Un post en directo nada trascendental


Me he levantado a las nueve y poco. Mientras escuchaba "No es un día cualquiera" (mi programa de los fines de semana en RNE) he desayunado y he leído las noticias. Después he quedado para dar una vuelta con Elena y su bebé. He desayunado por segunda vez (un bocata de fuet catalán y un café con leche). Le he regalado una camiseta a la bebé y me han echado la bronca porque la consiento demasiado. A mí me da igual porque apenas queda verano y me ha parecido decisivo que ella luciera esa camiseta tan adorable. Se han ido a la hora de comer y yo he aprovechado para ir a comprar al Caprabo porque hoy hacían una oferta que pintaba muy bien: te devolvían todo el importe de tu cuenta en vales de dinero para gastar en tres meses. Pues vale, me he pulido treinta euros así que me han regalado tres vales de diez euros. El truco está en que sólo se puede utilizar un vale por día y en una única compra y gastándote un mínimo de treinta euros, vale, ahí es cuando te pillan, te has de gastar treinta pavos. "Que nadie da duros a cuatro pesetas", como solíamos decir antes del 2000. he colocado la compra y he decido pasar de la comida para irme a la piscina. Allí he estado un par de horas tomando el sol y bañándome totalmente sola. No entiendo cómo es que casi nunca hay nadie en esa piscina pero lo cierto es que a mí me va de perlas porque me exasperan los adolescentes en el agua. He escrito algunos mensajes y he pensado que tal vez sería el último baño del verano. Me he puesto un poco tristilla por tener esa certeza. La semana que viene comienzo a trabajar en mis casos y este otoño-invierno va a ser bastante duro, me han quitado la mitad de los casos que llevaba así que facturaré la mitad de los ingresos. No quiero preocuparme más de lo necesario por ese tema, por el material, porque es algo que no depende de mí, quiero decir que si mis superiores consideran que no soy tan eficaz como para destinarme un cierto número de casos pues bueno, oye, no puedo hacer demasiado al respecto. Supongo que en breve me pondré a buscar otras vías de ingresos. Como éste es un post en directo, de repente se ha puesto muy oscuro, como si fuera a caer una gran tormenta y sólo son las ocho y diez. Es en estos momentos cuando se me gira toda la piel y echo de menos un abrazo. OK, fin del momento blando. He regresado a casa, me he duchado mientras sonaba la Velvet Underground y he cocinado un plato de pinchitos con una rebanada de pan de pagès con tomate y aceite. He comenzado a ver una peli en Filmin pero la he tenido que dejar de ver porque me ha resultado insoportable, no voy a decir qué película es porque no deseo que nadie más la vez, de tan terrible que me ha parecido. Y yo no soy de las que se escandalizan con todo. Entonces he visto que estaba el remake de Muchachas de uniforme, la de 1931, la que se considera como la primera película lésbica de la historia. Esta versión es de 1958 y pinta bien, aunque creo que se hicieron más versiones como otra mexicana, creo recordar. La he dejado a medio porque tenía que hacer una llamada a una amiga que está hospitalizada este fin de semana, tiene algo y le están haciendo pruebas para saber qué puede ser. Me ha vuelto el miedo a ponerme enferma, no es algo que esté cada día en mi vida pero me vuelve a rachas, sobre todo cuando le toca a alguien de mi alrededor. Ya está lloviendo a mares y tronando, espero que no se vaya la luz y me quede sin terminar esta entrada. Oigo a la gente correr bajo mi balcón y sé que en el fondo me encantaría ser yo la que corre ahí debajo bajo esta lluvia espontánea. Pausa. Acabo de salir al balcón y se me han mojado las gafas y el pecho. Sería un momento de pitillo pero ya no fumo, bueno, miento, sólo fumo en ocasiones muy muy especiales así que si me veis fumar en vuestra presencia sentíos halagados o halagadas. A partir de este momento ya no sé qué más voy a hacer. Está tronando y sólo espero no angustiarme demasiado.










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