Tengo la cabeza llena de relámpagos



- ¿Edad de la primera regla?
- Doce.
-¿Fecha de la última regla?
- 20 de agosto.
- ¿A qué edad iniciaste tus relaciones sexuales?
- Veinte.
- ¿Tienes regla dolorosa? ¿Anormal?
- No.
- ¿Mantienes relaciones sexuales en la actualidad?
- No.
- ¿Has usado pastillas?
- No.
- ¿Algún otro método anticonceptivo?
- No.
- ¿Has tenido hijos?
- No.
- ¿Algún aborto?
- No.
- Muy bien, pues pasa detrás de cortina y quítate la falda y la ropa interior.
- Sólo tengo relaciones con chicas.

Si hay algo que odio profundamente es la visita al ginecólogo. No es porque me avergüence de nada, ni de mi cuerpo ni de lo que hago con él pero siempre hago la prueba de no decir con quién me acuesto para ver si de una maldita vez me lo preguntan al inicio de todo el interrogatorio, por si hay suerte. Nunca la hay, siempre presuponen que soy hetero y al final la conversación da un giro con mi confesión. 

¿En serio esta gente -que se supone profesional- no es capaz de reciclarse un poco? Alguna vez he optado por fingir que soy hetero porque te miran más cosas, y esto no es broma, muchos de ellos presuponen que si te enrolas sólo con chicas no vas a pillar nada. Qué despropósito.

Como soy una nómada de las consultas ginecológicas -sigo a la espera de una doctora bollo, ¿existe?- cada vez que acudo a visitarme tengo que repetir el historial sexual de mi vida. Es el precio que he de pagar por mi inconformismo.

Prosigamos. La prueba de la citología es la tortura de la época moderna, comparable al garrote vil, a mi entender. El hombre ha ido a la Luna, los móviles ya se pueden mojar, jugamos con la realidad alternativa... ¿De verdad no existe otro método menos doloroso que la maldita citología? ¿En serio? Es que no me lo puedo creer. 

La que me han hecho hoy ha sido la peor de toda mi vida, incluso he chillado del dolor y eso que yo tengo mucho aguante. Relájate, me decía la tipa, clavando su pupila en mi pupila azul (y yo pensando en Bécquer). ¿Cómo diablos me voy a relajar, si siento que me está reventando por dentro? Una no se puede relajar si tiene la sensación de que la está perforando el peor de los villanos.

Jamás me habían hecho tanto daño. No he podido ir al gimnasio e incluso he sangrado un poquito, por lo visto en algunas ocasiones es normal. 

He vuelto a casa escuchando a Tom Waits, un poco como un alma en pena. Las temperaturas han bajado en picado en mi tierra y el otoño se está colando ya en nuestras mañanas.


PD: Y aquí un cover muy interesante de Norah Jones de la canción de Tom Waits del inicio del post.

2 comentarios:

Dot Weems 16/9/16 19:16  

jo, qué cabreo todo

Carol Blenk 16/9/16 21:15  

DOT WEEMS,

Pues sí, suerte que hoy me encuentro ya bien...

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