El día en que murió David Bowie (o el título que jamás se debió escribir)

Hola Blenk, no te doy los buenos días
porque tengo una mala noticia...
Ha muerto David Bowie

08:43 de la mañana. Éste ha sido el mensaje que he recibido con la inaceptable y cruel noticia. Me he sentado al ordenador sin saber cómo empezar, ni qué escribir, ni cómo sentirme.

He visto las noticias en la tele y la de Bowie no ha sido la primera. ¿En serio a alguien le importa hoy algún otro suceso? Yo es que no entiendo nada. El mundo va a ser una mierda sin él, igual alguien piensa que estoy en modo hiperbólico on pero es lo que pienso de verdad.

Me he pasado el resto del día vagando de pensamiento en pensamiento por sus películas, por sus videoclips, por sus canciones, por sus ojos... Escuchando los programas de Radio3 para no sentirme tan sola.

Creo que al final todo este sentimiento de pérdida tiene que ver con el tomar conciencia cada vez más de que envejezco. Sí, en el fondo la pena por su muerte es la lástima que siento al ver que mis referentes, ídolos o como se quieran llamar están desapareciendo (Mercury, Lou Reed, Bacall...).  Porque el tiempo pasa irremediablemente por ellos pero también por mí, por todos nosotros. Y eso duele.

Ver que se mueren tus referentes es como ver que se mueren tus abuelos o tus padres. Que es ley de vida, ya lo sé, pero esa ley siempre parece una de las más injustas.

Al irse Starman también lo hace mi imagen en una fiesta de fin de año, disfrazada de los setenta y con un rayo plateado pintado en mi cara -copia barata del suyo, claro; se desdibujan otros recuerdos en los que me veo bailando al borde de la extenuación sus canciones; pierdo parte de mi infancia en su inolvidable película que me lleva directamente a cuando era pequeña y me flipaba ese mundo fantástico y él, que era el rey de los Goblins en Dentro del laberinto (1986):




O más recientemente, cuando descubrí la versión en italiano de Space Oddity, en Tú y yo (2012), de Bernardo Bertolucci:



Sin Bowie perdemos emoción en este mundo, perdemos grandes canciones, perdemos belleza. Y nos quedamos un poco más solos y con un pedazo de música menos.

Es difícil elegir un solo tema pero podría ser éste, uno de mis preferidos (y que no es la primera vez que aparece en este blog):


 
Nunca dejarás de sonar en mi vida.

You're not alone

6 comentarios:

Elena Netalga 12/1/16 12:08  

Cuánta tristeza.
Que Bowie se muera es que todo se murió, se está muriendo o se morirá en algún momento.
Lloramos por todos los recuerdos que incluyen alguna de sus canciones como banda sonora, desde Love you till Tuesday hasta ★, que no puedo dejar de escuchar, mientras sigo llorando, e intentando entender.
Cuídese, Blenk.

Carol Blenk 12/1/16 12:38  

ELENA NETALGA, gracias por tus palabras. Desde ayer me siento como aislada, ¿sabes? La gente de mi entorno pasa bastante del tema, no les toca, y yo vuelvo a verme como una marciana, ni mejor ni peor que el resto pero más marciana que nunca.

Me he pasado el desayuno llorando mientras veía los videoclips de 'Lazarus' y de 'Blackstar', joder, es que se estaba despidiendo, me parece tan fuerte... Y al mismo tiempo tan bello...

Un beso.

Maine 12/1/16 16:28  

Yo también me siento triste y extraña desde ayer. Todos morimos, está claro, pero unos más que otros. Y de unos pocos no esperas nunca que vayan a morir. Y su muerte no sólo es la suya, sino un poco también la muerte de todos, el final de algo más grande.

Carol Blenk 13/1/16 13:30  

MAINE, me alivia leer tus palabras. Cuánta razón en eso de que unos mueren más que otros... Leí algo que me impresionó mucho acerca de su muerte: "If you're ever sad, just remember the world is 4.543 billion years old and you somehow managed to exist at the same time as David Bowie."

Ahora van a salir mil tuits genialísimos y mil recopilatorios y mil imágenes inéditas y mil fotogramas de mil películas desconocidas... Todo un negocio pero yo me quedo con eso de la suerte de haber coincidido en el mundo con él.

Not 13/1/16 13:38  

A mí también me ha dado una tristeza infinita, desde Dentro del Laberinto siempre me fascinó este hombre. A mi padre le encantaba y cuando era pequeña me regaló un cassette grabado de cuando él era estudiante. Siempre renegó del compañero que le había rellenado la cara B de la cinta con John Mayall.

Bowie era uno de estos personajes eternos que no esperaba que fuera a morir nunca. Descubrir a raíz de la noticia los vídeos de BlackStar y sobre todo Lazarus ha sido terrible.

Me ha gustado leer su entrada en el blog, srta. Blenk. Un saludo.

Carol Blenk 13/1/16 20:05  

NOT, muchas gracias por dejar tu recuerdo. Las cintas de casette son fascinantes, yo aún acumulo decenas sin saber qué hacer con ellas pero resistiéndome a perderlas. 'Lazarus' es un epitafio, no podría ser más claro. Espero que conserves el casette de Bowie de tu padre porque es un auténtico tesoro.

Un beso.

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