Formatear como una valiente



Mi ordenador está enfermo. Parece ser que no es nada grave pero hace una semana casi que está ingresado. Lo van a formatear y le van a poner una pieza nueva; por lo visto, una de las que tenía le ha fallado.

- ¿Tú nunca formateas?
- Pues no, ¿para qué?
- Carol, es que hay que formatear de vez en cuando, es necesario.
- Pues yo no lo hago nunca...
- Va bien, te limpia.
- Ah... entonces mi ordenador se va a limpiar mucho, ¿verdad?

Ella me dijo que el formateo sienta bien. Y me ha convencido. Creo que las personas también deberíamos formatearnos cada cierto tiempo. Limpiarnos de restos inservibles, podarnos las malas hierbas, quitarnos pieles muertas. No sé. Una cosa es la teoría y otra la práctica. Yo, una síndrome de Diógenes en potencia, ¿formateándome? Pues no me va a sentar nada mal.

Me voy a comprar unos vaqueros nuevos.

Aprendí a nadar en una sola noche



No estoy triste.
Es que tengo ojeras.
Apenas duermo pero no recuerdo caerme desayunando.

Su camamar.
A ver quién pilla el concepto si no eres tú. A ver.
Era de color azul pero no tan grande como había imaginado.
No me ahogué.
Aprendí a nadar en una sola noche.
Y nos despertamos riendo en medio de las rocas.

Esta noche te voy a ir a buscar en mi Vespa y nos vamos ya para Menorca.

Y hoy me ha venido a la cabeza una canción genial de un grupo que me encantaba...

Mucha niña mona y alguna con nuestro libro



Al final fui de incógnito a la presentación no oficial de ¿De otro planeta? Me calé el sombrero hasta los ojos y me puse la gabardina de los sábados por si luego nos íbamos a bailar por ahí.

Al entrar vi a algunas personas ya con el libro en las manos… ¿soy sincera o finjo que no me afectó? Ummm… pues seré sincera: me emocioné muchísimo porque pensé que era increíble verles allí, con el libro recién salido del horno (y esto no es una frase hecha, ¿verdad Nuria? Realmente el libro salió sobre las 18:30 de la imprenta y la presentación fue aproximadamente una hora más tarde) Mi primer impulso fue el de dirigirme a las niñas monas y decirles algo así como ei, chicas, soy Blenk, ¿qué tal? ¿os lo firmo? Pero, claro, soy del sector intelectual y eso habría dañado mi imagen.

Así que opté por sentarme por las últimas filas en silencio, ssshhhsss. Fue divertido porque me puse a mirar entre los asistentes para intentar adivinar quién tenía blog y quién no. Ésa tiene pinta, ésa no lo parece… qué divertido. A los detectives nos encantan este tipo de eventos porque son magníficos para imaginar historias y hallar pistas.

Pero a lo que íbamos, al libro. Cuando Nuria –la editora- comenzó a hablar le sonreímos desde nuestro sitio, en plan apoyo logístico pero lo cierto es que no le hizo falta porque nos presentó genial. Habló del proyecto de alfabetización, de Nicaragua y de las 34 ilusiones presentes en el libro.

A punto estuve de levantar la mano y pedirle a Nuria que leyera un fragmento del libro pero no lo juzgué acertado porque, al fin y al cabo, no era nuestra presentación sino la de otra escritora. Aún gracias que nos colamos por allí.

Aplausos, agradecimientos varios, sonrisas y miradas cómplices con otras blogueras asistentes y camufladas, discurso genial de la directora de la editorial Ellas, emotivo como pocos he oído.

Y llegó el momento del cava y de los canapés… Bueno, sólo decir que en este punto me quité el sombrero y la gabardina y me bebí unas siete copas de cava. Y no exagero. Estaba tan feliz que el cava entraba como el agua. Después felicité al encargado de la organización porque nunca había estado en una presentación de libro en la que hubiera tal "derroche". Los canapés estaban deliciosos y eran una preciosidad en cuanto a la presentación. Lo cierto es que había mucho glamour.

Y el resto… bueno, el resto de la noche fue estupenda. Tuve la suerte de contar con la presencia de dos amigas geniales que se presentaron en el hotel y que compartieron conmigo ese momento irrepetible. Gracias, gracias, gracias, chicas. Pude conocer a otras blogueras (ya sabéis, me hizo mucha ilusión, guapas), a las de la editorial, y ver nuestros libros allí, de verdad, tan monos, tan naranjas, tan astronautas…

Y mi chica, por supuesto, presente a mi lado en todo momento. Más guapa que nunca.

Drive my car into the ocean



Secuencia 1
Nos besamos en una callejuela de Gràcia. No hay nadie pero alguien nos aplaude en un gesto espontáneo. Nos giramos y no sale nadie al encuentro. Los balcones están vacíos. Qué grandes somos, te digo en un ataque de algo que no sé definir. Pasamos por delante de un piso y tú te detienes porque suena Redemption song. Y la empezamos a canturrear con los ojos casi cerrados.

Secuencia 2
Tú conduces por una autopista que huele a deseo y a chicle de clorofila. Yo me pongo las gafas de sol y me miro por el retrovisor; en un ataque de chulería me saco la lengua a mí misma y me digo Carol, esto es bien cierto. Suena Monkey Gone to Heaven y te cachondeas de la letra, ¿este mono se va al cielo?, me preguntas, y yo te digo que sí, que tengo un Máster en Traducción de canciones de los Pixies en alguna universidad de los Estados Unidos. Y entonces me repondes que sí, que muy bien, pero que esas letras son crípticas y no hay dios que las entienda. Pero yo sé que tú sí las entiendes porque las cantas mientras pasamos por otro peaje y yo disparo a la barrera para que se abra y no tengamos que pagar por pasar.

Secuencia 3
Nos besamos en el Passeig de Gràcia, frente a una cola de nueve kilómetros para visitar la Pedrera. La calle está llena de extranjeros y catalanes somnolientos.

Secuencia 4
Te escucho mientras cantas en la ducha. Voy por la casa de puntillas para no hacer ruido pero de todos modos veo que te saltas los estribillos, que repites estrofas, que cambias las palabras. Nunca nadie había cantado así en mi ducha. Entonces abro la puerta y te digo que me voy de expedición a cazar algo para la comida. Regreso veinte minutos después, agotada, pero he conseguido cazar unos pastelitos deliciosos. Los comeremos con vino blanco y cigarrillos rubios.

Secuencia 5
Nos besamos en la calle más estrecha de Europa. Extiendo los brazos y toco las paredes. Tampoco me parece tan estrecha, ¿me habrás engañado? No, me has dicho la verdad porque el último beso ya no cabía. Creo que hemos salido estropeando las fotos de cientos de turistas.

Secuencia 6
Una cocinera nos vendió espaguettis a granel porque le parecimos monas. Gracias a ella pudimos comer al día siguiente.

Las blogueras publicamos un libro desde otro planeta



Pues eso, que ya casi está a la venta el libro que hemos escrito más de treinta blogueras bajo la edición de Nuria Rita Sebastián. Un buen día, a ella se le ocurrió la idea de seleccionar unos cuantos de nuestros posts y hacer con ellos una especie de antología de escritos publicados en diferentes blogs desde 2003 a 2006.

Razones para comprar el libro:

1. Los beneficios van destinados a un proyecto de alfabetización de mujeres campesinas de Nicaragua (podéis leer más información en esta página)

2. La editora, Nuria, le ha puesto mucho empeño y cariño. Además de dedicarle un montón de horas y esfuerzo al proyecto. Tendríais que verla cómo se ha movido y la ilusión que le hace este proyecto…

3. Nosotras, las que hemos colaborado en el libro, no somos escritoras profesionales así que (y creo que puedo hablar en nombre de casi todas) nos hace ilusión y gracia vernos impresas. Sí, para qué lo vamos a negar.

Así que echadnos un cable y comprad el libro los que estéis interesados, venga ;)

En breve daremos los datos de las presentaciones formales pero mientras podéis echar un vistacillo a algunos enlaces interesantes:

Blog de promoción del libro

Comprar el libro on line

Ah, este sábado 22 de abril habrá canapés y cava (es lo que dice todo el mundo, no sé si es un rumor o será cierto) en el Hotel Axel de Barcelona (C/ Aribau nº 33), a las 19.30. Será una presentación informal, ummm...

Y ya está. No soy capaz de redactar un post más inspirado porque estos cinco días de vacaciones me han dejado caminando a tres metros del suelo…

Qué bien fumas…






Te curé el resfriado con vino blanco y una cena improvisada. Te olvidaste de tomar el jarabe y yo me olvidé de que era detective. Tu tos se fue volando por debajo de la puerta mientras el humo iba llenando las copas, los labios y las manos.

Te curé el resfriado con mis trucos y tú me sorprendiste con tus historias lejanas. Me importa más saber qué has desayunado hoy que si una noche de enero te besaste con una pelirroja irlandesa. Para mí es más urgente saber qué zapatos has elegido para ir al trabajo que saber cómo fue tu último beso con ella.

Dudo entre verte fumar o quedarme sentada, sola, a esperar el sol de medianoche. Nunca me gustó elegir pero ahora voy a hacerlo. Me quedo contigo. Así que nos vamos a comprar un par de cascos de astronauta, que hay muchos planetas que pisar.

Mañana salimos de Houston y me voy contigo a... véte a saber dónde.

Sería la ostia que también te gustara Hopper…






Mi amigo Rick me ha llamado hace un rato, se siente solo, se siente triste. Se siente tanto que se duele de tanto sentirse. Telefónica le regala todas las llamadas que haga a fijos (nacionales y locales). Le he dicho que eso es estupendo y se ha puesto a hacer pucheros. No tiene nadie a quien llamar. Y yo no he sabido qué decirle. Conozco a personas que darían lo que fuera por tener esa oferta. Y a él lo imagino solo, sentado en el suelo de la cocina comiendo cualquier porquería, a las tres y media de la mañana, con los ojos fijos en el teléfono. Yo no quiero que por mí sientas indiferencia, es vulgar.

Qué jodido es no tener a nadie a quien llamar para aprovechar la oferta telefónica.

We really aren't strangers anymore

Intento descubrir tus secuencias favoritas, tus comidas, tus canciones, tus zapatos o los trastos que llevas en el maletero del coche. Ahora mismo, el resto de cosas me parecen totalmente irrelevantes.

Dudo que nunca nadie refleje mejor cómo te puedes colgar de alguien…

La canción más sensual de los Pixies



- Eh, ¿qué tal?, Carol, tía, cuántooo tiempo…
- Ya, un montón, me alegro de verte.
- ¿Cuánto hacía que no venías?
- Ummm… no sé, ¿desde navidades?
- Puede ser, cuando venías a maldecir, eh?
- Sí, vaya tela… ¿y tú qué tal? Te veo bien, ¿no?
- Bueno, no tanto como tú…
- Venga ya, no empieces a quejarte! Es que no cambias…
- Pues mira, sigo aquí poniendo copas y currando más horas que un reloj.
- Pero ya te gustaba esto…
- Sí, oye, que no me quejo pero, bueno, que a veces no sé si debo acabar aquí, ya me entiendes.
- En realidad, nadie sabe dónde va a acabar, si lo supiéramos, estaríamos perdidos.
- Ostia, es verdad, qué palo, no?
- Pues sí…
- Oye, que te he echado de menos… un montón… las noches de los viernes, sobre todo.
- Ya…
- Claro, como ahora tienes el tiempo tan justo, eh?
- No te rías, joder.
- Es que es para alucinar, ya te vale, qué pasada, cuando me lo contaron flipé.
- Bueno…
- ¿Bueno? ¿bueno, dices? Pero si es buenísimo! Esa tipa es increíble.
- Ya lo sé, pero aún no me lo creo, a veces me pellizco en la cara.
- Ja, ja, qué colgada, menos mal que sigues siendo la misma.
- Ei, y sigo siendo una sola, no te vayas a pensar.
- Ya, ya lo sé, eso no te lo quitas de encima aunque quieras.
- Oye, ponme algo de música.
- ¿Qué te apetece oír?
- Ummm… no sé…
- ¿Pixies, para variar?
- Venga…
- ¿Cuál pongo?
- Mira, pon la canción más sensual de los Pixies.
- Joder, Carol, ¿y esa cuál es?
- Déjame ver ese cedé… a ver, mira, es justo ésta…


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