Yo era esa chica, pero sin el chucho en silla de ruedas



M83 es una galaxia espiral que se conoce también como el Molinillo Austral. Las galaxias espirales como M83 contienen muchos miles de millones de estrellas, las más jóvenes de las cuales habitan en los brazos de la espiral y brillan con una intensa luz azul. Los rastros oscuros de polvo mezclados con las estrellas ayudan a perfilar la marcada estructura espiral de M83 . El espacio que queda entre los brazos espirales está también lleno de estrellas - pero suelen ser más rojas y más débiles. Las estrellas y el gas de los brazos espirales parecen tener mucha más masa de la que puede verse, lo que implica que las galaxias están compuestas en su mayor parte por alguna forma de materia oscura . Encontrar la naturaleza de esta materia oscura sigue siendo uno de los mayores desafíos de la ciencia moderna.

M83 fue descubierta en el XVIII y alguien afirmó que "uno puede verla sólo si tiene una gran capacidad de concentración”.




Una pista me lleva a otra y así paso los días. Empiezo con una canción y acabo en una galaxia espiral. Así es la vida. Por cierto, el video clip es de lo mejorcito que he visto últimamente, una maravilla, vamos. Enganchada me tiene. Adicta a las pistas.

Sigue feliz, flaca



- Ei, Carol! ¿Qué tal? Ui, vienes corriendo, ¿qué pasa?
- Necesito que me ayudes, es urgente.
- Vale, ¿qué hago? oye, por cierto, que cuánto tiempo sin aparecer por aquí, ¿no? anda que ya te vale, desde que estás a tres metros del suelo no hay quien te vea... ¿Qué te pongo? ¿Un vodkita?
- Sí, sí, muy bien, pero el vodka lo dejamos para otro día, ¿sí? Necesito que me eches un cable.
- Tú dirás...
- Pon esta canción.
- A ver... ¿cuál?
- La segunda del cedé.
- Ostia! Qué buena, ¿no? Oye, ¿y por qué?
- Porque necesito que ella sonría esta noche.
- Joder, Blenk, eres una jodida romántica.
- No lo soy, venga, va, que quiero que la oiga, que es urgente.
- Tú mandas, jefa, ahí la tienes.

A mí nunca me gustó ser protagonista, por eso no me casé

la niña pistolera bang

Las tipas de negro

Yo no sabía que ella se había pasado la noche de Sant Joan bebiendo whisky sola en su casa. Tampoco sabía que la otra también había estado sola. Me sentí triste al saberlo y me habría encantado hacer algo por ellas. Pero yo estaba comiendo pizza, bebiendo cava y viendo cómo zumbaban (¿esto es una sinestesia?) los fuegos artificiales sobre mi cabeza. A veces no somos conscientes de lo jodidos que pueden estar los que nos rodean. A veces me cuesta decir ei, estoy aquí, sigo estándolo aunque últimamente me comporte como si mañana se me fuera a acabar el mundo.
A lo mejor no acierto con las palabras, pero sigo estando aquí.

Las tipas de blanco

Llegaron para quedarse. Y no hablo de una única noche. Una de ellas había dejado apenas unas horas antes su maleta de libros y su cansancio. Y se había puesto su mejor cara. Me trajo "Perfect day", de Lou Reed. Y esos detalles valen más que nada en este mundo. Otra -y se nota que quiere a la anterior, bueno, y la anterior la quiere a ella- la acompañaba, y me puse a contarle historias de chica que se emborracha, oh, nunca me habían querido así, bla, bla, bla... Ella me escuchó y me sonrió. Y todo lo que dijimos fue tremendamente transparente. Y no hablé demasiado con la chica que pensábamos que se había ido a media noche hasta su casa, caminando por la autopista, pero yo sé que me cae bien y que incluso le contaría algún secreto. Y eso es muy importante. La chica que desayunó zumo la noche anterior nos trajo un vino turbio buenísimo que a mí me hizo llorar por los rincones y decir más de una verdad. Se durmió en un sofá como una cría y se despertó como si nada, ¿por qué yo nunca me despierto así? Y la chica de las gafas ya es una vieja conocida y me gustaría escribirle más a menudo pero me falta tiempo y me faltan horas de sueño. Pero sigo todas y cada una de ses pistes.

(De ti mejor no hablo porque demasiado le hablé ya todo el mundo... bueno, que bailar contigo es algo que debería celebrarse con fiesta nacional)

Inolvidable. Y aunque parezca una tipa algo superficial, sigue emocionándome que sucedan estas cosas. No puedo expresarlo mejor pero creo que lo habéis pillado, verdad? Pues eso, que va por vosotras, tipas guapas.

La típica canción que sólo nos gusta a cuatro gatos

La casualidad que estábamos esperando (o cómo ponerse trascendental cuando por fin toca)

como nosotras

No sé el tiempo que he pasado imaginando que escribía un post con este título. Desde que tengo uso de razón bloguera, tal vez. Nunca lo hice porque sabía que me haría daño, mucho daño, escribir sobre algo que no existía, fantasear sobre la realidad o simplemente inventarme pistas felices. Simplemente para quedar bien conmigo misma. Eso es algo que cada vez me importa menos. Y si soy bastante peliculera… bueno, ya no intento esconderlo. Lo soy y punto.

Cuando le expliqué que algún día deseaba irme a Laponia, ella me dijo que se iría conmigo. No lo dudó ni un segundo, no vaciló ni en una letra. Nadie quiso acompañarme nunca a Laponia. Podría haberme ido sola, como una sola auténtica, pero era un viaje demasiado especial y sabía que si me iba con mi sombra volvería deshecha, pequeña y muy sucia de alma.

Este fin de semana es muy importante. Este año sí, esta vez sí. Ahora recuerdo que hace años vi un documental en el que John Lennon explicaba el efecto que causó sobre él la primera exposición que vio de Yoko Ono. Había una escalera, te subías a ella hasta llegar al último peldaño y una vez arriba cogías una lupa que estaba sujeta al techo mediante una cuerda. Si acercabas la lupa al techo –blanquísimo- descubrías un “yes” escrito. Lennon comentaba, tiempo después, que aquello era lo más positivo que había leído en años. Una tontería absoluta, seguramente. Si yo hiciera eso nadie visitaría mi exposición y la gente me miraría como si fuera una excéntrica… en fin, licencias que tienen los genios. A lo que iba (me disperso tanto…), y es que a veces un simple sí te puede salvar la historia.

Casualidades en mi vida las ha habido de todos los tamaños, colores, tipos y acentos. Casualidades rubias, teñidas, naturales, morenas, de pelo largo, de pelo corto, de piel oscura como las gitanas, de ojos de color aceituna, de sílabas catalanas, o de lengua incomprensible. Podría narrar mi vida uniendo casualidades. Y aún así el resultado final sería un vacío y un desequilibrio de afecto.

Es bueno que las vidas tengan varios círculos, pero la mía, mi vida, sólo ha dado la vuelta una vez, y no del todo. Falta lo más importante. Y aquí, pronto, en ese segundo exacto que tendrá lugar en horas, mi historia se cerrará por fin y podré decir que realmente la he encontrado. Después de pasarme más de treinta inviernos pilotando aviones sin ni siquiera tener licencia de piloto.

La casualidad que estábamos esperando… y el uso del plural no es gratuito.

Y lo dejo aquí porque no quiero ponerme más trascendental… Me fumo un cigarro y me tomo un vodka bien frío a nuestra salud.

PD: Los vinilos siempre son buenos para el alma y para limpiar los ojos.

La del amor, la de la muerte, la de la vida.

superventas

Secuencia 1:

Último aviso para los pasajeros del vuelo tal destino Madrid. Eh? Pero si aún nos quedaba un rato, no? Tuvimos que correr hasta la puerta de embarque y coger el avión por los pelos. Recuerdo cuando aún se podía fumar en la cola… ummm… y le dabas la tarjeta a la azafata soltando una última calada. No te pedían el DNI.

Elipsis de varias horas…

Secuencia 2:

Nos fumamos medio pitillo en la puerta de la Fnac. Son las 18:45 así que subimos las escaleras quince minutos antes de que de comienzo el evento. Mucha niña mona, y además de verdad. Miro a la gente, intento ver quién lleva la chapa y quién no. Yo la llevo. Tú la llevas. La rubia la lleva. Y esa tipa también.

Secuencia 3:

Descubro a las conocidas, nos alegramos, nos besamos, nos saludamos como de toda la vida, oye. Aparecen blogueras desconocidas: ostia Carol Blenk; joder, ¿y tú eres tal?; ah, vale, tú comentas en el blog de tal… Conozco a un montón de chicas a las que leía, también a otras a las que no leía… en fin, un lío teniendo en cuenta lo despistada que soy para los nombres. Total, que me siento feliz porque son tipas estupendas y en seguida hay buen rollo. A pesar de que la parte asocial me tira tanto…
(Nota: no, yo no llevaba converse azules, y tampoco rojas…)

Secuencia 4:

Mucho se ha escrito ya sobre la presentación así que no voy a repetir ideas que ya están por ahí. Algunos apuntes:

- Mi inglés es básico así que pasé buenos ratos dispersándome porque ni puta idea de lo que decía Maureen Dowd. Por cierto, qué arreglada iba la intérprete, porelamordedios.

- Me pasa un poco como a la editora espacial, que paso del tema reivindicativo y político en este asunto (venga, aquí ya me podéis machacar). Es un blog de historias y cada una de nosotras tiene su manera de filtrar/plasmar la vida. Habrá quien lo haga desde la óptica política, o reivindicativa… y habrá quién use el blog como ayuda para el exceso de ficción (ése es mi caso). Todas las opciones son válidas pero no me gustaría que el libro sea puro politiqueo o rollo reinvindicativo. El tema amoroso importa así que no se ponga la gente en plan interesante porque al fin y al cabo a todos nos tira ese tema. Venga ya, que ya nos conocemos todos… que nadie se haga el valiente. Todo el mundo cae. Tarde o temprano.

- La Etxebarría. Bueno, sólo por haber escrito Beatriz y los cuerpos celestes ya le estoy agradecida (venga, machacadme más, porque esta novela no le gusta a nadie, verdad?) Lo cierto es que puedes estar más o menos de acuerdo con lo que dijo en la mesa pero… oye, que gracias a ella estuvimos allí y eso ya es para agradecer. La tipa nos hizo el favor y se ha currado mucho la historia de la promoción así que merece nuestro respeto y un “gracias”. Ah, y me regaló un par de sus libros. Y eso también cuenta.

- La editora con carrito. Esta chica llegará. Iba a escribir “llegará lejos” pero no creo que sea lo que ella quiere, eso de triunfar en la vida y escalar y escalar. No. Nuria llegará donde quiera llegar. Y yo espero que lo haga bien acompañada. Como lo está ahora. Al caso, que me pongo pastelosa y me disperso. La editora respondió de una manera alucinante. No esperábamos otra cosa, la verdad. Cada vez que abría la boca yo miraba al público. Increíble. La gente sonreía, se notaba que ella los había interesado con su discurso, con las historias de su familia, del libro, de Soria… Qué grande.

- Las chapas. Y yo que le dije a no sé quién: ya verás, ni dios se acercará a coger chapas. Madre mía! Pero si toda la gente se fue para la mesa! Yo creo que hasta los que fueron para ver a la Dowd.

Secuencia 5:

Cena en un sitio italiano muy guapo pero con un calor de la ostia. Dio igual, la verdad. Si hay vinito blanco y charla no importa. Propuestas, algunos proyectos, confidencias, miradas, dedicatorias en nuestro propio libro, preguntas, respuestas, reconocimientos, secretillos, sorpresas…

Secuencia 6:

Mi chica y yo bajando por la Gran Vía. Madrid ya es nuestra ciudad. Ahora lo sé.

Epílogo:

Y los buenos momentos que me he llevado…

- Conocer a gente de la blogosfera a la que sigo hace tiempo. Comprobar que nadie va de artista genial y que somos todas más humanas de lo que a veces la gente se imagina.

- Coincidir por segunda vez con la chica de Toledo y prometerle un viaje a su tierra. Comprobar que es una tipa estupenda y que con sólo verla se sabe.

- Toparme con una chica de Huelva que salió de no sé dónde y que me dejó encantada. Pero de verdad. Que las cosas hay que decirlas tal y como salen del estómago, claro que sí. Nos quedó pendiente un café, un vodka o lo que sea.

- Muchas blogueras a las que no leo y ahora he descubierto (soy detective, que nadie lo olvide)

- Los pitillos en la puerta del restaurante. Entrañable. Inolvidable. Sobre todo cuando algunas salimos a fumar con la copa de vino en la mano. Botellón con glamour, claro que sí.

- La comida del día siguiente en un restaurante precioso donde se comía genial y donde hablamos de tantas cosas… Aún queda gente interesante por el mundo.

- Los bocatas de calamares en la Plaza Mayor.

- La lluvia en Malasaña y el dependiente cómplice.

PD: Sé que me olvido de cosas pero no me lo tengáis en cuenta, vale? fue todo muy intenso y se me hace difícil dejar tantas pistas...

A mí la lluvia siempre me ha traído buena suerte



La primera vez que la vi sonaba esta canción. Pero juro que no lo había planeado. Ella estaba fumando y bebía cava. Me miraba como nunca me había mirado nadie antes. Yo, que siempre mantengo la mirada, tuve que apartar la vista. Comenzó a dolerme algo.

Y al irme a dormir, aquella misma noche, me di cuenta de que la vida está bien si no te rindes.

Sin ruido ni ficción

Me gusta que nos intercambiemos mensajes imposibles. Desde que existe Google Chat nos dan las treintas horas de la madrugada -hora imposible donde las haya- y con mi teclado despierto al vecino del tercer piso, que es un cantante de jazz retirado que ahora regenta un bar de jubilados.

Casi siempre me marco en verde. No sé cómo demonios entiende mis estados de ánimo: desarmando rampas, madrid-finlandia, detectiveando... Explicar las cosas fatiga, hace meses que no me siento cansada porque he dejado de exlicarme a mí misma.

Necesito escribir para que todo esto se guarde. Porque me siento en un estado de resaca contínuo. Esa sensación de que la noche anterior fue de vértigo y de que por la mañana no te podrás levantar ni recordar lo dicho.

Estoy acojonada.

When you're strange, no one remembers your name

Todo es tan extraño a veces...

Ayer nos encontramos con Elena y nos fuimos a tomar un café. Íbamos con algo de prisa así que entramos en el primer sitio que nos encontramos de paso, un frankfurt. Todo parecía normal. Era un frankfurt de chinos, bueno, no pasa nada, pues muy bien. Lo malo es que salió a atendernos un chinito, quiero decir, un crío menor de edad, unos diez años, calculo. El crío no sabía ni palabra de castellano, no hablaba, y nosotras allí solas flipando en un frankfurt de chinos. Le pedimos dos cortados y un café con hielo. El chinito le pasó el pedido a otro chino -el de la barra- que debía tener unos quince años. Venga, otro menor. Y entonces ella dijo que precisamente ayer era el día internacional de la explotación infantil. Ironías de la vida. Justo en ese momento volvía el crío con el primer cortado tambaleándose peligrosamente entre sus manos. Miraba el vaso fijamente, sin levantar la vista. Llegué a pensar que se caería y que aquello ya sería surrealista total.

El cortado apenas tenía café, estaba hirviendo y a la hora de pagar no entendimos lo que costaba.

Salimos de allí sonriendo y pensando en lo absurdas que pueden llegar a ser algunas situaciones. Me subí a su coche y nos fuimos a dar otra vuelta por Finlandia.

PD: El vídeo va dedicado...

Si eres inconformista de naturaleza, vas a sufrir mucho



Las personas como tú nunca cambian. Nadie se imagina las veces que esa frase me ha vuelto rebotada, como un boomerang, directa a los ojos.

Love of lesbian, Mon petit cabroin

Las chicas bordes son, en el fondo, pequeñas

(aquí va esta foto, pero blogger no deja mostrarla)

Y era verdad lo que te dije. Que me habías conocido en un momento extraño. Pero es típico en mí eso de soltar frases sonoras en medio de según qué determinados momentos. Y encima luego me paro a comentar la secuencia de turno. La niña se pone fílmica y acaba explicando un recuerdo de cuando era rubia no teñida y tenía cinco años. Se me amontonan las novelas y los deuvedés.

No soy capaz de tirar a la basura la rosa de Sant Jordi. No me atrevo a comenzar la novela que me dejó. No consigo ver esas pelis suyas. En realidad, no deseo empezar nada para no acabarlo. Se me vuelve a llenar la bandeja de entrada de los sms y es complicado descartar verbos.

Hoy me he puesto la camiseta que me regaló, me gusta ponérmela porque ella la llevó mucho tiempo antes, cuando yo ni siquiera aparecía por las mañanas fumando café. Con su camiseta no necesito fingir, no es necesario que sea la tipa lista y entera que todos esperan que sea. Ahora llego tarde a las reuniones, ahora salgo a fumar por las noches, ahora camino más despacio que nunca.

Nunca había tenido el corazón tan rojo.

Mis ganas de tocarla no son tan poderosas como para que se embalen los relojes. Me siento a mirar cómo los coches se saltan los semáforos. Sería muy fácil ponerme a beber, sería como esquivarme a mí misma. Me hago fotos que a veces le envío. Las paso a blanco y negro o las envejezco en sepia. Un día de estos nos vamos a ver la tumba de Jim Morrison antes de desayunar.

No tengo teorías sobre el equilibrio, no conozco etimologías, ni siquiera me sé la letra de las canciones que más le gustan de PJ Harvey. A veces me cuestiono mis propios apellidos y la foto que aparece en mi carnet de identidad.

Echarla de menos debe ser una señal. Querer ser un chaleco antibalas que se abrace a su cuerpo, un buen síntoma. Escribir frases que en otros me darían vergüenza… eso no sé qué puede ser. Es tan guapa que duele. Como cuando miro las fotos de James Dean. Como cuando me acuerdo de septiembre.

Esta noche he decidido que quiero más, que después de la resaca vendrá otra resaca y que llegará el día en que tendré que dormir ocho horas seguidas. Pero hasta ese momento no puedo desperdiciar nada.

No podré superar haber sido feliz, como decía aquella canción de Nixon...(Y se puede descargar aquí mismo)

Nos vemos en Madrid... y la Plaza Mayor volverá a ser de otro planeta...



Confirmado lo de la fnac el 16 de junio viernes, a las 19:00, con lucia etxebarria y la premio pulitzer!!! Recibí este sms de la editora espacial en pleno rodaje de la road movie. Vaya subidón, amigos.

Lo cierto es que la Etxebarría se está mojando un montón y eso es para tenerlo en cuenta. No, no pienso hacer un post de peloteo pero las cosas como son. Cuando alguien se comporta, es de agradecer y más sabiendo que a esa persona ni le va ni le viene. Una de las cosas que más me están gustando de este tema es que no hay protagonistas, que no hay artistas destacados ni directores de orquesta. Las 34 astronautas hemos pisado al mismo tiempo y con la misma fuerza.

A lo que iba... bien, pues justo dentro de una semana los que estéis en Madrid (ohhhh...adoro Madriz, me voy a vivir allí en breve!) y los que tengáis valor -o ánimo, ganas y pasta- os podéis pasar por la Fnac de Callao para asistir a la presentación de ¿De otro planeta?

Queda dicho... ah! y probablemente se volverán a ver las chapas naranjas de la astronauta...

Viernes 16 de junio
19:00 h
FNAC (Callao)
c/ Preciados, 28 (Madrid)


Con la asistencia de Lucía Etxebarría que hará de madrina del libro, y de Maureen Dowd (columnista del New York Times y premio Pulitzer) que presentará su novela ¿Son necesarios los hombres?, aprovechando el éxito de nuestro libro, jaja.

Y un tema que va que ni pintado:

Extraterrestres, de Antònia Font

Què guai, què guai!
quins extraterrestres més originals
van amb motos d'aigua
dins l'hiperespai
i una espasa làser en sa mà.

Què guai, què guai!
Tenen ses antenes parabòliques
i tarifa plana telefònica
perquè sempre han de sintonitzar…
qué guay, qué guay!

Qué extraterrestres más originales
Van con motos de agua
Dentro del hiperespacio
Y una espada láser en la mano.

Qué guay, qué guay!
Tienen las antenas parabólicas
Y tarifa plana telefónica
Porque siempre han de sintonizar…

Desarmando rampas a las tantas



La leyenda del tiempo, de Camarón

Lo he intentado. Ir a dormir a una hora decente. Cenar cuando cenan los europeos. Pero no puedo. He vuelto a las andadas. Pero es que no quiero perdérmelo.

PD: La canción duele.

Road movie, pitillos y cerveza



Este fin de semana me voy a filmar una road movie, a pesar de que sólo tenemos escrito medio guión. Será en la playa, con mucho vino blanco, cerveza, tabaco rubio y pizza (yo me recogeré el pelo con un pañuelo de florecillas y tú te pondrás las gafas de sol para conducir). Personajes habrá muy pocos, es un corto alternativo, de esos que les gustan a los modernos, ya sabes, con poco diálogo y muchos movimientos de cámara.

Casi siempre bromeo para no ponerme trascendental. En realidad, todo lo que quiero escribir hoy se resume en ese me importas tú que suena en mi casa desde esta mañana. Qué gran canción.

Nat King Cole, Piel canela

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