El milagro de las cinco de la tarde

Los niños de mi barrio

No visten vaqueros de marca.
Abrazan sonrientes a sus madres
Y mascan chicles verde fluorescente.

Los niños de mi barrio
Se sacuden la tierra de las rodillas
Como salvajes lunáticos
Al oír el timbre de las cinco de la tarde.

Cada día observo la misma secuencia,
La algarabía,
Los pisotones,
Las meriendas improvisadas,
Los patinetes y los cromos 
Siempre repetidos.

El milagro de las cinco de la tarde.

Cuando los niños de mi barrio 
Salen de su pequeña cárcel
Con sus pequeños corazones
Al límite de lo posible.

Cuando paso por aquel colegio
Y sueño con volver a sentirme
De nuevo una salvaje
Con tierra en las rodillas.





8 comentarios:

Anónimo 31/5/13 11:47  

Me ha recordado a cuando de pequeña , ansiosa, esperaba a mi madre a la salida del comedor.

*Pd. ¿Es una canción? ¿de quien? ¿ o es un poema propio ?

Carol Blenk 31/5/13 12:47  

ANÓNIMO, a mí nunca me dejaron a comer en el colegio, es una sensación que desconozco... Pero puedo imaginar la ansiedad de los críos esperando a sus madres.

Es un poemilla propio :)

Un saludo!

Paola Vaggio 2/6/13 20:56  

Las cinco de la tarde son una delicia.

Carol Blenk 2/6/13 21:08  

PAOLA, lo son, una hora especial, sobre todo ahora que cada vez hay más horas de sol...

Etcétera 6/6/13 19:31  

Las máquinas del tiempo existen, ya lo creo que sí.
Besos
Etcétera

Carol Blenk 7/6/13 12:04  

ETCÉTERA, ¿tú crees que existen? Pues yo quiero una!

Besos!

C 9/6/13 04:52  

Me gusta tu voz porque da ganas de besar.

Entre otras cosas. Sí, es eso.

Carol Blenk 9/6/13 08:33  

C, pues gracias, supongo que debe de ser algo bonito que pase eso.

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