What if...?

La historia contrafactual, llamada también historia alterna o historia virtual es el resultado de un ejercicio mental que responde a la pregunta «¿qué habría pasado si...?».


Algunos historiadores, tales como Niall Ferguson, han promovido la historia contrafactual como un método válido del estudio de la historia. Sin embargo, la historia alterna es también una fuente de ficción comparable con la literatura fantástica o la ciencia ficción, en lo que se denominan ucronías. 

Todavía muchos historiadores consideran la historia contrafactual como meras especulaciones y la historia alterna más como un caso para la literatura de ficción que para el análisis histórico académico serio.

(Fuente: Wikipedia)

Lo de la historia contrafactual -lo del what if de toda la vida- siempre me ha fascinado tanto como inquietado. Suelo hacerme demasiadas preguntas:

¿Qué habría pasado si...?
No hubiera contestado aquel correo.
Aquella mañana hubiera salido de casa con abrigo.
Hubiera estudiado aquel curso en Logroño.
Nunca hubiera empezado a fumar.
Hubiera aceptado una invitación para comer en una casa en Malasaña.
No hubiera roto aquel papel con un número de móvil.
No hubiera acudido a aquella fiesta en una ciudad lejana.

Los qué habría pasado si... son muy peligrosos porque te hacen sentir pequeño, con una vida que se te queda corta, que te aprieta como esas fundas ridículas de paraguas o de cualquier otro objeto en general -un saco de dormir, una  manta de viaje-, que siempre lo piensas, que el que diseña las fundas lo hace mal ya que van demasiado justas, pero igual tiene un motivo y han de ser así para que sean útiles.

Lo útil, bien lo sabes, es dejarte de historias contrafactuales y aferrarte a tu presente.


(La canción es para morirse de lo bella que es. Loquillo musica un poema brutal del gran Luis Alberto de Cuenca. Y duele de tan bueno).
Cuando vivías en la Castellana
usabas un perfume tan amargo
que mis manos sufrían al rozarte
y se me ahogaban de melancolía.
Si íbamos a cenar, o si las gordas
daban alguna fiesta, tu perfume
lo echaba a perder todo. No sé dónde
compraste aquel extracto de tragedia,
aquel ácido aroma de martirio.
Lo que sé es que lo huelo todavía
cuando paseo por la Castellana
muerto de amor, junto al antiguo hipódromo,
y me sigue matando su veneno.

2 comentarios:

Maine 6/12/14 21:40  

Es un tema que también me ha fascinado siempre. Creo que los fantasmas de lo que hubiese sido nos miran desde cada esquina que no doblamos, desde detrás de cada puerta que no abrimos, y se preguntan qué forma habrían tenido de ser reales. Nos miran y quizá nos preguntan por la vida que les negamos. Pero no podemos contestarles, no lo sabremos nunca.

Te dejo la compañía de T. S. Eliot:

"Lo que podía haber sido es una abstracción que queda como perpetua posibilidad sólo en un mundo hipotético. Lo que podía haber sido y lo que ha sido apuntan a un solo fin, que está siempre presente. Hay eco de pisadas en la memoria allá por el pasadizo que no tomamos hacia la puerta que nunca abrimos (...)."

Carol Blenk 7/12/14 13:16  

MAINE, ese "nos preguntan por la vida que les negamos" me parece sobrecogedor. Sin duda es un tema que invita a darle muchas vueltas a la cabeza, de esas en bucle, de las que a veces te impiden salir justo de ese bucle y observarlo todo con neutralidad... Aunque, ahora que lo pienso... ¿a quién demonios le interesa la neutralidad?

Fantástico fragmento de T.S. Eliot.

Un beso.

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