DÍA 9 (Marilyn también quería ser invisible de pequeña)




Hoy he recibido un correo con esta canción de regalo. Acierto total, ese álbum de Blur me parece delicioso y este tema es de una genialidad que te mueres.

¿Cómo puedes saber si estás viviendo los mejores días de tu vida? ¿Existe ese concepto? ¿Se repiten los mejores días, tal vez? ¿No son únicos?

Tras mucho pensar, he llegado a la conclusión de que no existen los días mejores “únicos” sino que siempre se van a repetir, quiero decir, que todo son etapas. Resulta un tanto ingenuo, por lo tanto, afirmar “nunca volveré a ser tan feliz como en el 2010” o “la historia con esa chica fue la mejor de toda mi vida”. Pues no, es una estupidez absoluta porque no sabemos qué es lo que nos va a deparar la vida. Para lo bueno y para lo malo, claro, que esto tampoco es un manifiesto buenrollista, no soy de esas. Si he de vivir una pena negra la vivo dándolo todo aunque ya no muero de eso.

Hoy he probado el poder de la invisibilidad. He regresado a su casa y me he dedicado a espiarla. La he visto despertarse, ir al baño y mirarse el cuello. Por suerte, mis colmillos apenas le han dejado marca porque la mordí con mucho cuidado, succionando lentamente su sangre. Me he duchado con ella haciendo equilibrismos para que no advirtiera mi presencia y luego la he acompañado mientras desayunaba.  No podía apartar mi vista de su escote, de su cuello, de sus ojos. Creo que probar su sangre ha hecho que me guste de una forma diferente, no sabría explicarlo, es como algo más místico o profundo.

Después ha recibido una llamada de su novio y me he salido al balcón a fumar para no estar presente, me ha parecido abusar demasiado. Me he preguntado qué tipo de relación llevarían, en cómo la trataría, en cómo se divertirían juntos, en cuáles serían sus restaurantes favoritos. A mí siempre me ha parecido importante tener un restaurante predilecto con tu chica o con tu chico.

Luego se ha vestido y ha salido a comprar. La he acompañado a un Mercadona y le he lanzado un beso antes de irme.

No sé si esto que estoy haciendo es bueno para mí.

2 comentarios:

Paola Vaggio 8/8/16 00:48  

Yo también quiero ser invisible! Y escoger a una víctima. Me temo que yo no sería tan silenciosa. La verdad es que necesitaría un convento como el tuyo, o algo similar. Besos, Blenk!

Carol Blenk 8/8/16 17:27  

PAOLA,

No serías tan silenciosa como yo ni de coña ;)

Uf, estar veinte días en un convento es muy muy duro, créeme, aunque está bien probarlo alguna vez en la vida.

Un beso, Vaggio.

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