Vuelvo a sentir que me escoltan mis centinelas, aquellos a los que despedí porque sentí que ya no los necesitaba



(El videoclip es realmente bueno)

Me he despertado muy cachonda. He pasado la noche soñando con Najwa Nimri, estábamos saliendo juntas, no sé qué tipo de relación era pero lo que está claro es que ambas nos deseábamos como dos salvajes. Teníamos que asistir a una especie de evento social, su madre también estaba allí e intentábamos darle esquinazo para poder enrollarnos. Recuerdo perfectamente la sensación de tener sus labios en mi cuello, de sentir su aliento y sus palabras en mi oído, ha sido uno de esos sueños tan reales que cuando te despiertas sigues atontada y no deseas levantarte. Joder, qué buena estaba en mi fantasía (he de decir que en mi vida real también me lo parece, creo que es una de las tipas más sexys del planeta). 

Nos hemos pasado todo el sueño mirándonos, rozándonos, poniéndonos cachondas la una a la otra. Su mirada recorría todo mi cuerpo y a mí me daban escalofríos. Era deseo en estado puro. Un regalo de sueño.

Luego, mientras desayunaba, he reflexionado sobre mi vida sexual. Siempre he tenido mucha suerte al respecto -no lo digo en plan pretencioso sino todo lo contrario, agradeciéndolo a los dioses- porque no he tenido apenas períodos de inactividad. De hecho, sólo recuerdo dos etapas en toda mi vida en las que no he tenido relaciones sexuales, una de tres meses y otra de cuatro. 

Igual necesito estar una época larga sola. No sé. O no. Después de tener un sueño así he de reconocer que el cuerpo se me está activando, también influye que la playa y la piscina me ponen mucho, es algo que siempre me ha pasado. Eso de tumbarte al sol, con la piel mojada y morena, el bikini, el calor, las gafas de sol que te permiten mirar otros cuerpos...

Que pase lo que tenga que pasar. Nunca me ha gustado forzar nada. Y menos buscarlo.

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