Enhorabuena, no tienes spam (en realidad, podría decirse que aún no has recibido el email de tu vida, que es parecido a la foto de tu vida, pero más jodido)


Night on earth, de Jim Jarmusch es increíble. Explica varias historias, todas tienen lugar en un taxi a las cuatro de la mañana, en diferentes ciudades del mundo. La vi al inicio del verano y me dejó fascinada, al igual que Sólo los amantes sobreviven. Y, encima, sale mi adorada Winona (además de que la banda sonora es de Tom Waits, ¿se puede ofrecer algo mejor?).

Le he vuelto a poner suavizante a la ropa. Anoche, cuando me fui a acostar, la habitación olía a limpio, a mar. Pensé que era un olor de hogar feliz, de hogar tranquilo, pero me dio mucha pena sentirlo estando sola. De repente me sentí muy inquieta, no podía apagar la luz y eran las dos de la mañana pasadas. Me dió vergüenza sentirme así, sentirme así por nada en realidad. Como una capulla. Una tremenda capulla. Una tremenda capulla que se atrinchera bajo sábanas blancas.

Echo de menos dormir acompañada, que me abracen cuando tengo insomnio, que me despierten con un beso real. A veces me da mucho miedo pensar en que no voy a compartir nunca más mi vida, mi casa, mis vinilos, mi tostadora, con alguien. O no volver a hacer esas estupideces que se suelen hacer cuando vives con alguien. Cocinar palomitas, por ejemplo. Cenar en el balcón. No recordar dónde has guardado algo. Hacer una paella. Pararte en una gasolinera a comprar pan. Invitar a cenar a tus amigos sin ser la única desparejada.

Todo eso sucedía anoche. Y pensaba en qué se debe hacer si alguien se siente así un sábado a las dos de la mañana.

Ni siquiera un pitillo.

Hubo un tiempo en el que este blog era ameno y yo escribía en él con una cierta gracia. A veces trato de censurarme para no dejar pasar estas miserias pero no soy capaz porque éste es el único reducto de mi vida que no ha admitido nunca falsedades.

Sé que la vida que importa es mucho más que esto pero hay noches en las que hasta los que vamos de fuertes nos rompemos un poco y se nos clavan algunas astillas.

Igual le sirve a alguien. La recomendación de la película, digo.


8 comentarios:

Blau 6/9/15 15:50  

A veces pienso si nunca más me acostaré besando, haciendo el amor o abrazando a alguien y me despertare besando, haciendo el amor o abrazando a alguien.

También pienso, a veces, que mejor estar así como estoy no vaya a ser que después me digan que no me quieren y vuelva al punto cero, que total es el punto actual pero sin dolor.

Igual te sirve, saber que no eres la única que se siente así.

Carol Blenk 6/9/15 19:06  

BLAU, justo eso, son las rayadas típicas... Sólo que has añadido algo extra, lo de volver al punto cero pero con dolor, eso es tan jodido... ¿Sabes? Creo que el truco es tratar de endurecerse al máximo, el cinismo, el vivir al día, no esperar nada del futuro, no sé, dicho así queda como negativo pero no lo pienso de ese modo, no sé si me explico. Se trata de vivir cada día asumiendo de una vez por toda que los Reyes Magos no existen más allá de nuestra infancia.

Gracias por comentar, siempre ayuda saber que una no es una marciana :)

Blau 6/9/15 19:59  

Te entiendo perfectamente, sé lo que quieres decir, pero tengo un problema con ello: soy una romántica. Y a pesar de que tengo una edad, no quiero perder la esperanza que algún día alguien querrá envejecer a mi lado, pasear de la mano por la Av. Diagonal, y te digo más, aceptará casarse conmigo. Ups, creo que sigo creyendo en los Reyes Magos ;-).

Detective, siempre sigo tus pistas. Si un día pasas por Bcn estaré encantada de invitarte un buen vermut y compartir teorías/rayadas típicas de la vida misma jajajaja.

Carol Blenk 7/9/15 11:58  

BLAU, claro, sé a qué te refieres... Y está genial pensar así, yo a veces lo intento, o más bien se me escapa porque tengo tendencia también a ese romanticismo pero... ahora lo peor que me pasa es que siempre siempre siempre tengo conciencia de que todo es efímero, que igual sí que hay gente que lo consigue pero tal como van las cosas yo creo que voy a ser siempre una sola. Estoy cada vez más cerca de asumirlo y de sentirme en paz con ello. Ahora a lo que aspiro es a ser una sola con buena compañía de vez en cuando :)

Tenemos un vermut pendiente, claro que sí, no lo olvido!

Sofía 7/9/15 21:02  

La recomendación de la película y las palabras. También sirven las palabras.
Qué sería de un blog sin ciertas miserias... El encanto no está solo en la amenidad. (Aquí una que lleva años enganchada en silencio a las narraciones de Blenk.)

Carol Blenk 9/9/15 11:59  

SOFÍA, muchas gracias por el comentario. Lo cierto es que es así, los blogs deben mostrar tanto la cara amable como la más oscura o la más triste, otra cosa sería falsear la realidad, ¿no? Nunca me he creído a los que afirman ser felices al cien por cien :)

Un saludo.

fiorella 9/9/15 12:30  

Opino como Sofía, las palabras , así dichas, escritas, nunca están demás y la vida es todo lo que nos pasa, o no?. Siempre te leo. La película la ví hace añares y me gustó mucho. Seguramente todo llegará, cuando menos los pienses. Si un día te pasas por este lado del charco grande, a las órdenes. Un beso

Carol Blenk 11/9/15 19:11  

FIORELLA, muy amable el ofrecimiento. Esa película me pareció fantástica y diferente, una pequeña maravilla, completa. Las palabras lo bueno que tienen es que quedan fijadas y luego, tiempo después, nos permiten ver en qué estábamos pensando en aquel momento.

Un beso.

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