Cuando dejen de gustarme los Beatles, se acabará el mundo



Todo lo resumo en un bésame mucho.

No deseo nada más para el 2010.

Pequeño deseo nocturno para el nuevo año y, si puedo pedir más, para toda la vida



Que no nos roben ningún hueso sano.
Que nuestra lengua jamás se aburra.
Que se nos abran sólo las mejores puertas.
Que Lauren Bacall nunca deje de fumar.

Que os pueda seguir leyendo.
Que me podáis seguir leyendo.

Editado:

Y eso que Paola Vaggio decía que este año no le salía el villancico...

Pues le ha salido redondo: Una vez más, está en tu cara...

A veces me echo de menos, cuando escribía en directo y mirando por la ventana cerrada



Firmo los correos electrónicos con mi nombre y una sentencia: La detective que resuelve todos los casos menos el suyo propio.

Tengo un problema de oídos que hace que oiga mi propia voz con efecto reverb. No sé si esta descripción es demasiado precisa pero es que no sé explicarlo de una manera más acertada. Llevo así una semana. Intento no hablar en voz alta pero me resulta imposible porque en esta vida si no abres la boca, no avanzas. En fin, cuando hablo me escucho a mí misma como si fuera otra y es realmente curioso porque no me reconozco.

Eso sí, me está sirviendo para poner claras muchas frases que tenía turbulentas y desdibujadas. No basta con ponerte la cara de pena sino que hay que salir al sol, aunque haga frío y se te congelen las suelas de las botas.

Y que no me prohíban ni las casualidades ni las ganas de seducir a quien admiras (me refería al tabaco, sí)

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Cuando era adolescente jamás olvidaba el aniversario de la muerte de John Lennon. Recuerdo que me pasaba el día sintonizando todas las emisoras posibles en las que ofrecieran algún tipo de especial o programa homenaje. Había que ser muy rápido para apretar el rec justo cuando el locutor dejaba de hablar. Cuántas cintas de cassette grabadas con mi letra temblorosa y adolescente.

Y acabo de decidir que el post de hoy va a ser por la memoria de John. Absoluto genio.

Llevo dos horas viendo fotos de mi pasado y presente, o estoy muy ociosa o estoy muy pensativa



Estrené aquel jersey con premeditación pero sin alevosía. Fue en el 2006, en el mes que nevó. Y me resultó muy útil porque es una prenda que abriga muchísimo.

No sé qué pasó que el jersey encogió y no me lo pude volver a poner.

Ayer lo saqué del armario y me lo puse. Necesitaba algo que me abrigara no ya por fuera, sino por dentro.

Me entristece la ropa que se encoge. Es parecido a las personas que se vuelven pequeñas.

Esta noche no me sale ni una palabra, ni una

Llegaremos hasta el final



Esta mañana, a eso de las 10:30, ha nevado sutilmente. He mirado a través de la ventana y me ha parecido un pequeño milagro.

Ahora ha vuelto a hacer sol.

Tengo ganas de volver a sentirme bien, de salir de nuevo a la calle y comprar ropa.

Con lo sencillo que es todo...

La carta que jamás le escribiré a mi madre



Hola mamá,

Te escribo antes de ir a dormir, escuchando el último disco de Scarlett Johansson, que ni es tan malo ni tan bueno como algunos dicen.

Llevo bastantes días mal de salud, pero no tienes porqué preocuparte, que no es nada serio. Parece que los antibióticos me están haciendo efecto, aunque hoy es el segundo día de tratamiento. No podré fumar ningún pitillo estos días, ni tampoco podré brindar en Navidad, ni en Nochebuena, ni en Sant Esteve, que esta última era la fecha que más celebrábamos en casa, cuando estábamos todos juntos. Con tus canelones.

Ahora que caigo, el último pitillo y el último mojito fueron en Madrid, en aquel café, después de cenar...¿se llamaba Café Madrid? No lo recuerdo, pero tiene su gracia que el último fuera en esa ciudad. Tú me llevaste a Madrid cuando tenía 10 años...

Esta mañana la he pasado en la cama, medio dormida, intentando olvidar el dolor que tenía en la cabeza. Por suerte, esta tarde estoy mucho mejor, algo más animada. Si te lo cuento es porque sé que no recibirás la carta hasta pasados varios días, cuando mi situación haya mejorado.

Sigo sin aprender inglés, con lo que a ti te enfada... Nunca encuentro tiempo y tampoco sé estudiar por mi cuenta. Debería avergonzarme, lo sé. De poco sirvió que te empeñaras en dirigirte a mí siempre en esa lengua, ya sabes que me negaba a hablar en otra lengua que no fuera el castellano o el catalán. Lo siento, perdona mi torpeza.

El trabajo más o menos me da resultado. Ahora salgo poco de casa porque tengo menos casos que resolver, pero puedo ir tirando. No, no llegué a empezar el doctorado. Con eso no sé qué podré hacer. De momento me veo incapaz de pensar en algo al respecto.

Sigo teniendo miedo a algunas cosas y a algunas situaciones, ya ves, supongo que sabes de qué te hablo. Somos imperfectos los humanos, y yo no iba a ser una excepción.

La foto que te envié es mi preferida, parezco medio macarra medio elegante. Le tengo mucho cariño, cosas mías, que soy una sentimental.

Con ella... ésta va a ser nuestra cuarta navidad juntas. Te vas a reír pero siento que hemos formado un hogar, con ropa, discos, cama, sofá y cafetera. Es muy fuerte, lo sé. Y te caería bien, seguro. Ojalá os conocieráis algún día.

Bueno, mamá, creo que me voy a la cama a leer un cómic que me han dejado, Maus. Un Pulitzer nada más y nada menos. A ver si me gusta.

Ojalá sigas teniendo esos ojazos. Recuerda abrigarte por las mañanas, en esa tierra hace demasiado frío.

Te quiero.

C.B.

Pequeña tontería gitana a las 14:24 de un viernes

Ahora que ya no me dan miedo
los ascensores
y que he dejado de fumar cuando
no me apetece.

Al mismo tiempo que escribo
como cuando era una cría
y me recetaron un poemilla
cada día
para curarme los miedos
(me duró cinco años la terapia,
lo cual nos da unos 1825 poemillas
escritos con tinta negra
en hojas blancas dobladas por la mitad)

Ahora que es cuando pasa todo
y en realidad no sucede nada
porque nos vemos la misma cara
cada mañana
y tomamos los mismos vinos
en diferentes bares.

No sé si creerme lo que vivo.

Me acuerdo de Gabriel
que se murió a sí mismo
en Sant Cugat.
Y de su foto en blanco y negro
recortada oculta en aquel libro
que a veces releo.

Qué guapo y qué moderno, Gabriel,
con su Poema inacabat,
que me hacía soñar con una Helena
desconocida
pero que imaginaba joven y guapa
más morena que rubia,
alguna compañera de universidad,
probablemente.

Ahora que me quedo alguna mañana
planchando la ropa
-también tu ropa-
y pensando que en otro tiempo
era algo más guapa.

Tonterías gitanas,
que diría mi abuela
si la hubiera conocido.

Me dan mucha pena las últimas fotos de Marilyn Monroe que tomó Bert Stern



El caso de Lucía Chanovick es uno de los muchos que resolví allá por el 2007, cuando me dedicaba a la investigación con más fruición que ahora.

Y qué caso más sencillo, la verdad, porque la clave estaba en distinguir entre impotente e imponente. Ella no lo supo ver y fui yo la que llegó una tarde con un maletín repleto de fotos de su hijo perdido y con un par de definiciones de la RAE.

Lucía Chanovick ha vuelto a reclamar mis servicios. La he visto más mayor y menos ingenua. Más alta y menos guapa. Creo que en estos dos años le han pasado demasiadas cosas difíciles de comprender para nosotros, que tenemos los pies más tiempo en el suelo que en el cielo.

Le voy a recomendar que se abra un blog, para empezar. Y luego, ya veremos.

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Serrat me aburre soberanamente pero me encantan las versiones que de él han hecho otros. Qué blasfema, deben pensar muchos.

"Que nos pille a todos juntos pa las palmas y el cajón"

Ha nacido un gitanito
más peludo que pelón
no ha llorado
ni ha gemido
ni ha querido el biberón.

Aquí estamos tos los primos
celebrando la ocasión
que tenemos uno nuevo
pa las gachas y el jamón

Que la vida le de suerte
en el amor y la simiente
de su raza
traiga el duende
que a este mundo tanto falta
y de sus golpes haga el faro
que ilumine al corazón.

Ha nacido un gitanito

Entre payos no destaca
porque es rubio como el sol,
pero rubio fue el gitano
más eterno...
¡CAMARON!

Y si esto es un augurio
de talento y emoción
que nos pille a todos juntos
pa las palmas y el cajón



Ha nacido un gitanito. Cuando nací, también dijeron que había nacido una gitanilla. Y también salí rubia con los ojos claros. De la mezcla andaluza, inglesa, catalana y madrileña. De ahí el acento indefinido. Y cada día que pasa con menos banderas, con menos patrias y con menos rezos a reyes de imposibles reinos.

Me emociona más oír Ha nacido un gitanito que la última propuesta de Obama, los puntos del Estatut, o las tramas de corrupción de ciertos políticos.

Me he puesto a llorar como una imbécil porque volvemos a Madrid y a nuestros aliados, aliándose en la capital. Allí siempre se regresa y no nos cansamos de trotar los kilómetros en AVE o en avión.

Y si esto es un augurio
de talento y emoción
que nos pille a todos juntos
pa las palmas y el cajón


Hasta la vuelta...

Otra de las canciones con las que lloro sin tener depresión

Me verás en los carteles para hacerte irme detrás
te creerás que soy alguien con un toque especial
soy un chico de la calle que vive su canción
también me emborracho y lloro cuando tengo depresión.





(Maravilloso el fragmento comprendido entre el 03:37 y el 03:44)


Alguien ha entrado en mi blog buscando "has tenido suerte de llegarme a conocer". Y eso me ha llevado a volver al gran tema de Loquillo. Y eso, a su vez, a escuchar otro del que ya hablé por aquí alguna vez ("te contarán de mí quizás lo peor, quizás no sé si habrá existido...)

Pienso en algo que leí ayer y que me dejó absolutamente tocada. Hoy me he dado cuenta de que me ha dejado de importar lo que no me había importado nunca. No sé si puedo explicarlo de manera que se me entienda, creo que no seré capaz. Y encima siento que me repito, lo cual es terrible.

Mejor explico lo de hoy.

La tarea del día ha sido marcar con rotulador fluorescente las entregas. Entregado: fluorescente; no entregado: en blanco. Un trabajo absurdo y mecánico. Pero los errores son imperdonables. Si se te pasa marcar una entrega, entonces queda reflejado en el papel y habrá que buscar responsables. Responsables de nada porque sí estará entregado pero tú te has equivocado por pensar en tonterías, por distraerte, y no has marcado con fluorescente la casilla correspondiente.

El error cada vez se hará mayor. Crecerá como un árbol salvaje y loco. Realizarás una llamada y con ella aumentarás el fallo...

- Mire, le llamo para reclamar una entrega.

- ¿Qué? Pero si la hicimos esta mañana, antes de las once.

Y mientras hablas, repasarás la lista y comprobarás que sí, que la entrega estaba hecha, que el error ha sido tuyo, de tu mano, de tus ojos, de tu pulso fluorescente. Y pedirás perdón por tu descuido.

Y todo por no pintar una casilla de amarillo.

La relación con los rábanos -la imagen que me dejó alucinada ayer, ella lo entenderá- está clara. Ni soy alta, ni puedo evitar ser impulsiva.

Ahora, lo que importa, es seguir con los pies bien sujetos para defenderla. Y defenderme de los posibles ataques de raíces malvadas.

Voy a ir preparando la maleta, que allí sí que hará frío del bueno.

Lo mío era el mundo del espectáculo, está claro, pero acabé investigando casos demasiado difíciles para mí sola



The Shangri-La’s eran -son- mi grupo favorito dentro del sonido Girl Group (o el Girl Group Garage Sound, nunca he sabido exactamente cuál es la más acertada denominación).

Letras que reflejaban los típicos problemas de adolescentes, ellas que eran súper modernas para la época... Un aluvión de grupillos de chicas que tenían un hit o dos, como mucho, y que luego fueron desapareciendo. Los Beatles y otros monstruos de la época se las comieron, pero son maravillosas las versiones que hicieron los de Liverpool de algunos de estos temas.

Yo también soñaba con montar un grupo como las Shangri-La’s de pequeña.

Ni los malos son tan malos; ni los buenos, tan buenos




“Niños jugando a los fusilamientos”, de Agustí Centelles (1937)


Cada vez me da más pena vivir donde vivo. Con la negación, la ocultación y la mentira. Cada vez me pone más triste. Que la gente trague, que la gente de fuera se piense que aquí las cosas son diferentes, cuando aquí la realidad es otra.

Leo la noticia relacionada con los hijos del fotógrafo valenciano –valenciano, destaco, valenciano- y me siento sin aliento.

¿Por qué no pueden vender el legado a quien les de la gana? ¿Por qué les quieren obligar a que su obra se quede encerrada en Catalunya? ¿Por qué no tienen libertad? ¿Por qué han recibido amenazas? (ah, esto no ha salido en los diarios ni en televisión ni en ningún lado…). Que la obra genere pasta, que recaude, que sirva para sus propósitos… qué asco.

Qué putada hizo Dalí, ¿verdad? La lectura de su testamento fastidió mucho en Catalunya: dejaba como heredero universal de sus bienes (los muebles y los inmuebles) a España. Poco después de su muerte, se llegó a un pacto entre el Ministerio de Cultura y la Generalitat catalana que se ratificaría dos años más tarde. Según este pacto, el legado del pintor se repartiría entre el Museo Reina Sofía y la Fundación Gala-Dalí de Figueras, aunque la titularidad de todas las obras seguiría correspondiendo a España, que fue lo que decidió Dalí.

Qué curioso que en Barcelona no haya ni una sola calle dedicada a Salvador Dalí… Así de rencorosos son.

Mi sobrina no estudia en el colegio mapas de España ni de Europa. Le enseñan todas las comarcas catalanas –lo cual me parece perfecto- pero desconoce que más allá de estas tierras existen otras. Hoy me preguntaba dónde está Italia, qué forma tenía, cómo era.

Qué tierra tan triste y tan aislada la mía.

Centelles, uno de mis fotógrafos preferidos.

“Y allá donde vayamos seguirán nuestros asuntos…”



Nos sigue emocionando Madrid.

Leemos las últimas noticias
Desde Barcelona
Como quien lee mensajes de una ciudad lejana
A mil kilómetros.

Nos fascina saber que han inventado
Una pista de patinaje
En la plaza de Callao.
Y que hoy viernes 27
Van a encender oficialmente
Las luces en la capital.

Joder, qué hermoso.
A mí me parece bello
Que exista Madrid.
Llámame flipada o lo que quieras,
Pero lo que nos emociona
Eso no lo comprende nadie,
O algunas personas tan sólo.

Eso sólo puede pasar en Madrid.

Madrid es la pasitos callejeando,
La albiñoca y su novia tan felices,
Elenita y sus historias,
La chica de Toledo que ya no está sola,
Nosotras buscando a la Jiménez,
Y la presentación en la Fnac
Sin ningún ejemplar del libro.

Madrid es la Navidad.
Y para mí, que fui una versión bebé de Mr. Scrooge
Eso significa mucho.

No valoréis la forma de lo escrito.
Sólo es un arrebato amoroso de esta mañana
Algo ociosa, algo fría.

25 de noviembre



(La foto pertenece a la exposición Fotoarte contra la violencia de género, del Círculo de Bellas Artes de Madrid)

Cada 18 segundos una mujer es maltratada en algún lugar del mundo.

No tengo nada más que añadir. Bueno, sí, que este mundo a veces es una mierda.

Toda la tarde con ansiedad y nubarrones

Iba a hacerlo esta mañana
levantarme de la cama
comprar algo de comida
y ordenar por fin mi vida.


Algunas canciones se recuperan en el momento justo o en el peor de los momentos.

No sé de qué depende.

Se acaba noviembre, empieza diciembre y la vida nueva a punto de iniciarse



He comprado una lavadora y una secadora. La primera, porque ir al río en invierno es un fastidio y da mucha pereza; la segunda, porque no dispongo de terraza y es una movida colgar las sábanas en una sissí. Una pena tener que utilizar secadora, colgar la ropa me parece una de las tareas más bonitas del mundo: el olor a limpio que lo impregna todo y la ropa delicada que se debe secar a la sombra porque el sol la castiga demasiado.

Ahora ya puedo salir en una peli de la Coixet.

Ella era tan guapa en las pelis que dolía como un desengaño



En noviembre
Se nos escaparon las agendas rojas
Y nos fusilamos a nosotros mismos
Con agujas diminutas.

En noviembre
Pasamos hambre de vocales
De corcheas y de abrigos.
Éramos grandes e invisibles.

En noviembre
No entendimos que no hay que mirar
Si alguien no nos mira.
Todo estaba escrito desde ayer.

En noviembre
Nos dormimos por las tardes
Para escapar del trabajo
Y de las listas de morosos.

En noviembre
Lo recuperamos todo
En noviembre.

"Entrevista con el vampiro" es tan buena que quema



Las tardes de invierno trabajando en casa y comiendo un puñado de pistachos.

Los bolígrafos por estrenar y el sol manchando las gafas viejas.

Yo ya no estoy ante las dudas, ya nunca ante las dudas.

Me siguen dando miedo las pelis de vampiros.

Menos mal que ahora estás en mi cama.

Y me siento plena con una de las mejores canciones del mundo de fondo.

La investigación te la dedico a ti



Apasionante, no tenía ni idea de este tema. Resulta que las mujeres toreaban ya desde el siglo XVII –aunque de forma no profesional- y en el XIX despuntaron algunas como, por ejemplo, Nicolasa Escamilla, aka “La Pajuelera” (el retrato de arriba es de Goya). Bueno, sobre todo esto hay un montón de información por ahí así que no me voy a extender más.

Lo que me ha fascinado realmente es conocer a María Salomé -aka “La Reverte”-, una torera de finales del XIX (1878-1942). Resulta que en 1908 se dictó una ley para prohibir a las mujeres torear, que no se revocó hasta 1974 (increíble) y por ese motivo ella decidió “convertirse” en Agustín Salomé, para poder torear a pesar de la prohibición. El caso es que hubo toda una polémica y se llegó a dudar del sexo de la torera: se decía que realmente era un hombre y que le había tomado el pelo a todo el mundo.



(Ampliar la foto para leer el artículo)

Investigaciones, documentos médicos, rumores, testimonios… hay una historia enigmática detrás. Alguien debería hacer algo con todo este material.

Algunos documentos:

Extracto de Cervantes y las religiones

Resumen de mujeres toreras

Artículo en la hemeroteca de ABC

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Siguiendo con la investigación… descubro que hay un documental titulado Ella es el matador en el que se denuncia la discriminación de la mujer en los ruedos. Está dirigido por Gemma Cubero y Celeste Carrasco y se estrenó en el festival Silverdocs de Washington (en España no, que yo sepa)



Entrevista con las directoras (muy muy buena)

Fragmento 1 del documental

Fragmento 2

Fragmento 3

Fragmento 4

Fragmento 5

Y dejo ya la investigación que es hora de dormir…

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Como no tengo remedio, al día siguiente he seguido buscando información...

Y ahora me he centrado en la figura de la torera Eva Florencia, una chica italiana.



Increíble su historia:

Eva Bianchini nació en Florencia (Italia). Un sitio equivocado. Ya lo sabía cuando tenía 14 años y su gran afición era "hurgar por las agencias de viajes en cualquier revista en que apareciera España". Se compró un diccionario de castellano y le dio por escuchar la radio que hablaba en ese idioma. Por fuerza, acabó tropezándose con el mundo de los toros y a partir de entonces se dedicó a recortar las crónicas taurinas que aparecían en los periódicos españoles. Así comenzó el guión que ha diseñado minuciosamente para su vida y que ahora, con 20 años y cinco novilladas de éxito, está completando.

A los 15 años se fabricó una muleta con la que dibujaba amapolas en el aire sin mucho arte. Ese mundo extraño le fascinaba, y, a base de leer a Hemingway, logró convertir "el gusanillo" en una forma de vida en la que ha puesto todo su empeño.

Un año más tarde convenció a sus padres para viajar a España. Tres días en Sevilla fueron suficientes para afianzar su sueño: "Aquí la gente es diferente, optimista. Los andaluces saben disfrutar de valores que en otros sitios se han perdido. En la Feria de Abril y en el Rocío todos van como hermanos". Eva volvió a Italia, pero ya no se apellidaba Bianchini. Ya era Eva Florencia, el nombre con el que se enfrentará pronto a un toro si hay suerte.

A pesar de ser italiana, su historia es de manual, la de un maletilla español de los años sesenta, salvo en una cosa: ella no quiere sacar a su familia de la pobreza, más bien ha cambiado un hogar confortable por una vida literaria.

A los 17 años se escapó de su casa para cambiar de país y de vida. La aventura duró apenas dos semanas. Su padre y el cónsul fueron a buscarla y la devolvieron a Italia. No se conformó. Abandonó los estudios y trabajó unos meses de camarera; lo justo para ahorrar un dinerillo, alcanzar la mayoría de edad y regresar a España.

"Me alojé en un piso en la Macarena. ¡Soy tan de la Macarena! Cuando me fugué llevaba el pasaporte caducado y era menor de edad. Recé a la Virgen para que la policía no se diera cuenta", recuerda con su voz baja y casi tímida.

Una vez en Sevilla, se apuntó en la escuela taurina. Recuerda con orgullo sus primeros tentaderos, a los que iba en bicicleta o en autoestop: "La primera vez que me puse delante de una vaquilla me pegó ocho revolcones".


(Cito de El País, artículo de C. Morán, 1999)

Según los datos que me han llegado, Eva sufrió la discriminación machista que mancha el toreo, la misma que años atrás forzó a Cristina Sánchez a abandonar los ruedos en 1999.

Ahora, según he entendido, Eva Florencia ha dejado el toreo y se dedica a pintar.

Me ha impactado mucho esta historia, no sé, creo que hay que ser muy valiente para luchar por algo tan difícil. La pasión y lo que se ama, sin duda, son lo que te pueden empujar a ser gigante sin caerte.

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Editado de nuevo:

Me acabo de enterar de que Ella es el matador se estrena el 25 de noviembre en Cuenca:

Festival Mujeres en dirección. Semana Internacional de Cine de Cuenca (23-28 noviembre)

Una pena, yo no podré ir. Si alguien está por allí, que no se lo pierda, por favor!

Sandie Shaw y Michel Polnareff juntos es alucinante



Me he pasado la tarde preparando exámenes para la escuela de criminología. Exámenes para ser aprobados. Tomando colacao y cantando canciones de Lluís Llach, Mishima y Bob Marley.

En mis sueños, dejo mi trabajo y me gano la vida como locutora en un programa de radio en el que sólo suenan las canciones que a ti a mí nos gustan.

(Aquí, el genio solo)

Las flores del cementerio no huelen nunca a nada



Tenía 55 años. Hoy he sido consciente de que mi padre tenía 55 años cuando estaba limpiando su lápida. Como quien lee un titular impactante en el diario y se derrama el café sobre la chaqueta recién limpia. Así de duro.

En el cementerio, todos los ramos relucían al sol. Las flores nuevas, con el papel brillante, parecían escalar en las lápidas más altas. Me gusta entretenerme y mirar los nombres, las fechas, los estilos. Una familia gitana había improvisado un pequeño altar encalando un trocito de pared y colocando objetos que parecían sacados de un todo a cien. A veces visito muertos que no son míos y me detengo un rato, un poco por respeto, un poco por recordar a quien está tan solo.

Siempre hay un detalle que me conmueve. Esta vez ha sido un dibujo hecho a mano por la mano de un niño, en color. Estaba recién puesto, protegido con una funda de plástico, de esas que sirven para guardar dossiers. El dibujo representaba una familia y cada miembro tenía encima su nombre. El pequeño o pequeña había escrito en mayúsculas un mensaje de despedida, con una caligrafía infantil, temblorosa pero más bella que nada.

Y ya no he podido pensar en nada más.

La atracción de lo escabroso



Reconozco que desde el inicio me ha dado mucha rabia el fenómeno Millenium, sería largo y aburrido explicar aquí y ahora los motivos. Un apunte: hace mucho tiempo viajaba en tren y vi a una pija que leía un tocho, me llamó la atención el título: Los hombres que no amaban a las mujeres. Pensé que era una novela gay -lo cierto es que me extrañó un poco que la tipa leyera ese género- pero no retuve la información hasta que al cabo del tiempo oí hablar de la obra, que ya se había convertido en bestseller.

No he leído la novela pero ayer vi la película, la correspondiente a la primera parte de la saga. Creo que es una buena obra (la del cine, no puedo opinar de la novela), que hay detrás un buen guión y una trama que te mantiene intrigada. No obstante, para mí no será un clásico jamás (aquí, lo reconozco, me estoy pasando de lista). Léase lo que escribió en su día el genial Italo Calvino al respecto (no tengo tiempo de buscar ese maravilloso artículo pero seguro que está en Internet, como todo)

Y éste es el momento en el que lanzo la reflexión que me vino a la mente ayer, al ver los títulos de crédito. Me parece escalofriante -sí, escalofriante- que una de las novelas más leídas y más vendidas y más todo de los últimos tiempos trate ciertos temas que son para poner los pelos de punta del más chungo. Y no, no voy de cateta remilgada ni de la típica que se horroriza ante crímenes, masacres, violaciones y torturas. No se trata de eso.

Lo único que me llama la atención es que una novela que tiene un argumento tan terrible y escabroso esté consiguiendo ese éxito. Igual mi reflexión es absurda pero a mí me pone los pelos de punta, repito, que todo el mundo esté como loco con esa novela.

PD: No tengo tiempo de hablar de la protagonista que empieza siendo lesbiana y acaba hetero porque me voy al cine pero ahí queda eso.

Un martes que pasa sin pena ni gloria


Una cuarta parte de los lectores de este blog son mexicanos así que el post de hoy es de agradecimiento hacia ellos. No sé si llegan de casualidad o si son lectores habituales pero, de todas formas, lo agradezco.

A la niña de rojo ya no la ves

En un chasquido de dedos se puede comprender todo.

Este mediodía veía las noticias en la cadena de las Islas Baleares, buscaban entre los trozos de edificio...

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Desde que he dejado de fumar me llegan menos casos por resolver al despacho. ¿Soy peor detective por eso, acaso?

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Las riendas.
Omega es una canción hipnótica
Difícil de soportar con
Los ojos abiertos.
Me duele el cuello
De un dolor intenso
Y azul marino.
No siempre se descorcha cava
A veces se tapan botellas de agua.

Hoy, por fin, he sido gigante, por fin, por fin, por fin



(Siempre he tenido el corazón de teddy girl, desde que iba al cole y me pirraba por Wanda Jackson)


Quiero casarme contigo y que en nuestra boda suene Those magic changes. Y que bailemos genial -un baile agarrao, como debe ser- y que todos nos miren orgullosos.

Hoy, por fin, he hecho algo de lo que me siento orgullosa.

Me apetecía contarlo, aunque sea breve.

Diseño nuevo, vida nueva y a ver si puedo ser gigante de una vez



(¿A dónde van los astronautas tristes?)

Cambiar el diseño como quien se cambia un traje. Es domingo y me gustaría ser pequeña, que mi madre me peinara las coletas y que me llevara a misa de las doce. Sonreír sin que me cueste demasiado y atreverme a enseñar las fotos de las que me siento más orgullosa.

Me vuelve la canción como un pálpito en el pecho y en la garganta.

El interlocutor es lo que te hace levantarte, admirarte y salir corriendo a pintarte los ojos



He salido de casa a las 7:10 AM porque el bus pasa a las 7:15 y si lo pierdo entonces pierdo el tren, y si pierdo el tren, llego tarde al trabajo. El efecto dominó.

Hoy me he puesto las Martin's porque llovía y porque necesitaba recuperar un objeto amado. Y el abrigo azul, porque ella me dijo anoche que me abrigara y que no me pusiera cualquier chaquetucha.

Hay días en los que de repente se te agolpan muchas cosas que habías dejado de lado o que, simplemente, habías olvidado. A mí hoy se me ha venido a la puerta de casa este fragmento de entrevista de Carmen Martín Gaite. Aunque supongo que no ha sido casual del todo. Estaba leyendo a la editora y en uno de sus comentarios se ha dicho algo que me ha incitado a buscar y a buscar. Y he encontrado. Y resulta que el fragmento del vídeo es de Esdepp. Y entonces me ha cuadrado todo.

El interlocutor.

No había sido tan consciente de esto como ahora, a las 00:25 AM. No buscamos novias, ni amigos, ni esposas, ni amantes, ni padres, ni hermanos, ni colegas. Buscamos un interlocutor. Se trata de eso. Si el interlocutor, además, coincide que es tu pareja ya es encontrar el cielo. Si no lo es, pasarán cosas que tal vez es mejor no saberlas.

Me estoy poniendo filósofa, se me va la mente. Cierro y a dormir.

En cuanto publique este post me voy a su lado



Los mentirosos necesitan tener buena memoria. La frase es de Quintiliano. La he visto por ahí.

He cenado un bocata de sobrasada, una ensalada, un kiwi y agua. Llevo más de un mes sin fumar y sin beber. Y no, no estoy enferma. Y no, no es que me lo haya propuesto. Ha surgido así por aquellas cosas de la vida.

Los mentirosos necesitan tener buena memoria. Es ahora, al reparar en ella, cuando me doy cuenta de lo cierta que es esa frase.

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Las palabras comodín son muy peligrosas para la lengua y, por extensión, para los hablantes. Son aquellos términos -sustantivos, adjetivos, verbos e incluso algunas expresiones- que empleamos de manera indiscriminada. Todas aquellas palabras que encajan en cualquier frase o contexto y siempre quedan bien. ¿Cuál es el problema? Pues que no precisan el significado, es decir, que la frase se comprende pero se podría detallar aún más el sentido. Algunos ejemplos (las palabras comodín están marcadas en negrita):

Ese aspecto está poco tratado en el manual.

Pedí una cosa que estaba bien buena.

Voy a hacer mejor el diseño.

Por supuesto, las frases se entienden pero sería preferible redactar algo como:

La discriminación está poco tratada en el manual.

Pedí una paella que estaba bien buena.

Voy a dibujar mejor el diseño.

Si no precisamos, ¿cómo saber a qué nos referimos? En el primer caso podemos estar hablando tanto de "discriminación" como de "crisis económica"; en el segundo, tanto de "paellas" como de "pizzas"; y en el tercero, tanto de "dibujar" como de "trazar".

¿Por qué empleamos tantas palabras comodín? (y me incluyo en la pregunta). Porque es lo más fácil, lo que menos cuesta.

Así en la vida. Nos empapamos de comodines y los empleamos como escudo, como antena, como espada. Para respirar, para engañar, para vestirnos. La salida fácil, sí, pero también la más cómoda.

Y lo complicado es deshacerse de ellos, de los comodines.

Cuando me emociono, suelo escribir muy poquito



Cuando te conocí tenías veintipico y eras una pequeña salvaje.
Ahora, te pasas por los pelos de los treinta, pero sigues siendo una pequeña salvaje.

Creo que no te puedo decir nada mejor que lo que cantó Elvis alguna vez, que nunca caminarás sola.

Y ojalá pueda cumplirlo para ti, si es posible, toda la vida.

El regalo

Las teorías están por inventar y cada vez me gusta más cenar poco por las noches



Escribir por encargo puede ser maravilloso o un infierno. Sólo sé que llevo apenas cuatro páginas en media tarde. Yo, que suelo escribir tan rápido como respiro; yo, que redacto como una salvaje (no me enorgullezco de ello)

Nunca había escrito teatro por encargo. Sólo había actuado, en mi propia casa, gratis.

''El suicidio se evita hablando de él'', dice una experta; y yo me evito hablando del suicidio



Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 40 segundos una persona se quita la vida en el mundo. En España, en 2002 fueron unas 3.500. La mayoría son jóvenes (entre 15 y 25 años) o muy viejos (a partir de los 75), y entre los primeros es ya la segunda causa de muerte tras los accidentes de tráfico.

Me llega una frase de Carmen Tejedor, tal vez una de las personas que más están haciendo en este país para combatir el suicidio: Quien intenta un suicidio siempre querría vivir de otra manera.

Es para pararse a reflexionar.

Dese mi ignorancia -lo asumo abiertamente- me pregunto cómo es que no se lanzan mensajes para prevenir posibles conductas suicidas entre la población. Yo pensaba que se trataba de episodios aislados, de pocos casos, pero las estadísticas son realmente alarmantes: el suicidio como causa de muerte es la segunda entre las que no son enfermedades, y sólo se ve superada por los accidentes de tráfico.

Se comenta que este tipo de estadísticas e informaciones no se hace público para evitar posibles conductas de imitación. Ellos son los que mandan y los que manejan los datos pero creo que no es la mejor opción, lo mismo me equivoco. Más acertada me parece la opinión de Carmen Tejedor:

Existe la creencia de que hablar del suicidio aumenta el riesgo. Se cree que es contagioso, porque un 90% de la conducta humana se aprende por imitación. Yo pienso que el suicidio se evita hablando de él. ¿Sabe qué es lo que más preocupa a quien ha intentado matarse y se lo han llevado en ambulancia de casa?: Volver a casa. Un vecino con tendencia suicida es mucho más censurado en el barrio que un borracho.


Para reflexionar, sí.

Se pueden consultar las estadísticas del suicidio en España aquí.

Un buen artículo en El País (del 2004 pero actual, lamentablemente)

Entrevista a Carmen Tejedor, gran experta en el tema

Los casos creativos me resultan los más difíciles de resolver




(Qué dioses los Stones. He aquí una de mis preferidas)


Me llaman para resolver un caso. De tipología, creativo. Yo añadiría "marrón" o "mala jugada". Blenk, escriba una historia de diez minutos de duración con los siguientes condicionantes, bla, bla, bla.

Por supuesto, no me pagarán ni un duro (me niego a adecuar algunas frases de este tipo al euro; además, recuerdo desde aquí que siempre estuve en contra de esta moneda).

Y yo qué sé. Y yo qué sé. Y yo qué sé. Si ahora mismo me encerraría dentro de una baraja de cartas, en medio del caballero y de alguna copa.

El último día que fumé fue el 14 de septiembre. Después, tan sólo un pitillo. Tal vez deje de fumar para siempre, o tal vez no. Me ayuda a pensar y a mirarme un poco más las manos.

Y qué sé yo.

.................................

Paola me ha leído una frase de Ray Loriga que le ha recordado a lo que a veces escribo. Me he sentido tan feliz que podría haberme tragado veinte lámparas de pie de veinte comedores, de veinte pisos diferentes. Decía algo así como comencé a correr tanto que cuando pasaba cerca de un colegio los niños temblaban en sus asientos. Lo cito de memoria por lo que seguramente estoy errando en la exactitud. Pero eso ahora mismo es lo que menos me importa.

Editado minutos después: en Internet, si sabes buscar, está todo... he hallado la cita exacta de Loriga: Corría tan deprisa como podía, y podía correr realmente deprisa. Tanto que los niños temblaban en sus asientos cuando pasaba cerca de un colegio.

Siempre me quedará Silvio

Ayer volví a la ferretería a reclamar por la copia de la llave que me hicieron la semana pasada. Está defectuosa y no abre. Me hicieron una nueva y regresé a casa a probarla. Tampoco funcionó. Volví a la tienda, algo cansada de tanto camino, y de nuevo retocaron la llave. Aún no la he probado, lo haré mañana.

Siempre me ha fascinado que se pueda hacer copia de una llave cualquiera, será más o menos cara, más o menos sofisticada, pero siempre se puede duplicar.

Debería escribir un cuento. La chica que va de ferretería en ferretería intentando que le hagan una buena copia de la llave de su casa. De ciudad en ciudad. Día tras día. Y tal vez el tiempo iría pasando y ella, poco a poco, se olvidaría de dónde está su casa. No recordaría ni la calle, ni la ciudad, ni los vecinos. De tan ocupada que estuvo persiguiendo esa copia, se olvidó de que había dejado la puerta abierta.

Y un día, alguien vio que aquella casa se había llenado de gente extraña que había llegado desde todos los rincones: sacudían su cama, se comían su fruta, destrozaban sus facturas...

A la chica no le dolió todo aquello puesto que no regresó a su casa jamás. Siguió -en vano- buscando el duplicado de la llave.

Quién fuera Alí Babá
Quién fuera el mítico Simbad
Quién fuera un poderoso sortilegio
Quién fuera encantador

"Y José Tomás paró los relojes del mar"

(Los antitaurinos pueden saltarse el post; el resto, ojalá lo disfrute porque lo he redactado con toda mi emoción, el día después de ver a José Tomás)



Nunca había ido a los toros y ayer fue mi primera vez. En un domingo en el que tal vez sea la última corrida de la Monumental en Barcelona, una tarde en la que “José Tomás paró los relojes del mar”, como ha escrito en su crónica el genial Zabala de la Serna:

Y si muriese el mar que sea en esta arena de Barcelona a los pies de José Tomás. Si quieren degollar la Fiesta, cuánta belleza van a matar. De una sola tacada, pureza, verdad y libertad. Derrochar el talento, los pianos de Larrocha, Alicia, el toreo. El toreo es José Tomás. ¿Por qué os duele tanto? ¿Por qué castigáis el espacio donde el alma vuela como voló ayer en la Monumental? A JT le latió el corazón en las muñecas esta vez. Como la última ola.

Casi 20.000 personas en la plaza, lleno absoluto, ni una entrada disponible. Jamás pensé que sentiría lo que sentí al ver torear a José Tomás. No soy una experta, ni mucho menos, es más, reconozco que no tengo ni idea del arte del toreo pero después de verle a él… hay un antes y un después.

Ese hombre no es humano. Se arrima al toro como quien se arrima a un gato, valiente y elegante, lento y sincero. Ahora comprendo las palabras de la fotógrafa Anya Bartels:

Hace aproximadamente unos doce años vi torear en una plaza de toros a José Tomás. Fue, sin duda ninguna, un momento que marcó mi vida. Hay una antes y un después. La sensación y emoción que me produjo su toreo fue tan profunda e impactante que tuve que seguirle a partir de este momento como aficionada, siempre con la cámara en la mano. […] Desde que José Tomás reapareció el 17 de junio 2007, después de 5 años de haber estado retirado, he seguido prácticamente todas sus faenas y sé que jamás dejaré de seguirle allá donde él toree.

(Ella ha publicado José Tomás. Serenata de un amanecer, un libro impresionante de fotos del torero)

El domingo ella estaba allí, viendo la corrida. Cuando José Tomás dio la vuelta al ruedo, Anya le tiró un pañuelo y él se acercó a a devolvérselo, con dos besos. Me pareció un momento precioso y me sentí afortunada al poder verlo tan cerca.

Qué emocionante el silencio en la plaza, ¿cómo es posible que ni una sola de las casi 20.000 almas se atreva a respirar? Yo no imaginaba que en los toros había tanto respeto, tanto silencio, tanta belleza. Desde luego, ahora puedo afirmar que no te puedes morir sin antes haber visto una corrida de toros. Sobre todo si tienes la suerte de haber asistido a una faena de José Tomás.

Es algo fascinante.

Y nos quieren vender que ir a los toros no es digno de personas civilizadas o cultas. Para mi asombro, la plaza estaba llena de gente de mi edad, de parejas, ¡de un montón de tipas guapas!, de catalanes y catalanas que se expresaban en catalán. Y me entero de que uno de mis poetas preferidos, Pere Gimferrer, ha redactado y firmado su propio manifiesto en defensa de los toros en Barcelona:

Queremos, con ocasión de esta Fira de la Mercé que reunirá a decenas de miles de personas en el histórico coso de Barcelona, hacer un llamamiento a todos los ciudadanos de Catalunya. No sólo a los aficionados, sino a todos sin excepción: taurinos, antitaurinos e indiferentes ante la fiesta de los toros. Queremos recordar a todos los catalanes que con la prohibición de la fiesta de los toros lo que podría ser prohibido es una parte de libertad, es un espacio de libertad lo que todos perderíamos. […] Cada vez que la libertad de alguien se ve negada o limitada, la libertad de todos pierde peso, se debilita, se empequeñece. Queremos recordarlo ante todo a nuestros representantes parlamentarios que han de tomar la decisión: no sólo es la realidad cultural, festiva, tradicional, económica y social de los toros lo que está en juego: es la propia libertad.

Tal vez sea la última vez que se abre la Monumental. Tal vez sea la última vez que hayamos podido sentir latir a José Tomás en Barcelona. Una pena.

Y hoy me apetece volver al gran poeta, y así recordar unos de los versos de la elegía más estremecedora de la literatura española (y universal, me atrevo a escribir):

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.

"Urtain, eres tan fuerte que con tus manos podrías matar"



La obra de teatro se llama Urtain y se puede ver en Barcelona, en el teatre Romea (c/ Hospital, 51). A mí me parece una de las mejores obras que visto nunca. Aún estoy emocionada.

Repasa la vida del boxeador José Manuel Ibar Aspiazu -más conocido como Urtain- que destacó en los años 68-77. Su vida fue bastante difícil: devaneos con el alcohol, los excesos, los fracasos en los negocios, etc. Y todo ello desembocó en su suicidio, justo cuatro días antes de los Juegos Olímpicos del 92.

Aquí un resumen en Wikipedia

Aquí un buen artículo de El País


Y la obra... simplemente hay que verla.

Chimeneas y tu ropa al sol (ya te amaba, y no sabía ni que existías)




La ropa recién lavada y tendida. Cuando se pone a llover y tienes que guardar el tendedero (aka sisí) corriendo, a toda prisa.

Siempre me ha tranquilizado el olor a ropa limpia. Las sábanas blancas, la ropa interior conjuntada y desconjuntada cuando la tiendes, las toallas desnudas.

Y fuera sigue lloviendo. No sé de qué me quejo ya tengo lo que quiero...

No me importa ser primitiva

Es fin de semana. Ella no está en su ciudad natal y tiene anginas. No puede ir a ningún CAP así que decido ir a una farmacia a conseguir medicinas que le alivien. Pido Clamoxil -que por lo visto cura muy bien- y la farmacéutica me mira:

- ¿Tienes receta?
- No...
- Pues, ¿sabes que no te lo puedo vender sin receta médica?
- ¿No?
- No puedo.
- Increíble, o sea, ¿puedo abortar con una pastilla sin receta médica pero no me puedo curar unas simples anginas? Es que me parece alucinante. Qué país.

La farmacéutica decide venderme el clamoxil pero me advierte que no vuelva a pedírselo nunca más, que no lo puede vender si no es con receta. Yo le digo que no hace falta que me lo venda, que no la quiero perjudicar ni meter en un lío (esa técnica siempre siempre siempre me funciona) pero ella se empeña en que me lo lleve.

(Antes de irme le dejo bien claro que no la culpo a ella de las imbecilidades de otros)

...............................

Llego a casa con las pastillas y me siento como un jefe de tribu que ha conseguido cazar una buena pieza y regresa, feliz y cansado, con su amor.

Cuentos que no me creo ni me cuento

Me escribo con miedo.
El vértigo se me ha curado
Mas no el frío.

Qué pequeño se ve todo
Si te roban los prismáticos.

Me han cobrado dos veces
Unas entradas
Y aún no me han devuelto el dinero.

He perdido un trabajo
Por no saber inglés
Y no era algo necesario.

No entiendo qué pasa.
No entiendo qué me pasa.

Me he creado un avatar idiota
Que no se parece a mí
Para reencontrarme en otra.

No ha funcionado.

Y me acuerdo del poema de Kavafis
Que tanto me tocaba...


Los dioses abandonan a Antonio.

Claro, Michi Panero era de los "Panero", no podía ser de otra manera



Qué pequeños somos todos.

De pequeña jugaba a ser manca, y ahora me he perdido



De nuevo, las ironías de la vida. Y mis hipérboles, claro.

Estoy harta de soportar ciertos comentarios y opiniones sobre mi vida. Que la gente que no sabe nada de nada se crezca y que te cuestionen lo que haces o lo que dejas de hacer.

Seguramente me estoy equivocando, puede que no haya sabido hacer mejor las cosas pero no aguanto oír más algunas frases.

Hoy me he hundido. Ayer me hundí.

Y pensé que la llamada llegaría. Y no llegó. Y no estaba de camino. Y ahora un imbécil ocupa mi lugar.

Aunque eso es ahora lo de menos. El día que no pueda pagar las facturas, entonces sí que empezaré a llamar a los gobiernos y a los reyes magos.

A algunos nos dan un gramillo de tristeza y lo convertimos en kilo.

Si te compras una cámara de fotos, señal que estás enamorado/a



Me contaron que Gala se sentaba en esa silla, en su castillo de Púbol. Me impresionó poder estar tan cerca de aquella terracita, de aquel lugar impregnado de silencio, como ajeno a las miradas de los turistas. Pensé en qué podría pensar Gala, valga la redundancia. Me imaginé qué debía sentir, cómo se sentaría, qué bebería, tal vez. Incluso tuve la fantasía loca de apartar la cinta que impedía el paso y así profanar el espacio. No comprendo qué me pasó, duró apenas unos minutos pero me quedé embobada con aquel entorno.

…………………………………

Cuando uno se huye de sí mismo es que algo no va bien. Cuando se ocupa el tiempo sin beber, sin fumar al atardecer o releyendo novelas de cuando eras adolescente, es que algo no va bien. Lo mío nunca fueron las teorías pero sigo empeñada en escribirlas a la primera oportunidad.

Casi es uno de septiembre e intuyo que este mes no me será indiferente. Las pistas que dejé por ahí los meses anteriores ya no me sirven y me veo obligada a crear otras más nuevas, más limpias, más seguras.

Ahora todas mis fuerzas y todo mi valor ha de ir dirigido a un único fin.

…………………………………

Esta mañana he limpiado el balcón. Me resulta imposible pensar y actuar de forma coherente con el balcón lleno de polvo. Si tengo el balcón sucio, el alma se me enturbia. En realidad, soy una tipa muy sencilla.

A lo grande



Nos vamos!

Hotel Melancoisla ***



Después de deshacer -una vez más- la maleta, me siento tranquilamente a leer un blog que me tiene bastante enganchada. Yo no soy mucho de hacer propaganda (no por ingrata sino porque sólo leo y sigo la pista a cuatro o cinco) pero pienso que la ocasión lo merece ya que desde el principio me pareció que se trataba de una idea brillante y, sobre todo, original.

Hablo del blog Hotel Melancoisla ***

El blog representa un hotel en el que los huéspedes y el personal se mezclan y entretejen sus historias, pensamientos, divagaciones, etc. El conjunto de los personajes es realmente atractivo y es de valorar la calidad de los escritos.

El hotel es regentado por Clara Monforte y el 30 de julio inauguraba su diario con estas palabras:

Me llamo Clara Monforte y hoy empiezo a escribir este diario, después de haber cocinado 1 kg de espaguetis al burro, o mejor dicho, a lo burro. No suelo hacerlo, si mi tío me viera en los fogones se indignaría, pero a mí me gusta meterme en la cocina del hotel de vez en cuando. Hoy he hecho mi plato de pasta preferido para los días que pasan sin más, para los días que parecen no contar en el calendario -aquí hay muchos de esos-.

El día de mi noveno cumpleaños me puse enferma de la barriga y mi madre me preparó un plato de pasta blanca, me contó que en Italia se llamaba “al burro”, que quería decir mantequilla, ya que era su único ingrediente. Era el plato de pasta más suave que conocía.

Me gusta comer espaguetis al burro cuando algo falla. Entonces era dolor de estómago, ahora es un dolor de los que deben tener los poetas, dolor en el alma. Para ellos cocinaría toneladas de espaguetis al burro, para que se pusieran buenos, los poetas, y escribieran únicamente sobre las ventajas de vivir en una isla como Alejandra, porque yo, sinceramente, no encuentro ni una, pero he de fingir continuamente ante los clientes. Ellos llegan aquí ilusionados y se van del mismo modo. A todos les gusta la isla, yo la detesto. Ojalá un día mi odio se convierta en amor y los espaguetis al burro únicamente sirvan para celebrar la dicha.


En resumen, que recomiendo la lectura y seguimiento de Hotel Melancoisla ***.

Ah, y agradecer la idea a la mente siempre inquieta y fulgurante de Paola Vaggio, que administra todos los hilos y se encarga de que la maquinaria siempre funcione.

Algún día serás la portada de algo, me decía siempre mi bisabuela cuando no lograba dormir



Encerrarme un día entero a ver películas de los hermanos Marx.

Como cuando era una cría y me fascinaba ver a Chico tocando el piano y a Harpo, el arpa.

Me conmueven los genios.

Pequeña y breve oración, más que un suspiro colgando de tus hombros, para disimular las ganas de fugarme y de pintar tu nombre en veinte muros

El dinero me alcanza aún
Para un regalo y una
Venda comprada
Para arreglar algún hueso roto.

Me veo las puntas del pelo
Más rubias que nunca.
Cosa del mar,
De aquel mar
Que rodea
Los veintidós
Latidos del motor
Del coche.

A las 17:05
Nos recuerdo
A la entrada de la playa,
Pala en mano,
Intentando sacar el coche
De la arena.

A las 17:06
Nos veo
Tú y yo en pareo
Achicando arena
De las ruedas.

Y nunca fuimos al desierto.

Cuando volví de pedir ayuda
Esperabas fumando
Y bebiendo cocacola
En aquella cafetería
Del fin de la isla.

Al verte allí
Pensé que
Al diablo el coche,
El seguro
Y la grua.

Porque lo realmente necesario
Es que nuestros bikinis
Regresen juntos.

Pequeño duelo nocturno para que se me cierren los ojos y deje de ver tu escote moreno

Como todo empieza,
Todo acaba.

Han sido unos días
Veloces y serenos
Con sus intervalos
Espesos
Y de delirios
Tremendos.

Una lamparita blanca,
Sábanas azules,
Cocina gris
Y camas de madera.

Me voy yendo lentamente
Haciendo un ruido
De fantasmilla rubia
Que no se ruboriza
Cuando el tipo de la bici
Le silba por detrás.

Voy sacando el flequillo
Y me arreglo bien las sandalias
Que las vías del tren
No se inventaron para equivocarse.

Los cajones vacíos,
El congelador
Descongelado
Y la nieve artificial
Secándose al sol
Bajo las parras.

Me voy yendo
Para volver
Allí
Al norte
Que no me cuida
Pero que me da aire.

Me voy yendo
Por no quedarme sola
Y malherida
Que lo de ir la primera
En el pelotón
Nunca fue lo mío.

Como todo empieza,
Todo acaba.

Pequeño rezo nocturno para ahuyentar los miedos, los temblores del alma y de los ojos, y la sed a medianoche

El efecto esquivo
Del cristal
De la ventana
Del segundo piso
A la derecha
De las escaleras.

Gracias a
Ese efecto
Veo una doble
Luna llena.

Algunas personas
Se tiran a la piscina
Con las luces apagadas
En las casas vecinas.

No lo veo
Pero escucho el chapoteo
Y el roce del pelo en la toalla.

Aquí, en esta tierra
Se agudiza el oído,
El paso firme
Y las eses finales.

Mas
Ver una luna llena doble
En ese cielo
En esa ventana
Y en esta casa
No se comparan
A fumar contigo
En esa placita.

Pequeño relato diurno para cuando ella despierte de su siesta

Mientras duermes la siesta, me apresuro a inventarme una historia para que la tengas bien fresquita al lado de la almohada...

La pequeña que se leyó una novela bien breve en tres suspiros. La pequeña que empezó la lectura algo incrédula y algo orgullosa de sí misma. La pequeña que terminó el último párrafo, emocionada y con una lágrima en la garganta.

Podría explicarte la historia de la pequeña.

O podría dejarlo todo en unos cuantos puntos suspensivos y llenar el mensaje explicando que hoy me he comprado dos pantalones y dos blusas. Que he desayunado estupendamente y que he pedido pasta italiana en tu honor.

Pero eso no sería explicarte la historia de la pequeña. Y eso es lo que realmente deseo hacer ahora, antes de que termine tu siesta.

La pequeña que ha sobrevivido al naufragio del capítulo central y que se ha imaginado el rostro de la chica enferma de no se sabe qué enfermedad. La pequeña fascinada ante los cuadros en blanco de aquel pintor que finalmente consiguió pintar el mar. La pequeña que se ha hospedado en aquella pensión y que no se ha atrevido a abrir la séptima puerta, la del huésped misterioso.

La pequeña que se siente orgullosa al releer la dedicatoria del libro. Una historia que sólo me pertenece a mí.

La pequeña que siente/necesita/desea ser única entre millones. Que para eso es pequeña y se jacta de ello. Aunque sabe que para ser gigante tan sólo le basta con encenderse un pitillo y salir de casa con las gafas de sol bien puestas.

La pequeña que se da prisa por terminar el relato, que apenas roza el teclado para no hacer ruido...

Y que envía el mensaje a más de mil kilómetros... para que llegue pronto, pronto... en el momento justo...

La frase

Te amé porque el deseo que sentía por ti era más fuerte que cualquier felicidad.

(pág. 170)

Me he quedado atravesada por la frase.

Atravesada.

Flash.

Me ha salvado la tarde.

..........................

Si cierro los ojos y pienso en su boca, en su olor, en sus manos, en su cuello, en sus hombros. Si pienso en todo eso. El mundo se ablanda y creo, al instante, en mi alma algo más limpia.

Si me concentro, puedo revivir incluso el momento justo en que me atravesó el rayo. Y la lluvia. Y su pelo. Y todo aquello.

Y podría repetirlo. Y escribírmelo de nuevo. Pero quiero ser tacaña y no gastarme las imágenes.

..........................

En esta noche de lunes la deseo como nunca antes había deseado a nadie. Casi tanto como cuando soñaba con una novia que tocara en un grupo de rock, que escribiera bien y que, encima, estuviera buena.

A veces pienso que me he escrito a mí misma un guión amañado y lleno de trampas.

Qué diablos.

En esta noche de lunes, en plena Andalucía, la quiero como nunca antes había querido yo a nadie.

Qué sencillo lo digo.

Pero es que no hay nada más.

Bebo agua para recordar más...

No leas el post porque es terrible y de mal gusto, tiempos mejores llegarán... tal vez

Otra vez el pánico. La llamada no llega y mi estrategia de olvidarme del tema no ha servido para nada. Después de estar siete años dando tumbos estoy algo harta de no poder echar raíces en tierra firme. Supongo que lo que escribo debe parecer inconexo y fuera de lugar. Total, son vacaciones, no queda nadie conectado y seguro que me leen cuatro gatos. Bienvenidos sean.

Intento no pensar pero en este lugar es imposible. Le doy vueltas a la cabeza y me finjo ante mí misma un papel que no me creo. La enrrollada y la simpática. Y una mierda. Cuando lo único que deseo es que no mire nadie y esconder la cabeza debajo de la cama.

Debe ser el síndrome pre-regla o algo de ese estilo. Demasiadas coincidencias. Y ahora sí me fumaría un pitillo pero en estas dos semanas de retiro me lo he prohibido. Y lo he soportado bien. Hasta ahora. El bajón. El mono. El delirio tremendo.

La maldita llamada no llega y estoy harta de esperar. Los positivos me dirían que hay que seguir adelante, plantar cara al asunto y comenzar de nuevo. Pero es que estoy bastante quemada y harta de tener que demostrar que sí, que lo que hago lo hago más o menos bien.

Total, que es una mierda de día. Y me arrepentiré un montón de haber escrito todo esto porque, al fin y al cabo, agradecida debo estar de que aún me lean. Y encima transmito este mal rollo.

O es que me siento mal porque me he comido la doble ración de helado que me han puesto para comer. Como los peces, que se lo comen todo, que si les pones demasiada comida los muy imbéciles se la comen toda y entonces se mueren del empacho.

Bien pensado, es una historia bien triste la de los peces. Pero a algunas personas les sucede lo mismo, que se lo tragan todo y al final explotan y estallan en mil pedazos.

Me resisto a tragármelo todo. Mi problema -uno de los muchos que podría citar aquí- es que me creo los presentimientos. Yo solita me los creo, y empiezo a sospechar que me los invento. Con su correspondiente nudo, planteamiento y desenlace. Se nota que escribo en directo y sin retocar, está claro.

Ayer estuve a punto de ir a misa pero al final no pudo ser. La blasfema rubia entrando en la iglesia hubiera sido demasiado fuerte. Si no deseo que me miren no debería hacer ese tipo de cosas.

............................

Me gustaría quedarme en casa llorando bajo el sol en la terraza. Sin saber porqué lloro o por quién. Sin saber si es por pena o por rabia. Porque no sé cómo cambiarme la piel, que la siento demasiado sucia y, lo peor, que ensucia a lo que la rodea. Yo ya me entiendo.

A lo mejor es que no me creo. A lo mejor es que no me creo. Si al menos fuera Carol en el mundo real, el de fuera, tendría algo más de valor.

Estupideces.

Sólo estupideces para llenar el tiempo vacío.

No estoy mal, la gente que está realmente mal no es tan imbécil ni malgasta el tiempo escribiendo.

La gente que realmente está mal escupe a la tierra y brotan balas.

Queda mucho verano y nunca he visto una medusa

Comprobado. Si llevas escote, los tíos te miran como una cosa mala. Y da igual que tengas más o menos, que la blusa sea más o menos fea, que seas alta, baja, estúpida o extrovertida. Te miran el escote. Te miran al escote. ¿Cómo se dice?

Que no lo censuro a estas alturas, oye. Que es sólo la reflexión del día. Que ya me pesa estar aquí y me subo por las paredes.

Y encima sigo sin perder barriga.

............................

Ayer me puse El gran dictador y lloré con el discurso del final. Manido y típico, tal vez, pero qué le vamos a hacer, yo es que siempre he sido muy de Chaplin.

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Para seguir con el post inconexo, diré que estoy sola en casa y que tengo miedo. Que escucho cualquier ruido y me tiembla todo. Que a estas horas no puedo llamar a nadie -es tardísimo- y no me apetece demasiado escribir.

Qué solos están los solos.

Nunca digas "no me haré otro tatuaje"



Calor. Paseos de más de dos horas. Granizados de limón en el congelador diminuto. Internet por velocidad de descarga. Apuntes de trabajo en una Moleskine.

Me miro a la cara. Poco tiempo, el justo. Me miro el cuerpo. Se me esfuma el moreno, se me cae la piel y el body milk no frena la tragedia. Problemas de hamburguesa, pensarás.

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Hoy explicaba una chica en la tele que Tatuaje fue una copla muy transgresora para la época: una mujer bebiendo aguardiente en el bar del puerto, sola, entre tanto marinero, y fumando. Por entonces aquello debía ser alucinante.

A mí siempre me encantó lo de "era hermoso y rubio como la cerveza". Fascinante.

Intento -en vano- escribirte algo así pero no me sale. Sólo consigo que se me escapen los ojos, errantes y perdidos, hacia el norte.

Qué buena está el agua de Lanjarón

En mi ausencia han edificado un par de casas con piscina pero no me entretiene demasiado ver cómo los dueños se secan al sol. También han arreglado las aceras y han cambiado las farolas, ahora son mucho más modernas. Y me encanta una casa nueva de esas de película con placas solares en el techo. Creo que le haré una foto. Siempre me hace gracia estos arrebatos de chica humilde que tengo: hacer fotos a casas, a coches, a motos, etc. No es que ansíe ser rica, no es eso, más bien diría que es un ramalazo de cría o algo similar.

Dos cañas de cerveza -con sus correspondientes dos tapas enormes de paella- además de una tapa de migas para dos personas: 3,20 euros. Sigo alucinando con el coste de la vida aquí.

Pero lo monetario no es lo que más me admira sino otros aspectos. Ayer, al entrar en la ferretería, el dependiente guapo bebía del botijo que había en un rincón del mostrador. La chica de la tienda Movistar anotó mi móvil para llamarme si me conseguía lo que le había pedido. La mujer de la perfumería me enseñó por lo menos quince variedades diferentes de crema de manos con aloe vera o con avena. Horas antes, un chico me ayudó a bajar las maletas del tren mientras una señora me preguntaba dónde me bajaba y si tenía taxi u otro modo de llegar al pueblo.

Aquí los perrillos son muy andaluces. Se pasan el día en la calle a pesar de no ser vagabundos ya que se nota que tienen casa, collar y que están bien alimentados. A mí me da igual, los perrillos andaluces también me dan miedo. Ayer tuve que dar una vuelta increíble para no pasar al lado de tres chuchos que me miraban desde lejos.

Estoy leyendo Entre visillos y creo que me siento un poco Pablo Klein, salvando las distancias, claro.

Me he comprado un vestido para llevar con escote moreno. Tengo ganas de estrenarlo con Paola.

Qué pesaíta que estoy con Bob Marley, pero no lo puedo –ni deseo- evitar



Supongo que conocí a Bob Marley a raíz de su muerte, posiblemente todos los medios lo sacaron a la luz y yo, pequeña de seis años, me quedé con su cara. Busqué su música en mi casa, la puse una y otra vez y vi todos aquellos vídeos en la tele: qué guapo, qué delgadez más bella, qué pelo, cómo bailaba… Y aquella mítica camisetilla tejana ajustada que yo soñaba tener algún día, para ponérmela yo, claro. No, qué va, la niña no estaba colgada.

…………………………

Mientras conducías por la carretera de las curvas pensaba en todo lo que tenemos por delante. Algo parecido tal vez a una vida con curvas. Miraba la pulsera de cuero que te ha hecho mi madre y me gustaba verla en tu piel morena.

Nunca creí en ángeles ni cosas de ese estilo. Ahora sé que los que nos cuidan puede que sean Elvis y Bob. Sí, son ellos. Porque lo siento y sé que nos van a salvar de todo aquello de lo que no podamos salvarnos nostras solas, que no siempre somos tan fuertes ni tan gigantes.

…………………………

Estas cuatro tonterías van por ti, mi chica. Necesitaba decírtelo a modo de post data.

El mareo lo siento al bajar del barco y comprobar que dejamos atrás la isla



Creo que jamás en mi vida volveré a ver a los Wailers en Formentera.

Tengo tanto que contar que no sé si seré capaz de estar a la altura.

No creo que fuera casual que aquel camarero nos confesara que Medem se había hospedado -con todo su equipo- justo allí para filmar Lucía y el sexo. Y no creo que fuera casual que nosotras también nos durmieramos mirando el faro de Lucía, lo veíamos desde el balcón, a lo lejos.

Estoy algo nerviosa, no lo puedo evitar, supongo que eso significa que aún soy como una puta cría



Si no recuerdo mal, creo que en 1973 Lennon se separó de Yoko Ono durante dieciocho meses y se marchó a California. Ya en 1974, John se trasladó a Los Angeles con May Pang, una especie de secretaria o asistente, con la que tuvo una relación. John y Yoko se separaron de mutuo acuerdo, un poco para comprobar lo fuerte que era su relación y, también, para experimentar musicalmente por separado. Por lo visto, Yoko le instó a que tomara a May Pang como amante.



Más tarde, Lennon tocó junto a Elton John en el famoso concierto en el Madison Square Garden. Yoko Ono estaba entre los asistentes, pero John no lo sabía. Como May Pang no estaba presente, Yoko se acercó a John tras el concierto y, cuenta la leyenda, que lo volvió a conquistar con tan solo una mirada. Jamás volvieron a separarse.

Es lo que sé, lo que recuerdo, lo que he leído por ahí. Como en la gran mayoría de casos, la realidad sólo la conocen los implicados.

A mí Yoko Ono me cae bien, creo que es una tipa íntegra y honesta. Me conmueve, siempre me ha conmovido la relación que tuvo con John.

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Ahora caigo en la cuenta de que no empecé ni con un te quiero, ni con un te necesito ni con un te deseo. Empecé –o al menos es uno de mis primeros recuerdos- con un quédate a mi lado. Ella tenía algo que olvidar y yo alguien a quien dejar. Mi prioridad era que se quedara a mi lado y después… pues después ya se vería.

De ahí la excelente versión de John Lennon que encabeza el post. Nunca oí un saxo mejor integrado que el que él solía emplear en algunos de sus temas.

¿Dónde estábamos entonces, cuando tanto lo necesitamos? (que diría aquella canción -cambiando la letra- de El Último)



Lo que son las cosas. Lo invisible que es bello y que nos pasa desapercibido.

En pleno redescubrimiento de la televisión, me cae sobre los ojos una serie que nunca supe si era en plan serio o en plan guasa. Y de veras resulta que la serie en sí es rebuena, o a mí me lo parece.

Pero lo mejor es la historia de las chicas. Pepa y Silvia. Lo admito, que me emociono en seguida, que me basta y me sobra con cinco minutos de gloria de un personaje para hacerme fan. Y así me hago seguidora de Pepa, la tipa andaluza policía que tiene un humor y unos labios que te desencajan el alma entera. Hay que verlo.

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De José Tomás, hablaré otro día. Que Barcelona, en su empeño impostado de ser ciudad antitaurina, no pudo ni con el hombre, ni con el héroe, ni con las 18.000 personas que abarrotaban la plaza. No sé dónde leí que lo que más les fastidiaba es que la fiesta no sea made in Catalunya. Pues mira, que tal vez sea eso.

A mí se me puso un nudo al leer las crónicas. Qué poéticas son las crónicas taurinas. Dignas del mejor análisis sintáctico o retórico.

Pero lo dicho, que del héroe hablaré otro día.



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En fin, regresamos de una playa para marcharnos a otra. No en vano es la primera vez en TODA mi vida que puedo disfrutar de más de dos semanas de vacaciones, como cualquier habitante de este país.

Casi cinco años escribiendo y siempre vuelvo a los mismos temas, mientras fumo cigarrillos imaginarios y veo cómo saltan las cenizas por la ventana



Un milagro es que un crío se ponga a tocar la guitarra y logre que salga el sol.

Un hecho excepcional es que después de todo este tiempo ella me siga fascinando como la primera vez que nos vimos y yo no pude soportar su manera de mirarme.

Llámame castiza, pero es que yo era más de Marisol que de Michael Jackson (en paz descanse), ya que nos ponemos a enumerar niños artistas...



La letra de Zorongo gitano siempre me ha parecido bellísima. Suele pasar que las canciones populares, esas anónimas que después recopila/descubre alguien son algo increíblemente cercano a pesar del tiempo pasado o la distancia geográfica.

Me hice un poco fan de Marisol desde que aquel verano, en el pueblo, vi un documental sobre su torturada vida. Pero vamos, que no es que yo me ponga sus discos, hasta ahí hemos llegado. Lo que pasa es que esta noche la he recuperado con ese tema perfecto.

Luego me he puesto a ver otras versiones:

La Argentinita con Federico García Lorca al piano, para mí es la mejor o quizás la versión que más me emociona.

Carmen Linares, la flamenca más elegante.

Una versión de Ana Belén que es para matarla porque la destroza, qué rabia me da esta mujer.

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Poco más por hoy. He descubierto que caminar más de una hora con sandalias es lo más incómodo del mundo. He entrado en una iglesia y he puesto una vela. Me he sentido un poco mal recurriendo a la religión para pedir algo que necesito y deseo con toda mi alma. Espero no ser castigada por ello. A veces hago cosas así, de manera irracional.

Mañana me voy a las rebajas porque no tengo pantalones de verano. Aunque no pienso comprar nada sólo por comprar. Adoro los tejanos así que puedo pasar el verano metidita en ellos.

Los tejanos son, para mí, la única prenda de ropa que siempre te queda perfecta.

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