredientes, un amanecer muy débil con una canción estupenda que acabo de recuperar gracias a que alguien ha buscado en Google un título que usé hace un año para uno de mis posts. Cuando lo he terminado me he quedado parada, ¿qué voy a hacer con él? Otro día le daré salida, aunque sólo sea por el tema musical.

Mi deformación profesional me ha hecho preguntarme quién se habría puesto a buscar justo esa frase en Google así que he ido a la entrada y, de repente, he comprobado que todo encaja, que tal vez las cosas no pasan porque sí sino que todo tiene un sentido más profundo.

Las horas me pasan sin tener tiempo de hacer todo lo que deseo hacer. Eso debe de ser una buena señal, como me dijo alguien no hace mucho, Carol, tú eres una chica de recursos, con inquietudes, jamás te vas a aburrir.

Reclamo el derecho al aburrimiento de vez en cuando.

Esta noche, mientras fumaba el penúltimo pitillo he recordado una canción de Morrissey que hacía siglos que no escuchaba. Tremenda, bastante melancólica, sublime en su voz. Sólo en su voz. Hay canciones que no podrían ser covers de otros. Como ésta.

Mi intuición me ha chivado que debía recordarla aquí esta noche porque lo mismo nos trae suerte en lo que nos preocupa como, por ejemplo, que yo pueda quedarme sin trabajo pasado mañana. Dicen que cuando explicas las pesadillas, éstas no se cumplen sino que se evaporan y desaparecen sin dejar rastro. Por eso quiero nombrar mi pesadilla del viernes para que no se cumpla, aunque comprendo que la mía es la de millones de personas. Y yo no voy a ser la más privilegiada.

La canción me la he puesto unas cuantas veces mientras leía la letra en inglés. Sigo adolesceando.

Versión original de Dear God please help me

Versión con orquesta, más dramática pero bastante interesante

Para acabar, esta estrofa me parece increíble, ¿cómo se puede expresar justo eso en tres líneas?

And now I am walking through Rome
And there is no room to move
But the heart feels free


O tal vez es que simplemente me he flipado. Demasiados estímulos antes de ir a dormir.

La noche en que me arranqué el interruptor y no me dolió apenas



YouTube me recomienda canciones,
Facebook me recomienda amigos,
La publicidad me recomienda coches.

Escribo un correo como salvavidas
Mirando de reojo el calendario
Y subrayando en él el día
De la operación de ojos
De mi madre.

Qué miedo me da todo.

En aquel libro John Lennon
Decía:
"El abuelo muere,
El padre muere,
El hijo muere.
Y ése es el orden natural de las cosas.
Pero si el hijo muere antes
Que el padre
La vida se torcerá para siempre."

Escalofrío.

Todo lo que me recomiendan duele demasiado.

Carol: quedamos para comer o tomar un café? Te echo de menos.
Elena: estoy en X, nos vemos a la vuelta, cariño, vuelvo el 18, por aquí todo muy guay, te quiero.

Y como adjunto, una foto suya con un bebé negro.

Y me pongo a llorar porque me parece hermoso lo que hace,
Sus vacunas, su risa, su generosidad,
La que yo no tengo,
Pobre burguesa con problemas ridículos de hamburguesa.

Y Elena me conmueve
Y me da pena haberla casi perdido
Porque más de treinta años juntas
Es imborrable.
Lo complicado de los amigos.

Pero vamos por la vida con el piloto automático puesto
Y postergamos regar las plantas,
Ver aquella película,
Llamar a aquel amigo,
Besar a nuestra madre,
Lavar nuestro coche,
Releer aquella carta,
Nombrar a nuestros herederos de libros,
Huír de nuestros enemigos,
Buscar la canción de los veinte años
En la primera discoteca,
Cumplir nuestros sueños.
Vivir plenos.

Pero lo dejamos para mañana,
El mañana del mañana del mañana.

Y ese piloto automático
Nos ayuda a encerrarnos,
A tragarnos las lágrimas
Máscándolas como un chicle verde.

(En este punto del poema-diálogo-whatsapp
O lo que sea,
Necesito un cigarrillo rubio)

Tengo mucho miedo.

Mi jefe me ha citado el viernes
Para hablarme del curso que viene
En la escuela de detectives,
Ya sabéis,
Donde doy clases de
Criminología y Huellas Camufladas en Cajones de Madera,
Hace ya más de diez años.

¿Qué haré si me echan?
¿A qué hora tendré que levantarme?
¿Qué desayunaré?
¿Qué tendré que aprender a partir de entonces
Si es lo mejor que sé hacer desde mí?

Pueden barrer más de diez años
En apenas una hora.

Como quiero evadirme de todo esto,
Me adentro en una de las historias
Que más me gustan,
La de Enrique Granados,
Por el simple motivo
De haber pasado por una calle
Que tiene su nombre:
Lérida, 1867-Alta mar, 1916.

Sí, te puedes morir
En alta mar,
Como Enrique Granados,
El discípulo perfecto,
El músico limpio,
Que se arrojó al mar
Para salvar a su esposa,
Eso dicen las crónicas.

Comprueba la ortografía,
Acaba recomendándome Blogger,
Por si alguna de mis faltas
De última hora de la noche
Pudiera ensuciarles la empresa.



Maravilloso, si has llegado hasta el final del audio de Granados.

Marla Singer vs yo


Qué hago yo a las 00:45 buscando imágenes
De Marla Singer.
Si lo pienso con los ojos cerrados,
Me descubro pequeña y maldita.
Si lo mastico con los ojos abiertos,
Me reflejo destruída y contagiada.

Marla Singer,
La farsante de negro,
La impostora cruel,
La que te enciende los pitillos
Y disfruta con tu cáncer.

Marla Singer,
La que te abraza ahorcándote
Con palabras cada vez
Más lentas e imprecisas.

Sabías que esta mañana
Cruzaría corriendo un paso de cebra
A menos de tres metros
De un cadáver,
Peatón atropellado
En la segunda semana.

Gente agolpada
Como periodistas
Inacreditados
Robando decencia.

El rabillo de mi ojo lloraba
Pero no podía dejar de correr
En el mismo paso de cebra
Que había pisado al hombre
Cubierto por la manta térmica,
Como si fuera un astronauta triste
De los que envían al espacio triste
Y luego recuperan en la tierra triste
Para enterrarlo en un atáud más triste.

Ya sabes que no escribo de ti
Ni para ti,
Querida Marla,
Sino para el algo que nos sobrevivió.

Podría hacerte el inventario exacto
De todos los arañazos
-Cantidad y zonas-
Pero ni aún así sabrías ni desearías
Nombrarme.

Pronto cumplirás los cuarenta.
Y yo dejaré de buscar tus imágenes
A la una en punto de la mañana,
Como si te debiera la vida.



♫ Narraciones (Carol Blenk) ♫



La banda sonora de mi blog siempre ha sido importantísima. Esta tarde la he actualizado porque la tenía muy descuidada. Sé que aún falta incluir algunos temas pero poco a poco...

Son 225 canciones para quien las quiera.

Aquí está el enlace a Spotify: ♫ Narraciones (Carol Blenk) ♫

Prohibir todas las noches



Las canciones alegres, en teoría, siempre son alegres.

Grab that gun and we’ll go drive around until there’s no sound

Hoy me han interesado dos cosas: la música de The Organ y las fotos de Lee Friedlander. Al fotógrafo lo conocí en 2005 y al grupo algo después. Nos topamos con cierto tipo de arte, sea musical o visual, y después lo olvidamos hasta que un día cualquiera nos lo volvemos a cruzar, de casualidad normalmente.

Ésta de 1966 es una de mis favoritas, además de aquellas en las que aparecen retrovisores y me fascinan:


Me ha parecido siempre un fotógrafo con un punto inquietante, sus imágenes me han evocado más de una vez mini historias de esas que te imaginas en cinco minutos, sin demasiado esmero, pero con mucha intensidad.

The Organ me recuerdan a The Smiths en la voz de la cantante, es curioso, y en alguna melodía concreta. Me suenan nostálgicas, muy indies sin querer serlo, de las que lo llevan por dentro. Una pena que se separaran en 2006.

Me gustan mucho los días lluviosos en los que suenan sus canciones.


Los pensamientos más inquietantes no siempre son negativos


A las películas de Hitchcock siempre se vuelve, como al pueblo natal de tus padres cuando eres pequeña y viajas toda la noche en coche por autovías que a ti te parecen autopistas infinitas.

Extraños en un tren me deja pensando en los cruces de caminos, de destinos y de rumbos. ¿Qué pasaría si nos hiciéramos con la vida de otra persona, de un desconocido, con todo lo que eso conlleva? Te cambio mis problemas por los tuyos, mis dudas por las tuyas, mis incertezas. Yo resolveré las tuyas si tú logras apañártelas con las mías.

Esta tarde, en el autobús de vuelta a casa, he sorprendido a una chica mirándome el móvil, tratando de ver lo que estaba escribiendo. Supongo que lo ha hecho sin maldad, por pura inercia, porque ha retirado la mirada avergonzada.

Mentalmente, le he preguntado si quería cambiar su vida por la mía, sólo por comprobar si sería capaz de algo semejante. 

PD: La secuencia inicial de la película es maravillosa. Se nos describe a los protagonistas con un plano de sus zapatos que nos deja apreciar sutilmente la personalidad de cada uno de ellos. No necesitamos apenas nada más para empezar a saber cómo son.

Un sueño, un campo de fútbol y mi viaje secreto

A veces sueño con un campo de fútbol vacío. Es de noche, no hay absolutamente nadie, sólo yo y las luces -salvajemente artificiales, insultántemente imitando al sol- en el centro del estadio.

Y el silencio. Sin viento, sin ruidos de fondo. Lo puro.

Sueño con que me pongo a correr por el campo sin rumbo fijo, sin presiones de gol porque no se juega ningún partido y tampoco han entrado los hinchas. Corro sola como una loca feliz, como cuando quieres acabarte tu postre favorito antes de que se marchite. Antes de que el tiempo lo pueda, que creo que es un verso de alguien. Y si no lo es, sobra la cursiva, como tantas cosas en estos momentos.

El césped del campo es del verde más verde que he visto nunca y está un poco húmedo así que cuando acabo mi carrera inconexa, me tumbo en el centro -donde todo empezó- y sonrío con el corazón pequeño aún agitado.

Porque vivo.

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