DÍA 11 (estoy en la mitad del encierro)


“Si alguna vez necesitáis una prueba infalible para saber cuánto va a durar una relación, observad cómo reacciona vuestra pareja cuando está con niños. Y fijaos en cómo reaccionan éstos al estar con él o ella: son listos de cojones y si no quieren acercarse a determinado adulto, suele haber un buen motivo”.

La cita es de Instrumental, de James Rhodes. Me ha llamado la atención porque, inconscientemente, es algo en lo que siempre me he fijado, en la manera en que se relacionan algunas personas con los niños. Está claro que hay adultos que caen fatal a  los críos mientras que otros son adorados por ellos.

No sé si algún día seré madre. Ya no me refiero sólo a madre biológica sino de las otras, de las que son madres sin tener un lazo de sangre (un hijo adoptado, una novia con hijo). Tampoco sé si sería buena madre, si haría las cosas bien o si sería un desastre total. El tipo de la novela, el propio James Rhodes, no era el mejor ejemplo de padre pero quería a su hijito a morir, ¿puede eso ser suficiente? En su caso creo que no ya que él tenía una lista de problemas demasiado larga como para estar al cuidado de un pequeño.

En dos ocasiones de mi vida he tenido el impulso de ser madre, así en plan serio. Y las dos veces salí huyendo como una liebre en fuga. Mi amiga E también se lo estaba planeando y, al igual que a mí, también le entraron las dudas y se quedó paralizada. Una tarde, entre cervezas, llegamos a la conclusión de que no habíamos seguido adelante porque estábamos solteras, si hubiéramos tenido un apoyo seguro que nos habríamos lanzado. Es un consuelo muy pobre, lo sé, el admitir que no somos capaces de hacer algo porque no tenemos a alguien al lado, bajo nuestro mismo techo. Supongo que eso dice muy poco de mí.

No sé si tomé la decisión adecuada y siempre he sentido que eligiera lo que eligiera no iba a ser lo correcto al cien por cien. Igual sí que lo habría hecho bien, al menos eso es lo que me dice Elena, que lo habría hecho genial, sin duda alguna.

O tal vez no, que por eso me quitaron la custodia de Jimena, la hija imaginaria de cinco años que tuve. Cómo la quería… sentía una devoción absoluta por esa cría.

Todo este rollo es para contestar a la pregunta que me ha hecho esta mañana en la terapia Sor Rocío, ¿te has planteado alguna vez ser madre?

Es una de las cuestiones más complejas que conozco.

2 comentarios:

Anónimo 17/8/16 20:02  

Pues es un tema si...
Yo sieeempre lo había pensado y solo hizo falta que me empujaran un poco
Y luego ya todo es rodaaar o perder la cabeza
Me encantaba leer sobre Jimena
Elena

Carol Blenk 25/8/16 20:46  

ELENA,

Yo nunca lo había pensado pero la vida y sus casualidades me hicieron planteármelo... Quién sabe, tal vez un día me tope con alguien como tú y entonces me ponga a "rodar y a perder la cabeza" con los hijos de otra.

Ay, mi pequeña Jimena, siempre la recuerdo paseando por el Retiro, qué madrileña era esa cría...

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