Tachenko me parecen más románticos que nunca, pero no en plan cursi o dramático, sino en plan valiente





La foto la tomé hará unos cuatro años en Girona, en el Museo del Cine. Es kryptonita de verdad, la que aparece en la película. Recuerdo que me impresionó muchísimo y esta noche la he buscado expresamente porque me apetecía recuperarla.

He estado pensando en los efectos de la kryptonita en el superhéroe, es terrible porque resulta fulminante. Supermán cae al suelo, debilitado, indefenso, a punto de desaparecer.

O sea, que lo que conviene ahora es mantener la kryptonita bien alejada de nuestras vidas, para que no nos pueda derrumbar. Nos ha costado mucho (y aún nos cuesta) ir guardando dosis de superpoderes así que no debemos bajar la guardia en ningún momento, no sea que algún malvado nos arroje el mineral cerca, tendiéndonos una trampa.

Pienso en estas cuestiones mientras camino. Hoy me he hecho casi diez kilómetros, cinco de ida y otros cinco de vuelta. Me he quedado un rato mirando a la gente en la pista de patinaje que han puesto en la calle, me encanta ver a los niños patinando, me parecen muy indies. Los niños son una de las pocas cosas en el mundo que son indies porque sí, sin proponérselo. Lo llevan dentro, claro.

He paseado como una sola, como antes, con las manos en los bolsillos, gafas de sol y los Tachenko sonando bien fuerte. Y he recuperado el abrigo azul que había estado a punto de abandonar pero es que me gusta tanto que no soy capaz de desprenderme de él.

El día lo he cerrado con una copa de vino, un bombón y un cigarrillo. Una celebración íntima y dulce. He tomado una foto para inmortalizar el momento, aunque a veces no soy mucho de fotos pero creo que era necesario, supongo que deseaba grabar esa instantánea.

En el fondo, soy una sentimental.

4 comentarios:

Anónimo 18/12/13 01:41  

Cuando Carol y Paola se separaron, la estética se fue a la mierda.

A.

Carol Blenk 18/12/13 01:56  

A, no sé quién eres pero te pido disculpas por no publicar tu comentario. No se trata de censura, en absoluto, y te contesto por aquí porque no has dejado email.

Y tienes razón, la estética dejo de existir. Y duele mucho, sí.

Ignoro cómo te has enterado de todo eso pero, en todo caso, es demasiado doloroso, espero que lo entiendas.

Anónimo 18/12/13 13:22  

Me he enterado leyéndote, hace mucho que sigo tu blog y la vuestra me parecía una historia muy bonita, como la de Jesse y Celine. Me da mucha pena que ya no escribas sobre ella, no te mueras de melancolía detective.

A.

PD: Perdón por la indiscreción (y por lo cursi del mensaje).

Carol Blenk 18/12/13 13:31  

A, gracias por tu comprensión. Realmente debes leerme hace mucho tiempo y eres muy buen (o buena) observador/a.

Sé que es raro contestarte así, sin publicar tus comentarios pero no encuentro otra forma y me gusta responder siempre a lo que me comentan.

Tu comparación me ha puesto un nudo en la garganta porque esa trilogía significa mucho para mí (el final de la segunda me parece sublime cuando ella canta).

A mí también me da pena no escribir sobre eso, más de lo que te imaginas, pero a veces hay que guardar un poquito los sentimientos para que no se desgasten, para que no se ensucien. Guardarlos como un tesoro para siempre.

Y tu mensaje no ha sido indiscreto ni cursi, en absoluto. Me ha emocionado mucho, gracias de todo corazón.

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