Saber quién eres tú, por dónde vas



A mi lado, en el bus, una niñita con uniforme de colegio caro. Saca una libreta rojísima, imitación de Moleskine, y un bolígrafo. Me mira brevemente. Yo con gafas de sol, nublado, y auriculares. Me vuelve a mirar, no le doy miedo, sé que le intrigo. La niña empieza a musitar. Detengo la música pero sigo con los cascos puestos. Dibuja un perro. Imita el ladrido. Dos veces. Guau, guau. Observo su dibujo, se parece más a una metralleta que a un chucho. Ella se emociona por momentos. Dibuja un segundo perro, más abajo, más pequeño. Guau, guau. Lo miro. El trazo es idéntico, una metralleta de nuevo. Y así dos veces más. Dos perros-metralleta más. La cría me mira. Sé que se siente orgullosa con su obra. La sonrío. En ese momento nos hacemos amigas clandestinas. Escribe un título con caligrafía temblorosa: Familia, mamá, papá, hijo, yaya. Ahora las metralletas perrunas son una familia. Acabo de confirmar que la niña no tiene ni idea de dibujar. Pasa la página y observo una serie de sumas, los números parecen hechos por un borracho. Ni una sola de las sumas está bien. Cada vez me cae mejor la cría. Ahora confirmo que, además de no saber dibujar, tampoco sabe sumar. Comienza a imitar el tono de una maestra a la vez que dibuja esos símbolos típicos de validación que son como una letra v pero con un extremo más largo, los de check. Los va poniendo al lado de cada perro-metralleta y de cada suma. Inunda la libreta con los check. Está contentísima porque se está evaluando a sí misma. La calificación es buena. No doy crédito. En ese momento la abuela la llama, Marta nos tenemos que bajar, y ella salta por encima de mis piernas sin mirarme. Me quedo algo decepcionada porque pensaba que se despediría mentalmente de mí pero no ha sido así.

Esa cría me ha dado toda una lección. Sus dotes de dibujo y matemáticas eran una birria pero ella se ha aprobado, se ha validado a sí misma y eso la ha hecho sentir bien. No ha necesitado nada más, a nadie más.

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Al llegar a casa me esperaban mi hija pequeña, Jimena, y mi lince bebé. Vaya panorama. Una niña que lleva varios años teniendo cinco años y un felino ilegal. A veces los miro y los veo tan ajenos a todo que siento una pena profunda. Ojalá no pierdan su inocencia jamás.

5 comentarios:

Ico 9/10/13 23:22  

Los niños van perdiendo la creatividad según crecen, se lo podemos agradecer a nuestro sistema educativo.. lo compruebo cada año, los mejores son los más pequeños, los mayores ya no saben imaginar y sólo quieren aprobar..
saludos

Sonja La Roja 10/10/13 15:10  

Todo en su sitio...

: )

"Al llegar a casa me esperaban mi hija pequeña, Jimena, y mi lince bebé. Vaya panorama. Una niña que lleva varios años teniendo cinco años y un felino ilegal. A veces los miro y los veo tan ajenos a todo que siento una pena profunda. Ojalá no pierdan su inocencia jamás

Carol Blenk 12/10/13 15:10  

ICO, totalmente de acuerdo contigo. Aplicable, además, a los adolescentes que es un caso todavía más extremo. Una pena.

SONJA LA ROJA, ¿todo en su sitio? Creo que no pero poco a poco :)

Besos.

Sonja La Roja 17/10/13 16:46  

: ) Al menos el blog sigue en su sitio!

La idea de hacer una copia impresa del blog mola.
Yo querré un ejemplar! Y con las tracklist incluidas

(la logística como no sea de corta y pega..)

Carol Blenk 18/10/13 19:19  

Sonja, el tracklist lo tienes en Dpotify, siempre disponible :)

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