Jamás escribiré en otro lugar de una manera tan libre y salvaje



Hago cien mil cursos diferentes. Presento mis escritos a profesores y a teóricos que me señalan los defectos y que me ayudan a corregir mis torpezas literarias.

Y hoy, 21 de marzo de 2011, me he dado cuenta de que jamás podré escribir en otro lugar como lo hago aquí en el blog. Nunca seré tan libre como en este espacio. Saltándome las comas, engullendo los nombres propios y pisoteando las convenciones. Como una salvaje, en directo y con los dientes sin lavar.

Lo mejor de todo esto es no tener que fingir ante nadie. Que si un día deseo escribir con las manos sucias de arreglar las plantas, pues lo hago. Que si una tarde me pongo al ordenador y no me he pintado los ojos, pues no pasa nada. No tener que fingir que estoy bien ni que me encuentro mal.

Y no es que no me importe el estilo, ni hacerlo lo mejor que pueda. Ni tampoco centrarme únicamente en el efecto terapéutico o en las confesiones. No es eso en absoluto.

El personaje, a día de hoy, se está comiendo a la persona.

La detective ya no se asoma tímidamente a la vida sino que sucede al revés.

Esta mañana he estado a punto de hacer una imbecilidad. Después de desayunar, claro, porque para mí ese momento del día es sagrado. Un día sin desayuno es como un sacrilegio.

La detective se había puesto mi abrigo —el del yo real— pero luego ha comprobado que hacía demasiado calor como para ir así por la calle así que me ha robado una chaqueta de casi piel marrón.

Me siento triste y cabreada a partes iguales y eso es muy peligroso. Si estás sólo triste, te encierras en casa y punto. Engulles alguna cerveza y masticas cigarrillos. Si le añades el cabreo, la situación se complica porque entonces puedes llamar a una flota de bomberos para que te escolten al lugar del crimen antes de que puedas calar fuego.

Tengo mucho miedo de explotar como uno de esos globos de las fiestas al que alguien pisa sin darse cuenta y provoca microinfartos entre los asistentes.

2 comentarios:

nieves 22/3/11 12:06  

Pues que explote la detective, la salvaje, la cabreada, la triste y todos tus yoes con o sin los ojos pintados.....
y haz barbaridades...son de lo más excitante.
un beso
nieves

anticolometa 25/3/11 19:46  

Claro que sí, escribe como quieras, que lo haces muy bien, y pasa de profesores y teóricos pesados.
Lo mejor del mundo es poder gozar de esas pequeñas libertades personales que nadie te puede coartar ni legislar. Sigue así.

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