Don't let me down



Íbamos a ir al cine pero al final nos hemos quedado bailando en el comedor de mi casa. Marilyn y Paul Newman nos miraban cómplices y divertidos.

Nunca un baile había sido tan sensual. Un cuello y unos labios que me marean. Como cuando vas en barco y hay temporal.

Me siento como Mamba Negra cuando ha llevado a cabo su venganza y finalmente puede descansar, tranquila, porque todo ha vuelto a su orden.

The lioness has rejoined her cub and all is right in the jungle.

Y la penúltima canción –nunca habrá una última, te lo digo ya desde ahora- para que te la guardes esta noche.

A veces me río con estas cosas, que no todo va ser rollo profundo



Muy bueno

¿Me aceptarán en el infierno?



No soy tan mala
Como para que no me acepten
En el infierno.

Saco chisteras
De los ojos
Cada vez que la veo.

Me miento tanto
Que a veces
Escupo relojes
Por las noches.

Odio el paso del tiempo.

Hazme caso, al final a la chica siempre la salvan



Lo que son las cosas. Esta mañana he recibido un mail de un novio que tuve en COU. No nos hemos visto en, por lo menos, diez u once años. Ha encontrado mi mail por ahí, disperso en Internet, y se ha decidido a escribirme. Para saludarme, ver qué tal estoy. Poca cosa más.

No recuerdo cuánto tiempo estuvimos juntos pero sí que le dejé. Porque no le quería -y él a mí tampoco, no vengamos ahora con tonterías románticas, que teníamos dieciocho años- y estaba más pendiente de una rubia pijísima.

Lo que son las cosas.

A veces me pregunto cómo vendrá el futuro. En Vespa, tal vez. Ella dice que tendré canas, que no me teñiré el pelo porque estaré guapa así, sin retoques. Yo sigo sin imaginarme con canas.

Lo que son las cosas. Lo que son las canas.

Ojalá pudiera saltarme el trabajo mañana. La iría a buscar y me la llevaría lejos. A cualquier lugar, lejos de toda esta basura. Montañas de basura que nos rodean. Supongo que se da cuenta de que por ella me clavo el teclado en la garganta cada vez que intento escribir algo acertado. A pesar de que chirríen todas las frases.

No pienso dejar que nadie nos disperse. Con los dientes, con mentiras o con mis botas. Si tengo que emplear la extorsión, lo haré. Y si tengo que ser aún más borde, también lo seré. Poco importa que yo le caiga mal a medio planeta. Aún me queda el otro resto, ya sabes, Groenlandia y los bichejos polares.

Lo que son las cosas. Lo que son las ganas.

Hay una película muy suramericana de Eliseo Subiela -El lado oscuro del corazón- que todos hemos visto en nuestra época idealista y de viva lo útopico y lo poético. El tipo protagonista se pasa media vida buscando a una mujer que le haga volar en la cama. Cuando vi la peli no entendí el concepto.

Cuando probé veinte mil camas en veinte mil pisos diferentes, con veinte mil chicas diferentes... Tampoco entendí nunca el concepto del todo.

Nadie se quedaba conmigo.

Ahora lo entiendo. El concepto. Lo de volar en la cama. Por fin, lo entiendo. Y ella lo entiende. Mañana le preguntaré si conoce la peli.

Al final, a los ex los enterramos bajo tierra. A todos. A los que quisimos de verdad y a los engañamos. A los que deseábamos y a los que tan sólo teníamos cariño. Al final los ex se nos mueren muy lejos, muy lejos... Tiene que pasar tiempo pero siempre llega ese día.

Yo me he dado cuenta hoy al recibir ese mail.

Ya se nos han muerto los ex. A las dos. Ahora, por fin, nos vamos a rodar esa road movie que teníamos pendiente.

Prometo no suicidarme si me voy a vivir a Laponia



Hoy he observado los coches desde mi posición de copiloto. Ella me recomendó que no lo hiciera en las rotondas porque entonces tienes la sensación de que te vas a chocar con el coche de al lado. Aún así, lo he vuelto a hacer. Ha sido emocionante.

Tengo miedo. Al fracaso. A perderlo todo. A no dar la talla. A volverme pequeña pero sin gracia. A que se me borren las pupilas de tanto fumar mientras duermo. A que se me salgan solas las camisetas del armario. Y que se equivoquen de estación.

Mañana es un día muy importante. Y aquí estoy, a las dos de la mañana, celebrándolo sola en mi castillo.

He elegido la ropa que me pondré en cinco minutos. Los vaqueros me los llevo porque, a pesar de todo, siento que si me disfrazo de tipa respetable estaré falseándome a mí misma. Y yo no soy así.

Dónde va a parar el estilazo de Leonard Cohen frente a Tontxu, Ismael Serrano y Rosana. Es me descojono sola pensando estas cosas. Viva Hilario Pino con sus imperfecciones, abajo Matías Prats con su voz nasal.

Cortadme la cabeza, por favor, que a mí me aterra la sangre.

Lo mejor de mañana es que la línea verde de Madrid/Barcelona me llevará con ella. Y sé que después de eso, lo demás se podrá ir de nuevo al infierno. Su flequillo es mío y de nadie más.

Una empieza queriendo ser Greta Garbo y termina como una mala copia de Najwa Nimri

conducir con la mirada ausente

Me he levantado medio zombie. Mareada de bibliografías, citas inexactas y aniversarios ficticios. He perdido el tren por un minuto. Me he tomado un cortado en la barra de un bar mientras sonaban los Pixies. Cómo me repito.

Hay días en que me canso de mí misma. De cómo suena mi voz, de cómo suenan los mp3 en el ordenador, de cómo dialogan Lucía y Lorenzo a mis espaldas. Una pista.

Hay días en que pienso más de la cuenta. Eso es peligroso. Siempre me trae problemas. No voy a decir que cuidaré de ti, ni siquiera sé cuidarme, es posible que sea yo quien necesite que lo salven.

Poco más que decir. De quién será ese fragmento de voz al que no puedo acceder. Tal vez el error esté en mí. No lo sé.

Que puedo ver tus huesos, nadie lo va a creer


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He cogido el autobús al volver del trabajo. Era de noche y había poca gente así que me he podido sentar. Qué lujo. El conductor aceleraba tanto que he pasado miedo. Me ha dado por pensar en la muerte. ¿Y si nos matamos ahora mismo? Un martes cualquiera, a las nueve de la noche. Iba tan rápido que me he mareado un poco. El tipo se ha saltado incluso un par de semáforos...

Unas horas antes...

Me he tomado un chupito de avellana en la cocina de casa. Lo he acompañado de un camel. Me he puesto a mirar las lámparas de la cocina. Son de Ikea, plateadas. Las típicas, vulgares, pensaréis. Bueno, a mí siempre me han gustado. He comenzado a soltar el humo hacia arriba, hasta llenar el hueco de las lámparas. Hacía un efecto precioso... el humo, la luz, el silencio -una especie de sinestesia, supongo- y yo embobada mirando cómo se me consumía el pitillo. Era tan brillante que no he sido capaz de fotografiarlo. Me habría cargado el efecto.

No sé porqué nos empeñamos en capturar algunos instantes de forma material.

Me habría gustado emborracharme pero tenía que entrar a trabajar. Tranquilos, no conduzco ningún vehículo ni manejo materia peligrosa. Por eso, esta tarde se me habría ido la mano con las copas y no habría pasado nada. Nada.

Intento no mentir así, lo juro (o bien, homo sum: humani nil a me alienum puto)



Hoy he aprendido en clase que los roles, a veces, se alteran. Que un día te acuestas siendo una persona excelente y que a la mañana siguiente te levantas convertida en la princesa de las cabronas.

Hemos hablado de lo caro que sale rebuscar en almas ajenas y desconocidas. De lo peligroso que puede resultar verte reflejada en alguien que no te ama. Pero que, aún así, te busca y se te tropieza en las pupilas.

He conocido a una chica finlandesa que me ha hablado de algo curiosísimo. Ella es capaz de saber -sólo con mirar- si dos personas determinadas han hecho el amor alguna vez juntos en su vida. Para comprobar si era cierto le he pedido que me dijera si Pablo y Mónica se habían enrrollado alguna vez. Yo sabía que ellos son pareja así que la he puesto a prueba sabiendo de antemano la respuesta correcta.

La finlandesa no ha errado. Es más, me ha ampliado la respuesta: Carol, te diré además que son pareja estable, ¿podría ser?. La he invitado a un café, se lo ha merecido. Luego nos hemos ido a clase y me ha dicho que si quiero se puede venir conmigo cuando salga a bailar y así me informará de todo lo que note... Le he contestado que gracias, pero que no era necesario, que mi memoria es buena todavía y que puedo recordar los cuatro nombres básicos de las tipas que han compartido mi cama. Qué absurdo. Creo que la finlandesa está solísima y que buscaba una excusa para salir por ahí. Nada más.

Esta tarde he ido a cambiar un regalo. Tenía ganas de mentirle a alguien así que le he contado una trola preciosa a la dependienta. He salido a la calle aspirando aire muy fuerte y pensando en que algún día alguien será capaz de contratarme.

Yo no sabía que aquel día iba a ser un punto y aparte



(te encontraron, tú habías abierto las ventanas, yo fui con un ejército de hombres aspiradora...)

- Carol! Ei, tía, ¿qué tal? ¿Por dónde andas?
- Uf, pues donde siempre, ya ves...
- Joder, pues qué poco te acuerdas de nosotros, ya no te pasas por aquí como antes... desde que eres respetable no hay quien te vea el pelo.
- Yo no soy respetable, no me seas cabrona, bien lo sabes.
- Tienes razón, ni lo eres ni lo serás nunca.
- Ja,ja, cómo te pasas.
- Oye, pues tómate algo, venga.
- Es que voy con un poquillo de prisa, tengo que hacer unas cosillas esta mañana.
- ¿Has quedado con ella? Es un día muy importante, ¿eh?
- Lo es. No sabes lo nerviosa que estoy... Acabo de colgar un post sobre ello.
- Ah, ya lo he leído... con la canción aquella que me contaste, qué fuerte.
- Sí, cuando me acuerdo...
- ¿Se lo has dicho?
- No, supongo que lo leerá mañana en el trabajo. Lo malo es que no podrá escuchar la canción, no tiene altavoces.
- Bueno, pero seguro que sabe que va por ella.
- Ya...
- Además, que yo sé que te lee cada día.
- No he tenido tiempo de hacer nada mejor, todo me parece tan cutre...
- Carol, tranqui, sería peor que le hubieras dejado un diálogo, no sé... imagina que le hubieras escrito nuestro diálogo, eso sí sería cutre, tía!
- Ya, jaja, menos mal que no le hecho!
- Con esa canción seguro que sonríe, cuando recuerde lo que te pasó.
- Sí, qué fuerte. Es de esas cosas que si te las cuenta alguien piensas que debe ser gilipollas o un extraterrestre.
- Bueno, ella es espacial, tampoco vas tan desencaminada.
- ¿Te imaginas que no hubiera tropezado con esa canción?
- Ummm... pues no sé, tal vez las cosas habrían sido diferentes.
- No creo. ¿Te acuerdas del último post de secuencias?
- No...
- "Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan"
- Ostia, sí, ahora me acuerdo...
- Pues eso. Que a veces hago recuento de todas las pistas que fueron necesarias y me mareo...
- Venga, Carol, no te empieces a poner trascendental.
- Tienes razón, me voy a pasar la aspiradora. Al menos eso lo hago bien.

P.D: Lo importante es empezar a contar hacia delante y dejarnos de tonterías.

Yo vi el mar en Madrid



Podéis reiros, a mí ya me da igual todo.

Yo vi el mar en Madrid pero no pienso decir dónde porque no quiero que nadie más lo encuentre.

Madrid es nuestra ciudad. Allí nos reencontramos. Allí celebramos el fin de año cuando nadie lo celebra. Allí hicimos el amor bajo una luz hipnótica y lunar. Allí nos dimos cuenta de que lo importante de verdad ni se explica ni se escribe. Se mira y se ve.

Si digo que la Plaza Mayor me parece la más bella del mundo pensaréis que exagero, que soy una tipa hiperbólica, tal vez. La primera vez que entramos juntas, llovía y a mí me pareció otro mundo. En mi vida había contemplado nada igual. Ni Florencia, ni Barcelona ni París. Los besos en la Plaza Mayor jamás desaparecen.

Cualquier día de estos regresaremos porque hoy me he dado cuenta de que ya me resulta imposible no volver contigo allí. Necesito a Madrid como te necesito a ti allí.

Vamos a firmar.

(Si quieres descargar la banda sonora de este post)

Post en directo (IV)



Dejé sólo un trocito dentro de su bota, para que le duela si se va con otra

(Dedicado a todas las tipas que me destrozaron el alma alguna vez, en algún momento, ya sin rencor, sin dolor, y sabiendo que al final, por suerte, todo se supera)

Tengo mucho trabajo atrasado. Mucho es mucho. Es muchísimo. Pensaba quedarme hasta las dos de la mañana más o menos. Son las doce y media y no he hecho nada.

- Carol, buenas noches.
- ¿Ya estás en la cama?
- Sí, estoy cansadísima.
- Yo me quedaré trabajando, tengo que adelantar faena...
- Véte a dormir, anda.
- Que no, que no, que luego me siento culpable y es peor.
- Pero necesitas descansar... y mañana tienes que estar fresca...

Ups, mañana. Lo olvidaba. Mi primera clase.

- Ummm... es verdad, lo mismo me pongo a escribir alguna cosilla y me voy a dormir.
- Vale, pero no te acuestes tarde... y no hagas la sola.
- Prometido.

Y aquí estoy. Oyendo el ruido del camión de la basura y del ventilador del pc. Sabiendo que mientras ella duerme yo me quedo cerrando la noche. Me gusta tanto esa expresión... La imagino acurrucada en la cama, pensando en sus cosillas, que para mí son las más importantes del mundo. La imagino pequeña y tengo que hacer un esfuerzo para no ir a verla y despertar a todos sus vecinos haciendo saltar la vespa a su balcón. Estoy nerviosa porque mañana voy de nuevo a clase. Tengo ganas de estudiar otra vez aunque ahora será muy diferente, claro. Mi aliciente ya no será impresionar a ninguna tipa guapa ni hacerme amiguita de nadie sino sacarme el curso como sea. Las vueltas que da la vida. Hace quince años que no volvía por allí y justo ahora...

Pues resulta que me he emocionado como una tonta porque volveré a aquellas aulas y a ver de nuevo a los profesores de aquella época. Como si todo fuera igual y no hubiera pasado nada en medio.

El año que repetí latín coincidí con una chica que solía vestir de negro. Por entonces no existían los indies sino los alternativos -cuestión de términos, supongo- y ella era muy alternativa. Tenía mucho estilo. Me pasé un semestre asistiendo a latín sólo por verla. No me hablaba, por supuesto, pero verla allí ya era un espectáculo. Era muy guapa, salía en algunos anuncios incluso: de pasta, de sopa, de seguros... de todo un poco. Me pregunto qué debe hacer ahora.

Cuántos recuerdos... lástima que en el bar de la facultad ya no se puede fumar y eso le quita siempre encanto a los reencuentros.

No es un poema, es un listado (no soy tan críptica como dicen por ahí)



No ha llovido lo suficiente.
Se me acumula el trabajo.
Necesito hacer más fotos.
Aprender a tocar la guitarra.
Leer más ficción y menos apuntes.
Hablar con mi madre de lo que verdad importa.
Reconciliarme con mi voz.
Comprarme otros vaqueros.
Tengo que ser más asocial aún.
Plantarle cara a los que me están jodiendo.
Pero con elegancia, sin gritos.
Que con un soplido los borro del planeta.
Y me siento en el primer bar que me guste.
A tomarme el sexto café del día.

Si es que nunca, nunca, llueve lo suficiente.
Y tu número de móvil me ocupa la agenda entera.

Te lo cambio por amor, el dinero



Por todos los buenos momentos que nos ha dado esta canción. Porque la sigamos cantando con los ojos risueños y un cigarrillo en los labios.

Y porque la bailemos en mil conciertos.

(Hoy me apetecía recuperarla)

Crónica de un sábado (aquí casi es verano, no he dejado de fumar, oigo tus discos)

ummm...qué carita
(la vimos, muy buena, sí, realmente buena)

Esta noche me he puesto a La Buena Vida, el disco que más me gusta, Álbum. Cuánto tiempo.

Era sábado, llovía como si estuviéramos en Donosti y las calles estaban llenas de gente, conciertos y exposiciones de esas que gustan tanto en Barcelona: la solidaridad, la inmigración, la mobilidad y el desarrollo sostenible, ah! Y la llengua, claro, la llengua. Qué gracia me hacen los defensores de la llengua, pero sólo los que no se han leído en su vida un puto libro de Rodoreda o de Comadira, por ejemplo. Mejor no sigo, a este paso me quedaré sin lectores. Sin perros, sin gatos, sin Rosana, sin Bebe, sin Ismael Serrano (por favorrrr, basta ya del temita de la Guerra Civil, qué cansinos). Al carajo todo.

Tengo una teoría –otra de mis absurdas teorías que no me creo ni yo, pero que me ayudan a pasar las horas más entretenida- y es que si no has logrado conocer/encontrarte con alguien a la tercera oportunidad es que esa persona no debe estar en tu vida.

Era la segunda oportunidad de conocer a Lucy. Y yo sabía que tenía que conocerla porque es de esas personas que sabes que son auténticas y espaciales. Lucy siempre recomienda cosas buenas, ya sean pelis, discos o libros. Lucy tiene buen gusto y sabe escuchar. Y es una tipa que escribe muy bien. Con estilo. Así que quedamos también con Paola la aviadora y nos fuimos a comer a una pizzería estupenda (sugerencia de la italiana, claro, que sabe mucho de pasta y buenos locales)

Nos contamos nuestras historias y nos bebimos el vino. Afuera, la gente hablaba de lo importante que es ir en bicicleta al trabajo, de no contaminar y de pronunciar con propiedad la ese sonora en posición intervocálica. Y nosotras intercambiándonos pelis, triunfos y la única cosa que nos hizo sonreír de una exposición (exposición feminista, claro, olvidé mencionar a las feministas, faltaría más…), una foto.

Hicimos más cosas pero no lo contaré todo porque me gustan más las crónicas incompletas, medio verdad, medio ficción. Lo mismo nos encontramos con tres grupos seguidos de percusionistas, que igual saludamos a Najwa Nimri y le dijimos que está muy buena cuando susurra. O lo mismo nos infiltramos en un palacio antiguo para hacernos unas autofotos espléndidas… quién sabe. Igual también nos encontramos con Yellow y Xavi, que nos llevaron lejísimos a tomar una cerveza en un bar verde como el trigo verde. Pero lo mismo me lo invento todo, véte tú a saber, que tengo la noche muy irreal y mentirosa.

Y de recuerdo queda ¿De otro planeta? comparado en la librería de el Raval, una tarjeta de videoclub de Bogart, y una lista de películas pendientes.

la primera vez que te veo así

Seguid escribiendo, pequeñas…

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