"Porque tú conviertes las curvas en rectas", como canta Santi Balmes

 
Todo comenzó al apuntarme al gimnasio. Llevaba dos años enteros sin pisar uno y, después de retrasar meses y meses la decisión, creí que ya había llegado el momento al comenzar febrero. Yo no quería convertirme en Nadia Comăneci (véase el videoclip del principio en el que, como curiosidad, sale Lourdes de Russian Red, que al final se besa con una chica), ni tener los brazos de Madonna. Simplemente quería ponerme un poco en forma, mejorar el físico, sentirme bien como antes, cuando practicaba Taekwondo.

Así que probé diferentes clases: Pilates, tonificación, mantenimiento, etc. A diferentes horarios y con diferentes profes. En una de las clases la profesora me dijo que no volviera a su clase, que yo podía aspirar a más, que esa clase se me quedaba pequeña, que estaba perdiendo el tiempo. Yo no podía dar crédito, había terminado reventada y para nada me parecía que necesitara más caña. La tipa siguió insistiendo hasta que perdí la paciencia y le dije algo así como oye, que tengo cuarenta, demasiado estoy haciendo, no puedo aspirar a más porque no quiero más, ¿lo entiendes? Entonces se disculpó y me confesó que no se había imaginado que tuviera esa edad, que le había parecido mucho más joven y claro, por eso me recomendaba algo más duro.

Seguí probando clases. Un día llegué la primera y me puse a hablar con la profe. Le conté mi situación y que estaba algo preocupada porque creía que en dos años había perdido todo lo que había aprendido con mi maestro coreano. Entonces me dijo algo que me hizo venir arriba en un par de segundos: no te preocupes, el cuerpo tiene memoria, volverás a recuperar lo que tenías.  

Así que el cuerpo tenía memoria... Evidentemente, me agarré a la frase como a un clavo ardiendo. Era justo lo que necesitaba para salvar mi crisis física, porque ahora sé que tengo una crisis física. Sí, soy consciente de que es uno de mis problemas páteticos de (ham)burguesa. Que debería preocuparme de otras cosas sin duda más relevantes pero no voy a ser una hipócrita -y menos aquí- y voy a fingir que no me importa.

Me preocupa muchísimo mi aspecto, no hablo de estar más o menos guapa, ni tampoco de correr cincuenta kilómetros al día a las seis de la mañana, ni de tener arrugas o canas, eso no me inquieta. No se trata de eso, simplemente quiero estar como antes y tal vez me haya obsesionado porque, en definitiva, jamás voy a volver a tener treinta y tantos. Y la vida ahora es otra cosa. 

Y cuando pienso en que me queda la mitad... Es una sensación muy triste porque tengo pensamientos muy confundidos y no sé si lo estoy haciendo bien, no lo sé. Me levanto feliz cada día pero es extraño porque al pensar en los cuarenta siento como si todo se fuera abajo como en un embudo invisible.

Todo esto a colación de la historia del gimnasio.

Hice una clase que me dejó medio muerta y a la que no pienso volver. Me dieron tanta caña que mi cuerpo tuvo una reacción por enfriamiento que acabó en catarro y culminó en una infección de la que hoy justo me han dado el alta. Lo he pasado mal por la fiebre, por los mareos... Y por pensar de nuevo en los cuarenta. Bueno, y por ser una sola, lo reconozco, es jodido estar enferma y sola. Es la primera vez que me ha pasado y me ha costado bastante remontar. Pero al final siempre se sale.

Problemas de (ham)burguesa, repito.

Por fin se ha terminado febrero, por fin.

8 comentarios:

Anónimo 2/3/15 22:13  

Por un momento he pensado que lo había escrito yo

Chavela 3/3/15 16:34  

Hola guapa :) Comparto, salto y sudo y siento cada una de las palabras de tu post. Como curiosidad te diré que la chica a la que besa Lourdes es mi prima Bea. Cuántos círculos tocando otros círculos que tocan otros círculos...

namaga 4/3/15 10:08  

Oh! nosaltres t'haguessim cuidat molt, em sap greu mil petons

Carol Blenk 4/3/15 12:54  

ANÓNIMO, vaya, espero que eso signifique algo bueno, al menos que existe alguien que ha empatizado con la experiencia que describo.

CHAVELA, ¿la Chavela que conozco? Pues qué ilusión :) Lo cierto es que cada vez creo más en la teoría de los seis grados o como se llame, me parece increíble cómo se relaciona a veces todo ;)


NAMAGA, no patiu! Per sort no va ser res, el que passa és que quan ho escrius sembla que tot es magnifica una mica ;)

Besos mil.

Chavela 4/3/15 13:21  

La Chavela que conoces, por supuesto. Y que ojalá algún día conozcas más en compañía de alguna de nuestras amigas puente, o sin ellas ;)
Abrazo

Francis Black 4/3/15 18:49  

http://www.scannerfm.com/delafe-sessions-2-locual-locualo-20-anos-el-masnou-1993-96/

Es un programa de radio sobre una discoteca a la que fui mucho hace años, te puede gustar.

Anónimo 7/3/15 22:57  

Algo más que empatía...taekwondo, 40, momentos de soledad, paso del tiempo demasiado rápido...

Carol Blenk 22/3/15 20:53  

CHAVELA, ¡por supuesto! Eso está hecho, con o sin las amigas puente, será un placer :)

FRANCIS BLACK, apuntada tu recomendación, me fío de tu criterio.

ANÓNIMO, mucha empatía entonces...

Besos domingueros.

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