Los desamigos (o tomarse una copa de vino a las 21:26 h de un martes)




Es una verdad terrible y muy dura de aceptar. Te sientes como un sombrero gastado, feo, inservible y pasado de moda.

Te sientas y sientes que ya no sigues el hilo de la película, que todo está enredado y tú eres la espectadora que se ha perdido el nudo del film y, consecuentemente, no se entera de nada. 

Nadie te explica la película. Te hacen un resumen como si en cinco minutos fueras capaz de asimilar que estás fuera, que juegas una prórroga insolente y gris.

Que te duela todo porque los echas de menos y ellos –maldita sea- deben de echarte de más.

Olvidas números de teléfono que antes eran tu bote salvavidas.

La tristeza del abandono. Del no pertenecerles porque… ni siquiera lo comprendes. 

Lo único que te sigue fiel es tu sombra. Y Alicia Alarcón.

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Y acabas refugiándote en la belleza que no decepciona jamás. La estática, la de ficción, la que no envejece ni te hace sentir fuera de campo. A ti, que sabes bien que tan importante es lo que existe fuera de campo como lo que se halla dentro del encuadre. 

Es como si le hubieran dado la cámara a un ignorante que realiza su trabajo atado de manos, con la boca y sin tener ningún tipo de criterio estético.

PD: Siento que el post esté tan mal compaginado pero es que no sé cómo insertar diferentes párrafos, espaciados como tienen que estar... han cambiado las cosas en Blogger.

La canción es Ice Dance, porque un anuncio de la tele me la ha recordado



Un niño de ocho años el problema más grande que puede tener ahora mismo es preparar la caja en la que guarda los caracoles del colegio. A mi sobrina pequeña se le ha caído un diente. Sigo bebiendo el agua para limpiarme el cuello y, de paso, los nudos. Hay quien se traga una cuerda y no se altera, pero hay quien engulle una cuerda y, cual marinero inexperto, se hace un lío con el nudo.

El otro día fui a ver Melancholia, de Lars von Trier. Reconozco que no me acabó de convencer, sobre todo la primera parte. Ha pasado una semana y estos días me he dado cuenta de que es una película grande. No sabría definir el motivo en concreto, tal vez los encuadres, puede que Wagner, las hermanas, la lluvia punzante o el miedo al saber que todo se terminará ese mismo día.

Ya sé de qué quiero morir. Que un planeta se estrelle contra el nuestro y que sea lo más espectacular posible.

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