DÍA 3 (me he saltado los días 1 y 2)

Es mi tercer día en el convento. Este año me toca en el sur y con una novedad añadida: la sra. Blenk se quedará conmigo todos los días, algo inusual porque ella aborrece los conventos y todo lo que representan, calma y tranquilidad. Después de tantos años acabo de descubrir que ella no soporta el silencio, llevamos tres días juntas y he comprobado que no puede estar más de cinco minutos seguidos sin abrir la boca para comentar algo, sea del tema que sea. Yo, sin embargo, cada vez hablo menos y valoro más los ratos en los que nadie rompe mi calma momentánea.

Me siento culpable porque me gustaría estar absolutamente sola, sin que ella me dirijiera la palabra, sin que ella estuviera aquí. No sé si soy una buena persona por desear eso, por querer cerrarme en mí misma estos días y no saber nada del resto del planeta.

En la lista de tareas he vuelto a apuntarme a mantenimiento del huerto y del jardín, ya que no me interesa el resto de actividades como el cuidado de animales o la elaboración de dulces. Disfruto mucho viendo cómo crecen los tomates o limpiando las malas hierbas.

Las monjas de este convento son muy permisivas o están haciendo la vista gorda conmigo. Anoche empecé a ver el primer capítulo de Juego de tronos (sí, debo de ser la única persona ajena a esta serie así que he decidido intentar verla para, por lo menos, poder opinar). También he estado cazando bastante pokémones (estoy en el nivel diez) y ellas nisiquiera me han echado la bronca. Y ahora escribo esta entrada en mi celda, tranquilamente en el portátil que amablemente me ha cedido la sra. Blenk para que estos días pueda actualizar el blog (ella no sabe que tengo un blog, cree que escribo artículos para un fanzine). Creo que este verano no voy a tener que esconderme para mantener el contacto con el exterior. Incluso me he apuntado a un curso online en Coursera.

Ayer me di un golpe en la rodilla con la esquina de una mesa del siglo XIX. Me hice un buen tajo, me salió mucha sangre pero como me pilló sola no pude pedir una gasa o alcohol para curarme así que la sangre se me ha quedado seca en la herida pero sigo sintiendo dolor. Tengo fobia a la sangre pero no me mareé, creo que me tuve que armar de valor porque estaba sola y no me quedó más remedio que mantener el tipo.

Para acabar de rematar mis dolencias, hace días que me duelen los dientes, la parte superior derecha, en concreto. Es un dolor intenso, intermitente, no sé de qué me viene porque, que yo sepa, no tengo ahí ninguna caries. En el convento está prohibida la entrada de personal médico y no puedo salir a buscar un dentista así que debo aguantarme y rezar para que no vaya a más.

En ese momento me di cuenta de que estar sola es prácticamente lo único que te hace no decaer y salvarte de cualquier situación, por complicada que sea. Tener que recurrir a la ayuda de tu sombra suele ser el plan más efectivo.


2 comentarios:

Maine 1/8/16 11:30  

Ese dolor es fácil de diagnosticar: te están saliendo colmillos.

Feliz agosto.

;)

Carol Blenk 1/8/16 18:00  

MAINE,

Es justo eso, qué sabia eres. Feliz agosto para ti también.

Un beso ;)

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