En 1978 nacieron dos maravillas y una de ellas es Grease


(Grease es una de las mejores películas de la historia. Aquí uno de los momentos más torturados de Sandy y que he recordado esta mañana. El plano final con la piscina hinchable es uno de los planos más indies de la historia del cine).

En el momento actual, si no ves series televisivas eres un marginado. Me explico. Todo el mundo ve series, miles de capítulos, cientos de temporadas, infinitas ficciones. La gente las devora, las engulle sin masticar, y entonces las sacan a las terrazas, a las conversaciones de pitillo en el descanso del trabajo, en las mesas de los bares mientras se desayuna... Y si no las sigues te quedas fuera. Y te aburres soberanamente porque, claro, no te enteras de nada, no entiendes las tramas, no te hacen gracia los diálogos memorizados y repetidos en voz alta, no te generan intriga los finales de temporada. 

¿Qué está pasando? Esto es una plaga y me da mucho miedo. En poco tiempo la gente no tendrá ningún otro tema de conversación, nadie comentará el último disco de Nacho Vegas, el último libro de Murakami, el último beso que te has dado con esa chica. Serán temas aburridos que no interesarán a nadie, que no pasarán por el infame Twitter -abajo las síntesis de 160 caracteres, arriba los blogs prolijos- y que se quedarán en tu pensamiento porque cualquiera se atreve a hablar de esas cosas con el resto de adictos a las series.

Y aquí uno tiene dos alternativas: o bien ponerse a ver series como un loco para, simplemente, poder participar en las conversaciones diarias; o bien pasar de todo siendo consciente de que será un marginado en las charlas de ficción televisiva. Otra opción es que te pase lo que a mí, que veo poquísimas series pero resulta que las que veo no las ve nadie y, por lo tanto, no puedo compartirlas con nadie. Debe de ser mi sino. 

Lo tengo muy claro. La próxima vez que se inicie una de esas interminables conversaciones me levantaré y me iré a pensar en mis cosas. Tal vez recordaré cuando se hablaba de Twin Peaks, de Friends o de Doctor en Alaska. Pero sin esta adicción enfermiza y pesada que existe ahora mismo. Me resulta del todo insoportable.

Así que paso aún más de las series. Me seguiré centrando en las películas y en los directores que descubro como, por ejemplo, Jean-Marc Vallée. Un crack.

2 comentarios:

Anónimo 30/9/14 12:23  

Entre las dos maravillas segurisimo que es mucho mas interesante la otra, y eso que me encanta Grease, jaja.

Saluditos extremeños

Carol Blenk 1/10/14 17:22  

ANÓNIMO, exacto, al menos para mí :)

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