Ya no quedan genios de repuesto (cuando se marcha el último de los poetas malditos)

Hace algo más de nueve años dejé aquí un poema de los que más me gustan de Leopoldo María Panero, que hoy ha fallecido. La sensación que tengo es de extrañeza, de pensar que se están muriendo muchos de los grandes y, ¿qué va a pasar ahora? Ya no quedan genios de repuesto. La familia Panero siempre me fascinó, como esas historias turbulentas que te cuentan y se quedan en algún hueco de tu alma para siempre.

Ahora Leopoldo María se pondrá de moda entre los modernillos intelectuales, rescatarán El desencanto, ese documental maravilloso (Michi dijo algo así como que de una historia vulgar se había sacado una leyenda) y lo enlazarán en sus facebooks, en sus tuiters... Y todos se pondrán de acuerdo en subrayar la grandeza del poeta. Bien, una vez más llegarán los elogios cuando el protagonista de ellos ya no los podrá saborear.

Leopoldo María Panero, más allá de la locura, era la imagen más punzante de la soledad. Descanse en paz.



"En la infancia vivimos y después, sobrevivimos."

3 comentarios:

arponauta 6/3/14 13:21  

fascinante Panero. muere también algo de mí hoy, sí.

Carmen 6/3/14 22:43  

A mí me lo "presentaron" Lola y Amalfitano en Mondragón, en aquella locura de 2666.

Era un bruto muy vivo y muy triste. Buen viaje a Leopoldo.

Un abrazo para ti, bonita.

Carol Blenk 8/3/14 21:38  

ARPONAUTA, es curioso, pero tienes razón, yo también siento que hemos perdido algo irrecuperable.

CARMEN, tendrá un buen viaje, seguro. Me alegra mucho saber de ti :)

Besos mil.

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