Algunas canciones son tan perfectas que me muero yo sola




Pues es domingo. Acabo de ver el último clip de Antònia Font y he vuelto a sentir ese cosquilleo de cuando intuyes algo grande y hermoso. Si no entendéis el mallorquín, buscad la letra traducida porque es una maravillosa historia que merece la pena conocer.
Me fumo un pitillo antes de cenar, creo que hoy he encendido unos seis pero es que he comido fuera de casa y ha habido café y postre de nata. Esos extras que te alegran las papilas gustativas y te fastidan los pulmones.
Escribo sin ton ni son. Me encantaría ponerle título a lo que siento pero no sé. En el fondo de los fondos, escribo para recordarme que sigo escribiendo. Es lo único fiel en esta vida, además de una madre.
Hace poco, tuve la ocasión de impartir una clase de Huellas Dactilares en el siglo XIX a unos alumnos de Criminología. Era un grupo especial porque todos eran sordos y se expresaban en lenguaje de signos. Nunca había hablado ante un auditorio tan peculiar para mí, me sentía nerviosa y algo estúpida por no saber entenderles y no poderles hablar directamente, sin la mediación de un intérprete.
Tan sólo me dieron un consejo: nunca hables dirigiéndote al intérprete sino directamente al alumno, como si te pudiera entender.
Así lo hice.
Días más tarde, comprendí que nos habíamos entendido perfectamente, que sus respuestas antes mis chistes baratillos habían sido sinceras. Y, además, intercambiamos algunos correos en los que tuve la oportunidad de expresarme a través de un código conocido para mí.
Y días más tarde, también pienso en que a veces es más sencillo comunicarte con personas que no comparten tu código que con otras que sí lo comparten. Una persona con discapacidad auditiva puede tenderte un puente que es más firme que el que te tiende alguien más cercano.
Me encantaría aprender algún día lenguaje de signos. Es una riqueza.

5 comentarios:

candela 19/2/12 22:56  

La comunicación sea de la forma que sea, es una maravilla.

Besos

Carol Blenk 21/2/12 11:26  

CANDELA, tienes toda la razón del mundo. Siempre y cuando sea bidireccional, eso sí.

Un beso.

Flavia Company 21/2/12 20:57  

Me ha encantado esta canción-historia de amor. :-) Gracias por compartirla.

Carol Blenk 21/2/12 22:08  

FLAVIA, ¿a que sí? Antònia Font son alucinantes :)

Gall D'indie 29/2/12 15:36  

Nunca me había fijado en la letra, así que ahora, viendo el videoclip, presté mucha atención para entenderla y... m'ha encantat.
Luego he seguido leyendo y vi el siguiente vídeo. Me ha dado que pensar.

Un saludo.

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