Los que se suben al último vagón son, por lo general, tipos y tipas algo peligrosos

Qué calladita que he estado, pensarán mis enemigos y enemigas. Más enemigas que enemigos, claro. Pues sí, he estado sin teléfono y luego sin Internet. Y mi trabajo no es de esos en los que te puedes meter a escribir sin peligro de que algún espía te cuele una denuncia.

Los miércoles me gustan porque me subo al penúltimo vagón y tomo el tren de las 7:30 de la mañana. Allí me encuentro con la restauradora y compartimos la primera media hora de vida de la mañana. Ella me ha enseñado un camino alternativo y que existen dos puentes: uno de piedra y otro que tiembla un poco cada vez que pasas por él. El miércoles pasado nos quedamos en medio del puente vacilante y me dijo que notara cómo temblaba... y sí, era como un mareo sutil. Yo, a cambio, le he enseñado la frase secreta que sólo se ve si pasas por otro puente y miras hacia abajo. Llevo siete años pasando por ese puente y ni un sólo día he dejado de asomarme para leer esa frase. Jamás la escribiré aquí. Acabo de decidir que si algún día escribo una novela (ja) esa será la segunda frase.

En mi ciudad ya han encendido las luces de navidad. Debe significar algo, alguna pista o un indicio de no sé bien qué. Ando muy liada estos últimos días, tantos cambios me han dejado perpleja pero al mismo tiempo como si se me hubiera quedado atrás una etapa, una capa de la vida que ya no volverá nunca. Me refiero a temas laborales.

El sábado me crucé con una profesora de la que había estado enamoradísima. Tanto, que hasta le declaré mi amor. Que ya hay que estar colgada de la vida, ahora me sonrojo de la vergüenza. La vi después de unos quince años y no fui capaz de saludarla, a pesar de que lo tenía fácil porque ella entró en una tienda y yo podría haberle ido detrás y jugar a las casualidades: hola, què tal? ostres, quant de temps sense veure't...

Y el otro encuentro de la semana lo tuve de manera más cibernética. Un antiguo amor me encontró rebuscando en Google -cómo no- y me encontró. Es lo que pasa cuando tienes un nombre y un apellido que no son demasiado comunes. Y esa persona no sé qué pretendía reapareciendo después de... pues también unos trece o doce años, justo cuando me dejó tirada. Si alguien desaparece de una forma tan cruel de tu vida, ¿a santo de qué vuelve a reaparecer años después cuando tú ya tienes tu vida montada? Como soy muy elegante y siempre contesto, le devolví el mensaje pero no dejé ningunos puntos suspensivos sino más bien un "me alegro mucho de que sigas viva en el mundo".

Intento ser justa. No sólo con los demás sino conmigo misma. Creo que hay personas que sobran en nuestras vidas.

Y eso es todo lo que ha pasado durante estos días. Aparte de estos detalles, debería decir que he pasado mucho frío, que se me está rompiendo el móvil, que he adelgazado demasiado, que aún no he vuelto a leer ficción, que me siento algo más insegura en el trabajo, que mataría por tener tiempo para aprender a tocar la guitarra, que tengo ganas de que llegue diciembre para que llegue nuestro viaje, que utilizo un rotulador amarillo, que he paseado el portátil por media ciudad y que me duele ya la espalda, y que el fin de semana pasado hicimos el amor como dos tigres.

Por si alguien no se había percatado, esta noche he vuelto de nuevo a los posts en directo.

Reencuentro con mis cosas, con mi aire, con mi sillón, con mi espalda, con mi distancia

Como ahora no soy capaz de escribir, me concentro en el trabajo y en medir la distancia adecuada.

Versión Kiss

Versión galería

Versión valla


Encandila.

Sólo es 4 de noviembre, me siento algo incapaz de soplarle a este mes para que se esfume antes de que me acabe la agenda del 2008

Mañana me voy a comprar la agenda del 2009.
Quiero que sea tan roja como la del 2008.
Si no es tan roja, no me servirá.
Hace poco me explicaron qué significaba
Red letter year.
Año señalado.
Pocas veces en mi vida he tenido un año así.
Marcado, subrayado y enmarcado.
Soy más de gerundios que de participios,
Que siempre me parecieron más estirados y nobles
(Pero nobles de nobleza, no de alma)

Y me pasa otro día en que no consigo irme a dormir antes de la 01:30.

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