Mi hermana no está de acuerdo conmigo y me ha dicho que donde pongo el ojo no pongo la bala sino todo lo contrario


Hubo una época de mi vida en la que me encantaba volar. Cogía un avión unas doce veces al año aproximadamente y no me importaba en absoluto, es más, me parecía un medio de transporte utilísimo, el mejor de todos sin duda.

Bastantes años después, he comprobado que cada vez me da más miedo volar. No soporto las turbulencias ni el despegue y el aterrizaje. Me despido mentalmente de las personas amadas cada vez que tomo un vuelo. Creo que la última vez que volé sola fue hace unos dos años y no he vuelto a repetir la experiencia, ahora trato de no hacerlo sola o bien opto por otro medio de transporte alternativo.

Hoy he viajado de nuevo en AVE, soy muy fan del tren, me parece el medio perfecto, con la duración justa, el espacio justo, la velocidad justa. Es una especie de equilibrio y puede que por eso me siento segura aquí, sin los sobresaltos de las turbulencias aéreas. Es un poco como la vida misma, que cuanto más llana es, mejor se lleva. No se trata de buscar el aburrimiento, en absoluto, todo lo contrario pero controlando el camino.

Creo que el escribir aquí muchas ocasiones me ayuda a ordenar las ideas porque voy tirando de ellas y logro descartar las que me van a servir de algo de las inservibles. Como elaborar listas mentales antes de ir a dormir o mientras desayuno.

Tengo el presentimiento de que mañana va a ser uno de esos días grandes.





2 comentarios:

arponauta 6/12/13 13:38  

¿y qué es lo contrario de una bala, Carol?

Carol Blenk 7/12/13 01:47  

ARPONAUTA, no lo sé, es una pregunta muy compleja, yo sólo disparo balas...

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