No tinc por



Como todos los veranos por esta época, escribo desde el convento. Estoy en el sur, en mi amado sur, y este año la sra. Blenk ha vuelto a venir conmigo para acompañarme todos los días de mi retiro. Las monjas no me han dejado conectarme desde que estoy aquí pero hoy han hecho una excepción porque les he pedido -les he suplicado, mejor dicho- comunicarme con el exterior.

No tengo palabras ante lo que sucedió ayer. No puedo dejar de pensar en todos los muertos, en todos los heridos, en los niños presentes… Supongo que al haber pasado en Barcelona –mi ciudad de residencia, aunque no de nacimiento- todo se ha magnificado en mi cabeza y lo primero que he hecho hoy ha sido contactar con todos mis amigos y familia. Todo el mundo estaba bien. He respirado hondo. Pero no me he sentido tranquila, sé que es un alivio injusto porque nosotros estamos bien pero, ¿y el resto? ¿Y los que tuvieron la mala suerte de hallarse allí?

Y después Cambrils, mi amada Cambrils. Por razones que no vienen al caso explicar, estuve muchos años veraneando allí y sí, fui feliz, muy feliz en sus noches, bebiendo sus mojitos y comiendo su pescado.

Esta mañana he desayunado con un puño atragantado en la garganta. Después he limpiado el huerto y lo he regado, como cada día, pero era todo muy diferente. Había más silencio que nunca en el convento y la sra. Blenk caminaba nerviosa fumando un pitillo tras otro. Yo moría por fumarme uno, mas he soportado sin caer en ello, lo dejaré para cuando termine el mes, a la vuelta a casa.

Apenas he dormido, he pasado la noche en medio de malos sueños que reflejaban y describían mis peores miedo. No me jacto de ser la tipa más sensible ni la más impresionable del mundo, en absoluto, pero esto supone un antes y un después en mi historia. En la de muchas personas a las que conozco también, por desgracia.

Ignoro qué papel tiene el amor en todo este caos. Hace días que pienso en ella, como cada verano en mi retiro. Su imagen me vuelve siempre con fuerza en estos días y no puedo, por más que lo intento, apartarla a un lado. Sé que irá despareciendo poco a poco, sin dolor, sin que tenga que esforzarme. No deja de ser curiosa, a pesar de todo, la intensidad de su recuerdo tras trece años, aunque nunca hablemos y apenas nos enviemos algunos mensajes aislados.

Nunca entenderé el porqué de esta historia. Ni porqué motivo es la única chica del mundo por la que sería infiel, por la que lo habría sido en un pasado, en un presente y sé que también en un futuro. Hay besos que se desean de una forma que escapa a toda lógica pero que sabemos que son justos y que, por justicia poética, deberían suceder. Y eso no es engaño sino algo que se eleva por encima de todo lo oscuro y terrible del mundo.

Y Federico también murió fusilado hoy en su Granada…

(El tema que encabeza la entrada es maravilloso, buscad la versión original -no en directo- y escuchadla atentamente porque jamás os la podréis sacar de la cabeza de lo fascinante que es).

(...)


Elvis siempre me hace llorar



Me he pasado la tarde escuchando canciones de Elvis. He estado rebuscando los títulos que tiene en Spotify y no se acababan, no sabía que el Rey había grabado tantas y tantas canciones.

Y me he quedado en bucle con mi vida y con mis pensamientos. Y ahí sigo.

Post en directo escrito con capucha de camisa de cuadros rojos, negros y blancos (para no olvidarme de escribir)



Me pregunto si habrás encontrado la electricidad. Yo me levanto a veces convencida de que la he hallado pero otros días me veo disparando al azar a los retrovisores de las vespas. No sé si pensarás en mí en las tormentas, si ya te habrás acostumbrado a no verme, a no escuchar mi voz al teléfono. Si tus pasos sonarán afinados por las mañanas cuando vas a trabajar. 

Me pregunto, como el tipo de la canción, si cabe la posibilidad de que te pueda olvidar en algún momento, de que te vuelva a encontrar en algún incendio.

Donde explico por qué Martin Scorsese y George Harrison son unos malditos genios


 

Me estoy empapando de películas de Scorsese, ahora sería largo y aburrido explicar el motivo de mi intensa investigación. Por cierto, recomiendo Vinyl, que yo no soy de series pero creo que hay unas cuantas que es obligatorio ver (mi criterio es que no tengan más de tres temporadas y que sean actuales, nada de repasar antiguallas).

Así ha sido cómo me he topado con el documental que hizo Scorsese sobre George Harrison -el beatle más joven y místico- Living in the material world. Qué grande es este tipo, ¿que necesita que el documental dure 208 minutos?, pues venga, lo hace porque le da la gana y porque es Scorsese y sus pelis son larguísimas. Lo adoro.

Cada noche veo un ratito de documental y luego, durante el día, en mis trayectos de autobús, escucho los discos del beatle. Hoy ha sonado My sweet Lord y realmente tuvo que estar muy pirado para decidirse a sacar una especie de himno religioso que se canta como un mantra. En el documental lo explica muy bien. Y pese a todo eso, la canción se colocó en el número uno. Es un gran tema y hoy me ha emocionado mientras lo escuchaba, aunque yo no sea nada mística.

A eso me dedico en los días previos al cambio de estación.

Tal para cual



Me he pasado media tarde pasando trastos de una habitación a otra porque en un ataque novelescodespilfarrador he comprado unos cuantos libros (entre ellos el tan deseado de Gloria Fuertes, que estaba loca por él) y me he visto obligada a reordenar algunas estanterías.

He echado en falta un libro autobiográfico que me encantó: Cosas que los nietos deberían saber, de Mark Oliver Everett, el cantante de EELS. Lo recuerdo muy crudo, muy sincero, muy auténtico. Pero lo he debido de perder o tal vez se lo dejé a alguien que no me lo devolvió. Quién sabe. Fin del inventario.

He recordado mi domingo. Nos despertamos al mismo tiempo, nos quedamos en la cama como dos cachorros y nos levantamos, hambrientas perdidas, para desayunar. Pasamos la mañana mirando pisos de alquiler en Barcelona con un presupuesto de entre 2000 y 6000 euros. Queríamos saber qué tipo de viviendas tiene alquiladas la gente de bien. Por extraño que parezca, no nos gustó ninguna, o nos parecían catetas en general, o mal conservadas. En medio de la investigación descubrimos una historia que nos fascinó, la del edificio Walden-7

Montamos un aperitivo con unas Mahou -herencia de Madrid, que ya no queremos volver a beber ninguna otra marca- y nos pasamos un buen rato jugando al futbolín. Entonces, ella me miró y dijo: ¿te has fijado? En el piso de arriba se oye a un bebé llorar mientras que aquí sólo resuenan los golpes de la pelota del futbolín. 

Qué contrastes tienen algunas vidas, pensé. Somos dos adolescentes que nos hemos encontrado en el momento y en el espacio justos.

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