Una gran noche con un título pequeño porque siento que camino de puntillas

El fin de semana ha sido tan intenso que no he podido ni escribir, así que éste es el post número 1066 cuando podría haber aumentado más la cantidad de entradas.

Los amigos de verdad son los que te llenan la casa de risas, de cervezas, de vino tinto y de canciones de Russian Red. Los que te emocionan cuando salen al balcón a fumar contigo y te explican que se han enamorado con la misma intensidad que hace quince años. Y tú los escuchas y te emocionas también, en paralelo a ellos, y les haces mil preguntas mientras se ponen otra cerveza y se encienden otro pitillo.

Y tu casa se pone a rebosar de cartulinas de colores y pegamento de cola porque todos estáis medio locos y habéis decidido escribir deseos para el año que viene, que estáis hasta los mismísimos del 2013, que casi os vence la tristeza aunque al final no, porque por suerte os habéis sujetado los unos a los otros, como quien rema en medio de un temporal insesperado.

Y cuando se marchan a la hora de la cena, te quedas sola recordando sus risas y entonces lloras un poquito porque se te ha puesto un nudo en la garganta y rezas para no perderlos nunca porque ahora sabes que son un tesoro precioso, aunque la expresión sea una jodida frase cursi pero ya te sabes el truco de insertar un "jodida" en medio para eliminar posibles cursilerías.

Y acabas escribiendo en directo justo cuando deseabas cerrar el post porque la intención era irte a dormir a una hora prudente pero lo cierto es que esta noche ya no existe ni prudencia, ni cobardía ni redes que te sostengan.

Descubriste una frase que se te ha metido por dentro y te ha hecho ver lo que tenías delante de tu cara: no renuncies a algo que no puedes dejar de pensar ni un sólo día.

Y resulta que es una sentencia un tanto vulgar y manida (la has buscado en Google) pero te parece que es deslumbrante y decides tenerla en cuenta ya que esconde una verdad alucinante.

Recuerdas 41 segundos fulminantes de Lauren Bacall -sin ningún motivo ni conexión con la sentencia, ni con el día de hoy- para recuperarla porque sí, sin más. Y algún día volverás a ver esa película, porque ahora sí que te apetece, aunque sabes que la quieres ver sola, que hay cosas que no se comparten con nadie, como ciertas películas.


3 comentarios:

Nuria (editora con carrito -y con casa-) 30/12/13 19:38  

«No renuncies a algo que no puedes dejar de pensar ni un sólo día» pues sí, tiene dentro una verdad alucinante, así que, por muy manida que sea la frase, no me escribas estas cosas, porque capaz soy de tomar decisiones más que arriesgadas sólo por leerte.

Acuérdate de que detrás de Casa Tía Julia está también una frase que leí en esta casa tuya:

«Debo admitir que era algo que había ansiado muchas veces pero que, como demasiadas vivencias en la vida, acabas dejando para más tarde, como si el tiempo durara siempre igual y la disposición fuera la misma. Vaya error.»

Y por lo demás, Lauren Bacall, no recordaba esa escena, pero qué grande es, ufff...

fiorella 30/12/13 22:26  

Una frase muy cierta. Del post anterior, nunca había oído a Cristina cantar en cantalán, suena lindo. Muy Feliz 2014!!.Un beso

Carol Blenk 31/12/13 18:57  

EDITORA, jajajaja, lo sé, y me siento muy halagada porque me tomaras de referencia. Éste será el año de la valentía así que prepara tu munición ;)

FIORELLA, yo la descubrí en un concierto pero no me había vuelto hasta ahora. Que tengas tú también un fantástico 2014 :)

Besos mil.

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