Qué rabia de post, si yo fuera otra no me leería en días como éste



Que ya no creo en la gente,
Que tomo pastillas rosas,
Que me he vuelto nihilista,
Que no sé decir que sí.

Escuchar la canción de Dorian y no saber si prefiero la versión eléctrica o la otra, cambiarle algo la letra y no saber si soy la que narra o la que escucha a la que explica. Darle vueltas al domingo por la tarde y pensar que el tiempo se mide de una manera muy extraña, dependiendo de si llegas o te vas.

Preguntarte por qué diablos has tenido que despertarte de esa manera tan abrupta y desconcertante. Preguntarte también si existe alguien que se va a quedar a tu lado en los desayunos, en las Navidades y en los domingos astrománticos. Empiezo a creer que algo debo de hacer mal, soy un poco como esas estaciones de paso en las que tan sólo paran algunos trenes a horas muy marcadas, en días señalados. Pero que siempre las abandonan porque han de llegar a otros destinos.

También me pregunto por qué la de Russian Red tiene una voz similar a Anni B Sweet y Helena Goch. Ya, ya, que cada una tiene su estilo y sus matices, pero me parece curioso.

He vuelto a estar en Madrid. He estado un par de noches, un poco de paso, un poco por melancolía. He desayunado donde solía desayunar, he caminado por las mismas calles de hace siglos y he seguido temblando ante las mismas pistas. El último día lloré bajo las gafas de sol en la Puerta del Sol, esquina con Preciados. Unos cabrones con una orquesta se pusieron a tocar boleros sin piedad. Podría dibujar un mapa exacto con los sitios en los que he llorado en la capital. Una ciudad es más bonita cuanto más te apetece llorar en ella así que Madrid es lo más. Me siento muy feliz allí pero también muy sola porque me da la sensación de que tanta belleza se me desparrama de las manos, mi equipaje no soporta cargar con tanto, no sé cómo explicarlo.

Ojalá pudiera vivir en Madrid, empezar desde cero. Estudiar una carrera, comenzar un trabajo, tal vez incluso conocer amigos nuevos, aunque los antiguos son los que deseo conservar. Cambiarme de rostro, de ropa, comprar mil zapatos nuevos porque llevo demasiado en estas suelas. Dejar de leer las noticias.

Lo de las noticias me ha hecho recordar lo bien que se vive sin móvil. He estado dos días en un lugar aislado, con amigos, celebrando algo y no teníamos apenas cobertura ni Internet. Hemos hablado horas y horas, cerveza en mano, con los móviles fuera de la vista y ha sido perfecto. Eso me ha hecho pensar en la maldita manía que tenemos (y me incluyo, aunque sólo un poco) de consultar el móvil constantemente. Hace tiempo yo también era así y conseguí desengancharme (ahora lo puedo celebrar, por fin). Más allá de las adicciones, me fastidia hablar con alguien y que esté pendiente del móvil, me resulta muy frecuente y bastante penoso. Cuando me hallo ante esa situación suelo desconectar de esa persona y poco a poco voy bajando mi nivel de interés en ella. Como decía, el estar aislados me ha hecho reflexionar acerca de lo bien que se vive -aunque sea sólo se forma tempral- sin saber nada de la actualidad política, de los humanos malvados y de la predicción metereológica.

Casillas se ha ido del Real Madrid y eso también me da pena. En realidad hoy todo me da bastante pena. Creo que todos tenemos derecho a tener algún día de pena profunda.

Hoy, sin duda alguna, soy la peor de las compañías.

Que sueño con no soñar,
Que ya no me abrazo a banderas,
Que ya no recuerdo el momento
En el que empezó a darme igual
Estar en cualquier otra parte.

3 comentarios:

Anónimo 13/7/15 20:50  

Por si te sirve de algo, yo suelo priorizar así las cuestiones de mi vida:
Amar, elegir, confiar, decidir, olvidar, perdonar, creer, aprender, con los ojos bien abiertos. Con los ojos cerrados sólo soñar y besar. Con todo el derecho de tener tus días chungos. No eres perfecta, joder.
Un abrazo veraniego.

Say No More

Andrea 17/7/15 04:21  

Yo te lei y me gustó tu post. Te leo, pero creo que es la primera vez que comento. Saludos!

Carol Blenk 17/7/15 11:52  

SAY NO MORE, gracias por el consejo pero creo que no me sirve demasiado porque para estas cosas soy muy caótica aunque, curiosamente, para otras soy ordenada y racional en exceso... En fin, que sí, que todos tenemos derecho a tener días chungos, faltaba más :)

ANDREA, muy amable tu comentario, gracias. Y gracias por pasar por aquí y detenerte a leer.

Besos mil.

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