Los pensamientos más inquietantes no siempre son negativos


A las películas de Hitchcock siempre se vuelve, como al pueblo natal de tus padres cuando eres pequeña y viajas toda la noche en coche por autovías que a ti te parecen autopistas infinitas.

Extraños en un tren me deja pensando en los cruces de caminos, de destinos y de rumbos. ¿Qué pasaría si nos hiciéramos con la vida de otra persona, de un desconocido, con todo lo que eso conlleva? Te cambio mis problemas por los tuyos, mis dudas por las tuyas, mis incertezas. Yo resolveré las tuyas si tú logras apañártelas con las mías.

Esta tarde, en el autobús de vuelta a casa, he sorprendido a una chica mirándome el móvil, tratando de ver lo que estaba escribiendo. Supongo que lo ha hecho sin maldad, por pura inercia, porque ha retirado la mirada avergonzada.

Mentalmente, le he preguntado si quería cambiar su vida por la mía, sólo por comprobar si sería capaz de algo semejante. 

PD: La secuencia inicial de la película es maravillosa. Se nos describe a los protagonistas con un plano de sus zapatos que nos deja apreciar sutilmente la personalidad de cada uno de ellos. No necesitamos apenas nada más para empezar a saber cómo son.

3 comentarios:

Anónimo 5/4/13 02:02  

Genial.

Ingrid 5/4/13 10:56  

Menos mal que existes. Así, como comentario general.

Carol Blenk 5/4/13 19:18  

ANÓNIMO, gracias, aunque a mí no me lo parezca :-)

INGRID, muy amable, así, como respuesta general también :-)

Besazos!

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