Nadie encaja conmigo

Ya he vuelto a casa. Una casa en la que ahora sólo se fuma en el balcón. Una casa que ahora me gusta con locura. Una casa en la que a veces me tropiezo conmigo misma a pesar de que he estado estudiando muchos meses cómo aprender a evitarme.

Este verano la estancia en el convento no me ha servido para demasiado. Broncas diarias con las monjas, pérdida de dos kilos, tan sólo dos libros leídos, ése ha sido el austero inventario.

El lunes empezará septiembre de nuevo, como cada jodido año. Trato de alargar el verano, mis ganas de ser feliz, mi empeño por sentir que todo se acopla, que la máquina funciona, que nada chirría. En sábados inútiles como éste siento que todo el mundo que me rodea encaja menos yo, la pieza tarada de serie.

Sigues siendo una sola. Y ya está, Carol. Y no le des más vueltas. Y no te obsesiones con no tropezarte contigo misma porque te va a seguir pasando y nadie va a tener la valentía de salvarte, que el mundo no está montado de esa forma, y nada va a suceder para que tú te dejes caer sin red en ese jodido mes de septiembre que ya estás empezando a odiar con todas tus fuerzas, porque hacerse preguntas cuando uno está en modo bucle es muy peligroso y entonces piensas en llamar a Ewan ya que él es el torturado rey y siempre te entiende, siempre te abraza cuando toca -nadie sabe abrazar, joder, nadie sabe cuándo hay que estampar un buen abrazo- pero Ewan ahora tiene una novia formal que se llama Margaret, pobrecillo, que yo sé que él ya se ha enamorado de ella y Margaret es una destrozaalmohadas en toda regla, una tipa más fría que el Polo, pero él se empeña en que ya es su chica y yo, sintiéndolo mucho, le digo con todo el cuidado del mundo que no, que ella no es su chica, que seguramente nunca lo va a ser porque este tipo de chicas tienen el alma hipotecada consigo mismas y nunca dejan a nadie que se acerque de verdad, y la pena que siento por mi amigo es muy profunda, tanto que hasta lloro un poquito por él, porque estas situaciones se ven muy fácil desde fuera, que cuando lo jodido te toca a ti tú también caes en los mismos errores aunque, no obstante, decido escribirle una mini carta a Ewan para aconsejarle que no se fíe de nadie más que de sí mismo porque al final no hay nada sincero y limpio, y por supuesto el amor no se salva, tal vez eso sea lo peor de todo, que caemos como imbéciles en algún momento de nuestras vidas, aunque lo importante es darse cuenta y entonces salir corriendo con la dignidad que nos sobre bien agarrada, y es que Margaret fuma como fuman los mentirosos y de eso me he dado cuenta en seguida, que puedo ser muy lenta para algunas cosas pero capto bastante bien el lenguaje no verbal, y ella no le conviene, Ewan, mi vida, mi chico guapo y perdido, todo esto te lo digo para evitarte dolor, que al final es lo que va a llegar y de nuevo el pasar por todas esas mierdas de fases, la negación, la rabia, el esconderte del mundo, el tiritar solo por las noches, el buscar a los monstruos bajo la cama para asegurarte de que has de seguir durmiendo en el sofá...


5 comentarios:

E. 30/8/14 15:00  

Resulta inverosimil que nadie se enamore de ti, detective.

Blau 30/8/14 19:21  

Una detective de tu valía no puede decir eso. Emprende la búsqueda desenfrenada de tu encaje, aunque sea imperfecta.

Carol Blenk 31/8/14 21:39  

E, bueno, eso nunca se sabe, ¿no? Sólo me baso en que nadie me regala flores...

BLAU, ¿búsqueda? ¿desenfrenada? No, no, los mejores hallazgos llegan solos, créeme :)

Skuld 2/9/14 01:25  

Si al final encajar es como un puzle, qué haces? te sientas y lo miras, o lo desarmas y vuelves a empezar? un saludo

Carol Blenk 2/9/14 21:00  

SKULD, pues no sé qué sería lo mejor... Yo, desde luego, soy de las que arman y desarman, no podría quedarme impasible.

Un saludo.

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer