El rayo que no cesa

He descubierto una canción de Extremoduro que no conocía y llevo dos días escuchándola en bucle. Me parece como uno de esos tesoros que deseas que jamás se gasten. Tiene muchos cambios de ritmo -como en las mejores épocas- y una letra tremendamente poética, justo para ponerte la piel de revés.

Mi madre ha salido al balcón a decirme adiós con la mano y me ha tirado dos margaritas rojas, pequeñas. No esperaba ese gesto y las he cogido como cuando te cae el ramo de la novia en la boda que, por cierto, a mí jamás me ha caído así que supongo que seré una soltera eterna.

He comenzado a caminar y a pensar, otro día más, en mis asuntos. En lo bien que se está ahora en la calle, en la pereza que dá trabajar, en las ganas inmensas de perder el tiempo leyendo mil novelas o viendo mil películas o simplemente fumando un cigarrillo en el balcón mirando los tiestos. Cuando caminas, los pensamientos son diferentes a cuando estás tumbado o sentado, eso lo tengo cada vez más claro. Lo sé porque cuando camino pienso en ti de otra manera, como más salvaje, más rápido, acelerando el paso justo en el minuto 05:13, como si fuera una fugitiva a la que persiguen por todas las fechorías cometidas a lo largo de la vida, pero segura de mí misma porque conozco todos los callejones secretos en los que podré esconderme para ponerme a salvo de los malos invisibles que siempre están rondándome, ya que ahora intuyen que es importante derribarme pero no pienso dejarles porque es necesario mantenerme fuerte y ágil para seguir pensando en ti durante el camino ya que sólo me importa el viaje, el trayecto, no el objetivo, no el final, porque eso es lo de menos, que lo de más es ahora lo que cuenta y saberte al otro lado de esta calle es lo mejor de todo, aunque hoy se me haya olvidado pintarme los labios, no va a importarte, no perderé ningún punto, seguiré avanzando cada vez más rápido, y justo me acabo de dar cuenta de que no quería escribir un post en directo, otra vez se me ha ido de las manos, y también se me ha ido de las manos, o del teclado, la puntuación, porque ahora ya no me veo capaz de añadir ningún punto, ni seguido ni final, porque pensar en ti es justo eso, pasar de los putos puntos, de los suspensivos no, por supuesto, que esos me gustan mucho porque son los más sexis, y me veo capaz de seguir corriendo hasta llegar a tu casa, despeinada y sudando, como en ese videoclip que tanto me gusta, de ese tipo que se pasa toda la canción corriendo, así lo hago yo, hasta llegar a tu casa, y quedarme bajo tu ventana y entonces confesarte, aunque no sea nada original, que no hay un sólo día que no quiera verte.

4 comentarios:

Anónimo 3/4/14 03:46  

¡Detective! Me conmueven tus entradas a lo Sarah Kane...

Carol Blenk 7/4/14 18:09  

ANÓNIMO, gracias por ese comentario, a mí sí que me conmueven este tipo de comentarios ;)

4.48 26/7/14 00:51  

Hola Detective,

Ahora sí, te cuento: Hoy de algo me sirvió el Random laboral: en alguna de las misiones del día me topé con una noticia que comenzaba con: “Psicosis. 40 minutos de crisis mental”. Lo primero que me vino fue Hitchcock y creí que sería otra reciclada puesta en escena; sin embargo, en la tercera línea se definió mi plan de viernes por la noche: “4.48 Psicosis es una pieza interdisciplinaria que se adentra…”
Y a la Holden Caulfield, me habría encantado que fueras mi amiga para poder (si no llamarte) dejarte un WhatsApp y compartirte la emoción.
¡Raro! Si fueras mi amiga y no hubiera coordenadas trasatlánticas de por medio, te habría invitado.
De cualquier manera, te cuento qué tal.

Te leo,

Carol Blenk 10/8/14 20:46  

4.48, gracias por acordarte de mí. Ya me he informado de qué trata la obra, lo cierto es que pinta muy bien aunque supongo que es la típica obra que te deja tocada, no debe resultar nada indiferente... Tengo pendiente a Sarah Kane, aunque en estos momentos de mi vida creo que prefiero alejarme de todo lo turbulento :)

¡Un saludo!

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