Conducir con la mirada equivocada

conducir, todavía, con la mirada equivocada

Supongo que te ha pasado alguna vez. Has mirado a alguien con los ojos equivocados. Te ha salido una mirada roja cuando en realidad la querías azul. Y la persona mirada, claro está, se ha quedado desconcertada y desubicada. En un primer momento tal vez no te hayas dado cuenta pero, después, al ir a pintarte los labios –derrotados y gastadísimos- seguro que al verte en el espejo te ha tocado la realidad: de nuevo has empleado la mirada equivocada.

Arranca el coche y vete lejos -como Marion de Psicosis- no vaya a ser que a esa persona le de por intentar conocerte.

La jerga inmobiliaria



Si vas a buscar piso lo primero que deberías hacer es aprender la jerga inmobiliaria. ¿Que parece algo sencillo? No te fíes, tras las palabras se esconden significados ocultos que pueden hacerte caer en la trampa. Algunos ejemplos:

- Ático soleado = terraza en la que te vas a morir de calor en verano

- Piso con muchas posibilidades = la posibilidad es que como no lo reformes vas a vivir en una especie de zulo con humedad

- Bastante céntrico = vamos, que lo de “bastante” se refiere a que para llegar al centro tendrás que coger un tren y dos metros, como mínimo

- Pocos vecinos = claro, y tú serás la única pardilla que se va a vivir a un edificio con aluminosis y una fachada que se cae a trozos

- Piso seminuevo = no te fíes del concepto “semi”, o se es o no se es, en este caso significa que el piso tiene entre 15-25 años

- Oportunidad única = entonces, ¿cómo es que hace meses y meses que veo el mismo anuncio publicado? Tan buena oportunidad no debe ser, vamos, digo yo…

- Baño y cocinas reformados = madre mía, qué azulejos…pues no quiero saber cómo estaban antes…

- Entrega inmediata = sí, ya, si compras sobre plano jamás te irás vivir en la fecha acordada así que más te vale buscarte algo mientras

- Una preciosidad = bueno, digamos que mi sentido de la estética es algo diferente al suyo…

- Zona tranquila = en los bajos hay una discoteca, en frente un casino, en la esquina un after y el barrio es uno de los más peligrosos de la ciudad… si tienes problemas de audición te dará igual este pequeño matiz

Y así fue cómo comencé mi investigación por las calles de Madrid…

"La vida está bien si no te rindes..."



Me gusta leerte por la noche, antes de ir a dormir. Tu blog es siempre el último. Me lo reservo para el final como los buenos postres. Y a fuerza de leer tus comentarios, día tras día, he ido siguiendo todos tus altibajos, triunfos y miserias (que las ha habido). Y si pasabas demasiados días sin escribir ya me daba mal rollo y te enviaba un mail, ¿todo bien por el sur? Te leo desde hace casi un año y medio, tú y yo empezamos en esto al mismo tiempo. Cuando aún no sabíamos casi lo que era enlazar, comentar o colgar fotos. Curiosamente, decidimos no enlazar nuestros respectivos blogs, qué egoísmo porelamordedios, que no se entere nadie que te leo/conozco que luego el blog se me llena de extraños y me agobia la multitud. A mí también me agobia la multitud así que te guardo el secreto. Tú no me has visto nunca, ¿vale?

Como si te conociera de toda la vida, como si hubiéramos compartido mil cervezas y cafés. Y sólo ha habido un día, en julio. Cómo te gustó entrar en Voces, la exposición del Fòrum. Y te desconojabas porque a mí me dio un ataque claustrofóbico/paranoico y tuve que salir a que me diera el aire –en realidad fingí para hacerte reír- mientras tú te quedaste dentro, a ver si sale algún andaluz hablando.

Perdona que hable de ti ante tanta gente pero creo que lo necesito. Has decidido dejar de escribir y me siento huérfana desde hace días. Abro el navegador, Mozilla por tu culpa, y tu blog permanece sin actualizar, estático, detenido, impasible a pesar de que me lo miro con ojos tristes. Y sé que tienes tus razones. Pero yo tengo las mías. Y sé que te vas a mosquear y que me enviarás ahora mismito un mail echándome la bronca porque dijimos que nada de ponerse en plan triste. Nada de dejarnos comentarios en los blogs. Y ya sé que me escribes cada día –bendito Gmail- pero no es lo mismo. Un post no es un mail. Son conceptos diferentes. No me saben igual. En los mails no hay tanta ficción y yo necesito ficción, tu ficción. Como el pan nuestro de cada día.

Y mira que leo buenos blogs –echa un vistazo al menú de la derecha, mis links- pero el tuyo es el tuyo. El más especial, que no se ofenda nadie, pero es así. Me encantaría hacerte cambiar de opinión pero supongo que no tengo tanta fuerza, ¿verdad?

Niña, hoy no ha sido un buen día. No leerte me ha hecho sentir pequeñita y he vuelto del cine, más triste aún, porque ahora conozco el motivo por el que Darth Vader se pasó al lado oscuro (siempre intuí que sería por esa causa). Mi malo favorito… me conmueve y me apena… es el personaje que más me gusta. Como te pasa a ti.

De cartas y aviones puntuales



Sobrevolando alguna ciudad del norte, 24 de mayo de 2005

Te escribo desde el avión. ¿Sabes? Me han pedido el DNI un montón de veces antes de embarcar: al pasar por el detector, antes de entrar al avión… ¿qué pasa? Nadie cree que soy yo, siguen con la idea de que estoy suplantándole la identidad a alguien invisible a quien apenas llegaron a conocer…

Te escribo desde el avión como si deseara apurar todos y cada uno de los minutos que han transcurrido desde que dejé Barcelona. A pesar de que sé que no te mereces ni una sola línea. A pesar de que no habrá nadie aguardándome en el aeropuerto y esta noche tendré que cenar sola en uno de esos restaurantes pijos en los que te fulminan con los tenedores si tienes el valor de encenderte un pitillo mientras pides un carajillo de Baileys, por favor.

Te he puesto entre la espada y la pared pero ya era hora de que alguien lo hiciera. No he podido hacerlo de manera elegante pero las cosas surgen como surgen y tampoco creo que las formas –a estas alturas- te importen demasiado. Justo a ti.

O te quedas o te vas. Como la canción de los Clash pero con imperativo cabreado. Llevo toda la semana recibiendo broncas y no me ha gustado. Porque tal y como las he recibido las he ido soltando, rebotando, al resto de los que me rodean. O te quedas o te vas.

Te he dado una semana y tú, impuntual como siempre, me has dejado una carta con tu caligrafía perfecta –terror de los grafólogos- tres días antes de que terminara mi ultimátum.

En diez minutos aterrizamos. Y a partir de aquí todo acaba.

A veces me pierdo el final...



He estado viendo una peli que tenía muchas ganas de ver: 21 gramos. Me ha encantado pero se me ha fastidiado el DVD (era de alquiler) justo en el minuto 1:53:00 aproximadamente. Creo que le faltaban pocos minutos para acabar... Por favor, si alguien ha visto la peli que me cuente el final. Me he quedado cuando Sean Penn (guapísimo en mayúsculas) está en el hospital reflexionando sobre el peso del alma, mientras vemos diferentes planos de la vida del resto de personajes. Por favor, que alguien me cuente cómo acaba o no podré dormir, snif.

Mientras espero, me fumaré un pitillo a ver si se acaba el mundo...

"Te lo cambio por amor..."



Todo dependerá de cómo hayas vivido

Sí, el título es del eslogan de un anuncio. ¿Alguna vez te has preguntado quién iría a tu entierro? Todo dependerá de cómo hayas vivido. Podría matizarse la respuesta añadiendo: todo dependerá de cómo hayas vivido y a cuántos/as hayas amado. Y aún matizo más: y de cómo los hayas querido.

En mi entierro habría una banda sonora excepcional. Llamaría a Tarantino para que me la dejase grabada, mezclada y lista para ser oída. No creo que hubiera overbooking, como en los aeropuertos, más bien seríamos pocos pero todos muy majos.

La pena es que no podría saludar a muchas personas a las que echo de menos. Personas que me hiceron daño, personas a las que hice daño algún día. Pero sé que vendrían. No lo dudo. Sería una buena forma de reencontrarlos. Y de reencontrar todo lo que hice.

Sería curioso verles a todos juntos. A los fieles con los infieles. A los que besé con los que me besaron. A los que me abrazaron en público con los que se ocultaron. ¿Hablarían de todo esto? Lo mismo después del entierro se irían a tomar unas cañas, tan felices. Y yo tumbada, viendo el espectáculo en cámara subjetiva...

Supongo que me afectó sobremanera la secuencia de Uma intentando salir del ataúd...

C'est moi

-¡Ah, es que existen dos morales! -replicó él-. La pequeña, la convenida, la de los hombres, la que varía sin cesar y que rebuzna tan fuertemente, se agita por lo bajo, a ras de suelo, como este hato de imbéciles que está usted viendo. Y la otra, la eterna, la que está alrededor y por encima de todo, como el paisaje que nos rodea y el cielo azul que nos alumbra.

Premio seguro a quien sepa de dónde procede este fragmento... (hay una pista muy clara por aquí...)

De alquileres y cambios azules



Finalmente, no me quedó otro remedio que responder. Y sucedió el martes, tal y como estaba previsto. La trama no dio un giro inesperado, no hubo plot point, sino que la acción se desarrolló previsiblemente. Como en los malos guiones.

- ¿Blenk?
- Sí...
- Ya tenemos las fechas y el destino...
- ¿Y?
- Bueno, pues al final la cosa ha ido bien. Será en Madrid, del 27 de junio al 29 de julio. Vamos, seguramente...
- ¿Cómo que seguramente?
- Pues que no es del todo seguro, pero yo le recomendaría que se fuera haciendo a la idea.
- Ya...

Y así sucedió. No pudo ser otro lugar. Tenía que ser justo en Madrid. Todo un mes. En pleno verano.

Colgué el telefóno y me quedé sentada no sé cuánto tiempo. No me apetecía hacer nada. De repente, dejé de odiar Barcelona. Un mes en Madrid. Sola. Sola, sola, sola. De tanto repetirlo pierde el significado.

"Vete haciendo a la idea" es sinónimo de búscate un piso, comienza a conocer las calles y las tiendas. Pero tú solita, niña.

A punto estuve de llamarle y decirle que no, que ahora no quiero irme, que no me importa que sea una buena oportunidad, ni que sea -tal vez- el trabajo de mi vida... ¿y yo? ¿qué va a ser lo mejor?

A veces las cosas suceden tan rápido que da más vértigo detenerse a pensar en ello que seguir corriendo contracorriente.

Me voy a dar una vuelta fuera de mí misma.

El hombre sin recuerdos que apareció un día sin avisar

- Ya puede pasar a verle. Intente no agobiarlo, no le acose a preguntas. Está muy aturdido y desorientado.
- Gracias, descuíde.

No le veo. Atravieso el pasillo y poco a poco escucho música. Es un piano. Suena algo de Satie. Ya lo veo. Está de espaldas. Toca como un dios. No le voy a interrumpir. Me voy a sentar un ratito en el suelo a escucharle.

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¿Cuánto tiempo ha pasado? Debería interrumpirle, decirle que estoy aquí… es increíble, sus manos… Podría enamorarme sólo con oírle tocar… Bueno, tengo que hacerlo, venga.

- Perdona, hola…

(Vaya, me mira como si le hubiera arrancado del cielo, es verdad, qué narices hago aquí)

- Hola, mira, me voy a presentar soy Blenk, Carol. Carol Blenk, quiero decir. Verás, me han llamado para que charle un rato contigo y me cuentes qué tal te sientes…

(Sus ojos son preciosos, tiene un rostro que me conmueve, pero me mira como si le hablara en checo)

- Ummm, ¿qué tal si nos sentamos en aquella mesa de allí? Más que nada porque si me siento a tu lado en el piano va a parecer que tocamos a cuatro manos y no tengo ni idea de música, bueno, algo de guitarra pero lo dejé hace años…

(Carol, ¿qué le estás contando?, tus chistecitos absurdos están fuera de lugar, céntrate tía)

- No te quieres levantar, ya veo. Bueno, es igual, hablamos así, no importa. Venga, empecemos, ehhhh… Cuéntame cómo llegaste hasta Sheerness, ¿te perdiste, te dejaron tirado?

(Me mira impasible, debe pensar que soy una imbécil profunda)

- ¿No puedes hablar? ¿Te sientes mal? ¿Huyes de algo?

(Dios, qué poca sensibilidad estoy demostrando, soy una mezcla de lo peor del periodismo con lo peor de la criminología, debería marcharme ahora mismo)

- Oye, mira, ya sé que no he tenido tacto contigo pero me encantaría que ahora…

(De repente deja de mirarme y se pone a tocar, esta vez algo de Chopin. Mejor me callo, ¿verdad?)

Es su única manera de expresarse. Me está diciendo, sin sujetos ni predicados, que le deje en paz, que no le intente rebuscar nada en el alma. Que no indague en su pasado, que no remueva su presente. Es transparente. Es mejor que yo. Es más bueno que yo. Él debería ser el que me interrogara a mí. Lo necesito más, mucho más que él.

Me separo de él y lo dejo allí, a solas con su piano, con Satie, con Chopin y con todos los románticos juntos.

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- ¿Qué tal le ha ido? ¿Alguna pista o dato nuevo?
- Lo siento, no he sido capaz, ¿me acerca la gabardina?
- Sí, claro, tenga… ¿No le ha sacado nada? ¿En serio?
- Nada. Ese hombre está por encima de todo y de todos. Por encima de toda esta basura…
- ¿Está llorando?
- No, joder, qué voy a llorar… Si supiera lo que he tenido que ver todos estos años, madre mía, esto es una chorrada.



Vuelvo a casa en coche. En la radio hablan del tema del día. Ahora lo veré por la tele, en los diarios… tal vez lo lleven a algún programa oportunista… intentarán vulgarizarlo y quemarlo… hasta que ya nadie lo recuerde y se muera en cualquier sitio. Olvidado. Él, que lo olvidó todo.

Enciendo un cigarro. A pesar de todo, me alegro de no haberle podido sacar nada. Ese hombre es un misterio. Me encantaría que pudiera ser feliz así, con su amnesia y su piano. “¿Está llorando?”. Joder, claro que estoy llorando, pero es que en todos estos años de profesión nadie me había mirado así.


(Gracias, Paola, por darme un tema tan bueno de investigación…)

Tengo un día rojo (parte II)

lo mejor para los días rojos

Tengo un día rojo porque mañana es martes y casi veo lo que se me avecina. Porque huelo el verano y no lo soporto. Porque sigo dispersándome al escribir y eso no es bueno para según qué cosas de la vida.

- ¿Blenk?
- ¿Sí?
- Tenemos previsto su cambio para finales de junio, principios de julio, se acuerda, ¿verdad?
- Claro, claro (joder, como para olvidarse de que tengo que dejar Barcelona y buscarme la vida otra vez)
- Bien, pues mañana la llamamos y terminamos de concretar la ciudad. Bon dia.
- Bon dia, sí (seguro)

Tengo un día rojo a pesar de que no me siento Audrey. Más bien estoy como Ava. Con miedo, con pereza y desánimo. Con los treinta y uno a punto de estrenar. Mira tú qué oportunos, maldita la gracia.

De nuevo el teléfono. Blenk, Blenk, descuelgue, sabemos que está ahí, la estamos viendo detrás de las cortinas, su ventana es muy indiscreta, y usted lo sabe. Déjese de parrafadas y coja el teléfono. Sea valiente y afronte lo que se le viene encima.

¿Valiente? Pues no he fastidiado yo cosas por ser valiente...

Mejor me pongo los auriculares, que por hoy ya no quiero oír más teléfonos con llamadas lejanas.

- ¿Carol?

Bueno, esta llamada sí la contesto (mi pareja)

No me cuelgues, que hoy se avecina insomnio…

quiero recordarte así, bailando tan feliz…



Por fin acaba el domingo. Con lo que me gustan a mí los domingos y hoy estoy ansiando su fin. Trabajar en domingo es algo terrible. Suelo dar vueltas y vueltas para intentar escapar del trabajo pero siempre me viene a encontrar. Llamo a alguien para charlar un ratito, me pongo algún CD, respondo mails y me disperso escribiendo las respuestas… Pero cuando se me agotan las estrategias no me queda otro remedio que ponerme a trabajar de nuevo.

Al final he adelantado tanto trabajo que mañana posiblemente me tome el día libre. En la ciudad donde vivo es fiesta.

A lo mejor me paso el día contando pétalos. Tal vez ordene los libros por orden alfabético, por idioma, o por colecciones (que estéticamente queda mejor). Puede que me dedique a hacer una lista de las ventajas/deventajas de vivir sola.

Desventajas:

- La mayoría de alimentos te caducan porque no te da tiempo de comerlos
- Calculas mal los ingredientes y la paellla te sabe a mil demonios
- Te sobra comida y te pasas cinco días comiendo lo mismo
- Te falta comida y tienes que improvisar algo para rellenar
- Cuando hay tormenta nadie te abraza para que no pases miedo
- Tardas demasiado tiempo en doblar las sábanas de la cama
- Cuando enfermas, nadie te arropa por la noche

Ventajas:

- Pones el canal que te da la gana en la tele
- Ves un montón de pelis en blanco y negro soporíferas y no has de escuchar los comentarios discriminatorios de nadie
- Escuchas tu música preferida las 24 horas del día
- No has de esperar turno para entrar al baño
- No molestas cuando te dan ataques de insomnio
- Nadie se escandaliza cuando se te escapa un taco

La lista se podría ampliar pero hoy no me apetece demasiado seguir escribiendo. Hoy me gustaría que me escribieran a mí. Por variar, digo.

Un pequeño silencio a veces sienta bien...

El hombre solo se levanta cuando aún el mar está a oscuras
y titilan las estrellas. Una tibia exhalación
asciende hasta la orilla, donde se halla el lecho del mar,
y endulza la respiración. Esta es la hora en que nada
puede ocurrir. Incluso la pipa cuelga apagada
entre los dientes. Nocturno es el quedo chapoteo.
El hombre solo ya ha encendido un buen fuego con ramas
y observa cómo enrojece el terreno. También el mar
dentro de poco será como el fuego, llameante.


[...]

"Lo steddazzu", Cesare Pavese

Parecía perdida...

La vi bebiendo en el cumpleaños de alguien a quien ni siquiera conocía. Me pidió tabaco y resultó que medio la conocía, que había leído cosas suyas en un pasado. Mira por dónde me salvó la noche porque mi acompañante me había dejado tirada en medio de un montón de fantasmas ebrios. Parecía perdida, y nos pasamos la noche entera hablando de nuestras batallas interrumpidas, de nuestros coches nunca comprados y nuestras exparejas que vete a saber por dónde caminan ya sin nosotras...

Nos hicimos una foto con el móvil pero no nos intercambiamos el número. Prometimos escribirnos pero perdí su dirección. Grábame algo de ese grupo, pásame algún poema de ese tipo. Y nadie allí sabía de dónde había salido. ¿Nadie te invitó? Y cuando estaba a punto de irse -en taxi, por supuesto- me dijo: ojalá fuera rica para pagarte ese viaje en avión que tanto deseas. Y eso me conmovió.

A la mañana siguiente se lo conté a mi pareja y me dijo que aquella tipa era una impresentable. Que era de lo peor de lo peor... Que nadie la había llamado y se había presentado allí para ligar con un rubio creidísimo. Que no, que no, que no era una impresentable, que me dijo que si fuera rica me regalaría un viaje.

Hay personas impresentables a las que coges cariño en tan sólo una noche. Oye, si volvemos a coincidir, entonces sí, dame tu número y charlamos de la vida.

Tal vez

ese hueco terrible que veo antes de que arranque el tren

Echo de menos mi antigua vida. Ahora lo comprendo. Hace días que siento una sensación extraña, como de ruptura, como de camino que se bifurca y yo, sola y despeinada, me siento en la carretera a fumar un cigarro. Carreteras perdidas de la tierra, agujeros negros llenan el espacio, mi cabeza estalla entre tus manos. Estoy a punto de perder el trabajo, a punto de perder a la persona a quien más quiero en la tierra. Y sé que me estoy comportando como una absurda pegatina en blanco y negro, que de tanto despegarla y cambiarla de sitio ha perdido el adhesivo. Ya no pertenezco a nadie, ya no pertenezco a ninguna ciudad. No hay respuesta, ya nadie contesta. Estoy quemando los últimos cartuchos y lo veo venir, más claramente que nunca. Me miro al espejo y he rejuvenecido diez años, estoy más guapa que nunca pero soy más mala. Dorian Gray versión femenina. Vuelvo a ser yo, la que era antes. "La gente como tú no cambia nunca", me dijo una vez alguien. Y nunca supe si aquello era un cumplido o todo lo contrario. El mundo en llamas, esto se ha acabado. Llevo un montón de meses escribiendo aquí y ahora entiendo porqué lo he hecho. Intenté escapar de mí misma pero no lo he conseguido. He mezclado la ficción con la no ficción y el resultado ha sido un caos que me ha invadido las huellas de los dedos. Intento que leas lo que escribo y tú te empeñas en hacerlo a tu manera, de forma ordenada, ahora vas por el mes de noviembre… y yo te ruego que no, que lo dejes, que es urgente, que leas este mes, y abril, lo último, céntrate en el presente… me pierdes por segundos, te pierdo por segundos… y tú eres lo primero, el origen de todo este infierno… Te he regalado una canción y ni siquiera la has escuchado. Me empeño en remontar, en surgir del barro, de los engaños y las trampas pero ya no tengo fuerzas. Sigo escuchando la misma canción, quiero dejar de hacerlo pero se ha instalado en el equipo, sólo suena esa. Una y otra vez. Pero no quiero llamarte y cantártela porque sé que no podrías oírme. Ya no. Ahora ya no.

Voy a caminar hasta que encuentre un cielo azul de terciopelo. Pero sola. Tal vez lo encuentre. Tal vez.

Humo azul, noches de terciopelo

Hay noches en que las canciones caen del cielo. Te sorprenden, te encuentran, se te meten en los oídos, te invaden el cerebro y ya nada puedes hacer. Sólo abandonarte, cerrar los ojos. Recordar, reinventar y pasar lista a todo lo que añoras.

Hay noches en que las paredes se achican y parecen echarte de tu propia casa.

Hay noches en que siento en la punta de los dedos esos kilómetros que nos separan. Me has escondido los zapatos y ya no me sale caminar recta.

…Y tú eres lo primero,
el origen de todo este infierno,
Lo siento, me muero por dentro.
Viajaré hasta el fin de la noche
Derribando todas las fronteras
Bajo un cielo azul de terciopelo…

Treinta y tres

Cómo es posible que entre tú y yo
exista algo que dure un tiempo.
Tú me recordarás como algo bueno que pasó.
Y yo estaré vuelto del revés buscándote por el mundo entero.

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