DÍA 8 (¿quién debe leerme en pleno agosto?)


Recorrí 419 kilómetros en poco más de cuatro horas. Salí a las diez de la noche de mi celda dejando el típico bulto escondido bajo las sábanas de la cama, a modo de coartada simple pero efectiva. Aquí todo el mundo sabe que no me encuentro todavía demasiado bien, que tengo temblores, que me paso los días tiritando y profiriendo frases sin demasiado sentido así que nadie me echaría en falta durante la noche.

A las dos y algo de la madrugada estaba ya caminando por Malasaña, con el corazón a mil y los ojos más transparentes que nunca. Entré en un bar y pedí una Mahou, deleitándome en retardar el momento que tanto estaba esparando, después me fumé un pitillo mientras observaba a los jóvenes pasar por la calle (debo mejorar lo de fumar con colmillos, aún no lo controlo).

Nunca había estado en su casa así que debía tener cuidado con no tropezar con ningún mueble o hacer ruido. Entonces pensé que tal vez había sido una imprudente ya que no había contemplado la posibilidad de que ella estuviera aún despierta a esas horas, al fin y al cabo no era tan tarde y sabía que a veces se quedaba trabajando hasta las tantas. Me detuve aguantando la respiración por unos segundos, el corazón me latía tan rápido que me acordé del relato de Poe, temiendo que el bombeo de mi sangre fuera tan estruendoso que la pudiera sacar de la cama.

Me asomé al dormitorio y allí estaba, durmiendo tranquilamente sobre las sábanas, sólo llevaba una camiseta blanca ceñida y ropa interior también blanca. Evidentemente, nunca la había visto así, nuestras otras citas habían sido siempre en lugares públicos y con ropa, claro. Me quedé parada, no era capaz de moverme, de repente me arrepentí de lo que estaba haciendo y me sentí una miserable. No por irrumpir en su casa sin su permiso, no por utilizar los poderes que sabía que tenía, no por hacer realidad lo que ambas nos debíamos desde hacía doce años.

Detuve mis pensamientos y me puse a observar todo lo que había allí: pósters de películas clásicas, su biblioteca, sus vinilos… Sonreí pensando en todo lo que nos unía, en todas esas intersecciones en las que siempre nos habíamos topado. Nunca había escrito sobre ella pero –ahora me había dado cuenta- siempre había estado en mis escritos, de una forma sutil, invisible tal vez, como eso que llaman intertextualidad. Ella había sido siempre mi jodida intertextualidad.

Volví a mirarla, esta vez más cerca. Me senté a los pies de la cama y le aparté un mechón de pelo rubio que le colgaba sobre los ojos. Después de tantos años su presencia seguía mareándome. Pensé que lo que sentía no era tanto un deseo sexual como el simple deseo de besarla. Tan sólo eso, abrazarla y besarnos una sola vez.

Nunca había dejado de gustarme. Siempre supe que jamás pasaría nada entre nosotras, nisiquiera un desliz, tampoco una historia breve, menos aún una relación. Sabía que nada de eso pasaría nunca pero siempre pensé que nos debíamos ese beso. Una sola vez.

Me levanté y me apoyé contra la pared, tenía mucho calor, notaba las gotas de sudor deslizarse por mi espalda. No podía seguir con aquello, no de esa forma. Si ella hubiera estado sola sí, pero sabía que tenía novio, uno de esos novios de verdad, de los formales, y eso es algo que va en contra de mis principios. No puedo irrumpir en la vida de otras personas de ese modo porque no es justo ni honrado.

Cada vez me sentía más mareada, necesitaba saciar mi hambre o acabaría desmayándome en su casa, lo cual sería la peor de las tragedias para mí en mi estado.

Le aparté el pelo y la mordí en el cuello.

De regreso al convento volví a pensar en el beso que nos debíamos, en cómo sería un beso que se ha deseado durante más de una década.

6 comentarios:

Diley 5/8/16 23:28  

este final es antológico.. con ese beso de colmillo nunca dejará de ser tuya..

Carol Blenk 5/8/16 23:59  

DILEY,

Tu comentario sí que es antológico... ¿En serio lo crees?

Un beso (sin colmillos) desde el convento.

Amicus 8/8/16 08:17  

(Sigue habiendo locas que leen a locas que escriben en agosto, tú tranquila por eso...)

Carol Blenk 8/8/16 17:30  

AMICUS,

Jajajajajajaja, por comentarios por el tuyo merece la pena la locura de escibir en agosto, si duda alguna ;)

Anónimo 17/8/16 20:09  

Algunas locas te leemos en plan sobredosis...
Uff q me pone leerte
Besos

Carol Blenk 25/8/16 20:47  

ANÓNIMO,

Las sobredosis de letras no pueden ser malas así que sigue leyéndome ;)

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