Cuando fumaba en el aeropuerto




Me asomo a la ventana y lo único que veo son montañas verdes y un cielo azulísimo. Colores limpios. Por la noche se ven las luces a lo lejos y no se oye absolutamente nada. Tan sólo mi respiración y el sonido de los trenes de largo recorrido. Siempre que los veo me imagino historias, me pregunto a dónde van, con quién, por qué.

El otro día en el aeropuerto vi un montón de gente sola. Me senté a comer cerca de la sala VIP y me di cuenta de que no era ni mucho menos la única que esperaba sola. ¿Por qué viaja tanta gente sola? Los solos nunca nos hablamos entre nosotros, jamás nos dirigimos la palabra.

- Perdona, ¿me das fuego?
- Te lo daría pero es que en el aeropuerto ya no se puede fumar.

Vale, quiero estar junto a ti

Bueno, pues todo llega en la vida (o no) así que mañana me voy volando para el norte (cómo me gusta el norte…) y no sé cuándo volveré por aquí…

A lo mejor escribo algún post, tal vez, todo depende de las conexiones, del Cantábrico y de mis manos y mis ojos. De lo vagos que estén.

Nos leemos…

Para que puedas dormir de un tirón (parte II)



Jon se nota ridículo con ese traje oscuro. Se siente en el infierno en pleno mes de julio. Qué mala es la humedad de Barcelona. Ni siquiera ha traído ropa para cambiarse. Aunque podría ir al coche y ponerse una de las camisetas que lleva siempre de repuesto. El por si acaso.

Siente ganas de vomitar pero intenta aguantar. Son ya las 12:50 y ella debe estar a punto de entrar así que no quiere moverse de la mesa. No vaya a ser que justo entre en ese momento. Lleva más de una semana sin pegar ojo. Sueños intermitentes, breves, dolorosos y, los últimos días, incluso demasiado dominados por la incertidumbre. Si por algo se ha caracterizado su vida es por la incertidumbre.

El estómago se le está revolviendo cada vez más. Jon comienza a sudar, un sudor frío y no lo entiende porque hay aire acondicionado. Le sube la angustia a la garganta, a los ojos, al cerebro... Tiene que salir prácticamente corriendo al baño. Qué solo se siente uno con la boca sobre la taza del wáter, intentando vomitar.

Y vomita canciones de U2, vomita la carta que le escribió anoche, los cigarros liados sin cariño y con las manos sucias, las entradas del cine viendo la peli equivocada...

No quiere pensar pero piensa y repiensa y despiensa y todo es un puñetero círculo que no acierta a cerrar. Cuando ella le escribió el primer mail, "tengo miedo de encontrarte de repente"...


Para que puedas dormir de un tirón (parte I)

It’s the terror of knowing what this world is about



Esta noche me he puesto una canción estupenda de Queen con David Bowie (Bowie es mi amor platónico pero eso merece otro post) que se titula Under pressure...

Y resulta que todo lo que siento/me pasa por la mente/veo/huelo/toco o percibo ya lo dijeron ellos antes...

Yo de ti subiría al máximo el volumen de los altavoces y le daría al play... y si no te pone la piel de gallina, ummm...preocúpate...

Insanity laughs under pressure we’re cracking
Can’t we give ourselves one more chance?
Why can’t we give love that one more chance?
Why can’t we give love give love give love?
Give love give love give love give love give love?

Cause love’s such an old fashioned word
And love dares you to care
For people on the edge of the night
And love dares you to change our way
Of caring about ourselves
This is our last dance
This is our last dance
This is ourselves under pressure
Under pressure pressure

Bigmouth strikes again



Segundo intento de comprarme algo en las rebajas. El primero fue en vano, volví a casa con las manos vacías y el monedero lleno (no estaba inspirada). Hoy he vuelto con las manos llenas y sin pasta (compras compulsivas).

- Perdona, ¿no tienes la talla que hay entre estos dos pares?
- No, ya sólo quedan estos... ¿No te van bien?
- Bueno, unos me quedan muy estrechos y los otros algo grandes.
- Tú misma, no sé...

Vuelvo a entrar en el probador (¿por qué siempre tengo la paranoia de que hay cámaras ocultas y les saco la lengua?) y al final decido quedarme con los vaqueros más pequeños. Como este verano engorde algún kilo la hemos fastidiado. Compras compulsivas, ya te digo.

Después me he puesto a curiosear en la sección de objetos de escritura y de me ha acercado una chica argentina.

- Oye, ¿vos sos catalana?
- Ehhh, pues sí...
- ¿Vos me podés desir que dise aquí?

Y me acerca una de esas postales de felicitación cuyo texto decía algo así como:

et trobo a faltar, tinc ganes de veure't i t'estimo moltíssim

- Dice: "Te echo de menos, tengo ganas de verte y te quiero muchísimo"

La chica argentina me ha dado las gracias y se ha ido. Me ha dejado con la postal en la mano y yo me he quedado pasmada. Creo que el mensaje no la ha convencido porque si no, la habría comprado.

La verdad es que a mí tampoco me ha parecido sincero tanto "te quiero" y tanto "te echo de menos".

Summer nights



Fue inevitable. Me pasé al lado oscuro en el verano del 2005. Supongo que me empujaron, que me sedujeron con promesas preciosas, con buenas canciones... yo qué sé. El caso es que me dejé llevar. Cuando vi que no había marcha atrás, entonces me relajé y respiré hondo.

Y lo que es peor, no me sentí sola.

Soy una falseadora de vivencias, de recuerdos y de postales. Miento contínuamente y me invento pseudónimos y nombres de calles. Ésa es una de las razones por las que me he pasado al lado oscuro. En este lado ya no me quieren.

Al fin y al cabo, siempre me gustó esta secuencia (aunque sea una horterada...) Cada uno cuenta las cosas a su manera, somos profundamente, irremediablemente subjetivos, y por eso hay cien mil versiones diferentes de una misma historia.

Para que puedas dormir de un tirón



Olga ha quedado a las 13:00 h en un restaurante que hay en la Rambla de Catalunya. El lugar es bastante céntrico, cosa que la tranquiliza pero al mismo tiempo la incomoda. El cuarto de hora en tren se le ha hecho eterno. ¿Por qué dura tanto el trayecto entre Sarrià y Plaça Catalunya? Muntaner, Gràcia y Provença se eternizan cuando te revuelves, expectante, en el asiento. Suerte de la música, qué ganas de bailar con... Olga ni siquiera se ha dado cuenta de que un par de argentinos le miraban el pelo, más rubio que nunca. Qué raro que te miren el pelo y nos ojos o los pechos.

Al salir de la estación el aire caliente le ha abofeteado los párpados pero no importa porque los nervios lo tapan todo, lo niegan todo... incluso lo que se inventa su mente. Como iba sobrada de tiempo, ha entrado en un bar a tomar una caña, más que nada para poder ir luego al baño y para matar el tiempo sobrante. Ser infiel es muy fácil. A lo mejor lo realmente complicado es resistirse a no serlo.

"Si no tienes la intención de ponerle los cuernos, entonces, ¿por qué te depilaste anoche?", se pregunta mientras le da otra profunda calada al cigarro. "Tú siempre vas depilada, claro, eso es, no pasa nada, no te vas a sentir culpable ahora por esa gilipollez". Le da otra calada al cigarro. Qué mareo. No ha desayunado nada y la cerveza le baila en el estómago y en la cabeza. "Venga, no me jodas, Olguita, te ibas a depilar el domingo, y anoche a las tres de la madrugada estabas ahí liada con la cera". Y cuando estaba a punto de enfadarse consigo misma por mantener un diálogo tan absurdo en ese momento, entonces se ha mirado la hora: las 12:50.

Olga paga la cerveza y pasa por el baño antes de salir a toda prisa hacia el restaurante donde había quedado. En el baño se pinta los labios y mastica a toda prisa un caramelo de eucalipto-super-fuerte-blanqueante-de-la-ostia. Para que te besen mejor, se supone. Se mira al espejo y se ve un ojo de cada color, como Bowie. Se arregla el pelo y se echa perfume. La suerte está echada, nena.

Rambla de Catalunya está tan cerca que apenas tiene tiempo de darse cuenta de que su Vespa está aparcada en la puerta. Al verla le da un vuelco el alma. El corazón no, porque lo tiene demasiado cascado como para darle más vuelcos.

Olga se aproxima a la puerta sabiendo que a partir de ese momento ya no hay vuelta atrás...

[¿continuará? pues véte tú a saber...]

Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine...



Me he quedado afónica. La culpa la tiene el aire acondicionado. Mi garganta, parece ser, no lo soportó. Me quedo sin palabras justo ahora, cuando más las necesito. El truco de escribir ya no funciona. Se necesita algo más.

Aunque a lo mejor todo ha sido una buena jugada y el quedarme afónica va a servir para que cierre la boca y no cometa una estupidez verbal.

Tú ya no te acuerdas de Kim Deal...



Hoy he acompañado a mi amiga -la que perdió el gato- al aeropuerto. Ella no quería pero yo me he empeñado: es mejor poder despedirse de alguien que desaparecer sola tras los controles. No es la primera vez que ha cogido un avión pero me ha extrañado lo que ha hecho esta vez. Me ha pedido una cosa. Yo la he mirado alucinando, sin saber qué me iba a soltar porque intuía que iba a ser algo fuerte.

- Quiero que me hagas un favor.
- Claro, tú pide.
- Oye, que si me pasa algo...
- Ah no, eso sí que no, si te pasa algo me muero.
- Ya, pero nunca se sabe.

Y a partir de ahí le he soltado mi teoría de que el avión es el medio de transporte más seguro porque bla, bla, bla (en otra vida debí escribir una tesis sobre aviones, fijo). Total, que a ella le daba igual todas mis teorías.

- Que quiero que me incineren si me pasa algo.

Vale, alucinante. Y yo pensando que me iba a dar una carta de amor para que se la entregara a alguien o yo qué sé... que me iba a confesar algo inconfesable. Pues nada.

Nos hemos despedido. Le he hecho un dibujo en una servilleta y se lo he regalado con dedicatoria incluída. Le ha gustado y me ha dicho que lo llevaría consigo durante todo el vuelo. Y en cuanto he salido del edificio me he puesto a llorar porque me ha dado pena. Y me ha sentado bien porque hacía mucho que no lloraba. Pero cuando te pones a llorar pero no sabes exactamente porqué lloras, eso confunde y atonta.

Cuando éramos los más subjetivos



Estábamos en un parque de Barcelona de cuyo nombre no quiero acordarme. No he vuelto a pisar ese parque. Parece ser que lo borré para siempre de mi geografía personal. Alguien me lo dijo a la cara: que estaba con otra. Vale, entonces creo que llegué a entender aquel poema sobre los celos, era de Bécquer, un poema brutal, para nada cursi, que no, que Bécquer no era cursi, joder, que de cada dos poemas semicursis tiene cien que son espeluznantes. El final de aquella rima…

sólo recuerdo que lloré y maldije,
y que en aquella noche envejecí


Realmente, sí. Hay noches en las que envejeces.

Vuelvo a dispersarme. Es un vicio, lo siento. Aquel día, aquella tarde se me hizo negra, negra, negra. Y perdí las ganas de reír, y me bebí un vodka de un trago y medio. Deseé recordar alguna canción pero ninguna hablaba de mí. Y odié a la persona que me dio la noticia.

Barcelona me miraba con los ojos caídos, con el maquillaje hecho un asco. Y mi ropa olía a alcohol y a tabaco rubio. Y pasé no sé cuántos días sin hablarme a mí misma. Olvidé mi nombre. Me olvidé de saludar a la gente. Me olvidé de atrasar la hora cuando lo avisan en el telediario. Me olvidé de que en diciembre hace frío y no se puede pasear en manga corta.

Pero nada es eterno. Y pasaron las estaciones. Y no recordé más poemas de cuernos. Y avisé a mis amigos de que había que atrasar la hora. Y volví a teñirme el pelo.

Pero, curiosamente, no siento la necesidad de ir a ese parque.

Elena y sus carteles mágicos



Me he levantado temprano y con resaca de cigarrillos. He colgado la ropa. Me he preparado el desayuno y me he tomado el café con los ojos tristes. Me he sentido invadida en medio del desierto. Elena me ha traído un cartel envuelto en papel de regalo. Me ha dicho que lo tenía que colgar en el balcón para que hiciera efecto. Después de desayunar, hemos desenvuelto el cartel y lo hemos colgado en la fachada. Un crío rubio me ha sonreído desde abajo.

Ha quedado bonito. Le he dado las gracias a Elena por cuidar tanto de mí. Me ha invitado a uno de sus cigarrillos mentolados y yo le he dicho que hacía tiempo que no los fumaba. Elena es la tipa más guapa de toda Barcelona, pero también es la que está más sola. Siempre se ríe cuando se lo digo porque sabe que en el fondo tengo razón. Algún día debería escribir su historia.

Ahora sólo tengo que ver si el cartel surge efecto y me dejan en paz.

Broken face



Mi amiga, cuando quiere, es la tipa más lúcida de todo el país. Lo malo es que no siempre quiere. Esta noche, sin más, me ha dicho:

Carol, las relaciones son como ciclos, acaban y luego empiezan justo en el mismo punto. Y no es por asustarte pero tú...

Le he tapado la boca con la mano porque me han dado miedo sus palabras. No vaya a ser que tenga razón.

And some day babe, we got to meet

- ¿Blenk?
- ¿Sí?
- Necesitamos que rehaga esos informes, vuelven a estar mal.
- ¿Para cuándo?
- Lunes... como mucho martes. No podemos alargar más este tema.
- La culpa no es mía. Nos están pidiendo imposibles.
- Si fuera por usted...

[...]

La conversación siguió pero prefiero omitir los detalles. Eso pasó esta mañana. Llevo todo el maldito día con los absurdos informes. Y como me conozco, he decidido quedarme esta noche trabajando. Como una desesperada porque me queda mucho aún por hacer.

Bueno, en realidad he salido un par de horas. No debería haberlo hecho, tal vez. Porque la cerveza te nubla un poco la mente y los informes me los han pedido bien coherentes y lógicos. Me da a mí que esta noche no me van a salir las cuentas.

Estoy un poquito harta de estar sentada al ordenador, preferiría un trabajo algo más artesano. Hacer algo con las manos, hablando, no sé, otra cosa. Pero me veo aquí con un calor de la muerte y con la tentación de continuar viendo Bonnie & Clyde, que la tengo a medias (qué buena que es)

Curiosamente, cuanto más intentas aislarte y concentrarte en algo más estímulos externos te llegan para no hacerlo. Esta noche se le ocurre llamar a todo el mundo y como no sé apagar el móvil pues ahí estamos. Luego se me ocurre abrir las mil cuentas de correo que tengo y descubro mails de gente de la que ya casi ni me acuerdo (quién era Pablo el de Gerona, por ejemplo?) Así que he decidido anular para siempre esas cuentas y quedarme con las que de verdad importan. Como cuando haces limpieza de agenda. Sí, cuando te regalan una agenda nueva y tienes que pasar los números a limpio. Comienzas a descartar nombres: uy, a éste ya ni le veo; ésta ya no vive aquí; este otro resultó ser un capullo; ella nunca me llama ya... Total, que al final te quedas con unos pocos nombres pero parece ser que con las ideas sociales más claras.

En fin, que nadie está a gusto con lo que hace. Para variar.

Love is strong and you're so sweet
You make me hard you make me weak
Love is strong and you're so sweet
And some day babe, we got to meet


[en los últimos años los Rolling también han hecho buenas canciones]

Y además es imposible

Dime de quién es el trozo de tu corazón
que no puedo tener

Dime por qué, por más que estuve intentando
Nunca lo encontré.

Lo tengo escondido en el mar
Para que no puedas llegar
Para que te ahogues cansado de tanto nadar.



[casi dos horas de viaje en tren dan para muchas paranoias escritas en cuadernos furtivos]

Hay algo que me ha despistado.
Me he sentado a escribirte.
Me he sentado a borrarte con cigarros y gente que me saluda
Cuando en realidad lo que pido es
Un buen y largo exilio.

He pedido treinta y dos deseos
Pensando que alguno se cumpliría.

Y he dejado de escribir en plan pedante
Para volver a las palabras como si tuviera veinte años.
Y como si tuviera veinte años
Hay algo que me ha despistado y
Tal vez me he puesto a perseguirte
Sin demasiada fuerza, sin mucho empeño.

Algo cortada, sin quitarme las gafas de sol,
He cambiado de vía y he atrasado una hora el reloj
Para ver si aún puedo arreglar
Este caos,
Este desequilibrio que me cansa tanto.

Y he tenido mucho miedo porque
Me he visto desaparecida e inconstante de nuevo.
Yo, que estaba tan entera y cuidada.
Tan limpia y tan fuera de aquí.

Qué fácil resulta mandarlo todo a la mierda
Con tan sólo una frase.

Un buen día

Si no vuelve antes de finales de julio te juro que me olvido para siempre de él. No puedo seguir buscándole, esto me está haciendo mucho daño. Y ahora acabo de recibir un sms: carol, mi gato ha vuelto a casa, estoy tan contenta…

El gato de mi amiga ha vuelto a casa. Y entiendo que esté feliz, aunque mi relación con los animales es nula. No me gustan nada. Pero entiendo que si alguien regresa a casa después de estar semanas por ahí es por algo. Supongo que la echaba de menos, que añoraba su hogar. Que la añoraba a ella.

Me encanta recibir buenas noticias vía sms.

Post de un martes cualquiera de julio

Me lo contó todo tan bien, que aún me lo sigo creyendo. Siempre me ha gustado la gente que sabe contar su vida a su manera, me dan confianza.

Copié la frase de una peli que estuve re-viendo ayer. Nunca me había fijado en ella. Y me hizo pensar. Y me hizo recordar a algunas personas. Y me gustó la frase. Y dormí un montón de horas seguidas porque al final llovió el domingo. Y llovió tanto que me quedé semiamnésica. Y se fue la luz y cené con velas. Y después de eso ya no recuerdo nada más.

Me recuerdo en bikini...



Me está venciendo el lado oscuro, me lo noto. No entiendo nada. Todo el mundo me dice que estoy estupenda, que hago buena cara, que todo va tan tan genial… y a pesar de todo eso yo, incrédula y con un ramalazo de mala uva, no me creo ni una sola palabra.

Llega un momento en la vida en que te vas o te quedas. Te dedides o no te decides. Escribes en singular o en plural. A mí me cuesta horrores. Un lado me lleva al mar, otro a la ciudad. O me tomo un café, o me bebo tres cervezas. Un chicle de hierbabuena o un cigarrillo. Con los ojos pintados o con la cara recién lavada. Silvio Rodríguez o Bowie. Tú eres lo primero. O soy yo misma el origen de todo este infierno (maldita canción que me está destrozando de nuevo)

Tengo ganas de que llueva. No sirimiri, sino lluvia fuerte, salvaje, de esa que te limpia la piel y las penas. Esa lluvia que te quita la miopía y el cansancio, la abulia y el egocentrismo. Me recuerdo en bikini, sola en la playa que un buen día alguien se atrevió a alquilarme por unas horas.

Me está venciendo el lado oscuro pero no soy tan digna como Darth Vader. Ojalá lo fuera, y ojalá hubiera sido por algo admirable.

Ultraplayback,Yo robot

Nick Cave and The Bad Seeds, Bring It On

Muggs, Rain

¿Te atreves?



El ejercicio consiste en escribir veinte palabras que te guste pronunciar. Ya sea por su fonética, por su significado, por su valor... La gracia está en pensar rápido y apuntarlas sin pensar demasiado y sin juzgar el resultado.

Yo lo he hecho y me ha salido esto:

hielo, tipo/tipa, cuernos, suave, papel, hola, lengua, piel, siento, bola, charla, infiel, desierto, lento, ayuda, adéu, duele, cigarro, aroma, tren

Me doy cuenta de que algunas palabras encadenan con otras, se relacionan entre sí. Todas esas palabras suenan muy bien. Si analizo veo que predominan las laterales y las nasales, que son consonantes bastante suaves y relajadas.

Me pregunto por qué motivo me han salido esas palabras hoy y no otras. Si las leo de nuevo comprendo que al unirlas me sale una historia. Y entonces me encaja todo.

Lo que hace tener un jueves agotador, hay que ver...

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer