La editora viajera, la dueña del kabaret, la aviadora italiana y la detective rubia



Después de encontrar a Paola Vaggio en una calle desierta, bajo la lluvia, supe que todo iría bien. No tuvimos que presentarnos, la sonrisa nos delató. Fuimos a rescatar a La Dietrich -que nos recibió con una sonrisa preciosa- a una estación de tren. Y luego caminamos las tres bajo la lluvia -poco importaba- para ir al encuentro de Dju, que nos esperaba con una bolsa de sus historias preciosas en la mano.

Lo cierto es que dejamos de lado el guión y los protocolos. Sonaron un puñado de cedés y nos explicamos un montón de narraciones... porque, por si alguien no lo sabe, las tres tienen una cosa en común: son muy buenas narradoras. Tanto, que cuando nos dimos cuenta había anochecido, las rebajas habían terminado y las copas no pudieron seguir nuestro ritmo...

...Y así fue como entre el vino tinto, el cava y los regalos sorpresa intercambiamos historias vividas en países lejanos y ficciones reales...

Y a mí no me quedó otro remedio que quitarme el sombrero de detective ante tanta belleza y complicidad...

Gracias por ese domingo en que volaron los manteles...

PD: La versión de la editora viajera

La versión de la dueña del kabaret

La versión de la aviadora italiana

Las nubes como tú nunca se ven



Echar de menos es tomarte un café y que te de igual coger o no el cambio. Dejar que el mismo semáforo se ponga en rojo dos veces seguidas. Que alguien repita tu nombre varias veces hasta que te decides a girar la cabeza y detener el paso. Olvidarte de fumar. Releer los mismos sms en diferentes móviles. Ponerte a llorar mientras otra ella te lava el pelo en la peluquería. Mirarte los anillos sin reconocerlos. Convertir una clase de dos horas en una de ciento veinte minutos. Echar de menos se convierte casi siempre en pensar de más.

PD: Hoy he dado un paseo casi infinito y sonaban geniales los mutantes...

Me permito el lujo de observar



Seis años después reapareces y hablando sola
resumes tu noria de vida en un solo café
y, curado al fin, me permito el lujo de observar
tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado
y hablas como si te hubieran preguntado
de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado...

Y aún no sé a qué diablos viene ahora tu llamada
tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien
di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos,
pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo
y queda un poco lejos cuando me incendiaste ya

Soplaron las cenizas, volaron las cenizas...


La canción lo dice todo. Debería dejar el post en blanco porque son casi las dos de la mañana. Y no consigo dormir. Cuando llega el momento en que te permites el lujo de observar, desde la distancia, compartiendo tiempo y espacio, entonces desaparece todo ese abismo en la garganta. Enciendes un cigarrillo más y le preguntas por su trabajo.

Get word to April to rescue me





Carta de Carol a .....:

Supongo que a veces se hace más difícil compartir que retener, mostrar que ocultar. Somos tan teóricos... nos encanta solucionar historias, arreglar desenlaces y recomponer personajes. Qué perfecto lo vemos todo, qué sencillo. Desde nuestra mirada objetiva, claro. ¿Por qué no llamaste antes? ¿Por qué no contestaste aquel mail? ¿Por qué no supiste recordar su talla de pantalón?

Hoy he cambiado el ambientador del pasillo. Cada vez que pongo uno nuevo me paso algunos días olfateando el aire, siguiendo el rastro del nuevo olor. Al cabo de los días el aroma ha desaparecido y sólo queda una esencia neutra, insípida como el agua. Sin embargo, el ambientador sigue allí desprendiendo su aroma. ¿Qué pasa? Pues pasa que ya te has acotumbrado a su olor y, por lo tanto, ya no lo percibes. Cuando entran tus amigos te siguen diciendo qué bien huele tu casa. Y tú dices que sí pero piensas que tu sentido del olfato no capta bien algunos olores.

Traslada la comparación. Lo mismo te pasa con algunas cosas, que te acostumbras a ellas y luego ya no las sabes ver ni tocar. Ni sentir. Ni apreciar.

Ahora deseas un beso que no tienes. Un beso complicado, deseado y bello, furtivo e ilegal. Y si las casualidades hacen bien su trabajo, tal vez lo consigas. Pero cuidado, no te acostumbres.

My other side





Y entonces me di cuenta de que se me había olvidado brindar contigo...

La tarde en que lo vi todo color sepia

La esperé sentada en un despacho pequeño. Como no sabía qué hacer me puse a curiosear: su título colgado en la pared (se llamaba Laura C.), los libros de Medicina, los bolígrafos en un vaso, un bloc de notas patrocinado por alguna empresa farmacéutica, los… Ups, no me dio tiempo a observar más porque entró disculpándose por el ratito que me había hecho esperar.

Me hacía preguntas y me llamaba por mi nombre. Yo iba respondiendo al mismo tiempo que pensaba que era realmente guapa, no ese tipo de belleza que te hace girar la vista cuando vas por la calle, no la belleza de póster enmarcado. Esa belleza simple, sencilla, la típica cara que te atrae desde el primer segundo en que la ves.

Me hizo sentar y colocar la cabeza en el aparato detecta dioptrías. Ella se pusto justo enfrente, muy cerca. Intenté adivinar su perfume… ummm… no llevaba, qué raro. Ah, claro, ese tipo de personas ni siquiera necesita del recurso del perfume, lo había olvidado. Mira hacia arriba, ahora parpadea… otra vez, otra vez, ahora mira a la derecha, ummm… vale, bien, parpadea otra vez… Tenía una voz suavísima y me estaban entrando unas ganas tremendas de dormirme allí mismo. Bueno, y también de preguntarle qué haría el fin de semana. Pero me callé, claro.

Retiró la máquina y nos quedamos medio segundo a unos pocos centímetros de distancia. Sus ojos y los míos estaban a la misma altura. Y entonces pensé ¿cuántos ojos habrá visto en su vida tan de cerca? De todos los colores, de todas las formas, unos bonitos, otros más feos, unos más jóvenes, otros más desgastados, unos miopes perdidos, otros simplemente cansados de mirar. Qué profesión la suya.

Yo estaba pensando estas tonterías cuando me dijo: Carol (qué bien pronunciaba mi nombre), ahora te pondré unas gotas y lo verás todo naranja, pero no te asustes porque el efecto dura muy poco, ¿de acuerdo? Asentí con la cabeza y…

…el pequeño despacho, su cara, mis manos, mi abrigo, el suelo, el título colgado en la pared, mi propio nombre rebotando en las paredes, mis dioptrías confundidas y vencidas… no lo veía color naranja sino sepia. Le dije que era genial y debió pensar que yo era rara. A pesar de todo me sonrió de nuevo y me dijo que había superado la prueba y que mis ojos estaban bien.

Cuando salí de su consulta, la realidad ya había dejado de ser de color sepia.

La cicatriz de tu espalda no importa





Hoy no he ido a trabajar (no tenía que ir, que nadie piense mal) así que me he dedicado, básicamente, a dejar pasar el tiempo. Mentalmente, he hecho una lista de cosas positivas/buenas/bonitas de los dos últimos días:

- Una canción de Nixon absolutamente genial. Tan buena que me he puesto a transcribir la letra y de tanto oírla al final me la he aprendido y he pasado el mediodía cantándola (evidentemente, estaba sola) Es una maqueta –aún- pero ya puedo decir que es buenísima. Para mí, claro.

- Ayer recibí un mail de alguien que me dijo “no cambies”. Es una persona a la que he ayudado no más de lo normal, porque sólo me he limitado a hacer mi trabajo. Pero me ha sorprendido porque es la primera vez que alguien me ha dicho algo así en un contexto laboral. Y ese mail ya me ha hecho darle vueltas a la cabeza, y a repensar un tema.

- Alguien muy especial me regaló una foto y también era la primera vez que me hacían un regalo así. Menuda tontería, pensará más de uno, pero lo que cuenta en el fondo es que se acuerden de ti, que eso es bonito no me digáis, que ya está bien de hacerse los duros, hombre.

- Esta mañana mi niñita preferida (tiene catorce meses) ha dicho mi nombre y a mí se me caía la baba. Y yo sé que me quiere porque lo noto cuando se me queda abrazada y muy callada, ssssshhhhhsssss…..

- Voy a volver a estudiar en septiembre. Lo necesito. El cerebro se seca.

- Una amiga nos ha propuesto un fin de semana en la playa, en Gerona, con mucha tramontana y con mucha conversación.

- He visto el capítulo piloto de Friends. Entrañable.

A veces sienta bien hacer una lista de cosas de este tipo. Supongo que tampoco sirve de mucho pero es una forma de escapar de lo gris, bueno, y de ti mismo.

Dejo canción… por si a alguien también le transmite buen rollo…


Yo que siempre te vi bajo el mar con banderas rojas
Siempre podías nadar
La cicatriz de tu espalda no importa

Es para ti que sabes amar
A los que no miran de frente
Ya sé que estás ante las dudas
Que es como estar ante las dudas

Y sí, qué bien, que sales hoy
Qué bien, que subes hacia las playas
Y sí, qué bien, dále que soy
Sólo un adicto que besa la plata

Y está tan bien que salgas hoy
Qué bien, que subes hacia las playas
Y está tan bien que salgas hoy
Pero no alcanzo a verte en el agua

Hoy ha vuelto a pasar
Volví a perder tu dinero en la plaza
Si me lo das otra vez
Prometo estar cuanto antes en casa

Es para ti que sabes amar
A los que no miran de frente
Ya sé que estás ante las dudas
Que es como estar ante las dudas

Yo que siempre te vi sobre el mar con banderas rojas

No estás para brindar… (ojo, doble sentido)






Los solos también tenemos derecho a hacer excepciones.

A sentirnos ñoños, asquerosamente al borde de lo tierno y necesitados de besos.

La pena de ser lo que soy sin ti…

PD: ¿La canción? Sí, es lo peor que he podido encontrar.

Pecado preferido: pereza



Esto... gracias por impulsarme a volver de nuevo a este otro lugar... (Wild, sobre todo a ti)

Subrayar el círculo polar



Cuando el desafío a las leyes de la gravedad encuentra eco en alguien aquejado por la misma sed, la borrachera conjunta puede ser gloriosa, pero tiene mala resaca en general.

Irse de casa, Carmen Martín Gaite

Es una de las mejores -y más ciertas- frases que he leído en mi vida.

de quién será el fantasma ...




...("Escolliré per sempre més la teva
absència, donzella,
perquè el que de veritat estim
no és el teu cos,
ni el record del teu cos
tan bell sota la lluna;
el que de veritat estim
és l'empremta que has deixat
sobre l'arena")...

Esta es la cita que encabeza Te deix, amor, la mar com a penyora (Te dejo, amor, el mar como prenda), libro de relatos de Carme Riera. Esta noche he releído -al cabo de diez años, me atrevería a asegurar- el relato que da nombre a la obra. He tratado de buscarlo pero no lo he encontrado publicado, lo mismo lo escaneo y lo paso a quien lo quiera.

Es curioso cómo cambia el punto de vista. La primera vez que lo leí me impactó, sobre todo por el final, que es uno de esos finales desconcertantes e inesperados. Hoy, mientras lo leía, sonreía pensando en el desenlace. Y he vuelto a pensar que era un relato redondo, genial, bien construido. Marcó un punto importante en la narrativa, tanto por el tema como por la manera de plasmarlo, la técnica.

La edición que tengo es del 81, un ejemplar de segunda mano que compré en el 95. Antes compraba muchos libros, la mayoría de segunda mano. Y éste me gusta especialmente porque en la primera página una tal Imma de ... lo firmaba y escribía incluso algo más, que iba a 2ª de BUP en un colegio católico, apostólico y romano de las Dominicas. Me pregunto dónde estará ahora esa persona, si le gustó el libro y por qué se desprendió de él. Lo que no acierto a comprender es que el primer relato fuera lectura obligatoria de una clase de literatura de un colegio religioso...

¿Será también Inma una niña de cara blanca...?

De cuando en el DNI aparecía tu huella



Antes, en el DNI (documento nacional de identidad) constaba la profesión de la persona. Yo aún me acuerdo de leer la parte de atrás de algunos de ellos: metalúrgico, médico, sus labores (¿o ama de casa? no recuerdo), estudiante... Siempre pensé qué tipo de criterio regía la adscripción a una u otra profesión. Ahora ya no existe esa categoría. No sé porqué pero hoy he pensado qué profesión me habrían adjudicado a mí: ¿lo que estudié? ¿mi profesión actual? ¿mi formación no reglada? ¿lo que hago? ¿lo que no hago? ¿lo que dejo de hacer? ¿lo que hago a intervalos...? Misterio.

Ah, olvidaba decir que también constaba el estado civil. En tu carnet se especificaba si eras divorciado, casado o soltero. Supongo que la categoría "amante" no estaba contemplada. Como tampoco la categoría de "casado pero infiel", la de "soltero pero feliz", "soltero con ganas de encontrar a alguien", o "con pareja lejana".

Los DNI de antes daban mucha más información que los de ahora. Si querías saber detalles de alguien sólo tenías que curiosearle el carnet: ummm... soltero y cirujano, me interesa; ohhh... casado y bombero, qué pena.

Aunque, ahora que lo pienso, yo siempre digo que es mejor no saberlo todo. Que si no hay misterio se pierden pistas buenas.

La personalidad cuenta





Si te sientas en el último vagón del tren o en el primero, en ese espacio que tú te adjudicas por la cara aunque esté reservado a los carritos, maletas y bicicletas. Si entras a mirar las rebajas con la música puesta y sales cabreada porque ya no están aquellas botas. Si te tomas un café en la barra de cualquier bar de cualquier ciudad cualquier día de la semana. Si decides no salir un sábado pero lo haces un lunes. Si te invitas a ti misma a comer en un restaurante pijo. Si pones fotos extrañas en las paredes, si te has quedado sin marcos, si te has quedado sin letras "a". Si decides pintarte sólo los ojos y los labios. Si lees revistas que no te crees. Si almacenas móviles antiguos como quien almacena cartas de amor. Si un buen día te das cuenta de que sí, que da igual, que te pasa todo eso y algo más... es que eres una sola.

Nota de última hora: dju acaba de recordarme que los solos suelen caminar despacio con las manos en los bolsillos. Ahoa comprendo porqué todas las chaquetas y abrigos que compro han de tener bolsillos...

It really, really, really could happen...





Supongo que esto es un detalle algo feo pero, mira, me da igual. Hoy me apetece cuidarme y pienso hacerlo, que ya está bien. Así que me dedico esta canción de Blur, porque me encanta y hacía tiempo que no la escuchaba. Y así de paso la escucháis vosotros.

Además, la canción tiene historia (cómo no, Carol, cómo no). La oí por primera vez allá por los noventa y no sabía ni quién la cantaba. Bueno, en realidad, vi el clip por la tele, recuerdo que estaba con una prima con la que me llevaba genial. Las dos nos quedamos pilladísimas, el vídeo era raro, muy diferente...se parecía a una peli que me gustaba mucho, y la canción era increíble. Pero, ¿cómo saber quién la cantaba? No teníamos internet, ni nada parecido. Pasó el tiempo y no sé cómo pero descubrimos que la canción era de Blur. A partir de ahí se trataba de ir comprando cedés y adivinar cuál era la famosa canción. No acerté al primer cd, por supuesto, pero finalmente lo conseguí: The Universal.

Lo que sí recuerdo es que me tumbé en la cama, le di al volumen y escuché la canción cien veces seguidas. Jamás había perseguido de tal manera una melodía.

Me faltaba la mitad





Esta mañana me he acordado de los trenes antiguos de los Ferrocarriles de la Generalitat (más conocidos aquí como los "ferrocatas" o los "catalanes"). Eran la versión pija de Renfe, de hecho su trayectoria ya lo demostraba: El Putxet, Bellaterra, Sant Cugat, La Floresta, Sant Gervasi... Pero lo mejor era lo de los vagones de 2ª y 3ª clase. Los billetes de 2ª clase eran más caros, pero te permitían poderte sentar. Con el billete barato no tenías derecho a sentarte (!). Recuerdo que nos metíamos en los vagones de 2ª porque iban prácticamente vacíos, nos sentábamos, y cuando veíamos al revisor nos levantábamos corriendo porque si te pillaban te ponían multa.

Antes existía un tren muy peculiar, lo llamábamos la "lanzadera". Íbamos como sardinas, sobre todo en las horas punta. Cuando llegábamos a Bellaterra nos bajábamos aprisa y cogíamos aquel tren. Cuántas carreras, cuántos apretujones, cuántas risas, cuánto cachondeo matutino. El trayecto era muy corto y en seguida nos plantábamos en el bar a tomar café y el primer cigarrillo de la mañana. Hubo una época en que nos agobiamos de la lanzadera y decidimos ir caminando a la facultad. Pero en invierno hacía demasiado frío y allí solía haber niebla.

P.D: ¿Recuerdas esta canción? Te la descubrí al principio de conocernos. Ahora me siento como aquella protagonista rubia en el tren camino de Barcelona...

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