Los desamigos (o tomarse una copa de vino a las 21:26 h de un martes)




Es una verdad terrible y muy dura de aceptar. Te sientes como un sombrero gastado, feo, inservible y pasado de moda.

Te sientas y sientes que ya no sigues el hilo de la película, que todo está enredado y tú eres la espectadora que se ha perdido el nudo del film y, consecuentemente, no se entera de nada. 

Nadie te explica la película. Te hacen un resumen como si en cinco minutos fueras capaz de asimilar que estás fuera, que juegas una prórroga insolente y gris.

Que te duela todo porque los echas de menos y ellos –maldita sea- deben de echarte de más.

Olvidas números de teléfono que antes eran tu bote salvavidas.

La tristeza del abandono. Del no pertenecerles porque… ni siquiera lo comprendes. 

Lo único que te sigue fiel es tu sombra. Y Alicia Alarcón.

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Y acabas refugiándote en la belleza que no decepciona jamás. La estática, la de ficción, la que no envejece ni te hace sentir fuera de campo. A ti, que sabes bien que tan importante es lo que existe fuera de campo como lo que se halla dentro del encuadre. 

Es como si le hubieran dado la cámara a un ignorante que realiza su trabajo atado de manos, con la boca y sin tener ningún tipo de criterio estético.

PD: Siento que el post esté tan mal compaginado pero es que no sé cómo insertar diferentes párrafos, espaciados como tienen que estar... han cambiado las cosas en Blogger.

4 comentarios:

Paola 22/11/11 22:02  

Tienes mucha razón, Carol. Cuando los amigos se vuelven unos extraños y tú sigues siendo la misma... pero hacen que te sientas extraña. Arrgh.

beita 23/11/11 10:08  

Y yo que cada vez me siento más como tú en esos casos creo que hay que centrarse en lo que hace que te vuelvas a sentar en esa silla, los orígenes Blenk no hay que perderlos, aunque sea solo por pura estética.

Besos, detective

PD. Olivia Dunham, fiel donde las haya.

sindrome coleccionista 23/11/11 12:00  

Es siempre mejor echar de menos que de más. Cada cierto tiempo le doy una vuelta a mi agenda y fotos. Algunas veces siguen las mismas personas , otras no. Es cuestión de tiempo. No se tiene que dar por hecho el tener que estar siempre ahi. Etapas. Fragmentos. Momentos. Quedate con lo bueno:)

Ra 23/11/11 17:42  

Esa verdad, cuanto antes la asumas mejor.
Como dice "síndrome..." son etapas.
Y la tuya con "los otros" ya pasó.
Es triste y duro pero... encallece. Y ya somos extraños todos/as cuando nuestras órbitas dejaron de orbitar en la misma órbita ;)
Será que evolucionamos por distintos caminos, eso es todo.
Mucho ánimo y una copita de vino a esa hora y un martes... qué rico! y qué bueno para el alma!
Mi abuela me decía que una copa, como máximo dos, no más que te pones tonta (eso decía) de vino, es buena para el alma.

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