Donde esté la castanyada, que se quite Halloween



El frío limpia, el frío cura. El frío me aclara la voz y me oscurece la piel

Esta noche salimos de viaje a Rovaniemi, hace demasiado tiempo que no veo a mi familia. Les daremos una sorpresa.

Añoro estar en el monasterio, con mi voz pálida recordándome quién soy de verdad



(foto de Paola Vaggio)

Si alguien me cuenta lo que me iba a pasar esta noche, me habría vuelto a hacer las huellas dactilares para cerciorarme de quién soy.

Su perrilla está enferma. Le duele la mente, el dolor le circula desde el centro de los ojos hasta el final de las patitas traseras. Esta noche cuando la he visto se me ha quedado mirando con los ojos más interrogantes y limpios que he visto en mucho tiempo. En seguida he sabido que estaba herida, que le faltaba un trozo de su vida, un fragmento invisible que nadie sabe hallar.

Un caso muy difícil. Sobre todo para mí, que huyo de los perros.

Esa perrilla no es de este planeta. Yo no sé qué es lo que me ha pasado por la mente, ni qué he sentido al verla tan quieta en la puerta de mi casa. No lo sé, ni quiero saberlo. Así que la he cogido en brazos, no he sentido temor, sólo unas ganas inmensas de calmarla, de protegerla de todos esos miedos invisibles que tanto la hacen sufrir.

Nos hemos sentado en el sofá muy juntas, ella se me ha acurrucado en el pecho y nos hemos tapado con la típica manta de cuadros rojos. Le he puesto el último CD de la colección...

Lloro por los perros que abandonan en la calle,
lo que sienten, lo que sufren,
nadie lo sabe...


y entonces le han brillado mucho los ojos, se ha estirado, se ha acurrucado aún más y... por fin se ha dormido. Llevaba tantos días sin dormir que me he puesto a velarle el sueño.

A mí no me va a pasar nada si me quedo despierta toda la noche del lunes.

Al borde la lluvia

El tiempo está al borde de la lluvia. Yo estoy al borde de la lluvia, también. Es una sensación nueva, distinta, que te asusta pero que al mismo tiempo te da fuerzas. Al límite de la lluvia, al límite de la lluvia. Me gusta cómo suena. Me gusta escribirlo.

Pasaste estos últimos inviernos al calor de un infierno...

Ahora es ésta la canción que me ocupa la casa. La escucho y pienso en ti. Hay mucho de nuestra historia. Hay mucho de tu cuerpo y de tus cigarrillos en ella.

Me voy al trabajo. Creo que me voy a pasar la noche rondando tu casa.

¿Y qué pasa si no tengo orientación?



Entrabas en la FNAC y de repente los cedés paraban sus tracklists para prestar atención al sonido de tus zapatos. Entrabas con las gafas de sol puestas y yo dudaba entre esconderme para alargar el momento o hacerte un puente con los ojos para elevarte aún más del suelo. Me mirabas y se me desaparecían las arrugas de las manos y de los libros. Es bueno que seas imponente. Es bueno que nos deseemos como el primer día. Con locura, con ganas, con los ojos cerrados, con los ojos abiertos. En secreto para que nadie sepa los trucos. Para que nadie sabotee el deseo.

(Pausa)

Veo mi vida en modo flash back. Mis escritos. Que era una torturada. Que no me fiaba de nadie. Que la gente buena sólo existe en algunas películas. Que me costaba aprender a beber manteniéndome en el punto justo de calma y serenidad.

(Fin de la pausa)

Aparecías en mi historia justo en el momento en que el mal ganaba la partida. A veces hay que ser muy mala para que no te pisen el terreno. Para no perder la partida. Para que no te roben el billete de tren y tengas que pedir dinero prestado para poder volver a casa antes de que oscurezca.

Me voy a prohibir la nostalgia gratuíta. Me voy a prohibir la entrada de fantasmas invisibles debajo de la cama. Me voy a prohibir los desvaríos mentales. Me voy a prohibir exigirme imposibles.

"No pierdes lo que das", hoy me quedo con esa frase.

Desfumando cigarrillos rubios



Ojalá hubiera tardado seis horas en volver del trabajo. Qué bien se estaba en el autobús, qué bien, porque he podido sentarme detrás del conductor y era perfecta esa sensación. Me ha gustado porque hacía frío y me he tenido que poner la chaqueta.

Tengo ganas de vestirme de negro. Tengo un nudo en la garganta que no se me va ni siquiera con cien gramos de guindillas trituradas. Todo lo que no le he contado a mi madre no me deja dormir por las noches y hay días en que me despierto muy maquillada -más que cuando me acosté-, dejando un rastro azul y negro encima de la almohada.

Todos tenemos una cajita minúscula en algún lugar del pecho. En esa cajita hay una especie de humo blanco, como el del tabaco. Contiene la parte oculta. Todos tenemos una parte oculta. Y nadie la conoce, tan sólo nosotros. Nada saben de ella nuestros padres, ni nuestros hermanos, ni nuestros amigos, ni nuestras parejas. Nadie. Sólo nosotros. Nuestra alma, nuestras manos y nuestra saliva.

Esta semana la dieta se ha ido a la puta calle. Me atiborro de chocolaté, café y naranjas. Esto debe tener un nombre. Algo en latín, tal vez. Ojalá fuera una tía buena. Ojalá estuviera tan buena que los semáforos se pusieran en verde en mi honor.

Hay días en que te pones a llorar por una gota de lluvia invisible, que ni siquiera existe. Estoy muy harta de ser Carol Blenk. Muy cansada. Fatigada, pequeña. Invisible. Esta noche me habría encantado tener algo para leer de Lulamy.

It's such a sad old feeling
the fields are soft and green
it's memories that I'm stealing
but you're innocent when you dream
when you dream
you're innocent when you dream

Prefiero ser una sola a...



Lo que sentí un día ya lo había filmado alguien mucho antes. Las casualidades. ¿Te acuerdas? Estábamos cerca de la playa, era por la tarde, y vimos fascinadas esta secuencia.

Esta noche he recuperado el momento. Y esta pista es realmente buena. Te lo digo yo.

No me gusta el olor a tabaco en las manos,



Antes de ir al trabajo me he fumado un pitillo y me he puesto un chupito de Baileys. Me han entrado una ganas irresistibles de ir hasta allí semi borracha, de ser mala, algo mala, un poco mala, en su justo punto. Mala. Y no es que estuviera enfadada, nada de eso. Pensaba en Ewan, mi amigo, y en sus penas. Y en los niños pequeños. Y en sus penas.

Compré queso de Mahón en Barcelona pero no sabía igual. Y enseguida se me puso mustio.

Al final sólo me he tomado un chupito. He comprado agua, he tirado un yogur caducado. Me he peinado con un poco de tupé, por cambiarme el gesto, pero no lo he logrado.

A veces me miro en el espejo y no me encuentro. Hay intuiciones buenas e intuiciones malas. Estas últimas es mejor olvidarlas, pasar de largo o fingirse amnésico para que se aburran y se marchen con otro sospechoso.

Qué típico, amigos.

PJ Harvey besa los pianos como nadie



No estuve contigo. No estuve. No estuve. No estuve cuando te caíste al suelo y te rompiste el alma y los zapatos. Ni cuando ganaste aquel primer premio de pilotos de coche con abrigo azul nuevo y limpio. Ni tampoco estuve cuando tuviste que llevar gafas para dibujar con carboncillo aquellos paisajes en alguna ciudad pequeñita del sur de Francia. No estuve cuando a tus padres les tocó un viaje en globo y dieron la vuelta al mundo.

No estuve contigo. No estuve. No estuve. Pero ahora sí estoy. Ahora por fin estoy.

Este año serás todavía más gigante

Soy una tipa impulsiva. Se me ocurre algo y lo hago al momento. Supongo que sonreirás y sabrás entender que no puedo dejar de ser una puta cría.

Ojalá sigas siendo una chica astromántica.

video

Me hiciciste descubrir lo sensuales que suenan las escobillas de jazz



Nunca antes las cenas de sábado por la noche habían sido así. Nunca antes el vino blanco me había sabido tan bueno. Nunca antes me había gustado tanto comprar ropa interior.

Ella escucha a Chet Baker mientras se fuma un cigarrillo. A veces tararea bajito. A veces se traga con cuidado los solos de trompeta.

Y yo sólo pido que siempre me siga las pistas...

La doctora me mandó hacer ejercicios pero los tengo que hacer con los ojos cerrados para no marearme (título absurdo)



Hoy he cogido el autobús justo en esa hora en que cierran los comercios, al volver del trabajo. La peluquería, la pastelería, la tienda de ropa chabacana, la de móviles, la casa de discos... Le he dado unas seis o siete vueltas al cerebro y he pensado que la vida tampoco está tan mal.

Y eso es mucho teniendo en cuenta que suelo ser optimista sólo con los otros.

Un buen día no lo tiene cualquiera



Octubre es un mes lleno de casos no resueltos. Una amante que se ha perdido en la estepa africana, una viejecita adicta al café Nespresso, un treintañero que se esconde de los chicos guapos... Octubre es todo lo complicado que puede ser el peor de los eneros. Tan sólo hay que levantar la cabeza unos centímetros y entonces será suficiente para no ahogarnos.

Al ver aquella avioneta, pensé que no me importaría subirme a ella y no descender hasta que no se me hubiesen oscurecido del todo los ojos. ¿Por qué se oscurecen los ojos?

A veces duermo en un saco de dormir, a los pies de mi propia cama.

Cuidado con el invierno, que te puede atravesar el alma con sus ojos



Cuidado, si te soplan, te vuelas lejos. Túmbate en el suelo después de haber pasado la aspiradora y nunca más tendrás bajo el nivel de glóbulos blancos. En Leaving Las Vegas él se muere bebiendo. Bonita forma de cerrar la caja fuerte. O de morirse.

La belleza sigue siendo un misterio. Qué torturados me resultaron los años noventa. Me gustan las corbatas de chica.

En días como estos siempre se vuelve a Cohen.

Cómo pasar de "som sis milions" a "som quatre gats" (Cómo pasar de "somos seis millones" a "somos cuatro gatos")



Mi hermana es una ecologista cuarentona que se cabrea cuando va en coche y comprueba que poco a poco van desapareciendo los campos porque se construyen pisos. Me hace mucha gracia porque se indigna al ver que yo no pienso lo mismo.

- En algún sitio debe vivir la gente, ¿no?
- Pues no, porque están destruyendo la naturaleza y no les vamos a dejar nada a nuestros hijos.

Juas, pienso. Qué hartita estoy del argumento ese de la "herencia de la tierra". Como si realmente nos importara lo que va a pasar cuando estemos en la tumba.

- Mira, si ya no se pueden hacer pisos en la ciudad que los hagan donde sea...
- Qué egoísta que eres, Carol. No sabes lo que estás diciendo. Me parece mentira que pienses así, tú que tienes estudios.

Es que mi hermana se piensa que porque tengo estudios soy una tipa civilizada y coherente.

- Tal vez, pero tú sí que me pareces egoísta, hermanita. Tú ya tienes tu piso y tu apartamento en la playa. A ti te da igual. Pero hay mucha gente que desea tener algo. Y para el coche, que me estoy mareando.

Me he bajado y me he puesto a correr. Estos últimos días me está costando mucho entender este mundo. Lo mismo necesito un cambio de cerebro.

.........................................................

Mañana voy a hablar latín o euskera en el trabajo, a ver si me echan a la calle como a ella. Total, tampoco me hacen fija.

Y los que se atrevan que pinchen aquí y que lean algo que no puede ignorarse, ya que es realmente triste y avergonzante.

Una tontería es una tontería, da lo mismo en la lengua en que se diga, y una frase de Shakespeare suele ser una genialidad, en inglés, francés, castellano, catalán o checo. ¿Nos hemos olvidado de una verdad tan elemental o los intereses políticos prescinden del humanismo?

Cristina Peri Rossi

Si te derrites, desapareces



A veces me cansa tanto que me miren que necesito meterme en casa y beberme una garrafa entera de ocho litros de agua. Para lavarme de miradas ajenas. No es una pose. No es una hipérbole. Y me cansa que me escudriñen con sus párpados para descubrirme los fallos.

A mí ya me da igual todo eso.

El derecho a no estar.

La última vez que hablé por teléfono con Elena estaba muy jodida. Yo necesitaba verla, mirarla y decirle que no he cambiado, que sigo envejecida como siempre. Y con ganas de que volvamos a reírnos de ellos. Pero no quería salir. El derecho a no estar.

Es algo que nos cuesta entender. Y a veces sucede. Y se necesita.

El amarillo salva de tanta historia absurda y aburrida, no puedo dejar que los tipos malos me venzan



Me he manchado las manos de helado de nata. Ya no tengo edad de hacer este tipo de cosas, supongo. Una de mis mejores amigas acaba de ser madre. Y yo anoche estaba rebuscando entre mis papeles un viejo manual para aprender acordes de guitarra. Ella ha tenido un bebé y yo una guitarra eléctrica. Qué contraste. Y no es que sea peor ni mejor mi vida. Es que es un contraste. La edad de sentar la cabeza. Ya sé, es asentar, pero me cuadra mucho más sentar. Porque siempre me inagino a una cabeza bien fea tomándose un té encima de una silla de mimbre. Las sillas flamencas son siempre de mimbre.

A mí las pesadillas nunca me pillan de noche, lo hacen de día cuando tengo los ojos mucho más abiertos. Para mí es mucho peor así porque las siento más reales que las nocturnas. Y encima no te puedes despertar ni darte la vuelta en la cama. Por la noche pongo bajo la almohada las pastillas que me dio la doctora. Me dijo que no recurriera a ellas si no era absolutamente necesario. ¿Cuándo son las cosas absolutamente necesarias? ¿Cuándo? ¿Cuándo te marchitas? ¿Cuándo te pones triste a una hora extraña? ¿Cuándo quieres estar sola y acabas de entrar a un concierto (tal vez el concierto de tu vida) ¿Cuándo te lo piensas un par de veces antes de entrar al trabajo?

Voy a parar el post porque esto me parece una especie de coche sin frenos.

Me estoy enganchando a Amy Winehouse. Y no puedo despegarme de ella.

Algunos siempre tenemos el cerebro en modo centrifugado y eso al final desgasta



Dos o tres pastillas al día. Una espuma que parece nata pero que huele a perfume italiano. Unas pastillas peligrosas que me ha dicho la doctora que sólo las tome si estoy muy desesperada. Pero que las tome sólo por la noche y si el día después no tengo que ir a trabajar.

- Puedo darle la baja si quiere, señorita Blenk.
- ¿La baja? No puedo coger la baja, doctora, soy detective.

Pone cara de no entender lo que digo. Le explico que el negocio de detective es un negocio familiar, que lo tomé de mi familia y que, por lo tanto, no puedo cogerme una baja así como así.

- Intente descansar.

Le doy las gracias y me voy. Salgo del banco con el cheque del caso de Teresa. No lo he resuelto pero Ewan me ha pagado muy bien. Es un tipo generoso, sin duda. Por resolver medio caso me ha pagado como si hubiera cerrado cinco casos particulares.

Mentalmente me prometo a mí misma ser buena.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer