A las 7:35 de la mañana

Me he dado un empacho de mí misma y ahora me encuentro mal. Tengo dos opciones: curarme con un café calentito o terminarme de envenenar con un baileys con tónica. Pero no, te prometo que este fin de semana me portaré bien. Que me mostraré elegante y bien hablada, y que no diré más en público “joder”. Sí. Voy a descansar de mí misma y le voy a pagar unas vacaciones a mi alma. Para que se vaya una temporada lejos, para que deje de agobiarme, para que no vuelva a competir con mi sombra. Se odian mutuamente.



Imagina que cada día ves a una persona en el mismo lugar, a la misma hora. Y sientes deseos de hablarle, de oír su voz cerca de ti. De conocerla y saber de su vida. Imagina ahora que tú eres esa persona y, de repente, todo se vuelve especial y extraño un día cualquiera a las siete y treinta y cinco de la mañana…

Amigos/as, relájense un rato y déjense llevar por la ficción, ya me contarán qué tal ha ido la experiencia…

La frase oculta de los aviones de papel



Díme qué es lo que había escrito en aquellos aviones de papel... cuál era la frase mágica que se repetía una y otra vez... aunque tal vez lo mejor sea no descubrirlo nunca, porque puede ser que entonces ya no tenga gracia, una vez perdido el misterio... de todos modos, pagaría por poder leerla algún día...

Uno más uno a veces suma tres



Volvemos a las matemáticas. Uno más a uno vuelve a darme tres. Lo he probado con la calculadora y el resultado es el mismo. Alguien sobra en esta historia. Mis conflictos, mis monólogos en off, mi mala orientación y mis ojos sensibles. Mi extraño acento de ninguna parte, mi cara de chica guiri, mi colección de vinilos y una chaqueta marrón para que el frío se venga/vengue conmigo. No hay más. Yo soy lo que ves, pero sobre todo lo que no ves. Uno y uno suma tres por mucho que te empeñes en hacerme ver que suma dos. O dos y medio. Soy mentirosa profesional, no lo olvides. Pero ahora no ejerzo como tal, ahora lo veo venir. Te dejo, me dejas, nos dejamos. Y el tercer elemento se confunde, y tiembla, y llora porque me quiere, dice, jura y perjura que me quiere. Y no me lo creo porque sigo de alquiler por la vida. Y nadie arriesga tanto por una desconocida que tiene cara de guiri. Nadie atraviesa un país solamente en busca de una página escrita en mayúsculas y con boli negro.

Mañana volveré a hacer la suma. Y tal vez, haga trampa para apañar el resultado…

…Ya no danzo, loco,
al son de los tambores,
porque al fin,
porque al fin te consiguió
el que tiene un corazón tan guerrero como cruel.
Tan infiel.

Que se desencajen las baldosas a mi paso,
que se abran simas,
que se desplomen las paredes
sobre mi, que en tu regazo supliqué…

Malos consejos



- Haces mala cara, muy mala cara.
- Ya lo sé.
- ¿Y?
- Que paso, que ya me da igual. Ya ves lo que me ha dicho el médico.
- ¿Qué?
- Que estoy abusando de los puntos suspensivos, que tengo que dejar de usarlos porque a la próxima…
- A la próxima te la juegas.
- Lo sé, pero es que no puedo evitarlo, no sé vivir sin ellos…
- Ya, pero es que hay otras maneras, mírame a mí.
- Perdona, pero tú tampoco estás demasiado fina.
- Mejor que tú, seguro.
- No lo tengas tan claro.
- Bueno, mira, que no me apetece discutir, ¿te pongo algo?¿un café?
- No, mejor un vodka, pero no lo cargues que luego no coordino en el trabajo.
- Sobria sí que no coordinas.
- Ja, ja, ja, qué gracia.
- Vale, vale… ¿y que te ha recetado el médico?
- Nada, lo de siempre, que rompa pasos de cebra con los dientes…
- Y tú, para variar, seguro que te lo pasas por el forro…
- No sé, esta vez estoy considerando volver a ser normal.
- ¿?
- No me mires así, últimamente me estoy planteando muchas cosas.
- La vas a cagar, tía, lo veo venir.
- Un golpe más tampoco me va a doler tanto, estoy blindada, ¿recuerdas?
- Bebe, anda, bebe y calla.
- Ponme algo clásico.
- Ya sabes que aquí no tengo música de ese estilo, ¿no te vale Tricky?
- Hoy no. Demasiados recuerdos.
- Ok, cierra los ojos y pide al cielo lo que más te guste.
- Vale… algo de Delibes, tal vez Lakmé, o no, espera, mejor Chopin, algún nocturno, sí, ese que tan bien me hace sentir…

Pequeños cabreos de domingo al mediodía



Me cabrea tu ausencia. Saberte a mil kilómetros lejos. Escribirte para que no puedas leerme.

Algo me consuela. No somos la típica pareja que pasea un domingo por la mañana en chandal, con el perro y un par de críos, después de comprar el periódico con el DVD de regalo.

Suena: Titubeas, de Pauline en la playa...

Goooooood morning Vietnam!!!!!!



Sólo he visto Good Morning Vietnam una vez. La recuerdo como una de esas pelis magníficas, que te llegan. Y una de las imágenes que aún tengo presentes, en mi antología personal de secuencias de cine, es la del bombardeo del pueblo vietnamita mientras suena de fondo la genial What a Wonderfuld World, en la voz ronca de Louis Armstrong. En su día me hizo llorar. Me resultó conmovedor el contraste increíble de la dureza de la guerra absurda con la ternura de la letra de la canción. Una simbiosis lograda y perfecta.

Ahí va un fragmento en la voz –e interpretación- genialísima de Robin Williams:

Cronauer, interpretado por Robin Williams, mezcla su voz de locutor con otras imitaciones, histriónico, como siempre: What is a demilitarized zone? Sounds like something out of the Wizard of Oz. Oh No! Don't go in there! O-WEE-O! Ho-chih-minh! Oh look! You've landed in Saigon! You're among the little people now! We represent the ARVN army, the ARVN army! Oh No! Follow the Ho-chih-minh trail! Follow the Ho-chih-minh trail! Oh I'll get you my pretty! Oh my God! It's the wicked witch of the north! It's Hanoi Hannah! Now little G.I.! You and your little toto too! Ah-hahahahaha!!

Y la formidable canción que introduce a continuación,
Nowhere to run
, de Martha and The Vandellas…

Ups, se me olvidaba, imprescindible la banda sonora, ninguna canción tiene desperdicio.

Un día absurdo



Hoy ha sido uno de esos días absurdos en que lo mejor hubiera sido desaparecer de la ciudad o bien simplemente no levantarse de la cama. Razones:

- Me he quedado dormida (las consecuencias del insomnio, ya se sabe) y, claro, sin tiempo para pensar qué ropa ponerme (error, hay que elegir por la noche) me he vestido en plan "tirada", sin pararme a pensar en las consecuencias.

- Me he tomado un café a medio camino (también hay que tener valor, sabiendo que llegaba tarde) y como estaba ar-di-en-do he llegado con retraso y he perdido el tren.

- Tenía una reunión a las 13 h pero antes he visitado el lavabo... Horror, al lavarme las manos ha salido un chorro de agua a presión y me he mojado los brazos y parte del cuerpo. Casaca de piel marrón hecha una mierda, sin tiempo de secarme (el secador de manos no tiene suficiente potencia) he aparecido con la chaqueta doblada del revés en plan "qué calor, no?"

- Sigamos. La reunión no era a las 13 h sino a las 11 h. No puede ser, no puede ser, déjame que mire la agenda, lo que está en la agenda va a misa, joder, la he cagado, apunté mal (maldita puntería)

- Excusas, disculpas varias. Nada que hacer. Me voy.

- Mando un SMS a una colega, quedando para cenar... Me equivoco y se lo envío a otra persona... Comprometedor... Encima el mensaje era en plan coña... Si es que no se puede ir tan acelerada en la vida... Decididamente, dejo de ser una tipa respetable y me convierto en una caricatura chunga de mí misma.

- Llego a casa y tengo trescientos mails y ninguno me interesa.

- Desconecto, escribo este post y lanzo el portátil por la ventana.

Un día cualquiera, ya ves.

Una noche de insomnio en el interior de mi (tu) cerebro



Déjame que hoy –por una sola vez- escriba algo egocéntrico, algo personal, algo sacado de una noche de insomnio. Permíteme, tú que tanto y tan poco me conoces, que te describa la compañía que he tenido, ya que me he quedado sin tele, sin café, y sin sombra. Por una vez me sentiré el centro del universo y te miraré, sin gafas y sin guantes, fija y directamente para ver si de una vez por todas vienes a buscarme.

Te dejo asomarte a las letras que me han puesto la banda sonora, pero no te diré ni los títulos ni los grupos, no por fastidiarte, sino porque prefiero mantener la duda… Léelos con calma, todos, uno a uno. Intenta sacar un poco de vértigo, algo que puedas insertar en tu propio cerebro.

Y, para terminar, disculpa la subjetividad, pero hoy me ha resultado imposible (a) parecer entera e impasible.

La gran fusión, el progreso fatal,
Bajan las acciones de mi ciudad
Mi vida es la de los demás.
Todo es igual, te odio un poco más,
Muchos más minutos, más publicidad…

Sí, a veces pienso en lo que he dejado atrás
y echo de menos a alguien especial,
estaba loca y le sentaba mal beber,
solía llorar sin estar triste,
paraba el tráfico en la calle,
guardaba la luz en su cabello rubio…

Dime de quién es el trozo de tu corazón que no puedo tener,
Dime porqué por más que lo estuve intentando nunca lo encontré,
Lo tengo escondido en el mar para que no puedas llegar,
Para que te ahogues cansado de tanto nadar…

Lo que me queda es muy pequeño,
yo te dejé escapar por malgastar contigo
mis diez horas de sueño.
Me siento inmundo y muy pequeño.
Ahora sé que soy distinto a lo que quieres tú…

Me acuesto de día, cuando llega la luz
y tengo claro que
no quiero ser como tú…

Sal, diviértete,
Deja las tiendas desiertas,
Que el sol brille en tu cara
Me haría tan feliz…

Soy un todo a cien,
soy lo que me des,
soy un turbo diesel porque sé
porque sé que lo que a ti te falta,
me sobra.
¿Cambiamos de piel?
Yo te doy mi sed.
No tengo otra cosa,
yo que sé,
solo sé que lo que a ti te falta,
me sobra.

Un poco de ficción nunca va mal (para Ane)

ANE camina rápido por la Gran Vía de Bilbao. Es una chica rubia que aparenta unos 26-27 años, aunque en realidad es algo mayor. Tiene buen tipo, no puede decirse que sea guapa pero es la típica chica atractiva que llama la atención.

No tiene buena cara, lleva gafas de sol para ocultar los ojos. Viste pantalones oscuros y una camisa clara, sin abrochar hasta arriba. En los pies unas deportivas, último grito. No lleva nada en las manos, va sin bolso, tan sólo un cigarrillo en la mano derecha. Una tipa moderna. Turbante verde incluído.

ANE destaca en el conjunto de personas que camina por la calle. La rapidez de sus movimientos la hace destacar. Ella parece no fijarse en nada ni en nadie. No se detiene, la gente a veces la esquiva. Camina como intentando llegar a un lugar concreto. Y llegará, mucho antes de lo que ella imagina…

Los camareros tienen prohibido servirme copas

Entras de puntillas en mi casa. Te sientas a mi lado mientras conduzco y me enciendes un cigarillo con tus labios y sin mechero. Me entretienes tanto que por ti pierdo trenes, reuniones y semáforos en verde. Por ti he perdido hasta el invierno. Que no me he enterado de que está aquí. Y casi no lo estoy disfrutando. Barcelona ya no soy yo. Barcelona eres tú. Y ya no puedo dejar de recorrer el Passeig de Gràcia sin detenerme en las tiendas que te gustan, sin entrar a tomar café donde tú te sientas siempre. Barcelona sin ti ya no es Barcelona, es una mierda de ciudad llena de ruido y de graffittis sin gracia. Quiero volver a ver exposiciones de Nam June Paik contigo. Para que me susurres al oído que no, que a ti no te gustan nada, para que me dejes sola, con la boca abierta, mientras tomo apuntes para el trabajo. En Barcelona no llueve si tú no estás. Lo he comprobado. No te rías. En Barcelona, los camareros tienen prohibido servirme copas. De todos los cafés del mundo, tuvo que entrar en el mío. Me he vuelto invisible y nadie me habla. He perdido el trabajo y el nombre. Quieren bautizarme de nuevo pero no me dejo. Si tú adivinaste mi nombre, que se jodan el resto. Mi número de teléfono no sale en la guía, pero siempre me llamas. Y me interrogas en inglés y yo te chapurreo con acento de vasca-argentina, -kaixo, mi amor- te descojonas cuando me pongo cínica, cuando me disfrazo de zíngara para ti, y al final nos olvidamos de que el mundo no se reduce a un pequeño círculo polar. Por mucho que nos empeñemos. Yo sigo amando el invierno casi tanto como tú lo odias.

When you were here before
Couldn´t look you in the eye
You´re just like an angel
Your skin makes me cry
You float like a feather
In a beautiful world
And I wish I was special
You´re so fuckin´ special

But I´m a creep, I´m a weirdo.
What the hell am I doing here?
I don´t belong here.

Diez motivos para no decir "te quiero"



1. Porque es un tópico, vacío de significado (aunque más tópico aún resulte decir ahora mismo esto)
2. Porque te suena mejor en otras lenguas: t'estimo, maite zaitut...
3. Porque si lo dices, recuerdas a todas las personas a quienes se lo has dicho en el pasado y te sientes una copia mala de ti misma.
4. Porque en realidad quieres decir otra cosa: vente a vivir conmigo, vámonos de viaje, pasemos la noche sin dormir...
5. Porque siempre encuentras otras frases que te gustan más: me siento bien a tu lado. ¿Para qué estropearlo?
6. Porque tú eres diferente (ni mejor, ni peor, ya sabes)
7. Porque nunca se da el momento adecuado.
8. Porque no lo necesitas.
9. Porque no te da la gana.
10. Porque un beso puede decir algo mucho mejor.

Banda sonora



Reconozco que cuando me da por oír un determinado tipo de música puedo ser muy machacona. Soy capaz de oír hasta la saciedad el mismo CD, una y otra vez, reproducido mil veces. Me ha dado por Tom Waits, por Bowie, por tantos... pero últimamente a ellos no me los puedo sacar de la cabeza. Se niegan a salir de mi casa, de mi vida y de mi mente. Se empeñan en poner la banda sonora...

llévate lo que puedas esta noche
mejor que no te dejes nada por aquí
nada que pueda sostenerme
porque si sobrevivo voy a volver a por ti
ven cuando yo no pueda verte
ataca por detrás
vuelve cuando esté dormido
cuando no pueda defenderme
me puedes atacar
para terminar conmigo

y yo también me felicito
de haberte conocido
quién te ha visto y quién te ve
no te levantes de tu sitio
conozco mi camino y creo que no me perderé
no tengo nada que ofrecerte
ataca sin piedad
ven con todos tus amigos
para que no pueda moverme
mientras que tú me das
hasta terminar conmigo

si no te hace sentir mal
y si me dañas como has hecho
no me voy a vengar
puedes darlo por supuesto
acaba de una vez con esto
ésta es tu oportunidad
para terminar conmigo

porque si me das un respiro
o si me dejas levantarme
después lo vas a lamentar



PS. Yo también he caído, los virus me han vencido y estoy afónica, acatarrada y con la garganta destrozada. Perdón por el post. Snif.

La primera vez



Me acaba de llegar un mail precioso. Uno de esos textos largos, extensos, densos, dispersos, con un hilo argumental tremendamente enmarañado. Me gusta. Y la persona que lo ha escrito lo sabe. Por eso lo ha hecho. Apunta bien, tocada y hundida. You know.

En ese mail me han preguntado cómo fue mi primera vez. ¿Mi primera vez? Hace muchos años y tengo un recuerdo muy muy vago de aquel día. No podría comentar detalles extremos ni minuciosos, simplemente ráfagas y fragmentos aislados.

Podría decir, por ejemplo, que fue una mañana y que tenía muchísimo sueño, que el cansancio me vencía. Podría decir, también, que estaba emocionada y que para mí aquello era una especie de viaje iniciático, algo que tal vez cambiaría mi vida y que, seguro, me haría descubrir algo totalmente nuevo.

La primera vez fue con una persona muy conocida, bastante mayor que yo y que, para más señas era de mi familia. La verdad es que me hizo sentir muy bien porque hubo un momento en que sentí miedo, pensaba que me iba a romper, tenía la sensación de que todo a mi alrededor temblaba pero, me cogió la mano, me miró a los ojos y me transmitió, no verbalmente, algo así como “tranquila, esto va a acabar bien, no pasa nada”.

Fue una primera vez algo extraña, lo reconozco, pero las siguientes veces ya lo hice más tranquila y todo parece ser que ha ido mejor desde entonces.

Y así fue la primera vez que monté en avión, en un trayecto de Barcelona a París. El miedo lo pasé porque hubo unas turbulencias increíbles y el avión se zarandeaba de un lado a otro. Recuerdo que el café se salía del vaso y que la comida, en la bandeja, se desplazaba de derecha a izquierda. Esa fue la primera vez en mi vida que tuve conciencia de que en cuestión de segundos, zas, puedes morir (la segunda vez fue conduciendo, pero esa es otra historia)

He montado en avión muchísimas veces y jamás he vuelto a vivir nada igual. La gente se puso histérica y a mí me dio por pasar repaso a mi vida en una especie de carrera contrareloj. Me di cuenta de todo lo que me quedaba aún por hacer. Y sigo en ello.

PS: Sé que el título del post era muy prometedor y seguro que más de uno/a ha pensado que iba a relatar mi primera vez… pero esa historia me la reservo, que cuando uno lo cuenta todo va perdiendo poco a poco trocitos de alma…

Odio elegir



Ya no caben más mensajes
Memoria llena
Libere espacio en su disco duro



Mi vida está repleta de mensajes de este tipo. Por favor, elige qué es lo que vas a dejar atrás, por favor, borra contenidos y deja espacio libre para que entren otros nuevos. Contenidos, rostros, palabras, promesas, trabajos, proyectos, deseos, viajes, cabreos, paseos, infidelidades, recuerdos, amantes, citas, sexo.

En el móvil se me acumulan los mensajes. Guardo algunos, incluso, desde hace años, han ido pasano de móvil a móvil, grabados en la sim. No consigo borrarlos pero claro está, la memoria se llena y tengo que borrar otros. Entonces me mata la incertidumbre, la duda, ¿habré borrado los que tenía que borrar? ¿no me arrepentiré luego?

Cómo cuesta acertar.

Elige, elige, elige. Y si no quiero elegir, ¿qué pasa? Ahora, gracias a Gmail, no hay que elegir. Tengo la bandeja de entrada atestada de mensajes… apenas borro ninguno. Te puedes permitir la chulería de acumularlos, puedes pensar que no tiene emoción, que todo cabe, que todo se guarda. Aunque no valga la pena. No hay que elegir. Pero cuando buscas ese mensaje especial te da pena porque está en medio de un montón de basura laboral y social.

Ya no caben más mensajes…

Una vez más… Segundo premio…

Te están observando...




Hoy he pasado bastantes horas metida en diferentes transportes públicos y caminando por la calle. He ido prácticamente en todo momento con banda sonora incorporada y es curioso porque cuando voy oyendo música me fijo más en las imágenes. Puede parecer algo absurdo pero a mí me pasa. Supongo que, al no recibir ningún tipo de estímulo o señal sonora del exterior, lo que hago es fijarme en detalle en lo que veo. Perdón por la dispersión, el tema del post no es éste sino la reflexión que ha surgido a raíz de ello.

Bien, el caso es que hoy me he sentido observada -llamémoslo así- por diferentes cámaras. Ha sido un día como otro cualquiera pero supongo que yo he estado más receptiva/observadora y por eso me he dado cuenta. En la estación de tren había cámaras, en el metro también, en una tienda, en el banco, en el lugar donde trabajo... y para terminar la gracia, en un corto que estaban filmando unas chicas.

Me he sentido observada, en serio. Es increíble la de planos que le pueden sacar a una sin que se de cuenta, hoy mismo alguien me habrá estado viendo en plano medio y en plano general.

Luego me ha dado por pensar en la cantidad de veces que seguro que me han filmado y yo sin ser consciente... Y si las cámaras registran el audio ya ni lo quiero pensar.

Conclusión, que no voy a ser yo la que comience aquí una cruzada a favor de la intimidad y bla,bla,bla, sólo me ha llamado la atención algo que, al ser diario, se me había escapado.

Por cierto, hoy me dio por Killing in the name, ya ves...

Where is my mind?

Hay noches en las que dormir sería un lujo. Dormir para poder despertar de esa pesadilla. A uno le gustaría que todo eso no hubiera ocurrido. A uno le gustaría pulsar la tecla "Suprimir" sobre su vida. Ya que, cuando uno hace sufrir a otra persona, el más perjudicado es uno mismo.

Sí, es cierto, recuerdo perfectamente la noche en la que dejé de dormir. Un millón de brasileños vestidos de blanco, bajo la lluvia, en la playa. Gigantescos fuegos artificiales frente a le Méridien. Había que lanzar flores blancas en las olas y pedir un deseo que las divinidades concederían durante el año. Lancé un ramo sobre las olas deseando con todas mis fuerzas que todo se resolviera. Ignoro qué ocurrió: mis flores debían de ser feas, o los dioses debían de estar ausentes. En todo caso, mis deseos nunca se cumplieron.

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