Tendré que confiar en los satélites (yo, que en lo único que confío es en las buenas canciones)



Me escribe una chica a la que no conozco preguntándome qué debe hacer: está enamorada de otra chica, es su amor platónico pero la aterra dar el paso. Se ha colgado de una hetero, algo terrible, todo el mundo lo sabe. No tiene nada claro el tener una posibilidad, por remota que sea, pero tampoco es capaz de olvidarse de ella.

Te contesto por aquí porque llevo días dándole vueltas a este tema, me ha hecho reflexionar acerca de la inutilidad de muchos de nuestros miedos. Además, igual a cualquier otra persona le sirve de ayuda, vete a saber.

Me enternece comprobar que todavía, en pleno 2015, hay gente que se enamora de alguien platónicamente. Me parece lo más alucinante y heroico de este planeta.  ¿Sabes qué te digo? Que te declares, que te tomes un par de cañas -o tres, o trescientas- y que se lo sueltes todo, tal cual lo sientes. Como una valiente con los ojos bien altos y limpios. ¿Qué es lo peor que nos puede pasar en esta vida? Morirnos, ¿verdad? Y eso no te va a pasar, está claro. Entonces, todo lo malo que te pueda suceder después de declararte no es nada comparado con la muerte. Hazme caso, declárate como una salvaje, con toda tu artillería, la pesada y la ligera, con los ojos bien pintados y los labios relucientes.

Declárate a esa chica porque, si no lo haces, tal vez dentro de muchos años te enteres de que ella también estaba colgada de ti. Es improbable, no nos engañemos, pero hay una posibilidad.

Y, créeme, esa sería una de las cosas más injustas y tristes que te podrían pasar jamás, porque no tendrás la segunda oportunidad de retroceder -será demasiado tarde para eso- y te irás a dormir con un cruel what if doliéndote sobre el pecho.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer