"Cuando el film se venga abajo, Johnny, recuérdame"

 Una chica que se mete un balazo en la cabeza y de ella salen mariposas rojas. Sí, las mariposas son cursis a morir pero depende de quién las pinte o cite pueden quedar bien. Claro, lo de siempre, que todo depende de cómo lo aliñes. Que no es lo mismo decir un te echo de menos que un te echo de menos, joder. Todos hemos querido a veces meternos un buen balazo o saltar al precipicio a la mínima oportunidad. En Formentera recuerdo que había uno de esos rincones inverosímiles en los que los acantilados parece que te llaman, y también en Menorca, en la cova d'en Xoroi, que ahora es un sitio bastante vulgar, nada que ver con lo que era hace veinte mil años.

A veces me pregunto cuán sola se siente la gente. No hablo de gente concreta, ni la conocida. La gente así en plural, todo el mundo. Me pregunto si beben a solas, si lloran al ver las noticias o cuando escuchan una canción determinada. Si todos hacemos las mismas rutinas, si las cumplimos como soldados obedientes. Si se plantean qué han hecho con su vida. Si son felices, si lo fueron, si lo podrían haber sido, si lo van a ser.

Qué jodido es el condicional. A mí me ahoga siempre ese tiempo verbal, me pone muy triste, me hunde usarlo. Huyo de él pero a veces es más rápido y me atrapa agarrándome por la capucha de la chaqueta. Como un perro malo.

Echo mucho de menos Madrid. Pronto hará un año que estuve allí por última vez y siento que ha sido demasiado tiempo. No vale la pena dosificar los buenos momentos, ni ahorrar, ni cuidar ciertas prendas porque el fin será el mismo: desaparecer. Necesito ir a Madrid. O voy o muero de la pena.

La señora Blenk me ha vuelto a plantar las macetas que se me había marchitado. Ahora las tiene en proceso de vigilancia, hasta que estén bien agarradas, y luego podré llevarlas a casa. Me pone triste no saber cuidarlas. Como me abate cada vez que las protectoras me alejan de alguna de mis mascotas. Tuve un pingüino (Steve) que comía salchichas de frankfurt, un lince bebé (que se dormía con canciones de los Stones) y un caballo llamado Noneim. Se los llevaron a todos. Soy una tipa que pone en peligro las vidas de sus animales bebé. Como la canción de Los Planetas, esa que dice lo de no voy a decir que cuidaré de ti, ni siquiera sé cuidarme, es posible que sea yo quien necesite que lo salven.

Puede parecer un post en modo deprimido pero en absoluto. Lo que sucede es que cuando escribo en directo sale todo así, a ráfagas rápidas, y no corrijo nada ni elimino nada, es como si me pusieran un embudo en la garganta y luego me embotellaran todas las palabras.

Me voy a comer. Los torturados, cuanto más se torturan, más comen.

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