Éste es un mundo en el que nada nunca se resuelve

-->

 
Dentro de unos días hará justo un año que terminé la novela. Y ha tenido que pasar otro año para que haya reunido el valor suficiente para hacerla llegar a las manos que la deben tener. Ahora me muero de la vergüenza al pensar en la historia porque me parece muy tonta, muy de amoríos, infidelidades, y pensamientos torurados pero… es lo que escribí y en ese tiempo es lo que me pasó por la cabeza. Y me gustaba, y disfruté al escribirla. Y lograr poner el punto y final me hizo sentir bien conmigo misma porque fui capaz –por primera vez en mi vida- de terminar algo que me importa realmente.

En el convento tengo mucho tiempo para pensar. Demasiado. La otra noche la pasé revisando mentalmente amigos y conocidos. En una lista coloqué a los que están solteros y en la otra a los que han formado una familia, bien sea en pareja o solos con hijos. La primera lista estaba en clara desventaja con respecto a la segunda.

El siguiente paso fue imaginarme a mí en ambas listas. En la primera de ellas me veía como a Rust Cohle, el detective de la serie True detective, que me tiene absolutamente fascinada. En la segunda lista me veía con una familia indeterminada, tal vez con un par de hijas… Y si pudiera recuperar la custodia de Jimena, ya tendría tres. Sí, una vez tuve una hijita pero, al igual que al lince ibérico bebé, la perdí. Eso es una historia pasada, muy antigua, pero sucedió una vez.

Me veo muy diferente en las dos listas. Es evidente que se trata de dos situaciones vitales totalmente opuestas y ahora, con los cuarenta recién cumplidos, siento un desasosiego difícil de explicarle a nadie. Tal vez por eso lo oculto, porque no me veo capaz de concretarlo, y tampoco creo que nadie lo pueda entender ya que hay sentimientos que verbalizo muy mal.

Miro las fotos de antiguos compañeros del colegio en Facebook y los veo sonrientes en sus playas y en sus montañas con sus hijitos y sus parejas, siempre felices, siempre abrazándose, siempre besando. Observo entonces mis fotos y me parecen las de una tipa de veinte años. Con sus cervezas, con sus pitillos, con su moreno de piscina y sus nuevos zapatos de tacón. Y me hago muchas preguntas. Y no sé cómo contestarlas.

Y me encanta Rust Cohle pero está solo. Nadie se queda con él. Él no se queda con nadie. Apenas sonríe. No tiene fotos de familia. Bebe sin cesar. Fuma sin cesar. Se tortura sin cesar.

Y me inquieta pensar en que puedo ser Rust Cohle, en que tal vez ya soy un poco como él. Y no poder hacer nada para impedirlo. Probablemente, no querer hacer nada para detenerlo.

“Éste es un mundo en el que nada nunca se resuelve. Alguien una vez me dijo: ‘el tiempo es un círculo plano’. Todo lo que hemos hecho y todo lo que haremos, lo repetiremos una y otra vez.”

4 comentarios:

Maine 14/8/14 12:43  

Y por si fuera poco, cada vez quedan menos divas que lo iluminen...

https://www.youtube.com/watch?v=sVmdQontEs4

Los antiguos compañeros de colegio con familias felices son el tipo de personas más aburridas del mundo, no creo que haya nada que envidiarles.

Una recomendación literaria, si no la conoces, ahora que tienes tiempo: "Justine", de Lawrence Durrell. Te hará una compañía insustituible.

:)

Carol Blenk 14/8/14 13:20  

MAINE, qué tristeza sin Lauren Bacall, estoy convencida de que esto marca un punto de inflexión, me da mucha pena a pesar de que sé que es algo inevitable. Y esa secuencia... Cielo santo, me recorre un escalofrío cada vez que la veo.

Lo de las familias felices... Tienes razón, lo sé, pero es algo en lo que últimamente pienso. ¿Me imaginas con mi propia familia, Maine?

Apunto tu recomendación, si no tengo tiempo ahora lo dejaré para más adelante. Gracias.

¿Algún día volverás a tener un blog? :)

Anónimo 16/8/14 17:18  

Carol, llevo leyendo tu blog desde hace muuuuucho tiempo. De manera intermitente, eso sí. Pero cada cierto tiempo siempre vuelvo. Me acuerdo de ti y me digo, ¿qué será de Carol? Vamos a pasarnos un rato a ver qué nos cuenta. Y siempre es interesante. Y descubro muchísima música contigo. Y a veces, como en este post, me siento muy identificada. Y eso es lo que engancha. Así que tu novela enganchará a todo aquel que se sienta identificado. De eso se trata, de conectar. Es imposible conectar con todo el mundo pero verdaderamente posible conectar con muchos. No eres igual ahora que cuando escribiste tu novela, ¡estaría bueno! Si dentro de un año leo este comentario seguramente diré "anda que la parrafada que le solté a Carol". Pero es lo que quiero decirte ahora, no dentro de un año.

Y escribes genial, chatunga. Dudo mucho que tu novela no sea un éxito.

Saludos,

Noelia.

Carol Blenk 1/9/14 21:03  

NOELIA, ¡perdona! Estaba en el convento cuando recibí tu comentario y no te contesté, espero que no pienses que soy una maleducada, no hay nada que me moleste más que no contestar a los que pasáis por aquí.

Agradezco mucho tu comentario y que pases por el blog, que me leas y que esté presente en tu rutina diaria, me parece algo fantástico y casi mágico.

Espero seguir dando motivos para que me leáis.

¡Un abrazo gigante!

Banda sonora del blog

Las canciones que aparecen en el blog

Follow by Email

Sección reivindicativa

De otro planeta

Carol

La pertenencia, Gema Nieto

Seguidores

Desaparecer