Un domingo interminable que se acabó convirtiendo en lunes sin avisar



A veces me quedo de guardia y son las tres de la mañana y todavía no doy cabezadas de sueño. Y me desconcierta comprobar la gran cantidad de personas que veo despiertas como yo y que vagan por Facebook o por Whatsapp a esas horas.

Gente que no puede dormir tampoco. Personas que beben infusiones relajantes, o vodka o agua. Algunos fuman pitillo tras pitillo, otros se muerden las uñas,  otros mascan chicle. Gente que tiene miedo del lunes, de sus fantasmas pasados o de los presentes. Algunos incluso de los del futuro, que son los que pueden dar más miedo.

Todos los insomnes respirando como zombies a las dos de la mañana, a las tres, a las cuatro, hasta que sale el sol traidor y ha llegado la hora de ducharse, vestirse, engullir un café e, inevitablemente, salir a la calle para acudir a un trabajo que nos hará aún más insomnes.

Los que estamos en guardia esperando algo que no acertamos a definir.

2 comentarios:

Maine 21/10/13 11:33  

Me uno a ese ejército, detective.

Aunque desde las sombras, te mando ánimos, y suerte, en tus vigilias.

Carol Blenk 24/10/13 00:16  

MAINE, muchas gracias por estar ahí, desde la elegancia de las sombras.

Un beso.

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