El consumismo te lleva a la tristeza más tonta o a la felicidad más tonta

Me he comprado un belén de esos modernos de Playmobil y he pasado buena parte de la tarde montándolo. También me he comprado dos botellines de zumo de tomate Big Tom -que me vuelve loca- y un panetone relleno de chocolate. Lo he abierto y he merendado un buen trozo. Me he quedado mirando el belén y he pensado que quedaba realmente bonito. Me he puesto algo triste porque todas esas cosas me han parecido bellas, con emoción, con alma, pero estaba sola y no lo podía comentar con nadie. Sí, claro, ahora el rollo ese de que hay que saber estar sola y apañarte en el mundo por ti misma y ser fuerte e irte a dormir sin ningún beso. Claro que sí, que lo de las medias naranjas es una de esas mentiras que consuelan y tal, porque nadie debe de necesitar a nadie para ser feliz ni para habitar en este planeta.

Pero a veces es jodido, a veces es realmente jodido.

Y ahí estaba yo sola a las seis de la tarde merendando panetone italiano y preguntándome qué será de mi vida, qué será de mi 2015. Y el panetone estaba realmente delicioso. Y puedo pagar las facturas, y no me duele nada, y tengo gente a la que llamar pero a veces, repito, los días se te hacen cuesta arriba y te enfadas un poco con tu sombra, que no se separa de ti y que te llena de pensamientos grises.


2 comentarios:

Anónimo 5/12/14 18:52  

Me encanta como escribes. Nunca dejes de hacerlo!

Carol Blenk 5/12/14 18:54  

ANÓNIMO, gracias, eres muy amable :)

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