Día 4 (Loquillo, adoro esta canción tuya desde hoy)




No me encuentro bien, llevo en la cama desde ayer por la noche y no he logrado levantarme, le he tenido que decir a la sra. Blenk que me excuse ante las monjas porque hoy no voy a poder realizar mis tareas.

Me siento atontada, sin fuerzas, desganada y sin ganas de comer, creo que tengo fiebre, eso lo explicaría todo. O tal vez haya algo más. Gracias a un comentario en el post de ayer, me he dado cuenta de que la situación es más crítica que un simple catarro veraniego. Me siguen doliendo los dientes y hoy he descubierto que me están creciendo los colmillos. Pero para que esto se entienda debo remontarme a los hechos que sucedieron hace seis años.

Por aquella época adopté otra identidad –una historia demasiado larga y compleja como para mezclarla con ésta- y estuve viviendo durante un tiempo en un hotel, el Hotel Melancoisla. Recuerdo aquellos días repletos de hechos inexplicables, borracheras sin justificación alguna, encuentros con personas de lo más inverosímil y noches de deseo y sexo al límite de los límites.

Me enamoré de CM de la manera más visceral y salvaje que podáis imaginar. No nos conocíamos de nada pero me embrujó desde el primer minuto que nos vimos y pasé aquellos días tras ella como una zombi que deambula sin pensar por sí misma.

CM chupó hasta la última de la sangre de mi cuerpo. No podía salir de día, dejé de comer y comencé a arrastrarme por el hotel y por los alrededores –acantilados y más acantilados, el sueño de cualquier suicida- como una aparición. Estaba demacrada, cansada, sin fuerzas para escapar. Me hallaba –ahora lo sé- bajo el influjo vampírico de CM.

Por suerte, aquellos días terminaron y me recuperé. Limpié toda mi sangre y mi cuerpo se vio libre de aquella especie de enfermedad. Ella me dijo, la mañana en que nos despedimos, que en algunos cuerpos el virus podía brotar de nuevo seis años después.

Han pasado seis años. La historia se está repitiendo. Tengo mucho miedo de lo que pueda llegar a hacer. Estoy sola. Aquí estoy demasiado sola para controlar mis actos.

2 comentarios:

Paola Vaggio 5/8/16 01:40  

Pero si la vampira eras tú, no CM!

Carol Blenk 5/8/16 18:11  

PAOLA,

Es verdad, todo empezó con Elena Trueno que mordió a CM y entonces...

https://hotelmelancoisla.wordpress.com/2009/11/20/vino-tinto-y-unas-gotitas-de-sangre/

He estado repasando los hechos... qué fieros y sexuales fueron esos días, ¿verdad?

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