Post dedicado a V y a M


Me he pasado casi dos horas en la biblioteca haciendo acopio de material de ficción para mi retiro espiritual: dos cómics, una novela, un cedé, cuatro películas y un documental. No está nada mal, estoy contenta con la selección. Y pensar que hay políticos que sueltan tales imbecilidades por su boca...

Entro en la biblioteca y enseguida me siento en paz. Es frecuente que me vuelva loca buscando las referencias porque no tengo demasiada orientación en ese sentido aunque al final doy con el objetivo, y suelo encapricharme de algo más de lo previsto.

He tomado el camino más largo para volver a casa porque hacía una temperatura estupenda y me apetecía caminar en modo videoclip. Sigo haciendo estas cosas a pesar de los años, me sigo flipando con pequeños detalles que tal vez a cualquier otra persona le pasarían desapercibidos. Hoy -debían de ser las cinco y media de la tarde más o menos- he tenido conciencia de un hecho muy definido. Y lo he leído delante de mi cuerpo como si de un titular invisible se tratara, sólo para mí, única lectora.

Ya en casa, he revisado mi botín y he comenzado a leer El azul es un color cálido. No he podido dejarlo, me he arrebujado en el sofá y me he aislado del mundo durante las 156 páginas. Es el cómic que ha inspirado La vida de Adèle, que no he visto todavía pero pensé que valdría la pena descubrir el cómic. Un acierto. Precioso.

Y ahora, a última hora de la tarde -vespre, adoro ese término- destapo una Heineken caducada (espero no morir, caducó en mayo, pero está deliciosa), enciendo el segundo pitillo del día y pienso en dos amigas con las que he hablado hoy porque tienen algo que las agobia. Los típicos problemas de (ham)burguesa, que siempre digo. Hoy he sido consejera, otros días lo son ellas para mí.

La importancia de empatizar, de aprender a relativizar algunos sucesos de nuestras vidas, con frecuencia se nos olvida. Y nos ahogamos en caminos que en realidad podemos despejar dando una buena patada, no sé si soy muy críptica, peco de eso justamente.

Y cierro el post con el tercer cigarrillo y sonriendo porque, para variar, he vuelto a dispersarme en un post en el que sólo quería explicar cuánto me ha gustado el cómic de Julie Maroh.

3 comentarios:

v. 30/7/13 00:25  

Siempre consigues animarme :-)
A mí también me encantó el cómic, ¿sabes? Me pareció muy dulce, muy delicado.
Un beso muy, muy grande.

Blau 30/7/13 19:51  

Me encantó ese comic. :-9

Carol Blenk 31/7/13 01:32  

V, me anima mucho saber que te animo ;) Es una gran cómic, algo duro, pero hermoso sin duda.

BLAU, ya somos dos, ahora me gustaría ver la peli a ver qué tal, se ha hablado muchísimo de ella.

Besos mil.

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