Después de ocho años, he cambiado de perfume



Un revólver huérfano es un arma sin antecedentes, es decir, sin pasado ni huellas sobre él que puedan delatar su procedencia ni su historia. Es un tipo de arma muy buscada porque con ella te aseguras de que nadie te va a seguir la pista, está limpia.

Estaba leyendo un artículo sobre literatura africana. Muy aburrido, muy espeso. Claro, como no tengo ni idea de esos temas, por eso me parece complicado. ¿La literatura africana es la que se escribe en alguna lengua de África, la que se escribe en esa zona geográfica, la que se escribe allí, independientemente de la lengua utilizada...? Creo que la pregunta es demasiado larga.

Me ha cansado del artículo y me he puesto a divagar. Será que echo de menos esta semana a mi dentista y a sus historias de muelas y nervios moribundos. Me gustaría haber estudiado a Dalí.



En el fondo, estamos todos algo descentrados y frustrados. Llevo toda la noche oyendo la misma canción. Me caigo de sueño y me da miedo porque en esta hora de la noche es cuando me vienen los remordimientos acumulados de todo el santo día a golpearme la puerta y a ver si la consiguen abrir.

A partir de mañana dejo de ver los telediarios. Este mediodía me he puesto a llorar y paso de sentirme así. Me niego a ver más de esto. Y nadie ha llorado con esa noticia, ya lo sé. La gente sólo llora con el terrorismo y con las guerras. No critico.

Una pistola huérfana. Huyo de ese tipo de personas. No me inspiran confianza. Prefiero las marcas, las cicatrices, las huellas y las pistas que se dejan en el filtro de los cigarrillos de los ceniceros.

Ya puedo guardar la pistola, no tenemos más poemas



Como no soy buena dando discursos ni eligiendo canciones para la ocasión, me limito a recordar un momento feliz. Se ha cerrado el círculo y ya no necesitaré ir en el tren ni con katana ni con pistola.

Que siempre lo hagamos divertido. Toda la vida.

Verla fumar es indescriptible



creo que nunca podré escribir posts como los de antes…
porque nunca somos los de antes…


Leo esto en el blog de Elena y me reconozco en sus palabras. Hay días en que me reconozco en tanta gente que llego a pensar que no poseo nada propio. Otros días, sin embargo, no me reflejo en nadie y siento que soy una tipa extraña y sin brillo.

No es malo sentirse pequeña.

Y por hoy no escribo más, prefiero seguir leyendo...

Siempre vuelvo a las listas en según qué momento que paso de especificar porque si lo hiciera este título sería demasiado largo



Una vez un profesor me escribió -como crítica- en un trabajo una palabra que me dejó, para siempre, marcada. Recuerdo que yo debía tener unos once años más o menos. Pero por aquella época los profesores te trataban como lo que eras, y los planes de estudio no estaban pensados para imbéciles como ahora.

Lista de cosas que me sacan de quicio:

- Confundir el champú con el gel una vez que ya tengo la mano llena de producto
- Los que se piensan que su trabajo es mejor que el tuyo porque ellos sí están fijos
- Escuchar una emisora de radio mal sintonizada
- La gente que va de enteradilla sin tener ni idea de nada
- No llevar encendedor
- Que de repente salga agua fría en la ducha
- Quedarme sin batería en el móvil
- Los que no se cabrean nunca
- Los que no dicen tacos
- Los que no son racistas con los inmigrantes pero sí con los gays
- Ir en el autobús y que me de un ataque de claustrofobia
- Que escuchen lo que digo cuando hablo por teléfono
- Esas motos de mierda que hacen un ruido tremendo con sus tubos de escape de mierda
- Hacer una lista y no ser capaz de llegar a quince

La palabra era "prolijo". Ahora entiendo que lo de la dispersión ya me viene de hace mucho tiempo.

La cursiva es tuya



Estoy esperando la nota de mi primer trabajo del semestre pasado. Ella lo leyó una tarde de domingo mientras yo estaba en un entierro, llorando por inercia, por no desentonar. (¿O lloraba por mí al recordarme con quince años menos? el colmo del egocentrismo, claro). Ahora resulta que en las misas de entierro hay músicos, un piano y un violín. Tremendo. No sabía que este tipo de actos se había modernizado de esa forma. Por lo visto te dejan escoger las canciones de una lista; a la carta, podría decirse. ¿Serrat o Sibelius?... Eh, bueno, ¿y qué tal algo de los Pixies?

Los valientes también tenemos días bajos. De esos en que te miras en el espejo y te ves el pelo transparente y las orejas azules. Me salva la vida -y la noche- escuchar canciones como Natascha Kampush. Escuchar el camión de la basura a las 12:40 AM me parece la cosa más romántica del mundo por algo que sé y que ni en cien años de tortura desvelaría.

Le hizo gracia leer una de mis notas a pie de página: "la cursiva es mía". ¿Es tuya? ¿Tú tienes una cursiva? Es cierto, a la cursiva la puedes agarrar, la puedes esconder mientras te tomas un café en la barra de tu bar preferido. Aquella cursiva era mía, sí, muy mía. Pero vamos, que ahora ya es suya, porque la ha descubierto.

¿Es malo desear a una robot?



No suelo ir a las reuniones de trabajo, pero no es por chulería sino porque soy una pequeña pieza de la máquina que cuenta muy poco en el resultado final. A la reunión de hoy sí que he asistido porque llevo demasiados meses sin aparecer por ninguna. Mentalmente, me he estado riendo todo el rato. Había dos tipos que tenían opiniones totalmente opuestas. Uno de ellos era políticamente correcto, muy correcto, de ese rollo vamos a salvar el mundo con las tonterías que decimos nosotros quince en este cuarto tan supermodernoyfashiondelaostia (¿¿cómo es que no sonaban los Scissor Sisters??). El otro tipo era un crack en su profesión pero míralo allí, en camiseta y tan sencillo que lo confundirías con tu vecino. Ha tenido las narices de decir lo que pensaba y me ha parecido simplemente genial. Absolutamente genial. Un valiente. En su posición, lo más normal es que se hubiera callado pero ha optado por ser transparente. Cuánta transparencia nos falta a todos. Me incluyo los seis días de la semana, que al séptimo ya soy por fin algo más buena.

En la reunión yo era la más joven, saltaba a la vista. Era la única que soñaba con Tom Waits -y con aquel vídeo bendito de Björk- y con beber mojitos a la hora del vermú. Sólo cuatro tipas: una guiri que no se enteraba de nada, una pija, una madre que se ha pasado la reunión enseñando fotos de su niñita preciosalamaslistadelmundoentero y yo. La rara, la sola, la que no habla. A estas alturas de la vida pedirme que sea más extrovertida es como solucionar el problema del cambio climático.

A las dos horas he decidido que ya había escuchado suficiente. Y me he largado. En la parada de autobús no había nadie y he tenido que levantar la mano para que el bus no se pasara de largo. Me gusta hacer ese gesto, siempre me creo importante, supongo que lo debí ver de pequeña en alguna película.

En el autobús la señora de delante mío se ha santiguado. Me he acojonado porque he pensado que a lo mejor íbamos a morir, no sé, que uno se santigua cuando ve un peligro cerca. O cuando es futbolista y sale al campo. Creo que lo ha hecho porque hemos pasado por delante de una iglesia. Pues mira, que a pesar de ser atea, me ha parecido un gesto bonito. Pero claro, en estos días que corren ser cristiana está peor visto que ser budista. Al menos ella puede santiguarse; yo, ni eso.

Me voy a la cama con la sensación de que me he dejado demasiados puntos suspensivos. Blenk no es tan grande como parece. Me siento al final de clase y escribo tonterías en los lavabos. No soy tan respetable. También me dan miedo los ruidos nocturnos. Y envejecer.

No es malo. Claro que no. Lo malo sería no desearla.

PS: A veces cuando salen los créditos no tengo la sensación de que algo se acaba sino todo lo contrario.

Es tren, es vaixell, s´avioneta i es teu submarí aquí aparcat



A mí nunca habían venido a buscarme en tantos medios de transporte diferentes. Ella tiene la cartera repleta de permisos de conducir ficticios que le sirven para no pagar peajes y entrar a países prohibidos.


Hoy he vuelto a rezar en el dentista.

Los solos cuando se mueren lo hacen abrazados



Ahora ya sé cómo me gustaría largarme, como ellos.

Una dona marinera sempre mira d'on ve es vent

He acudido a grabaciones antiguas. De cuando aún no me conocías, de cuando estabas a punto de quererme. Rozándolo casi. Oliéndolo casi. He conseguido unos minutos de piano en los que improvisas. Como aquel día en que te pusiste a tocar en El Corte Inglés y yo te escuché sin saber que estabas allí. Era época de rebajas y me costó horrores llegar hasta la sección de música. ¿Cómo sabía que eras tú la que tocaba? Porque nadie toca igual. La detective que soñaba con ser pianista, imagina.

Sigo con las grabaciones antiguas. Me gusta escucharlas e imaginarme historias de tu vida pasada. Soy muy buena con las pistas, eso a veces es malo pero en la mayoría de casos resulta bueno porque es difícil que te engañen.

Tirando de los hilos me descubro a mí misma. Piano. Un poco más de piano. Qué bien. Qué bien oírte y saber que tú, mientras, duermes confiada, sin saber nada, sin intuir que me escribo mi historia para entenderme mejor.

Sigo caminando por un hilo de coser medio roto, medio caído. Como aquella canción de los Smiths, la que siempre le cuento a todo el mundo, qué pesada es la Blenk con la letra aquella, que si es su vida, que si ninguna otra canción lo expresa mejor, que si bla, bla, bla. Que qué guapa, que qué estilo, que qué todo... parecía uno de esos cuentos del XIX, de los que yo hubiera finalizado con un ¿y por qué no te quedas conmigo?

Con la rubia no se quedaba nadie. Como amante era perfecta, pero por las mañanas de diciembre parecía ser que no. Para bailar era la mejor, pero para cocinar una paella no servía.

- ¿De dónde eres?
- De Malta, soy de Malta.

Y en aquel chiringuito sólo servían paella para dos. Nunca para los solos.

A la rubia nadie la daba tiempo a acostumbrarse a los días de menos de 24 horas. Todo vértigo, todo mareo y vuelcos de alma. Y ella no necesitaba ya más vuelcos de alma.

Algún día contaré la historia de la rubia. Pero la de verdad. Lo malo es que el día que la cuente, se habrá terminado "narraciones".

No se quiere mucho. Se quiere fuerte.

Llevant, xaloc i migjorn,
llebeig, ponent i mestral,
tramuntana i gregal.
Vet aquí es vuit vents del món.

Una dona marinera
sempre mira d'on ve es vent,
tant si és llevant com ponent
es bon temps sempre l'espera.

Qui s'enamora no es cansa
si viu amb l'opinió
que després d'una maror
sol venir una bonança.


("Jota marinera", popular mallorquina)

Al final, todas las estupideces que llego a pensar, escribir e improvisar, se reducen a un simple "bésame mucho"



Esta mañana he ido al dentista, como todos los martes desde hace meses. Ya estoy a punto de terminar el tratamiento, estoy bastante contenta. Mi dentista no me ha contado ninguna historia hoy, creo que se ha dado cuenta de que sufría y no ha querido agobiarme. Hoy me ha dolido mucho. Al final he terminado escupiendo sangre, mucha sangre. Han tenido que llamar incluso al SRSD (Servicio de Recogida de Sangre Dental), lo cual me ha dado algo de vergüenza, ya que no deseaba incordiar tanto. Me he tenido que ir a casa corriendo -saltándome varios semáforos- porque no estaba bien para ir a trabajar.

Ahora estoy en casa con el trabajo, una vez más, acumulado. Me duele la boca, la tengo llena de cicatrices bebé que duelen como una cosa mala. No tengo ganas de hacer nada pero sé que al final todo tiene recompensa. Esta mañana me he inventado un rezo en el dentista para soportar el dolor. Yo, que voy de atea por la vida. A ver si ahora va a resultar que creo en algo. No, no, que ya sé yo en lo que creo.

Claro y meridiano como lo siento



Te escribo de urgencia desde el trabajo. Cinco minutos antes me llamas, te hablo, me cuentas, te respondo. Qué pena que yo no sea doctora, qué pena, qué pena. Que no te pueda aliviar con una novela de doscientas páginas como esas que leía cuando leía ficción. El móvil se me está muriendo, las cosas se mueren. Las guapas no se mueren. Qué suerte tienes, niña, qué suerte. Yo nunca te miento, puedes estar segura. Y si te digo que todo va a salir bien tienes que hacerme caso, mucho caso, y perdona que repita tantas palabras pero es que necesito repetirlas para que nos quede claro, muy claro, bien claro, aunque nos canse leer tanta redundancia. Sabes, lo sabes, que nunca te engaño y que cuando te prometo algo lo cumplo siempre. Ya lo has visto en esos resultados, lo buenos que fueron. Te escribo de urgencia desde el trabajo. Esta tarde te vienes conmigo a clase, a ver qué nos cuentan. Claro y meridiano como lo siento.

Yo era muy parecida a Pablo, pero en versión chica que era más tremendo



Encontré mi tema una tarde, supongo que era un lunes o un martes, que es cuando los temas campean más a gusto. Me sentí algo más feliz porque ya no era la sin tema, aunque en el fondo me gustaba ser una marginal y quejarme de mi falta de inspiración.

Ahora me paso las noches ante el ordenador intentando redactar el trabajo lo mejor que puedo. No me pongo música porque me desconcentro, suelo buscar fragmentos de pelis en el youtube y me hacen compañía. Dejo siempre gmail abierto para que ella me vea por un agujerito y sepa de las tonterías que me pasan por la cabeza.

Pero yo estaba hablando de mi tema. Ahora mismo debería estar trabajando en ello pero he querido hacer otro post en directo para descansar. Luego iré a lavarme los dientes porque me da mucha rabia hacerlo justo antes de ir a dormir, me da una pereza infinita.

Olvidé decir que estoy incubando unas anginas. Llevo dos días sin fumar pero mañana creo que volveré a ello, me apetece. He descubierto que con anginas se canta mejor, a mí al menos se me pone la voz más suave. Lo he sabido porque este mediodía he grabado una versión flamenca de un tema de Los Planetas. Lo había prometido y yo las promesas siempre las cumplo.

Pero continuemos con mi tema de trabajo. Estoy poniendo muchas notas a pie de página, tal vez demasiadas. Recuerdo que cuando estudiaba me gustaba leer todas las notas, una a una, y se aprendía tanto... Lo de seguir las notas no sé si será realmente bueno porque puede que a veces te haga perder el hilo del libro. ¿Prestar atención a las notas? ¿Sólo al libro? ¿A ambas? ¿Es posible seguirlo todo? Sí es posible, o al menos hay que intentarlo.

Mi trabajo tiene notas pero son notas muy dispersas, ahora me doy cuenta. Uno es reflejo de sus notas. Y yo no seré la excepción.

PD: Y que nadie se atreva a criticar ni a Penélope ni a Coque, al menos en este blog no.

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